jueves, 2 de febrero de 2017

Nacidos para follar

La historia que voy a comentar es verídica, solo voy a cambiar los nombres por una razón lógica.

Con ambos padres que trabajan, mi hermana menor y yo pasábamos mucho tiempo solos en casa, desde pequeños. Nos llevamos súper bien, éramos muy buenos hermanos y como vivíamos en un barrio donde hay pocos niños, casi todas gentes adultas jugábamos mucho. Tampoco había tanta delincuencia como ahora, por lo que no era gran problema dejar a dos niños solos en casa. Nos cerraban con llave la puerta de la reja de calle y listo.

No recuerdo bien las edades que teníamos, yo soy mayor que ella por dos años, con suerte tengo que haber tenido unos 11 años cuando pasó nuestro primer encuentro, o sea ella tenía unos 9 años. Recuerdo que estábamos para variar solos,  en su cuarto, sobre su cama, luchando y riendo, creo que estaba tratando de quitarle arrebatarle algo o simplemente luchando. El tema es que luego de un rato, tenía a mi hermana menor completamente sometida,  con sus brazos hacia atrás, sus piernas abiertas y yo encima de ella, entre sus piernas, sujetando sus brazos.

Entre muchas risas y su lucha por soltarse, ahora de grande entendí que todo ese rato de forcejeo, se tiene que haber  excitado por el roce inocente de nuestros genitales, al menos de mi parte, cuando de un momento a otro se desesperó más y más, cambio su risa a un gemido y me dice - ¡Métemelo, métemelo! - , directamente sin ningún aviso.

Tan ingenuo tampoco  era,  sabía lo que había pasado sin querer, que se había calentado, curiosidad  también,  me asusté, la solté y salí de su cuarto, sin decir nada ni saber que pensar, ella tampoco dijo nada.  Desde ese evento a tan corta edad, nunca más tocamos el tema,  no pasó nada más,  ninguna indirecta, comentario, nada, transcurrió nuestra vida normal de hermanos, incluso creo que después llegue hasta a olvidarlo por un tiempo. 

Como a los 3 años después de que pasó eso, volvió a pasar algo que era un preámbulo de lo que estaba por venir. No era extraño para mi verla con poca ropa, cambiándose ropa o entrar yo al baño mientras ella se bañaba, claro que no la veía desnuda, solo por la cortina de baño, pero nunca tan explicito como una tarde de verano, para variar nuevamente solos, en que  me encontraba echado en el sofá viendo TV , cuando mi hermana , que recién se había bañado, sale de su habitación con una tolla demasiado pequeña, que apenas cubría su cuerpo.

Me fue a encarar  fingiendo estar molesta, porque supuestamente yo le había tomado algo de su cuarto. Se colocó delante de mí, tapando el televisor, preguntándome por el objeto en cuestión, (que ni recuerdo que era), yo la empuje con el pié para que me dejara ver televisión , diciéndole que yo no había tomado eso , etc, mas,  yo la noté que estaba actuando, ya que era algo sin importancia para tanto show y era imposible que yo tomara eso. 

La toalla le tapaba apenas la mitad de las tetas, y dejaba su sexo casi expuesto. Aun reprochándole que yo no había tomado nada, fue imposible que mi vista no se fijara en su entre pierna. Con 12 años, mi hermana que nunca fue delgada, ya se estaba desarrollando. Ya tenía tetas, unas bonitas piernas, buen trasero  y estaba comenzando a salirle el vello púbico, por lo que pude ver por leves segundos. Al ser tan corta la toalla, en unos momentos se le subía más de la cuenta y me mostraba su joven vagina , donde se notaban unos suaves pelos que estaban comenzando aparecer. Fueron como 3 minutos que estuvo así delante de mí molestándome y recriminándome, mientras agarraba su toalla para que no se le fuera a caer, pero que me dejaba ver levemente su cuerpo desnudo, hasta que  se fue. Perturbado por lo visto y por qué no decirlo, excitado, pensando en lo acontecido,  me di cuenta que lo había hecho apropósito para mostrarse descaradamente ante mí. Obviamente, la paja que me corrí en el baño después de haberla visto, no me la sacó nadie.

