sábado, 7 de enero de 2017

Mi papá me cogió en fin de año

Este último día del año no existió algo mejor que disfrutar momentos a solas con mi papá y terminar en un exquisito y placentero final. Todo comenzó cuando estabamos ordenando por la tarde. Mi mamá me había pedido que acomodara sillas, bancos, limpiara la mesa. Mi papá por otro lado estaba sacando copas y juego de platos de los closets de la cocina que por lo general ocupamos en días especiales como cumpelaños, navidades o fin de año.
Aunque ya me había bañado andaba un poco fachosa. Tenía puesto un mallón negro y una blusa blanca muy pegada. Al terminar de ordenar el comedor fui a mi recamara a arreglarla. Justo cuando estaba por tomar la colcha de mi cama para quitarla, sentí que unos brazos rodeaban mi cintura. Salté y giré mi cabeza para ver quien era. Era papá. Me abrazó y bajó su mano derecha a mi entrepierna cubriendola por completo con la palma de su mano. Sentí tan rico que me tocara ahí abajo.
- ...papá..., dije con los ojos cerrados.
- ¿te gusta?
- si...pero...nos verán.
- no lo harán. Mandé a tu hermano por unso refrescos y tú mamá aún sigue en la cocina.

Tenía tan ajustado el pantalón que parecía que no tenía nada más que el calzón. Sus dedos acariciaban con delicadeza mi vagina. Metió su mano izquierda a mi blusa rosandola sobre mi abdomen y subiéndola a mi pecho derecho. Tener sus manos en esas zonas era sensacional. Sentía tan rico. Se pegó a mi y untó su miembro sobre mi traserito. Aúnque no parecia excitado, la tenía dura y larga.
- ¿te gusta?
- ...si..., contesté con los ojos cerrados mientras disfrutaba de sus caricias.

Sin percatarme, apretó mi entrepierna. Parecía como si sus dedos adentraran en mi vagina con todo y calzón. Presionó su miembro sobre mi culo. Lo levante para sentarlo todo. Mordí mi labio inferior disfrutando sus caricias y su verga sobre mi traserito parado.
- mmmm Aaahhh, Solté un ligero gemido, no de placer sino de lo excitada que estaba. Justo cuando todo marchaba perfecto, me soltó. Apagó esa llama de placer en mí. No pensé que lo fuera a hacer. Estaba tan cómoda, tan excitada, tan protegida y todo se había esfumado de un chasquido. Me quedé helada y torpe. Sin decir nada salió de mi cuarto. Sólo vi su cuerpo desaparecer entre mi puerta.
- ¿que?, me pregunté en voz alta.

Mi cuerpo necesitaba más. Más de él.
- Díos, dije sentandome en la orilla de la cama, pensando en porque se fue así nada más.
- Caro, se escuchaba la voz de mi hermano acercandose a mi recamara.

Entró.
- oye...¿que haces?, preguntó al ver que me levantaba de la cama.
- no, nada, ¿que pasó?
- mamá quiere que la ayudes en la cocina.
- sólo tiendo mi cama y ahorita voy.

Terminé y me dirigí a la cocina un poco confundida. Entré y ambos estaban ahí. Mamá calentando el pavo y la lasagna, y papá limpiando las botellas y los cubiertos del maletín.
- hija, necesito que laves esas latas y las cacerolas.

Caminé al fregadero y las lavé. Miré de reojo a papá pero actuaba como si no estuviera yo ahí. Aúnque ya había pasado rato lo que había hecho conmigo, aún sentía como si tuviera su mano en mi entrepierna. Me había gustado tanto que quería más. Al tener la comida ya lista quedaba por arreglarnos. Mi hermano estaba encerrado en su cuarto, mamá y papá igual, y yo estaba por bañarme. El agua estaba lista. Sólo faltaba meterme. Entré a mi cuarto y mientras avanzaba a mi baño, me quité la blusa, las sandalias, y por último el pantalón y el calzón blanco. Dejé regadas mis prendas por todo el cuarto. Entré al cancel y mezclé el agua caliente con la fría. El agua caía sobre mi cabello resbalando por mis hombros, mis senos, mi pelvis, terminando en mi entrepierna formando una cascada. De repente escuché como se abría la puerta del cancel y vi que era nuevamente él. Lo miré. Estaba desnudo frente a mí. Se acercó y me besó. No pude evitarlo. Y no lo haría. Quería estar con él sin duda alguna. Quería que me tocara, me besara, me cogiera, me hiciera suya como la última vez. Me encanta. Es lindo conmigo, me cuida mucho, me consciente, me demuestra su cariño como nunca había imaginado. Me tomó de la cintura y me pegó a él. Apartó sus labios de los míos y los bajó a mi cuello. Besó cada parte. Resbalaba su lengua. Miré hacia arriba. El agua caía sobre mi rostro. Cerré mis ojos mientras disfrutaba sus ricos labios. Mis manos vagaban sobre su pecho. Aunque no hace ejercicio, es delgado, alto y tiene un abdomen duro. Y es guapo. Lo que para mi lo hace perfecto. Su boca bajaba cada vez mas. Besó mi garganta y luego se dirigió a mis pechos. Sus labios tocaban mis puntas. Las chupaba, las jalaba. Me estaba excitando.

