martes, 10 de enero de 2017

Daniel

Cuando conocí a Daniel, un hombre extremadamente atractivo, por lo menos para mí, no pude menos que sentir un respingo ante la fantasía inmediata que nació en mi morbosa imaginación. Daniel es amigo de mi marido Andrés y desde que hemos iniciado nuestras “aventurillas sexuales” fuera del matrimonio, no puedo evitar mirar a los  hombres y mujeres de otra forma a como lo hacía antes.

Me preocupa esta obsesión, porque creo que están engendrando en mí  una especie de enfermedad ya que así lo dicen los médicos. Una obsesión es enfermiza cuando te impide hacer cualquier cosa de forma normal y eso se refleja en que no cumples con tus tareas cotidianas con la solvencia de antes, e, incluso, te impide relacionarte con los demás de la forma en que lo hacías.

Yo soy el ejemplo perfecto. Ya no hago las tareas normales como antes, incluso dejo de hacer cosas que tendria que hacer. Y mi relación con los demás está teñida de sexo completamente. Pero, de momento no me preocupa, porque disfruto tantísimo de esto que sólo me planteo tomar algún tipo de medida si el asunto empezara a resultar algo negativo en mi vida, y por ahora no lo es.

Pues bien,

Daniel es un hombre calvo, musculoso y con un gran tatuaje que ocupa su torso y el hombro izquierdo. No muy mayor, pero con los suficientes años para mirar a una chica de 26 como yo y desarmarla con su mirada. ¡Me encanta su personalidad! Es tímido y eso en un hombre mayor que tú y al que deseas es algo enternecedor. Desde hace unos meses mi deseo por tenerle carnalmente ha crecido de forma exponencial, y mi marido lo sabe. Su atractivo es superior al de otros amigos de mi esposo Andrés. Pero además, y lo mejor, es que Dani, como yo le llamo cariñosamente, está coladito por mí. Yo lo sé por su forma de mirarme. Una chica siempre sabe cuando hay deseo en la mirada de un hombre, y Dani me desea. Mi  esposo lo sabe porque yo le pedí que se fijase en la forma en la que su amigo me mira el escote y las piernas. Y el tono que adopta cuando me habla de forma personal, totalmente distinto al de su voz cuando habla al grupo.

La timidez de Daniel le impide ser más directo conmigo, sin contar su gran amistad con mi esposo. Daniel no sabe que Andrés me ha compartido ya con otros hombres y ni se imagina que lo haría con él sin dudarlo un minuto.

Esa inocencia por su parte hace más tierno, morboso y excitante el asunto. El que Dani no sepa lo zorra que puedo llegar a ser y el que yo estuviese convencida de que mi esposo iba a conseguir, con toda seguridad, verme en sus brazos, hacía que cuando estábamos juntos un escalofrío especial me recorriera la espina dorsal, y a través de las dos nalgas de mi culito y descargara en mi coño como un cañonazo que lo dejaba palpitante cada minuto que pasaba en su presencia. Vamos obsesión pura y dura.

Por otro lado, como mi esposo Andrés se ha ido transformando, desde nuestra primera aventura sexual extraconyugal, en un incorregible cornudo, el verme con terceros se ha convertido para él en otra  obsesión ingobernable, que le supera y en la que, como yo, piensa continuamente. Siempre me pregunta por lo tíos que me gustan y busca situaciones en las que yo me insinue a otros. Me ha animado a vestir más provocativa delante de la gente y mis “infidelidades” han ido siendo cada vez más frecuentes.

En cuanto a Dani, Andrés ha sido mucho más concreto. Quiere algo especial, una especie de sueño que cumplir. Andrés tiene una fantasía entre Dani y yo. Una fantasia que me ha dicho que le domina y que se repite en sus sueños de forma continua.

Daniel es profesor de inglés en una academia privada. Y mi esposo ha preñado su imaginación con la idea de verme como alumna de su amigo, liada por chantaje de él y sometida a sus caprichos.

Algo enrevesado para mi gusto, pero que desde que tuve conocimiento de ello se me repite en la cabeza una y otra vez, hasta tal punto que llego a visualizar las situaciones.