Después de eso estuvo rara un tiempo. A veces muy cariñosa, otras veces juguetona, otras peleaba por cualquier cosa, pero lo que sí es claro, que esa imagen de su juvenil conchita, quedó garbada en mi mente, que me excitó y fue musa de muchas pajas posteriores.  Tampoco pasó nada más,  a pesar que si me había excitado, la veía como mi hermana y chica además, por lo que nunca hice nada como espiarla o tocarla.

Pero el tiempo pasó, mi hermana creció, con  ya con 13 años  transformándose en toda una mujer, tenía unas  tetas ya desarrolladas y un buen culo. Yo por mi parte con 15 años era un pajero consumado, andaba caliente todo el tiempo. Fue una de esas tantas tardes de verano, ambos solos en casa, yo andaba solo con un traje de baño, cuando saliendo de mi cuarto, veo a mi hermana,  echada en el sofá con una pierna arriba y la otra abajo, una pose para nada de una señorita, solo en calzones con una polera , mostrando su entrepierna, donde se notaban perfectamente sus labios vaginales incrustados en la delgada tela del calzón.  Me calentó de inmediato la visión, no lo niego, me acerque a ella sentándome en el espacio que quedaba desocupado mirando hacia la Tv , pero sin poder evitarlo, mis ojos se iban solos a esa parte de su cuerpo.

Me quedé a su lado, me acosté en el sofá y empecé a molestarla con mi pie. Ella también lo hizo, empezamos a molestarnos con los pies, riéndonos, poniéndolos en el vientre, en la cara, en el cuello, hasta en la boca del otro. El tema se fue un poco más allá, siempre bromeando le metí el pie por debajo, tocándole el culo, supuestamente como jugarreta, pero lo hice con doble intensión, ya estaba caliente, quería tocárselo y lo conseguí, sintiendo sus ricas nalgas sobre mi pie, hasta que fue ella la que llevo su pie a mi entrepierna, presionando fuerte contra mi verga, supuestamente para que me doliera, pero en vez de causarme dolor, no consiguió otra cosa que calentarme aun mas. Acto seguido, abusando ya de la confianza y lo que había hecho, hice lo mismo que ella, con mi pie descalzo, se lo coloqué en su zona genital, apretándoselo como lo había hecho ella.

Hasta ese momento aparentemente todo era un juego de hermanos nada mas, pero sentir su vulva al contacto con mi pie y ella también sintiendo mi verga ya dura, ambos nos fuimos calentando y disimulando que era todo era parte del juego, continuamos tocándonos nuestras partes  intimas con los pies, cada vez más seguido y contactos más largos, hasta que poco a poco las risas fueron desapareciendo.  Mi hermana de seguro notaba el bulto que estaba tocando.  Hubo un momento en que con mi dedo del pie ya prácticamente se estaba metiendo entre los pliegues de su vagina, con calzón y todo, sintiéndolo mojado. Estábamos calientes tocándonos uno al otro solo con los pies, sin decir nada, hasta que mi hermana no se aguantó más y  dejó de fingir, echando la cabeza hacia atrás , soltando un leve gemido, me dijo que le gustaba sentir mi pie ahi.

Ya con su aprobación lo hice mas descaradamente, al igual que ella a mí,  también con su pie mi verga me la apretó más fuerte, mientras yo ya prácticamente ya le metía un dedo de mi pie en su conchita mojada. Me tenía tan caliente sentir el pie de mi hermana rozándome y yo ya le movía el pié con completo descaro enterrándoselo en la zona genital, hasta que ella se sienta con las piernas abiertas, me hace sentarme, me toma la mano y se la lleva a su calzón pidiéndome que la tocara. Caliente como estaba, pero a la vez muy nervioso comienzo a tocarle entremedio de las piernas, por sobre el calzón, sintiendo cada pliegue de su abultada conchita. A la vez, ella con su mano, comienza a tocarme el generoso bulto que se me había formado en el pantalón. No decíamos nada, nos estábamos tocando y masturbando uno al otro,  hasta que me detiene y me pregunta si quiero hacerlo sin ropa.