- ¿como entraste?, le pregunté.

- use las llaves que tenemos de emergencia.

- escucharán.

- no lo harán. Ambos están bañandose.

Sus manos subieron a mis senos y los apretó haciendo que mis puntas se endurecieran. Las chupó. Las lengueteaba. Acerqué mi mano a su entrepierna y tomé su verga. La tenía dura y gruesa. Se la empecé a jalar suavemente.

- eso, jalamela, susurró mi oreja.

- si...

Soltó mis pechos y se agachó besando mi ombligo, siguiendo a mi pelvis y llegando a mi sexo. Separó mis pliegues con sus pulgares y resbaló su lengua.

- Aaahhh!!!

- que rico, mi amor.

- si...

Recargue mi espalda sobre la pared y puse mis manos sobre su cabeza. Su lengua acariciaba mi clítoris dandome un fabuloso placer.

- sii!! sii!! Dios!!

Estaba a punto de soltar un jadeo. Resbalaba suavemente su lengua. De la nada empezó a lenguetear muy rápido.

- Aaahhh!!! Rayos!!! Sii!!! Que rico!!!

Quería cerrar mis piernas pero sus manos lo impidieron. Se apartó y giró mi cuerpo de modo que mi trasero quedara frente a su rostro. Me dio una suave nalgada. Separó mis nalgas y resbalo su lengua sobre mi ano.

- mmmmm!!!

Hacer eso me gustó mucho.

Mis pechos presionaban la pared fría. Lamió mi orificio. Me daba pequeños golpes.

- que rico está.

Se puso de pié y pegó su pecho sobre mi espalda. Besó mi hombro derecho, mi cuello, mi oreja derecha. Acarició mis brazos de arriba a abajo con las yemas de sus dedos.

- te veo afuera, me susurró apartandose de mí y salió de la regadera.

- "no otra vez", me dije a mi misma.

Me terminé de bañar. Y me arreglé. Decidí poner un vestido rojo que hacia lucir mis curvas, mi espalda y mis pechos. Aunque las tengo medianas lucen bien con el cuerpo delgado que tengo. Es descubierto de la espalda y eso a la vez me gustaba pero a la vez no porque a mis papás les causaba molestia por ser provocativo, pero sabía que era el día perfecto para usarlo. Me puse una tanga del mismo color que a escondidas de ellos me la compré con Laura, mi mejor amiga. Me puse labial de sabor ceresa, así como también me pinté la suñas color rojo. Vi que eran las 5:00 pm. Era hora de poner el mantel, los platos y los cubiertos. Salí y vi que papá y mi hermano estaban en eso. Dios, ver a papá vestido con blazer ajustado a sus brazos y su cintura, lo hacían ver elegante e irresistible. Tener un porte de cuerpo delgado, hombros hacia atrás era algo que mis ojos no dejaban de ver. Me acerqué a él

- ¿te ayudo?, le pregunté con voz nerviosa.

Algo pasaba en mí que no podía explicar que era. Me sentía completamente sumisa a su lado. Era esa sensación que te da cuando estás al lado de esa persona que te gusta. Me invadía el nervio, el miedo, incluso. Al girar su mirada hacia a mi cuando le pregunté si en algo lo ayudaba, sus ojos vagaron por mi rostro y mi cuerpo. Podía sentir su mirada comerme toda.

- Ayúdanos con los cubiertos, contestó.

Cuando habíamos terminado la mesa, llegaron unos tíos. Luego primos, primas, más tíos, y más gente.

- Caro, ve por unos refrescos a la cocina, me pidió mamá.

Fui directo. Los subí al fregadero para lavarlos, y al hacerlo, él volvió a sorprenderme por detrás apoyando sus manos sobre mi cintura y susurrandome al oido:

- ...estás hermosa

Su mano derecha fue avanzando a mi pelvis y bajando lentamente a mi entrepierna por arriba del vestido.

Dios, la piel se me erizaba. Presionó sus dedos y salté levantando el culo y apretando mis muslos para que no siguiera. El refresco resbalaba de mis manos. Cerré mis ojos, mordí mi labio inferior y di un profundo respiro. Lo hacía tan rico. Me dejé ir por un segundo pero no debía seguir. Alguien podía ver y era algo que nos metería en problemas. Pegó su cintura a la mía y presionó mi traserito con su verga. Hacer eso, me excitó un poco. Se sentía dura y larga. Por accidente el refresco resbaló de mis manos y cayó salpicando mi vestido. El ruido hizo pausar todo.

- ¿que fue eso?, preguntaba mamá desde el comedor.

- nada...se me resbaló el refresco.

Se apartó de mí y se puso a secar un refresco. Mamá apareció en solo unos segundos.

- ¿estás bien?, ¿no se rompió nada?, preguntó ella.

- no...

- deja de secar y vente, te vas a mojar, le decía mamá a él jalandolo del brazo.

- ya casi termino, espera.

