domingo, 29 de enero de 2017

El primer trio de mi mujer

Antes de nada os diría, que somos un matrimonio normal, de clase media. Yo me llamo Fernando y mi mujer Pamela. Pam para los amigos. Os diré, que tiene 42 años. Es alta para ser mujer, pues mide 1,78. Es rubia de frasco, pero rubia, delgada, con unas piernas finas y largas, Un culito muy bien puesto, unas tetas más bien pequeñas pero nada caídas, de esas que caben en la palma de la mano y un coñito que es la locura.

Lo que quiero relataros no es una historia fruto de mi imaginación. Es algo real y que por lo morbosa que, es y dado el anonimato del que escribe, creo que os gustará leerla y luego enviarme los comentarios que creáis oportunos.

Hace cosa de un año, unos amigos nuestros, Nacho y Laura, se separaron a causa de una tercera persona en la vida de ella, dejando a Nacho bastante destrozado, pues estaba enamorado de su mujer. Hace cosa de un mes le llamamos, para que viniese a pasar unos días a nuestra casa y así poder por lo menos, hacer que se distrajese unos días y vernos, ya que desde su separación y dado que viven en la otra punta de España, no habíamos tenido ocasión de vernos.

Voy a ir al grano de lo que quiero contaros, pues me conozco, me pongo a escribir y empiezo a irme por las ramas y no acabaré nunca de relatar los echos. El caso es, que en una de esas conversaciones que suelen tener dos amigos, me hizo la confidencia, que desde su separación de Laura, no había vuelto a echar un polvo y que literalmente le dolían los cojones, por no tener una buena corrida desde hacia tanto tiempo. Yo como comprenderéis, le dije lo que se supone que hay que decir en esos casos. No te preocupes, todavía eres joven y podrás encontrar a una mujer que te los vacie hasta que no te quede ni una gota dentro y cosas de esas.

Yo, me quedé con la copla de lo que me había dicho y dos días después, se lo comenté a Pam y no se todavía como se me ocurrió, pero sin pensarlo, le dije que porque no le vaciaba ella los cojones, haciéndole una de esas mamadas de cine que tan maravillosamente sabe hacer. Como comprenderéis, se me quedó mirando con cara de susto y me dijo si había perdido el juicio. Que como iba ella a hacerle un francés a Nacho. Que se fuese de putas si necesitaba que alguien le vaciase los cojones, pero que ella, no le había chupado la polla a nadie salvo a mi por supuesto y no tenia intención de hacerlo.

No quiero aburriros con los distintos argumentos de los que tuve que echar mano para convencerla, pues en el fondo me apetecía. Quería ver a Pam, haciéndole una mamada a Nacho. Quería ver a mi mujer, con la polla de nacho en su boca y todavía más, quería ver a Nacho corriéndose en la boca de mi mujer. Quería experimentar, que se siente dentro de uno, viendo a tu mujer chapándole la polla a otro tío.

El caso, es que la convencí y acordamos la forma de hacerlo. Sería esa noche, después de la tertulia que solíamos tener antes de acostarnos. Que ella estaría en la cama haciéndose la dormida y que yo, encontrase la excusa para que entrásemos Nacho y yo en nuestro dormitorio y a partir de ese momento, que pasase lo que tuviese que pasar.

Joder. Pensé para mí. Como leches hago, para que de una forma más o menos natural, Nacho quiera entrar en nuestro dormitorio con mi mujer en la cama y supuestamente dormida. Me dije para mí. Nada más fácil. Siempre supe, que a Nacho le encantaban las piernas de mi mujer. Solo tenia que decirle, que cuando se acostase que no se tapase y que dejase sus largas piernas bien a la vista. Que del resto me encargaba yo.

Dicho y hecho. Después de cenar y antes de terminar las charleta de la larga sobremesa, mi mujer dijo que tenía sueño y que se iba a la cama. Le dimos un par de besos de buenas noches y se acostó. Al cabo de un rato, nosotros tambien decidimos acostarnos y al pasar por delante de la puerta de nuestro dormitorio, que queda antes del que usaba Nacho, vimos que la puerta estaba medio abierta y podíamos ver a mi mujer echada boca abajo, encima de la cama, con las piernas un poco abiertas y con el camisón subido como de forma casual, dejando al descubierto no solo sus piernas, sino tambien, algo de ese culito precioso que tiene. Realmente estaba maravillosa. No hace falta que os diga que se me puso dura de golpe y supongo que a Nacho también, pues no quitaba ojo de las piernas y de lo que se veía del culito de Pam.

Ni lo pensé. Agarrándolo por el brazo le dije. Pasa. Siempre te gustaron las piernas de mi mujer. Esta dormida. Míralas a gusto. Estaba como embobado viendo el espectáculo que tenia delante. Acercándome a el le dije. No me digas que no está para matarla a polvos. Ni que lo digas. Me contestó. Dejándolo de pie como estaba, me senté en la cama y con dos dedos sujetando las puntas del camisón de mi mujer, se lo subí un poco mas dejando todo su culito al aire. Al estar sin las braguitas y al tener las piernas abiertas, entre sus muslos se le veía perfectamente el coñito, que la muy puta, sin yo saberlo pues no me lo había dicho, se lo había depilado. Se le veían perfectamente los pliegues de los labios menores abiertos y saliendo hacia fuera abrazados por los labios mayores. Miré para Nacho y pude ver el bulto que tenia entre las piernas. La tenia si cabe todavía mas tiesa que la mia.