A pesar de lo caliente que estaba, apenas me salió el sí. Se levantó del sofá y se bajo los calzones delante mío, sin ninguna vergüenza, mientras yo no podía ni articular ninguna palabra viendo la primera concha de mi vida. A pesar de ser el mayor, era ella la que llevaba la situación. Ella de pie, sin calzones, me tomo la mano y me la colocó directamente en su sexo pidiéndome que la tocara. De inmediato se lo comencé a tocar afanosamente, sintiendo cada uno de sus pliegues, sus formas, la primera concha de mi vida, acariciando sus pelos, hasta que ella me pide que se la muestre también. Lo único que atine fue a correrme el pantalón y liberar mi verga que esta durísima. Mi hermana se acercó y estirando su mano, me la agarró y me comenzó a masturbar, cuando me dice que mejor nos fuéramos a su cama.

Nos fuimos a su cuarto y parados al lado de su cama, me solté el pantalón corto, el que cayó al piso, dejándome de pie desnudo delante de mi hermana con la verga parada. Seguimos masturbándonos uno al otro, sin besarnos, ni mirarnos, solo las manos en nuestros sexos, tocándonos sin parar, diciendo lo mucho que nos gustaba. Nos acostamos en su cama. Seguimos tocándonos uno al otro, disfrutando de las caricias mutuas que nos dábamos.  

Abrazados en la cama, mis manos le apretaban el culo fuertemente, mientras ella con su mano se restregaba mi verga con su sexo. Era algo nuevo y morboso lo que estábamos experimentando, hasta que le pedí que se colocara de boca para subirme sobre ella y metérsela entre los cachetes. Ella hizo caso a mi petición,  solo me dijo que no la fuera a penetrar. Me subí sobre ella y le coloque la verga entre las nalgas rozándome con ella, hasta que se la coloqué entre las piernas y comencé a moverme tal cual como si me la follara, claro que mi verga solo le rozaba el conejito por fuera.

El roce era tan rico, ambos estábamos disfrutando del contacto con el cuerpo del otro, hasta que en un movimiento casi se la meto, sin querer.  Ella se movió y me advirtió que no se la fuese a meter, diciéndole que no lo haría, pero al tenerla nuevamente de boca, con su culito levantado y mi verga entre sus piernas se la volví a meter un poco, esta vez conscientemente.

Ella volvió advertirme, pero luego de un rato estaba tan caliente , que le pedí que me dejara metérsela, solo un poquito, solo la punta nada mas a lo que ella , tan caliente y curiosa como yo, me dejo hacerlo.  

Suavemente busque la entrada de su vagina, ella ayudándome con sus manos bajo su vientre hasta su sexo, conseguimos unirnos y presionando, se la metí solo un poco. Se sintió exquisito y ella se quejo, pero de placer, no de dolor. Muy, pero muy suavemente comencé a follarla, solo la punta de mi verga entrando en ella, sintiendo ambos una exquisita sensación, hasta que ella me pide que se la meta solo un poco más adentro. Más rico sentimos ambos diciéndonos que solo hasta ahí, pero cada vez disfrutábamos mas y nos movíamos mas , mi verga entraba mas en ella, me decía que no la metiera mas , pero cada vez que yo ejercía presión, ella levantaba mas la cola, hasta que mi verga termino por completo dentro de ella. Me movía suavemente, para no causarle dolor y a la vez para no sentir demasiado y acabar. Irremediablemente me la comencé a follar, ya nuestro contacto era total, hablábamos de lo que estábamos haciendo, de lo rico que era hacerlo, de lo que sentía cada uno etc.

En un momento mi hermana comienza gemir más fuerte y a moverse más rápido diciéndome que le estaba gustando mucho y que se la metiera más adentro. Me advirtió que estaba por acabar, pero que yo no fuese acabar dentro de ella por ningún motivo.

Me concentré todo lo que pude, a las finales ya ni me movía para no acabar, solo apoyado en mis brazos, le deje la verga metida, mientras ella se movía muy rápidamente jadeando y disfrutando, mientras yo hacía esfuerzos sobre humanos por no acabar dentro de mi hermana, hasta que alcanzó su orgasmo gimiendo fuertemente cosa que ya me desconcentro y no aguanté mas. Con suerte alcancé a salirme y caer  por completo sobre ella, eyaculando , apoyándole la verga sobre su cola, dejándole toda su cola mojada y la espalda de su polera, que ingenuamente nunca se la saqué.