No quise verlos, pero noté como me miraba. Se acercó a él susurrandole a la oreja:

- será mejor que obedescas o no te daré lo que tengo para tí.

Di un profundo respiró y solté mis celos y mi enojo de una exhalación. Estaba que ardía al escuchar eso. Apreté el refresco.

- está bien, contestó serio.

Giré mi cabeza hacia él y nuestras miradas se cruzaron. Sólo vi como mamá lo llevaba del brazo hacia el comedor.

- Caro, los refrecos, me llamaba.

- si, ya voy, contesté aguantandome las ganas de gritarselo.

Cuando iba a cargar los refresco apareció mi hermano.

- ¿te ayudo?

- mmm...si

Sabiendo que mi papá iba a complacer más a ella que a mí, hice lo mismo con Jorge, mi hermano. Me senté a su lado e inicié una plática que durante toda la cena fue entretenida.

- ahora vengo, dije.

Tomé mi plato sucio y caminé a la cocina. Le quité los restos y lo dejé en el fregadero. Caminé al pasillo que se dirigía a las recamaras y al medio baño, y entré. Tomar mucho refresco hizo mi vejiga estuviera a punto de reventar cuando me senté. Sentí un gran alivio. Terminé, me lavé, revisé mi cara de que aún luciera bien y abrí la puerta para salir. Justo cuando abrí la puerta apareció Jorge. Se paró frente a mi y me metió al baño junto con él.

- ¿oye, que haces?, ¡¡dejame salir!!

- No. Ven, contestó tomandome de los brazos y empezando a besar mi cuello.

- Jorge!! No!! Oye!!

- ya, dejate!! Ya lo habíamos hecho antes!!

- no!! Sueltame!! Por favor!!!

Intentaba quitarmelo de encima pero no podía. Bajó el tirante de mi hombro derecho. Dios, temía a que siguiera.

- ya, en serio!! Para!!, le suplicaba.

- relajate. Te vez tan rica hoy.

Tener la espalda descubierta hasta la cintura y que Jorge me bajara los tirantes, conseguiría desnudarme al menos la mitad de mi cuerpo.

- huelen muy bien, me alagó.

- vamos, ya!! Sueltame. Si lo haces no le diré a nadie.

- claro que no lo harás. Su pongo que nadie sabe lo que hicimos aquella vez, ¿verdad?

- ...no.

- entonces esto tampoco nadie lo sabrá.

Aún no cambia. Desde chico era mañoso, tramposo y queriendose salir con la suya. No sabía si enojarme o llorar. Pero que más daba. Bajó el otro tirante y comenzó a desnudar mis pechos lentamente.

- no lo hagas, por favor, no.

- Dios, que rico. No tienes brasier. Y las tienes ricas, redonditas y puntiagudas.

Cerré mis ojos queriendo imaginar que nada estaba ocurriendo. Resbaló su lengua sobre mi seno izquierdo y me jaló la punta. Me la apretó con sus labios. No podía moverme para darle un golpe siquiera. Me chupaba. La jugaba con su lengua. No se porqué pero empezó a gustarme. Quizás porque desde en la mañana todo esto empezó. Bajó mi vestido hasta desnudar mi ombligo y lo besó.

- ven, subete, me dijo subiendome a la barra del lavabo.

Me levantó el vestido de modo que viera mi tanga.

- Dios mio, dijo sorprendido.

Separó mis piernas y acercó su cara a mi prenda para oler.

- que rico huele.

Miré el techo sin poder creer lo que estaba haciendo. Precionó su nariz sobre mi vagina. Dobló mi prenda desnudando mi rajita. Ver como me miraba ahí abajo me causaba mua excitación. Sabía que le gustaba. Sin pedirmelo y mucho menos sin avisarme, resbalo su lengua humedeciendo mis pliegues con su saliva. Mordí mi labio inferior y di un respiro.

- sabes riquísima. Estás bien buena.

Sin decir una palabra, apoyé mi mano derecha sobre su cabeza y la acerqué a mí para que siguiera lamiendo. Lo hizo. Su lengua abría suavemente mis pliegues. Se metía entre ellos, combinando su saliva con el sabor de mi vagina.

- Aaahhh!!!

- ¿te gusta?, preguntó

- ...si...

- abrete más, me ordenó.

Abrió más su boca y me lamió todo. Sacó su lengua y acarició mi ano con su lengua.

- que rico, dijo.

Que su lengua recorriera mi vagina hacía que las puntas de mis pechos se endurecieran. Se sentía tan bien. Metía su rica lengua y lengueteaba mi clítoris.

- Aaahhh!!

Dejé salir pequeños gemidos. Me jalaba las puntas de mis senos con mi pulgar y mi índice. Los apretaba como si me los exprimiera.

- ven, bajate.

Me bajó cuidadosamente y giró mi cuerpo de modo que me viera al espajo. Se desabrochó su pantalón y cuando menos lo esperé untó su miembro sobre mis nalgas, y luego en mi vagina sobre la tanga. La tenía tan dura y larga.

- ...ya no, Jorge.

- no veo que te incomode, dijo.

