sábado, 11 de febrero de 2017

Yo me lo busqué II

Tirada en el suelo, sucia, totalmente desnuda, encerrada en una celda con una cadena en mi tobillo aferrada a la pared y un collar de perra esperando que alguno apareciera vi que estaba llegando la noche. Parecía estaba yo sola en el lugar, al guardia no lo había vuelto a ver y había un silencio total.
Si gritaba volvía el eco de mi voz. Para colmo la ventana que daba al exterior era pequeña y estaba alta, y por mas que me esforzara no podía trepar la pared, para mirar afuera, ara ver adonde estaba. Sentía truenos y comenzó una lluvia torrencial, por el ruido. En el exterior al no haber luna era todo oscuridad. Del golpe se apagaron las luces del edificio adonde estaba y quede sumida en una completa oscuridad. Sentía el andar de ratones o lauchas y me dio miedo. Una de ellas rozo mi pierna y pegue un grito. Me senté en el suelo debajo de la ventana, apoyando mi espalda en la pared. Los truenos atronaban el ambiente y lo hacia mas tétrico. Trate de no cerrar los ojos y dormir, pero el sueño me venció y ahí sentada quede dormida.

La mañana me sorprendió y desperté sobresaltada al escuchar ruidos en los pasillos. El guardia mando por debajo de la puerta mi desayuno, compuesto de mate cosido con pan duro. Lo tenía que mojar en el mate para comerlo. De nuevo una horas de silencio y volvieron los ruidos de pasos acercándose a mi celda. El guardia abrió la puerta y aparecieron dos tipos, por el físico parecían fuertes. Llevaban ropa común y su rostro estaba cubierto por una capucha. Uno de ellos soltó la cadena de mi tobillo y en su lugar puso una esposa unida al otro tobillo. Caminando no podía dar pasos de mas de 20 centímetros. Mis manos fueron esposadas a mi espalda y luego me empujaron para que caminara. Apenas podía caminar. Le preguntaba a los tipos adonde me llevaban y que iban a hacer conmigo. Parecían sordos o mudos no emitían ningún sonido. Me llevaban como corriendo dentro de mis posibilidades de hacerlo. Llegue jadeando al lugar de destino. Abrieron la puerta y era un consultorio médico con quirófano. Había dos o tres enfermeras y la misma cantidad de médicos y todos llevaban la cara cubierta con barbijos y cofias que no permitían ver sus rostros. Me llevaron a un y sacaron dos mangueras tipo de bomberos. Dos mujeres aparecieron con ropa de lluvia y botas. Una abrió una de las mangueras y tiro sobre mi cuerpo espuma de jabón. Enjabonada y sin poder abrir los ojos, sentí que pasaban fuertemente una áspera esponja por todo mi cuerpo. Luego se apartaron y una abrió la otra manguera y chorros de agua fría cayeron sobre mi cuerpo. Cuando terminaron me dejaron unos 20 a que el sol me secara. Volvieron y me llevaron adentro

Me hicieron entrar a uno de los consultorios y me subieron a la camilla. Me sacaron las esposas y abriéndome las piernas me ataron a las puntas de la camilla. Lo mismo hicieron con mis brazos. Nadie me dirigía la palabra, cuando yo preguntaba, con miedo, que iban a hacerme.

Veía que iban de un lado a otro, como esperando a alguien. Para no se si empezar o acabar conmigo.

Se abrió una puerta y entro un médico también sin poder verle la cara, acompañado por Omar

NANCY: Omar menos mal que viniste, nadie me habla, nadie contesta mis preguntas

OMAR: bueno Nancy tranquila, no pasa nada.

El muy hijo de pita le dejo unas cosas a una de las enfermeras y se fue. El médico principal dio orden de encender las luces totalmente, mientras se ponía los guantes de látex. Yo estaba asustada. El médico principal, dio la orden de comenzar. Fue a mi concha y con la ayuda de otro me puso un expansor que abrieron mi concha, como si fuese a tener un hijo. Estuvo trabajando dentro y cuando termino

MEDICO: bien, las trompas están ligadas. Otra que no va a poder parir.

Me quería morir, ligaron mis trompas a fin de evitar quedar embarazada y eso era irreversible. Llore amargamente y los insulte de pies a cabeza, porque? Porque?

Podían haberme dejado el DIU que tenia puesto y no hacerme eso de dejarme sin poder hijos en toda mi vida. Pero no tenia tiempo para llorar o lamentarme, estos hijos de puta seguían y no se con que. Me pusieron una   mordaza y me ti cosas muy malas para mi cuerpo. Una de las enfermeras trajo un estuche plano, que había dejado Omar. El cirujano lo abrió y dijo

CIRUJANO: bonitos no?