Mi marido me había pedido permiso para proponerle a su amigo Dani un encuentro aparentemente casual.

Tengo que confesar que me he humedecido varias veces con los detalles del proyecto y que las hormiguillas colonizan mi coñito cuando me entretengo en fantasear sobre el asunto. Uffffffff, tener a Daniel de profe y yo de colegiala…….mmmmmm.

Así que le dije a Andrés que no tenía inconveniente en ello y mi esposo se puso contento, eufórico como un niño con zapatos nuevos.

Andrés me pormenorizó los detalles del plan que había diseñado.

En la academia de ingles en la que trabajo Dani, en las paredes cuelgan carteles en ese idioma y tiene una gran mesa y varias sillas, Vamos la típica aula de academia o de colegio.

Los domingos no abre. Asi que mi marido le  mintió a Dani. Le dijo que se había aficionado a los cortos de cine y que tenia el guión de uno para grabarlo y presentarlo a algún certamen.
-Para probar suerte- le dijo- mira que si acabo convertido en un Spielberg.

Ambos rieron y Dani preguntó:
-Bueno y que pinto y o en todo este lio de tu corto.-
-Verás le dijo mi esposo- la falta de dinero hace imposible que pueda contratar actores profesionales. Mi esposa Lexi se ha ofrecido y espero que tu aceptes, ya que tu físico es ideal para el papel.

Sus ojos brillaron, tanto los de Dani como los de mi esposo y Andrés continuó con la bola y le dijo que la idea era ir a la academia el domingo. No para rodar el corto, sino para una sesión de fotos y unas pruebas de iluminación.
-Fotografiaré las escenas desde distintos ángulos para luego revisarlas y hacerme una idea de las posiciones de la cámara para el corto-
-¿Y yo de actor? ¿Con Lexi?-
-Sólo serán unas fotos- le dijo- si luego no quieres pues nada. Lo dejamos-

Cuando Dani aceptó la propuesta, Andrés soltó la bomba de relojería:
-He de adelantarte que el corto es de índole erótica y que las fotos que tomaremos en la academia el domíngo van a ser muy eróticas. ¿Eso no es problema para ti no?-
-¿Eroticas? ¿ Y lo vamos a interpretar tu esposa y yo?- Dani tartamudeo de sorpresa.
-Tu por eso no te preocupes, ya sabes que no soy celoso-

Mi esposo se puso a reír al terminar su frase y al orile Dani comenzó a reír tambien. Le quedaba claro que fuese lo que fuese a pasar con Lexi, su amigo Andrés no parecía poner reparos, aunque fuesen escenas o posturas escabrosas. Dani no pudo sentir algo en su entrepierna y la mirada se le nubló ligeramente. Se había encontrado sin esperarlo con un pretexto para acercarse a mí, una mujer que le atraía desde hacia mucho tiempo, la mujer de su esposo Andrés. Y ¡wow!, con el consentimiento de él. Aquello tenía más morbo que nada que le hubiese sucedido en su vida.

No pudo evitar pensar en ello continuamente y masturbarse mirando unas fotos mías que nos habíamos hecho los tres juntos, él, mi marido y yo, este verano pasado.

Quedaban dos día para el domingo y yo estaba ya hecha un flan y con el sexo húmedo cada vez con más frecuencia. Nerviosa como una colegiala en su primera cita.

Mi esposo , la mañana del domingo en el que iba a tener lugar nuestro encuentro me dijo:
-Lexi quiero que las fotos que voy a haceros a ti y a Daniel, inspiren el mejor de tus relatos.

Pero además con las fotos les contarás, de forma íntima a alguno de ellos el relato, a traves de facebook podran tener las imágenes de la academia de inglés y de las escenas que vas a tener con Dani. Será como si ellos estuviesen allí-
-Amor mío,- le había contestado ya sabes que yo disfruto estando en los brazos de otro hombre si eso te hace feliz y, además no te hagas el tonto, la fantasia de la niña de colegio con el profe ya sabes que me pone más cachonda a mí que a ti. Lo de compartir las fotos con algún amigo de facebook es peligroso porque pueden acabar rodando por ahí, pero si tu quieres no seré yo la que me niegue.