Y tenía razón. Ya no me resistía como al principio. Simplemente me recosté sobre el lavabo y deje que él de encargara d elo demás. Apartó mi prenda desnudando mi vagina y frotó mis pliegues húmedos con la punta de su miembro.

- tengo que irme, dije entrando en razón sobre lo que estabamos haciendo. Me enderece y me subí el vestido tapandome los pechos.

- esperate, todavía no, dijo recargando su peso sobre mi evitando que me moviera.

- oye!! Ya!! Ya no quiero!!

Empecé a sacudirme intentando apartarme de él pero no podía, tenía mucha fuerza. Ir al gimnasio lo ayudó mucho. Y aunque no está todo musculoso pero si marcado de los brazos era difícil poder con él. Su fuerza y sus intenciones me ganaban. Me agarró de los brazos y lso puso detrás de mí como si estuviera esposada. Juntó mis muñecas y me sostuvo así con su mano izquierda. Me inclinó acostando mis pechos sobre la barra del lavabo y me penetró.

- aaauu!!!, me quejé.

Aúnque ya no era virgen me dolió como la metió.

- Aaahhh!!! Que rico!!!, dijo.

Lo metía todo o al menos eso sentía. Entraba y salía de mi vagina. Lo hacia lentamente. Pegaba su pelvis a mi trasero undiendola toda dentro de mí.

- Aaahhh!!!, jadeé.

- ¿ahora si te gusta?, me preguntó en un susurro.

- sueltame!! Por favor!! No me siento bien!!

No cabía duda de que ya no podía hacer nada. Junté mis piernas para que ya no siguiera pero creo que resultó lo contrario.

- que rico me la aprietas. Estás hermosa.

No paró de cogerme. Lo hizo más rápido.

- para..Aaahhh!!!

No faltaba mucho para que me empezara a gustar.

- eso, mamita, que rico te entra!! Aaahhh!! ¿que dices si me vengo?

- noo!!! Noo!!! No lo hagas!!! Ya!! Por favor sueltame!!!

Justo cuando terminé de suplicarle, tocaron la puerta.

- ¿ahí alguien?

Miré a Jorge por el espejo.

- ahorita salgo, tía, dije.

- tranquila, hija, iré a otro.

Me lo sacó y me soltó. Me acomodé el calzón y el vestido.

- te salvaste, me dijo mientras se subía su pantalón.

Estaba confundida, enojada. Al terminar d earreglarme me revisé en el espejo. Me di la vuelta yle di una cachetada en la mejilla izquierda. Salí rápidamente y por desgracia me topé a papá sirviéndose vino. Lo hice derramar su bebida al asotar la puerta del baño. Miró hacia mí.

- perdón!!, dije caminando hacia él.

- descuida.

Tomé el trapo y limpie la copa. Vi su mano y la agarré para limpiarlo. No sabía si mirarlo o seguir con la cabeza agachada.

- tú camisa se manchó.

- no pasa nada.

Alguien venía. Era mi mamá.

- ¿que les pasó?, preguntó dejando su vaso en el fregadero.

- nada, sólo me manché.

- fue sin querer

- mira como te quedó. ¿que eres tan tonta?, preguntó enojada.

- lo siento.

- ya, no es para tanto, ahorita me cambio.

- recoge los platos sucios, me ordenó en voz alta.

- si, y lo siento.

Minutos después mamá regresó al comedor pero sin papá. Salí por la puerta que da al patio y caminé a las recámaras. Entré al pasillo y vi emparejada la puerta. Me acerqué cuidadosamente sin hacer mucho ruido y me asomé. Ahí estaba. Revisaba sus camisas en el closet. Estaba desnudo de arriba. No había visto con detenimiento pero no tenía vellos, y se le marcaban un poco los musculos de su espalda. Su trasero ni se diga, siempre a tenido un buen culo, que sin duda le daría unas ricas nalgadas. No sabía si entrar o simplemente ver. Tomó su camisa y se la probó. Giró viendo hacia la puerta. Dios, tenía bajado el cierre dejando al aire su paquete. Se le notaba gruesa y larga. Se dio la vuelta para checarse la camisa mientras la abrochaba. Justo ahí aproveché y entré. No lo pensé muchas veces, sabía lo que quería hacer sin darme cuenta. Giré su cuerpo tomandolo del brazo izquierdo. Al dar la vuelta no hice otra cosa más que besarlo. Como salto me levanté de puntas.

- ven, dijo cargandome.

Di un brinco y abracé su cintura con mis piernas. Presioné fuertemente mis labios con los suyos y rodee su cuello con mis manos.

- sabes a naranja.

- es el labial

- que rico.

Jaló mi labio inferior chupandolo al mismo tiempo. Besó mi mentón caminando a mi cuello. Sus labios se marcaban sobre la piel blanca de mi cuello. Sentía un cosquilleo pero a la vez me agradaba la sensación y me excitaba. Sus manos vagaban por mi espalda descubierta. Manoseaba mi traserito.

Subió sus manos resbalandolas por mi espalda. Al llegar a la mitad de mi cabello, me jaló haciendo que mi cara quedara viendo el techo. Resbaló su lengua sobre mi cuello. Sentí tan rico que hiciera eso.

