viernes, 10 de febrero de 2017

Yo me lo busqué

Una noche de viernes salí con mis dos más amigas Lorena y Paola. Fuimos a cenar a un restaurante en el centro y a la salida, como era muy temprano para ir a nuestras casas, a sugerencia de Lorena, que no quien le había recomendado ese lugar, a lugar de strippers, que no íbamos a divertir y podíamos bailar.

Entramos y era un lugar amplio. Al fondo había un escenario muy bien puesto. Había instalados en el instrumentos musicales, por lo que supuse habría banda de rock. Pensé esto esta bárbaro. Luego había 5 o 6 filas de asientos para ver el espectáculo y siguiendo un lugar de paso y detrás mesas y sillas. Cuando se sentaba mirando el escenario a la izquierda un lugar para bailar y a la derecha estaba la barra, atestada de gente. Yo vi a dos o tres tipos con una camisa con el nombre del lugar que filmaban a la gente tomando, bailando y algunas parejas trenzadas.

A propósito mi nombre es Nancy, tengo 19 recién cumplidos, de 1,65, cabello cortó castaño rojizo. Ojos verdes y abundantes pecas. Mi cuerpo, según dicen es hermoso, bien formado producto del GYM. Yo personalmente considero que me faltaría un poco más de lolas, aunque me da pánico ingresar a un quirófano a agregarme. Mis dos amigas son de la misma edad, meses mayores que yo. Lorena si se agrego lolas.

NANCY: ojo chicas, hay tipos filmando, no hagamos macanas

Las dos respondieron con un OK.

Salieron dos strippers al escenario y comenzaron a bailar, contoneándose todo. Se sacaron las camisas o remera y quedaron con el torso desnudo, ante el griterío de todas que estiraban las manos para que las suban. Uno de ellos se quedo sobre el escenario moviéndose y los otros dos bajaron a la pista de baile, al tiempo que las mujeres metían manos en ellos y ellos en ellas. Nosotras seguíamos todo con la mirada absorta, como no queriendo creer lo que veíamos. He visto mujeres que se abalanzaban sobre la pija de stripper, algunas para chuparlas y otras para coger. Entre el humo de cigarrillo, el alcohol y alguna droga, mas la música estridente y luces, se sacaban y hacían cosas que su vida hubieran pensado hacerlas. Nosotras no manteníamos discretas y alejadas de todo.

Yo miraba el escenario y daba una mirada al resto. Pase mi mirada por la barra. Era una fauna total de tipos distintos uno del otro. Donde terminaba la barra había una mesa con 3 o cuatro sillas pero solo una ocupada. Era un tipo en apariencia delgado, de raza negro y no podía divisar más. Su mesa tenía un lugar especial, ya que desde ese lugar dominaba con la vista toda. Durante el tiempo que estuvimos en el boliche, nunca nadie se sentó en su mesa. Una de las veces que mire, tuve que desviar enseguida la mirada porque él, con una larga vista, miraba hacia el lugar, sin yo saber a quien miraba.

La actitud de ese hombre, sentado solo y con una vaso de no se que tomaría me intrigada. Nadie se le acercaba y hablaba con él. Debes en cuando algún camarero o alguno que estaba detrás de la barra, por lo que deduje seria, sino el dueño de local, el encargado.

Decidimos irnos y pasamos cerca de él. Lorena y Paola ni siquiera lo miraron, pero yo si. Me intrigaba, lo mire y el apenas noto mi paso por ahí. Salimos a la calle y lleve a las dos a su casa. Luego enfile a la mía. Me bañe y acosté enseguida. Pero no podía dormir pensando en ese boliche y ese extraño personaje. Me dormí.

Al día siguiente fui al club un rato y me encontré con Paola. Me pregunto si saldría y le dije que me quedaría en casa esa noche. Al llegar la noche me bañe y no se porque parecía una robots, me vestí con una minifalda y una blusa blanca. Debajo de eso sostén y tanga blancas. Unas zapatillas rosas completaban mi atuendo. Salí a la calle y pare el primer taxi que paso y le di la dirección. Parecía programada, al poco rato estaba en la puerta del boliche. Tomando fuerza y coraje entre. Su música aturdía acompañando al humo de cigarrillos y otros olores. Me senté sola en una mesa y pedí un coctel que me servido enseguida. Casi no tenía alcohol. Mire el espectáculo cuando vi que llegaba él, saludado referentemente por los mozos y se sentó en el mismo lugar y solo. Enseguida tenía su copa en la mesa. Tomo su larga vista y yo al ver eso, desvié la vista al escenario. De reojo vi que oteaba todo el salón.

De pronto se me acerco un mozo

MOZO: (señalando hacia el) señorita, el dueño del local, como la ve sola la invita a compartir su mesa.

Mire y lo vi alzar la copa como brindando. Me levante y seguí al mozo a su mesa. Me quede parada delante de él. El mozo corrió una silla al lado de el para que me sentara y así lo hice.

Ahora que tenia cerca el tipo era delgado, alto, muy buen mozo, negro. Sonriéndome mostro su impecable dentadura blanca que iluminaba su rostro.