ENFERMERA: si y muy Modernos

NANCY: (desesperada por ver que era y donde me lo colocarían) humm, mmmmmm

Me desesperaba no poder hablar, preguntar, solo murmullos incoherentes. La enfermera saco un aro de metal que tenia una abertura. Pensé y eso para que, que me van a hacer. Esa misma enfermera abrió más el aro y se lo entrego al cirujano depredador de cuerpos de mujeres. Este lo coloco en la base de mi teta derecha y lo cerró. Luego con una pinza que le alcanzaron entro a ajustarlo. A medida que lo hacia mi teta parecía agrandarse y mi pezón parecía estallar. Dolía y como. Luego fue a mi teta izquierda e hizo lo mismo. Era mucho dolor y mis lágrimas caían por mis mejillas, mientras al observar las tetas, estas se hinchaban más y se iban poniendo rojizas. La enfermera alcanzo una cajita pequeña, que le alcanzo al cirujano. Este la abrió y saco un aro pequeño de metal, devolviéndole el estuche vacio. Lo miro y abrió. Yo miraba con pánico lo que haría. Fue a mi concha tomo mi labio vaginal mayor y sin más y ante mi desesperación lo perforo. Yo saltaba lo que podía arriba de la camilla. Tomo el aro y lo paso por el agujero hecho. Que insoportable dolor. Luego hizo lo propio con el otro labio, paso el aro y cerro automáticamente.

Me sacaron las esposas para ponerla otra vez en los tobillos y en las manos a la espalda y me llevaron los encapuchados a mi celda. Una ves ahí sacaron todas las esposas, previamente tomaron la cadena adherida a la pared y la pusieron esta en mi collar de perra. Luego la sacaron del gancho de la pared, la acortaron y la pusieron en un gancho mas bajo, de tal manera que lo máximo que podía era estar de rodilla o en cuclillas. Mis pechos estaban enrojeciendo más y me dolían mucho. Los pezones parecían que saltar. Tirada en el suelo con el agua cerca y una vasija llena de comida, me dejaron y se marcharon. Al rato que a oscuras y al tanteo pude comer. Después me tire contra la pared y no encontraba forma de dormirme a causa de mis teta, que la apretaba de aquí o de allá. No quería tocarlas por estaban tan sensible que me dolían mas.

Me vinieron a buscar a la mañana bien temprano y llevaron con los médicos. Estaba en la camilla tirada y miraba que irían a hacer conmigo. Me pusieron otra vez la mordaza. Entro el medico asesino de ayer y se puso los guantes.

Apretó mis tetas haciéndome ver no solo las estrellas sino también hasta la última vía láctea. La enfermera le entrego otro estuche que abrió y mostro a los demás y no a mí.

Después tomo mi pezón derecho y empezó a perforarlo ante la desesperación y dolor mío, paso el anillo por el y se dedico al otro pezón haciendo lo mismo. Un dolor intenso se apodero de mí y un vacio estomacal que parecía me desmayaba. Una de las enfermeras me hacia inhalar alcohol para evitar me desmayo. Con cuidado, que no habían tenido antes, sacaron los aros de las bases de mis tetas y mis tetas quedaron liberadas de esa presión. Me llevaron de nuevo a mi celda y no me sacaron para nada en toda la tarde.

A la noche no se exacto a que hora, pero supongo luego de las 23, escuche no muy lejos de ahí, música, alegría de gente gritando, risas, etc. Lo que menos suponía que esa fiesta era en mi honor. Me llevaron los dos encapuchados de siempre haciéndome andar delante de ellos en 4 patas. Llegamos al lugar, era a aire libre, música bien fuerte, botella de alcohol a doquier y mesas con 4 o 5 personas en cada uno de ellas. Calculo habría más de 100 personas de ambos sexos. Hombres y mujeres elegantemente vestidos de etiqueta y todos con antifaces, ninguno a cara descubierta.

Apareció Omar y se sentó en la mesa central. Adonde terminaban las mesas había una pantalla gigante de cine. Me ubicaron en el suelo al lado de Omar. Bebieron y cantaron más de una hora. Luego Omar tomo un micrófono. Había también algunos empleados del boliche sirviendo en la mesas y entre ellos el mozo

OMAR: bien amigos, estamos acá para festejar la llegada de una nueva cerda

Hubo aplausos y risas. Vino el mozo y me hizo poner de pie y a medida que Omar hablaba este mostraba el anillado de mi cuerpo

OMAR: como podrán ver tiene dos anillos en las tetas y uno en los labios vaginales. Además hemos implantado, que a partir de hoy en lugar de llevar DIU, se les ligue las trompas. A esta se le ha hecho, quiere decir que nunca quedara embaraza.

Con el equipo médico estamos evaluando hacerle una nueva intervención, la definitiva. La menstruación es molesta tanto en ellas como en nosotros. En ellas porque a veces se irritan y ponen mal y el nosotros el no poder usarlas y aguantar sus olores, por lo que pensamos de ver la posibilidad de vaciarla, así evitamos el goce. Aunque luego tendremos que educar su mente para erradicar definitivamente el goce en ellas. Pero por ahora mañana le anillaremos el clítoris y luego la enviaremos al campo de entrenamiento. Cuando decidamos si vaciarla o no la traeremos. Ahora miraremos un film sobre ella. Disfruten amigos y salud!

No, no podía creerlo, mañana anillarían mi clítoris y encima de haberme ligados las trompas iban a evaluar vaciarme. Temblaba no se si de miedo o de bronca y encima comenzaban a pasar mi filmación.

Más de tres horas de filmación sobre mí. Pasaron el primer día cuando fui con Paola y Lorena. Las tres sentadas en una mesa, mirando el espectáculo y yo mirando de reojo a Omar. Luego cuando nos fuimos las tres juntas.

Pensé que Lorena y Paola se habían salvado de todo esto y la estúpida había caído en la redes de mafiosos que no se adonde iría a parar, pero no seria algo bueno, eso seguro.

PARTE I

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Puedes ser el primer comentario... ¡Date prisa!

Ir arriba