- estás muy linda, me alagó.

- ¿te gusto?

- me encantas. Tienes un hermoso cuerpo. No cabe duda que caa vez estás mas rica.

Soltó mi cabello apoyando sus manos sobre mis hombros. Comenzó a jalar los tirantes de mis hombros muy despcio hasta desnudarlos. Los tirantes resbalaban por mis brazos.

- no tres brasier, ¿verdad?

- no, no quise ponerme.

- ¿porqué?

- porque algo me dijo que no lo necesitaría.

- ¿en serio?

- si

- ¿ y que fue?

- tú.

Nos miramos y me volvió a besar. Metí mi lengua a su boca y la succionó. Mezclamos nuestra saliva. Me abrazó fuertemente. La parte de arriba de mi vestido fue resbalando lentamente hasta mis pechos. Solté su cuello para sacar mis brazos de los tirantes y desnude mis senos.

- Dios, que rico, dijo dandole un beso a mi pecho derecho. Besó el otro y luego resbalo su lengua sobre mis puntas.

- estás duras, me gusta.

- ¿si?, sigue, chupalas.

Claro que si

Tomó mi pezón derecho y lo jaló con sus labios. Dios, lo jaló tan rico succionandolo al mismo tiempo.

- si!! Hazlo otra vez!, le pedí.

Lo hizo con mi seno izquierdo. Juraría que parecía que me los arrancaba. Los jaló tan suave que lo disfruté tanto. Caminó a la cama y me dejó caer de espaldas. Me agarró de la cintura y me giró de manera que quedara arrodillada sobre la cama.

- bajate esto, dijo subiendome el vestido y bajandome la tanga. - ¿desde cuando usas esto?, preguntó manoseandome el culo.

- desde hace dos meses.

- te vez excelente.

Al estar en cuatro paré el culito para exponer todo. Separó mis nalgas y resbaló su lengua desde mi clitoris hasta mi ano.

- mmm que rico, dije.

Se bajó el pantalón y el bóxer. Sacó su verga. Se le notaba que estaba muy excitado. Le tambaleaba de un lado a otro. La tenía muy larga. Se la agarró y me la untó en mis húmedos pliegues. Frotaba mi clítoris con la punta de su miembro. Apreté los dedos del pie. Se inclinó y escupió mi ano.

- quiero metertelo aquí, dijo frotando su  su pulgar sobre mi rabito.

- ¿ahí?

- si.

Lo presionó hasta meterlo. Lo sacó y metió dos dedos.

- aaauu!! Despacio!! Despacio!!, le pedía.

- ssshh!!

Los metió con fuerza hasta adentro. Apreté mis labios sofocando el dolor y cerré mis ojos fuertemente.

- que rico, lo tienes apretadito.

- sacalos, por favor, dije queriendo llorar del dolor.

Los retiró y apoyó su verga.

- espera, espera, dije.

- ya tranquila, tranquila, dijo recargandose sobre mí.

La empujó con fuerza hasta meter su punta. No se detuvo y la metió de un golpe.

- aaaaaaa!!!!!, grité.

- no grites, me regañó jalandome del cabello hasta levantarme pegando mi espalda a sobre su pecho.

- me duele, sacala un poco, ¿si?

- no, no voy a hacer, contestó sacandola un poco y enterrandola nuevamente.

- Aaaahhh!!! Rayos!!!

- que rico, ¿no?

- un poco

- abre el culo. Deja que te entre más.

Cubrí mis glúteos con mis manos y me las separé. Pegué mi colita para que me entrara como el quería.

- eso, preciosa, pega tu culo, pega tu culo

- mmm ¿así?, le pregunté sacandomela y metiendomela.

- si, mamita chula, así. ¿te gusta la verga?

- si, si me gusta.

El dolor se había ido. Aunque no era placer lo que sentía. Me gustaba la sensación de como me entraba su verga hasta el fondo. La tenía tan dura y larga. Me sentía tan llena. Sentir que algo duro me entrara y me saliera del culo, era tan rico que no dejé de disfrutarlo en ningún momento. La sacó. Podía sentir el ano totalmente abierto. Lo metió lentamente.

- metela más

- ¿ahora si?

- si

Me penetró hasta el fondo.

- Aaahhh!! Que rico, dije jadeando al mismo tiempo.

Me soltó. Me tomó de la cintura y comenzó a cogerme con más ganas. Mis nalgas chocaban con sus muslos. Su verga salía y entraba. Me llenaba el culo bien rico. La retiró. Me bajé de la cama y me arrodillé agarrando su verga. Le di un suave jalón y me la metí a la boca. Se la empecé a chupar como una puta desesperada. Tenía un sabor ácido. El sabor de mi culo lo probaba con gusto.

- Aaahhh!!! Eso!! Chapala!! Metetela toda!!

- sabe rica!!

- ¿te gusta, mi amor?

- si, contesté resbalando al mismo tiempo mi lengua sobre su glande.

Lo lengueteaba. Se lo chupaba.