Hola, dijo, mi nombre es Omar y soy el dueño de esto.

NANCY: hola, mi nombre es Nancy

Interrumpió el mozo trayendo una botella de champaña, la descorcho y sirvió las dos copas que traía.

OMAR: (ofreciéndome una de la copas y tomando la otra) brindemos por nuestra incipiente amistad. Salud!

Y la tomo de un saque.

NANCY: salud! (e hice lo mismo)

Sirvió de nuevo.

OMAR: esperaba vinieras ayer, después de dejar a tus amigas, querida Nancy

Quede sorprendida, sin respuestas.

OMAR: ayer me mirabas mucho, por eso pensé regresarías sola

NANCY: era muy tarde

OMAR: si, pero la noche es hermosa para el disfrute. Bueno pero ya estas aquí.

No sabia ni porque estaba ahí, que hacia y pensaba, nada. Solo que ahí estaba y tomando champaña con un tipo.

El mozo trajo otra botella y la dejo en la mesa. No me percate en ese momento, pero la trajo abierta. Omar siguió sirviendo y si me negaba insistía en que lo hiciera, de bunas maneras.

En la segunda copa de esa botella comencé a marearme y reír como una tonta. A él parecía no hacerle nada, claro si en la segunda botella simulo tomar. Saco de su bolsillo un pastillero y tomo una pastilla. La puso delante de mi boca

OMAR: toma esto, alegrara tu espíritu

NANCY: no por favor, que es. No tomo pastillas.

No termine de pronuncia la frase que tenia la pastilla en mi boca y champaña. A los pocos segundos sentí calor en mi cuerpo y me movía en la silla.

OMAR: Baila para mí acá.

Me hizo levantar y empecé a bailar frenéticamente a centímetros de él. Me ofrecía agua mineral que yo sorbía desesperada, al tiempo que acentuaba mis movimientos.

Tomándome de la mano, tiro de mí acercándome a él.

OMAR: sácate las zapatillas y estarás más cómoda, para bailar-

Mientras me sacaba las zapatillas, él bajo la cremallera de mi minifalda y de un tirón cayo al suelo. Seguí bailando al ritmo de esa música con la camisa y mi ropa interior. Metió en mi boca otra pastilla y me dio una botella de agua.

Ya no podía pensar, no me daba la cabeza para hacerlo. Mi única voluntad la llevaba el frenético baile. Tenía sed, mucha sed y calor.

OMAR: tienes calor?

NANCY: (asintiendo con la cabeza) si mucho

OMAR: sácate la camisa y estarás más cómoda.

Mire hacia todos lados, todos estaban absortos mirando el escenario, moviéndose al compas de la música, como en otro mundo. Me la saque, estaba bastante transpirada y se la di a él, que la tomo y puso en una silla con la pollera y las zapatillas. Vino el mozo, a una seña de él. Asintió con la cabeza lo que el dueño le decía, tomo mis cosas y las llevo hacia adentro, desapareciendo de mi vista. Eso para mi pareció un sueño, yo estaba bien bailando. Me sentía excitada, sudada y con mi concha mojada.

OMAR: (dándome aliento, y tocándome el culo) baila coloradita, baila para mi.

Con tal de satisfacerlo, acentué mi baile. Se levanto y ubico a mi lado. Era mucho más alto que yo y más fuerte. Saco otra pastilla y ya dócilmente abrí la boca y tome agua, mucha agua. Tanta que transpira el doble. Todo lo que tomaba lo despedía por mis poros, sin deseos de ir a orinar. Ya no sentía ni sabia quien era, solo interesaba bailar para el. Me tomo de la mano y tirando de ella lo seguí. Abrió una puerta y entramos a un largo pasillo, con distintos cuarto. Fuimos hasta el fondo, el mozo nos franqueo la puerta. Mire al mozo y moviéndome le dije

NANCY: hola lindo

Esto provoco la risa de ambas y la mía también.

OMAR: todo listo Carlos

CARLOS: si señor

NANCY: (bamboleándome) si señor todos listo.

Esto provoco la risa de ambos. Quedamos solos en la habitación Omar y yo. No había mucho mueblaje, solo una amplia y mullida cama, una TV y una heladerita. Me ubico en el centro de la habitación, frente a la cama

OMAR: quédate acá.

Ni me percate que el mozo entro con una cámara filmadora. Omar se tiro en la cama, recostándose sobre almohadones a la cabecera de la cama. Vi que se había desnudado y como estaba yo no le di importancia. El mozo tenía solo el objetivo de filmarme a mí y yo como una estúpida bailaba y me reía delante del lente.

OMAR: eso muy bien, baila para mí. Sácate el sostén y tíramelo.

Me saque el sostén, mientras el mozo no perdía detalle de nada. Yo muy sonriente le tire el sostén a Omar, quien lo agarro en el aire.

OMAR: (llevando el sostén a su nariz y boca) bárbaro, calentito y húmedo como me gusta a mí. Ahora la tanguita.