Habíamos perdido nuestra virginidad juntos, había sido algo realmente exquisito. Nos reímos de lo que habíamos hecho, diciéndome ella que no le había dolido casi nada, preocupándonos de que no se manchara la cama.  Mi hermana nunca sangró como habían dicho que pasaría.

Nos levantamos, me coloque mi pantalón y ella sus calzones, por si acaso, aunque sabíamos que faltaba mucho para que llegaran nuestros padres. Yo salí del cuarto, mientras ella se cambio la parte de arriba manchada con semen, echándola de inmediato a la lavadora. Revisamos que la cama no tuviese manchas, y no sentamos cómplices en el sofá, mientras ella trajo dos vasos de bebidas.

Seguimos en el sofá conversando y a veces jugueteando hasta que nos comenzamos abrazar nuevamente. Nos volvimos a tocar, pero esta vez, le pedí que me mostrara las tetas. Sin cortarse para nada, se levantó la pollera y por primera vez le vi las tetas a mi hermana, a pesar de ya habérmela follado. Se las toque como quien inspecciona una fruta , y sin pedir autorización acerque mi boca a ella y le chupé una . A mi hermana le gusto, y tomándose ella misma la otra me la coloco en la cara. Al rato estaba embelesado chupándole las tetas , mientras ella me acariciaba suavemente la cabeza, diciéndome que le gustaba sentir cómo se las chupaba. Para que decir que nos calentamos nuevamente y terminamos tocándonos mutuamente por todos lados, desesperados. En esos que había vuelto a chuparle las tetas, mi hermana me levanta la cabeza y me besa, nuestro primer beso, exquisito, nuestras lenguas en contacto con la otra, y nuestras manos en nuestros sexos acariciándonos uno al otro, hasta que le pedí que me dejara metérsela de nuevo.

Volvimos a su cuarto, donde ahora ella completamente desnuda, se me montó encima. Nos besamos con pasión, yo sin dejar de tocarle las nalgas ni un segundo. Luego le chupe las tetas por harto rato, apretándoselas con ambas manos, mientras ella se restregaba mi verga por su sexo, sin metérsela.  

Hasta que ella misma se la acomodó en su concha y se la enterré hasta el fondo. Le dolió un poco, pero aguantó y al rato ya disfrutaba de la follada que le daba.  Sin cambiar de posición ahora duré mucho más, y fue más rico, ya que a ratos mi hermana se sentaba por completa sobre mí, viéndole sus tetas, aparte de los besos. Mi hermana daba unos besos tan ricos, y al parecer según me dijo ella yo también, por lo que nos devoramos la boca sin dejar de follar.

Cuando se la metía y se la sacaba más rápidamente, ella parecía disfrutar más, así que luego de un buen rato, lo hice lo más rápido que pude , tratando de hacer que ella acabara y gimiendo como loca , me pidió que no parara , que siguiera hasta que comenzó acabar. Nuevamente alcancé apenas a sacarle la verga y acabar afuera.

Acostada sobre mí besándonos, mientras mis manos no dejaban de acariciar su cola, disfrutando nuestra nueva forma de divertirnos en esas aburridas tardes de verano.

Ya nos habíamos vestido, después de habernos tocado mucho rato , nuestros padres ya estaban por llegar, cuando mi hermana estaba en la cocina, llego y la abrazo por detrás agarrándole las tetas y el culo, calentándonos nuevamente , corriéndole los calzones y volviéndosela a meter de pie en la cocina. Fue un rato solamente, ella solo mirando hacia atrás para que la besara, cuando escuchamos un auto y pensamos que eran nuestros padres, por lo que rápidamente nos fuimos corriendo cada uno a su cuarto. Fue falsa alarma, pero ya no podíamos seguir, preferimos cortarla por ese día y esperar hasta el otro día para continuar descubriendo y disfrutando el placer del sexo.