- vamos, termina, jalamela para axabar en tu rica boca.

- mmm si.

Empecé a jalarsela. Se la escupí para lubricarla. Lo hice lo más rápido que pude. Mientras la frotaba lengueteé su punta.

- eso, que rico!! Vamos, vamos!!

Quitó mimmano y empezó a jalarsela él. Lo hizo con desesperación. Moría de ganas por venirse en mi boca, y yo también. Abrí bien la boca con la boca de fuera.

- Aaahhh!!! Que rico!! Ven, acercate más!!

Lo hice, metiendo su punta a mi boca.

- eso, corazón, así!! Aaahhh!!! Ya!!! Yaa!!!

Su rostro lo decía todo, estaba a punto de estallar, y así sucedió.

- Aaaahhh!!!! Puta madre!!!! Sssiiii!!!! Siiii!!!! Que rico!!!!. Dijo expulsando su rico semen.

Sentía como le salía salpicando mi boca. Mientras su verga expulsaba su espeso semen me lo tragaba. Succionaba al mismo tiempo. Estaba calientito y salado. Me gustaba mucho. No podía creer que no derramo nada. Todo me lo hecho a la boca.

- que hermosa te viste, dijo cansado y acariciandome.

Tragué lo que sobraba entre mis cachetes. Limpiaba mis duentes con la lengua.

- que rico, dije riendo y lamiendo mis labios. Los tenía pegajosos.

Me levanté. Acarició mis mejillas y mis labios.

- tengo que regresar.

- ...está bien.

- estás preciosa.

- ...gracias, sonreí.

Se subió el pantalón, se metió la camisa y salió del cuarto dejándome semidesnuda.

Me subí los tirantes, me acomodé la tanga, y me peiné. Por suerte el labial no era rojo para no mancharme los labios. Regresé por dónde vine y no por dónde salió papá, ya que esa puerta dirigía a la cocina y al comedor. Salí por el otro pasillo que da al patio. Al volver al comedor todo seguía como si nada hubiera pasado. Papá estaba platicando con unos tíos, mamá igual, y mi hermano con unos primos. Caminé a hacia ellos.

- ¿dónde estabas?, estabamos preguntando por tí, preguntó Blanca.

- ...aaa es que fui a hacer una llamada.

Me uní a la plática. Mientras platicaba con mis primas lo miraba. Lo miraba. Su cara, sus labios, sus ojos, su cuerpo. Al estar parado platicando con una copa en la mano, tuve la oportunidad de verlo por completo. Y si, eso incluía su rico trasero. Podía imaginarme como las viejas de su trabajo se lo ven. Vi a su cremayera y aún se le notaba parada, sólo que lo ocultaba. Giró su cabeza hacia mi lugar y miré a otro lado pero mi sonrisas me delataron. No podía ocultarlo. El que me sorprendiera verlo me causó gracia, como a él. Mi pobre prima sólo hablaba sola. Nos miramos desde lo lejos. No apartaba su mirada de mí. Lo miraba mientras enrollaba mi pelo entre mis dedos. Coqueteaba con él. Lo haciamos como unos completos desconocidos pero lo disfrutabamos.

- oye, tonta, me interrumpió mi prima.

- oye!! Jaja perdón es que me quedé estúpida.

- jaja ¿no? ¿en verdad?

- jaja ya dime más

- pero ponme atención, me advertía.

- si, lo juro.

Una hora más tarde habían dado las 10. A 2 horas de estrenar nuevo año y despedirnos de un inolvidable 2016. Y claro, despedirme de las cosas malas que pasaron. Mientras escuchabamos a los demás hablar, me levanté y me dirigí a la cocina. Caminé junto a él y mi tío. Lo miré a los ojos antes de entrar a la cocina. Me serví refresco.

- me sirves, me pidió papá parado detrás de mí.

- si, contesté sonriendo.

Mientras le servía acariciaba mi brazo izquierdo con la yema de sus dedos.

- voy a comprar, ¿vienes?, me preguntó en un susurro en mi oreja izquierda.

-...ajá...

Se apartó y avisó en voz alta a todos.

- ahorita venimos, vamos a comrpar unas botellas.

- vallan con cuidado, gritaba un tío.

Caminó hacia mi y me tomó de la mano

- vamonos antes de que alguien más quiera venir.

Reí y caminé rápido con él.

Subimos al auto y nos fuimos. A unas calles le pregunté:

- ¿que se comprara?

- unos vinos y refrescos.

Recosté mi cabeza en la cabecera del asiento y lo miré. Me encantaba verlo, tenía un perfil muy lindo. Nariz recta y fina, mentón marcado que lo hacía lucir guapisimo, cabello hacia atrás, en fin. Me tiene loca.

- ¿que tengo?

- ¿eh?

- pues veo que no dejas de verme

- me gustas

Rió. Me miró de reojo y apoyó su mano derecha sobre mi puslo izquierdo. Subió poco a poco mi vestido metiendo su mano y lentamente se fue acercando a mi entrepierna. Tragué saliva y mordí mi labio inferior. Mi piel se erizaba con su mano. Al llegar a mi tanga me acarició. Rasaba por encima con sus largos dedos.