La baje y cayo en el suelo, siempre seguida por la cámara. Se la alcance y la olio

OMAR: (oliéndola) humm que bueno, toda mojadita y con una olorcito hermoso. Sigue tu danza.

La tercera pastilla comenzó a sentir efecto en mí, bailaba cualquier cosa, la música era estridente y movediza. Sonreía como una estúpida ante la cámara.

OMAR: (reacomodando las almohadas) ven chiquita ven conmigo, bailando ven a mi, eso así esta perfecto.

Sus palabras me hacia mover mas.

MOZO: le damos otra pastilla señor

OMAR: no, esta bien regalada ya.

Tiro de mí y caí encima de él, sentí su miembro tocando mi cuerpo. Me beso en los labios metiendo su lengua en mi boca, jugueteando con la mía, mientras su mano apretaba mis pequeñas tetas. Pellizcaba mis pezones retorciéndolos. Eso me excitaba mas y maldije no haberme agregado tetas, pero espero le gusten estas, su mano llego a mi conchas abriendo entre, sus dedos en mis labios vaginales. Yo estaba delirante. Con su otra mano tomo la mía y la llevo a su miembro erecto.

OMAR: baja y dale unos besos, así no se pone celoso.

Baje y vi el miembro que tenia en mi mano y medio me asuste. Era enorme, negro completamente y muy fibroso. Pensé si mi concha seria capaz de deglutirlo todo. Lo tome en mis manos y comencé a chupar todo su tronco de arriba abajo. Fui a sus testículos, los lamí y metí en mi boca.

Yo desde los quince, que perdí mi virginidad, sabia lo que era chupar y coger. Solo que nunca quise me hicieran el culo.

Inclusive cuando íbamos a algún boliche y solo teníamos plata para una copa y la vuelta a casa, hablábamos con los de la puerta y les ofrecíamos hacer una felación para que nos deje entrar.

El mozo con la filmadora se acercaba y alejaba constantemente. Se acercaba a tomar los plano cortos, de mi cara gozando y alejaba para filmarme en conjunto.

Yo ya había entrada en un total éxtasis y no me importaba nada, solo que lo que hacia en ese momento. De pronto sentí mi boca llena de semen y parte de el en la cara o en la comisura de mis labios. El mozo aprovecho muy bien a filmarme primeros planos

Estaba rendida pero seguía excitada. Sentí un pinchazo en mi brazo derecho, mire y el mozo me había aliado una inyección de no se de que.

Mi excitación iba en aumento quería coger mas. Omar se levanto de la cama y tomo la filmadora, mientras el mozo se desnudaba y se tiraba encima. Ni siquiera lo rechace al contrario lo recibí con besos y abrazos. Ya tenía el miembro erguido y yo mojada. La metió en mi concha y nos movimos frenéticamente. Su boca besaba y mordía mis pezones y llegamos los juntos en un polvo bárbaro.

Yo seguía caliente y volvió Omar, que con la ayuda del mozo me dieron vuelta. Cuando vi que me querían dar por el culo, trate y no de rebelarme. Hubo forcejeo de los tres y caí vencida. Sentí el estilete de Omar ingresar en mi agujero negro pegando un grito de dolor. Parecía me estaba desgarrando. Me desmaye no se si por eso o el cansancio de la noche. Me quede tendida en la cama.

Cuando desperté al día siguiente estaba en una pequeña celda. Mi tobillo derecho con una cadena que se sujetaba en la pared y al tocar mi cuello note con horror que tenía un collar de pero con una chapita. Quise leerla y no podía. Quise sacarme el collar y era imposible. Ni hablemos de mi pierna sujeta a la pared.

Pensé que me hicieron, adonde estoy. Me moví y el suelo estaba con sangre, eran restos de sangre de mi culo. Solo pensé “que hice” “adonde estoy” “cuando me dejaran”. Y no tenía respuestas para ellas. Recordaba algunas cosas de la noche, otras eran como una nebulosa y por momentos nada. Solo recuerdo la cámara acercarse y alejarse de mí. Me pare como pude. La cadena me dejaba llegar a la puerta. Me tome de los barrotes. Y grite.

NANCY: alguien me escucha. Adonde estoy? Cuando me dejaran ir? Omar ven acá.

Sentí acercarse unos pasos y respire, por lo menos alguien hay, dentro de todo este silencio. El tipo con un palo grueso pego en mis manos que tomaban los barrotes. Me aparte gritando de dolor

GUARDIA: atrás, sin agarrarse.

No aguantaba el dolor de mis dedos y manos y me tire al suelo, sin decir más. Vi se abría una ventana debajo de la puerta e ingresaba comida y agua. Quise preguntarle y no me contesto. Tome el plato, eran unos fideos como con cuajada. Mal olor, pero tenia hambre y comí, tomando agua natural que parecía estar caliente. Llore arrepentida de lo hice, al ir a ese boliche y todo lo demás que paso. En realidad sabía poco de lo que paso y lo que hice. Lo único que sabía era que me habían cogido hasta el culo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Puedes ser el primer comentario... ¡Date prisa!

Quiero recibir relatos en mi correo electrónico

Ir arriba