Me levanté y abriendo el armario, saque una de mis corbatas y acercándome a la cabecera de la cama, se la puse a mi mujer sobre los ojos, haciéndole un nudo por detrás de su cabeza. En ese momento, ella hizo como si se despertase y le dije. No te muevas. Quédate como estas. Cuando quieras te la quitas, pero de momento no quiero que veas nada, solo quiero que sientas. Era evidente, que mi mujer estaba dispuesta a seguir el juego.

Me separé de la cabecera de la cama y me senté al lado de la pierna derecha de mi mujer y le dije a Nacho que se sentase del otro lado. Así lo hizo y empezamos a acariciar las piernas de mi mujer. Primero los pies. Luego fuimos subiendo por las pantorrillas de arriba abajo. Poco a poco, fuimos subiendo nuestras caricias hasta los muslos. Los acariciábamos, no solo por la parte de arriba, sino que tambien tratábamos de acariciarlos por dentro. No lo vais a creer, pero mi mujer se estaba poniendo a mil. Podíamos ver claramente como se le mojaba el coñito de lo caliente que se estaba poniendo. Yo, al ver a Nacho que mientras acariciaba los muslos de mi mujer no le quitaba el ojo a la entrepierna de Pam le dije al oído. Si quieres acariciarle el coñito. Por mi, adelante. Ni se lo pensó. Empezó a pasarle los dedos de arriba abajo por toda la raja, mojándoselos con los jugos que soltaba mi mujer. Cada vez los labios de mi mujer se abrían mas, dejando que los dedos de mi amigo entrasen por sus pliegues más y mas. En ese momento mi mujer abrió las piernas todo lo que pudo, con lo que el sobeo de coño que le estaba haciendo Nacho yo lo veía perfectamente. No solo veía. Tambien oía como la respiración de mi mujer era más rápida. Jadeaba y subía y bajaba su culito al ritmo que los dedos de Nacho subían y bajaban por su raja.

Mi amigo ya estaba fuera de si. Sin decir nada, en una de las veces que sus dedos subían y bajaban por el húmedo coñito de mi mujer, le metió dos dedos dentro del coño. Se los metió hasta los nudillos y empezó un mete saca, que estaba llevando a mi mujer hasta el delirio. Ella subía y bajaba su culo, al mismo tiempo que Nacho le metía y le sacaba los dedos. Cuando mi amigo llevaba como cinco minutos follando con los dedos el coñito de mi mujer, ella medio llorando de placer levantó un poco la cabeza y dijo. Quien es. Quien de los dos es. Por favor decirme quien de los dos es el que me está metiendo los dedos. Yo, en ese momento mirando a mi amigo le dije. Es Nacho. El que te esta metiendo dos dedos es Nacho. Es ese momento, al oírme decir que era mi amigo empezó a llorar y a decir. Nacho por favor no pares. Sigue. No pares. No pares. Me gusta. Me gusta. Más rápido. Por lo que mas quieras, hazlo mas rápido. Mi amigo empezó a meter y sacar sus dedos del coñito de mi mujer a un ritmo frenético y ella ya sin poder dejar de llorar y de gritar decía. Dios mío. Así. Así. No pares. No pares Dios. Dios Dios. En ese momento pensé, que mi mujer iba a tener un orgasmo de un momento a otro y que mi amigo se iba a correr por los pantalones. Cosa que no estaba en el guión. Me refiero a lo de correrse por los pantalones. Entonces le dije. Déjame a mi seguir y tu sácate la ropa que vas acabar corriéndote por encima.

Mientras Nacho se desnudaba, yo le dije a mi mujer. Date la vuelta y sácate el camisón. Ella así lo hizo y se volvió a echar en la cama pero ya boca arriba. Nacho ya estaba totalmente desnudo y la trempada que tenía era de época.

Al ver a mi mujer desnuda justo delante de sus ojos, empezó a acariciarle las tetitas y a jugar con sus pezones, usando las yemas del índice y el pulgar y mirándome me dijo. Joder tío. Es una verdadera preciosidad. Mientras tanto, yo seguía con mis dedos jugando en el coñito de Pam. Nacho se agachó y comenzó a rechupetearle las tetitas. Primero una, luego la otra. Mi mujer estaba al borde de la locura. Mientras movía sus caderas jugando con mis dedos dentro de ella, no hacia más que mover la cabeza de un lado a otro con la boca abierta y jadeando y gimiendo de placer. Mientras Nacho le chupaba sus tetitas, ella le acariciaba la cabeza metiendo sus dedos entre el pelo como guiándolo de un pezón al otro.

Yo estaba disfrutando como nunca con lo que estaba viendo. Acercándome a mi mujer le dije.

Pam. Te vamos a follar los dos pero tienes que decirme quien quieres que te folle primero.