Cerré los ojos y me dejé llevar por sus caricias. Acosté el sillón y separé mis piernas para que me tocara todo. Sus dedos rasaban mi vagina sobre la tela de la tanga. La dobló y empezó a rascar mi clítoris. Dios, hacer eso tan rápido hizo que reaccionara de un ligero gemido. Cerraba un poco mis puernas pero a la vez las separaba.

- ¿te gusta?

-...si...mucho...Aaahhh

Mientras manejaba, me frotaba la vagina muy rico. Me acariciaba el ombligo y mis pechos mientras él masageaba mi sexo. Lo hacía cada vez más rápido. Formaba circulos con él.

- se está endureciendo, dijo.

- ....si, Aaahhh, dije jadeando y retorciendo mi cuerpo al mismo tiempo. Se metió a una calle y de un segundo a otro llegamos a una de las casas que rentamos que está desocupada por el momento. Abrió la cochera y metió el carro.

- ven para acá, dijo jalandome a él.

Me paré y me subí en él dandole a espalda. Me bajé la tanga tan rápido como pude mientras se desabrochaba el pantalón. Ambos nos olvidamos de todo. Agarró su verga y frotó mis pliegues con su punta.

- ¿quieres verga, mi amor?, me preguntó con un tono excitado.

- si, metela, hazlo.

Quería que me cogiera lo más rico que se pudiera ne es emomento. Levanté el culo y me senté metiendome su miembro.

- Aaahhh!!! Eso, que rico!!, dijo.

Me senté haciendo que me entrara toda. Estaba dura, larga, gruesa. Me llenaba mi vagina.

- salta, saltame, hermosa.

Me agarré del volante y le empecé a salta. Que rico me entraba.

- eso, mi amor!! Así!! Saltame más rápido!!

Lo obedecí y aceleré mis saltos.

- Aaahhh!!! Jadeé.

Me tomó de la cintura y me fue guiando. Moví mis caderas circularmente girando de derecha a izquierda.

- levantate.

Lo hice lentamente.

- baja, dijo.

Me entraba muy rico.

Lo hice nuevamente.

- que rico te entra!!! Tengo ganas de llenarte bien rico de semen.

- ¿si?, Aaahhh!!

- sii!!!

Que dijera eso, me excitó más. Quería eso. Quería que me llenara de su rico semen todo mi cuerpo si él quisiera. Sería capaz de bebermelo en cualquier momento. Me levantó retirando un poco su verga y me acarició el ano con sus dedos. Me lo rascaba. Lubricó su dedo con su lengua y me lo metió en el culo.

- mmm que rico, dije apretando el volante.

- ¿te gusta esto?

- ...si

Me senté para meterme su verga y metió su dedos en mi ano.

- que rico culo tienes.

- ¿te gusta mucho?

- muchísimo. A veces quisiera bajarte los pantalones y lamertelo y meterte la lengua. Decirme eso me causaba un poco de pena pero a la vez me calentaba más.

- metelo más, le pedí y lo hizo.

Empujó su dedo a mi culo hasta meterlo todo. Me axariciaba por dentro. Me rascaba. Lo sacó y me lo metió a la boca. Sin duda la forma en como me estaba cogiendo me incitó a chuparlo. La lengueteaba dentro de mi boca y lo succionaba. Sabía ácido y a la vez tenía un sabor dulce.

- eso, mi amor, chupalo.

Mientras lo hacía brinqué en su vergota.

- Aaahhh!!! Jadeé

- vamos!!! Brincame más!! Has que me venga!!

Apoyé mi mano sobre la suya que estaba en mi boca y me la empujé consiguiendo que mi dedo me entrara más a la boca. Lo chupaba con gusto. Retiró su dedo, agarró mi cintura y me sentó en él haciendo que soltara un rico gemido lleno de placer.

- aaaahhhh!!!!

- me encanta como jadeas.

- ...¿si?...Aaahhh!! Que rico!!! Que rico!!!

Me encaba como me la metía. Lo hacía rápido. Mis muslos chocaban con los suyos haciendo ruido cada vez que saltaba. Me levantó y me la sacó. Colocó su glande sobre mi ano y lo presionó hasta meterlo todo

- mmmmm que rico!!!, dije con los ojos cerrados disfrutando de su hermosa vergota.

- si, ¿verdad!!! Se siente rico!!

- sii!!

Llevó el ritmo con sus largas manos sobre mi cadera. Me sentaba y me levantaba con rapidez.

- se siente rico, dije.

- ¿te gusta, corazón?

- ajá, si!!

Me levantó lentamente dejando su punta adentro y me sentó adentrándose en mí nuevamente.

- ven, bajate, dijo abriendo la puerta. Me bajé al igual que él. Abrió la puerta del asiento trasero y se metió.

- ven, me llamó estirando sus brazos.

Sonríe y entré con él montandolo quedando frente a frente.

- aquí estamos más cómodos, ¿no?, preguntó acariciando mi trasero.

- ...ajá...

Besó mi cuello.