Ese día no paso nada mas, actuamos como siempre, aunque cuando nos veíamos solos, nos reíamos y nos hacíamos gestos. Dormí toda la noche pensando en lo sucedido y en lo rico que la pasaríamos al otro día. Ya en la mañana me desperté cerca de las 10 de la mañana, solo cuando mi hermana se mete a mi cama. Ya nuestros padres hacía rato que se habían ido a trabajar. Nos besamos como dos enamorados y al poco rato ya estábamos follando.  Eses día lo hicimos tres  veces en la mañana y dos en la tarde

Estábamos obsesionados con el sexo, nos encantaba hacerlo y cada vez que podíamos, terminábamos en eso. Siempre acabando afuera algo que no me gustaba y que tratamos de solucionarlo.  Lo mejor era comprar preservativos, el tema era como, nos daba vergüenza. A las finales fuimos a comprarlos y por sorteo elegimos quien tendría que hacerlo. Me tocó a mí, claro que nos alcanzó para dos cajas de 3 unidades y al ritmo que llevábamos, no nos alcanzaría para nada.

La primera vez que follamos con preservativos, fue una risa colocármelo, pero cuando me lo coloque, pude durar mucho más y realmente fue muy caliente el encuentro, ya que hicimos de todo.

A la semana de estar follando, descubrimos el sexo oral. Fue ella nuevamente la que en un momento me pregunta si quería que me lo chupara. Obviamente le dije que sí y desde ahí era obligación que me la chupara al menos una vez al día. Yo por mi parte también se lo hice a ella y no me detenía hasta hacerla acabar. Ella no, le daba asco que yo acabara en su boca, pero lo aguantaba hasta el último minuto y me hacia acabar en sus tetas.

Varias veces estuvimos a punto que nos sorprendieran, pero continuábamos haciéndolo cada vez que podíamos. Sabíamos que estaba mal y muchas veces tratamos de dejarlo,  pero el deseo nos consumía y cada vez que volvíamos hacerlo, nuestros encuentros eran más fogosos aun. Éramos unos adictos al sexo , yo caliente y mi hermana también , por naturaleza.

Cada acto sexual, era de al menos una hora, donde nos dábamos con todo, nos complementábamos perfectamente en el sexo, descubriendo en conjunto cosas nuevas, sabiendo perfectamente que le gustaba al otro, cuidando muy bien de botar los condones, donde nadie los fuese a encontrar. Pero lejos lo más rico era follar sin condón, por lo que estábamos muy al pendiente de los ciclos de ella, para poder follar tranquilos, sin usar preservativos, hasta que pasamos un gran susto donde un mes a mi hermana no le llego la regla.

La pasamos muy mal, mi hermana lloró mucho y lo ocultamos obviamente disimulando que nada pasaba, hasta que sorpresivamente le llegó. Recién ahí cortamos nuestros encuentros sexuales claro que por un leve tiempo. Me prometí a mi mismo no volver a follar con ella. Pasó un tiempo y ella me buscaba, y yo me resistí lo mas que pude, quise ser fuerte, mi hermana me proponía de solo darnos placer oral , yo sabía que nos calentaríamos y terminaríamos follando , por lo que le decía que no, hasta que me propuso hacerme una mamada y dejarme terminar en su boca. Solo con escucharla decir eso, me calenté de sobre manera, nos besamos y cumplió su promesa,  nos fuimos a su cuarto y me la chupó como una profesional , dejándome terminar en su boca.

De ahí volvimos a caer en pecado, nos dábamos placer oral y nos masturbábamos mutuamente todos los días, pero no era suficiente. La caliente de mi hermana desde que me dejó acabar en su boca, al parecer le gustó, porque después hasta ella misma decidía donde yo debía acabar, sin embargo no era lo mismo. Ella me pedía que se la volviera a meter, pero no quería hacerlo, hasta que le propuse hacerlo por detrás.  Ella ni lo pensó y me entregó su virgen y estrecho ano. Utilizando una crema de mi madre, probamos hacerlo por detrás, le dolió, pero le gustó  y como dice el refrán, “la practica hace al maestro” y ya a la semana, el virgen ano de mi hermana era completamente mío.  

El tiempo ha pasado, tenemos cada uno sus parejas , pero les somos infieles entre nosotros …

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Puedes ser el primer comentario... ¡Date prisa!

Ir arriba