Como en un susurro y sin dejar de moverse dijo. Nacho. Quiero que primero me folle Nacho.

Mi amigo no podía ni creerlo. Se colocó entre sus piernas y agarrándoselas por los tobillos, se las puso en sus hombros y colocando la punta de la polla en el coño de mi mujer, se la fue metiendo despacio. Muy despacio, hasta que la tuvo entera dentro de ella. Mientras se la iba metiendo, mi mujer movía las caderas para sentirla moverse dentro de ella. Cuando ella subía las caderas, el empujaba para que toda su polla entrase hasta los huevos.

Mi mujer no tardo ni un minuto en tener un orgasmo impresionante. Empezó a gritar y a llorar, diciendo. Me corro. Dios mío me estoy corriendo. Nacho. Me viene. Me viene. No pares. No pares. Más rápido. Más rápido. El empezó a bombearla como un poseso y en ese momento mi mujer arqueo todo su cuerpo y grito. Siiiiiii. Siiiiiiiiiii. Me corroooo. Me corroooo.

Yo no podía creer lo que estaba viendo. Mi mujer estaba corriéndose como una loca delante de mí, con la polla de mi amigo dentro de su coño. No aguante mas y le dije a Nacho. Ahora me toca a mí fallármela.

Cuando Nacho se apartó de ella yo me coloque entre sus piernas y le pregunte si quería quitarse la corbata que aun tenia tapándole los ojos. Me contesto que si. Que quería vernos. Así lo hice.

Antes de follarla, como para darle un respiro después del orgasmo que había tenido con Nacho, metí mi cabeza entre sus muslos y empecé a comerle el coño como a ella mas le gusta, que es jugando con la lengua en su clítoris. Mientras yo le comía el coño, Nacho se puso de rodillas a su lado y empezó a chuparle las tetitas. En ese momento ella alargando la mano le agarro su polla y le dijo. Ven aquí. Ponte detrás mia y tirando de el por la polla, lo coloco donde ella quería, con su cabeza entre los muslos de mi amigo y echando la cabeza hacia atrás, empezó a chupársela. Primero solo la punta, para luego írsela metiendo en su boca poco a poco, hasta que casi los labios le rozaban los cojones de Nacho. El, al principio no se movía. Dejaba que ella hiciese todo el trabajo, pero pasados unos momentos, mi mujer, echando los brazos hacia atrás, le agarró por los muslos y empujándolos hacia ella hacia que fuese Nacho el que le follase la boca. En ese momento fue la locura. Nacho se estaba follando la boca de mi mujer, como si de su coñito se tratase. Se la metía entera. Tan adentro, que a veces mi mujer tenia una arcada de lo profundo que se la metía.

Mientras mi amigo se follaba la boca de mi mujer, yo le levante las piernas y empecé a fallármela por el coño como un poseso. La situación era la de lo mas erótico que os podéis imaginar. Mi mujer chupandole la polla a mi amigo como una verdadera puta y yo bombeándola por el coño. Pero la verdad, es que lo que yo quería ver, era a Nacho corriéndose dentro de la boca de mi mujer y a ella, tragándose el semen que soltase Nacho.

La verdad es que no tuve que esperar mucho, pues Nacho estaba que no podía más. Le vi como empezó a resoplar y echándose hacia delante, hasta tocar con su barbilla el vientre de mi mujer y sin dejar de meter y sacar la polla de su boca, se corrió dentro de ella. Ella, en ese momento, le agarro la polla con la mano derecha y empezó a meneársela, como haciendo que disfrutase mas de esa corrida que estaba teniendo. Tambien veía, como mi mujer, se tragaba cada pistoletazo de semen que le inundaba la boca.

Mientras mi amigo se corría dentro de la boca de mi mujer, yo empecé a bombearla todo lo rápido y fuerte que podía, pues quería que ella se corriese. Quería que ella tuviese un orgasmo con la polla y el semen de Nacho dentro de su boca y lo logre. Le hice tener a mi mujer un orgasmo que como me dijo mas tarde, fue maravilloso Cuando vi que mi mujer había terminado de correrse, me separe de ella y apartando a Nacho, pues aun después de correrse seguía con su polla dentro de la boca de ella, le dije. Ahora me toca a mí. Pam al verme, me agarro la polla y empezó a mamármela como sabe que más me gusta. Media polla dentro de la boca y con la lengua acariciándola. No tarde ni un minuto en correrme yo tambien dentro de su boca. A medida que me corría, ella se iba tragando todo lo que le soltaba y no paro de chuparmela hasta que quedo flácida y muerta.

Al terminar los tres nos echamos de espaldas en la cama agotados y mi mujer mirando a Nacho le dijo.

Nacho, no te creas que esto se vaya a volver a repetir. He disfrutado mucho follando con vosotros dos y me ha encantado hacerte lo que te he hecho. Lo hice, por que lo necesitabas, pero quiero que sepas, que a mi solo me folla mi marido y que es la primera vez en mi vida que estoy en la cama con otro hombre, por lo que si tenías alguna esperanza de volver a follar conmigo, es mejor que te lo saques de la cabeza.

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