- quitate la tanga, me ordenó.

Lo hice y jalé suavemente su verga

- está larga

- así se me pone cuando veo tu hermoso culo.

- ¿en serio?

- si. Mucho más que ver el de tu madre.

Reí. Decirme eso fue un punto muy grande a mi favor.

- metetela, me pidió.

La hunté sobre mis suaves pliegues y me la metí. Al hacerlo bajé mi culo haciendo que me entrara toda.

- que rico, dije.

- eso, preciosa, si!!

- se siente rico!!! Aaaahhhh!!!

- si mi amor!! Sigue!!! Brinca con ganas!!

- ¿así?, le pregunté saltando con mucha rapidez.

- sii!!! Así!!! Eso!!! Aaaahhh!!!

Me dio una nalgada.

Pasó sus dedos sobre mi ano y me penetró dos haciendo que mi ano se estrechara.

- Aaahhh!!! Despacito!!!, le pedí abrazandolo.

- tranquila, tranquila, ¿si?

Los metió poco a poco.

- Aaahhh!!! Que rico!!!

No dejé de saltar. Se sentía tan rico.

- creo que me voy a venir!!! Aaaahhh!!!

- que rico!!! Sii!!! Vente!!!

- Aaaahhh!!! Siii!!! Que rico, hermosa!!!

- sii!!! Que rico!!! Cogeme!!! Cogeme rico!!! Metela más!!!

- si, putita!!! ¿te gusta la verga?

- si!!! Me gusta!!! Está rica!!! Aaahhh!!!

Tomó el control de mis saltos.

- sii!!! Así!!! Que rico me entra!!!, decía gimiendo.

- vamos!!! Vamos!!! Quiero llenarte bien rico!!!

Me levantó y la metió en mi ano. Me levantó y la regresó a mi vagina.

- mmmm que rico!!!, dije.

Salté como una puta desesperada. Como si no hubiera coguido en mucho tiempo.

- eso!!! Así!!! Aaaahhh!!! Salta!!! No te detengas!!!

- siento muy rico!! Dios!!! Aaaahhh!!! Gemí con ganas y abracé su cabeza pegandola a mi pecho.

- Aaahhh!!! Ya!!! Ya!!! Ssiii!!!! Me vengo!!! Me vengo!!! Aaaaaahhhhhhh!!!! Mierda!!!!!! Que rico!!!!

- si papi!!!! Llename!!!! Aaaahhhh!!! Está caliente!!! Dios te sale mucho!!!!

Me abrazo la espalda fuertemente sin parar de cogerme. Expulsaba mucho semen. Su verga pulsaba. Me sentía tan llena. Tan sucia, tan sexy a la vez. Pellizcaba mi culo.

- Dios!!! Que rico!!! Dijo cansado.

- ssshh, ssshh, no hables, le dije besando su cuello.

- puta madre, ¿que hora es?, preguntó exaltado.

- 11:15, dije.

- hay que irnos.

- debo ir al baño primero.

- ve, corre

Tomé las llaves de la casa que estaban en el control del portón y entré. Mientras camine al baño sentí que el semen se me salía de mi vagina. Al sentarme me salió mucho semen. Dejé que saliera lo suficiente para vestirme bien. Esperé y volví al coche. De regreso pasamos por las botellas y los refrescos. Cuando llegamos eran las 11:30.

- ya aquí estamos, dijo papá dejando los refrescos en la mesa.

- ¡¡milagro!! Tardaron mucho!!, dijo mamá.

- es que había mucha gente, le contestó él.

Regresé con mis primos. Minutos después quedaban 5 minutos. Cada quien ya estaba listo y emocionado. Papá prendió el televisor para llevar el conteo cuando iniciara. Cuando empezó, todos contamos dandole la bienvenida a un nuevo año. Todos nos felicitamos y nos abrazamos. Cuando me tocó abrazarlo a él, lo hice tan fuerte que no pudiera olvidar de ese abrazo. Su aroma era tan rico, tan varonil, fresco, tan adictivo.

- te quiero, le dije.

- yo también te quiero. 

Al terminar de felicitarnos, comenzamos a cenar. Tres horas más tarde ya familiares ya se estaban retirando. Fue hasta las 4 am que todos se habían ido.

- valla, hasta que por fin a descansar, decía mamá.

- si, pero estuvo bien que vinieran todos, dijo papá.

- bueno, ya me iré a dormir, nos informaba mi hermano.

- yo igual, ya estoy muy cansada. Hasta mañana, me despedía.

Sin duda fue la mejor despedida del año. Y la verdad que lo cerré con broche de oro. Me quité el vestido y me puse la mi jama. Me acosté y media hora más tarde alguien entró. Como estaba de espaldas, giré mi cuerpo a la puerta para ver quien era.

- creí que ya estabas dormida, me decía papá.

- no. Bueno ya casi.

- bien, solo vine a despedirme.

Se inclinó a mí y me dio un beso en la frente. No me iba a conformar con eso, así que abracé su cuello con mi mano derecha y lo besé.

- hasta mañana, te quiero, le dije.

- descansa, mi amor. 

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