Andrés sonrojó. Le había emocionado. Mi esposo me tomó de la cintura y me besó la boca poniendo su mano derecha en mi sexo.
-Lexi eres una putita de lujo y eso me tiene loco-

Sonreí con mi triunfo.

Dani vino a nuestra casa y desayunamos. La emoción de saber que Dani conocía las intenciones y el plan para la mañana me tenían contrayendo los labios mojados desde mi despertar. Yo ya estaba vestida con la ropa que Andrés había elegido para el reportaje. Aunque a mi no me resultba tan de colegiala como otras que tengo, a mi esposo le pareció la más indicada y no quise contradecierle. A fin de cuentas él era el director de escena.

Un sueter negro de manga corta, una faldita muy muy corta girs, tableada y tacones negros. Eso si las braguitas blancas, porque no hay colegiala que se precie que no lleve las braguitas de ese color.

Andrés fingía su papel perfectamente durante el desayuno en casa:
-Debeis actuar como profesor y alumna. Os iré diciendo lo que habeis de hacer. Como no habrá audio, solo fotos, no debeis preocuparos por el sonido, los ruidos o lo que digáis. El día que hagamos la grabación video ya será otra cosa-

A veces me sorprende lo bien que actua mi esposo. Casi me creo que el objetivo era realizar un corto.

Yo no podía evitarlo y me insinuaba a Dani constantemente, con la mirada y mis posturas, como toda una zorrita, preparándole para lo que iba a venir, Sonriéndole de forma descarada. Y Daniel se estaba excitando viendo mis piernas y mis miradas de putita. No veía el momento de comenzar a posar para su amigo Andrés.

La academia estaba en el tercer piso de un inmueble antiguo, de esos con escaleras de madera de escalones altísimos. No había ascensor. Andrés me susurró que me pusiera delante al subir los tres pisos y colocó a Dani justo detrás de mí. Obviamente Daniel iba a verme todo el culo y mi marido lo sabía. Yo procure encorvar la espalda para que mi trasero se abriese convenientemente ante la más que segura visual de los ojos de Daniel.

Una vez en la academia Andrés comenzó a dirigir la escena.
-Bueno chicos quiero que os metais en el papel.

Tú Lexi sientate en esa silla-

Obedecí.  El asiento se notaba que estaba hecho para niñas de menor edad porque mi culo sobresalia de la maderita y me sentia un poco ridícula.

Andrés dijo:
-Yo iré tomando fotos para luego corregir las escenas del corto. Por favor actuar con la mayor naturalidad, como si estuviéseis solos, sin mí delante-

Y dicho esto me enfocó con su cámamara y tiro la primera foto del reportaje.

Llegados a este punto he de pedirte tu discreción para con las fotos de lo que voy a seguir contando. Por favor son fotos privadas.

Mi esposo le dijo a Dani:
-Tú sienteate en tu mesa de profe y ponte serio. Se supone que Lexi es una niña desvergonzada que no te hace caso y que, es más, te falta al respeto insinuándose como una zorrita. Has avisado a sus padres y hablado con ellos pero nada, continua incorregible, incluso peor que antes. Así que hoy la has dejado castigada en clase a copiar unas frases. Mirala con gesto adusto y tú, Lexi, ponte con gesto desenfadado, como si te importara una mierda las regañinas de Dani y lo que quisieras es ligártelo-

Así lo hicimos y mi esposo disparó dos o tres fotos más.

Alli estaba yo con mis piernecitas cruzadas. Insinuándome a Dani mientras Andres tiraba sus fotos. Me parecía irreal, casi un sueño.

Yo me mojaba los labios interiores, me notaba húmeda mientras mi esposo, Andrés le explicaba a Dani que yo tenia fama en el colegio de niña ligerita. De que me manoseaban los niños en el recreo, metiendo sus manos bajo mi falda, sobre mis braguitas blancas. Incluso habían llegado a oidos del profesor algunas historias que decían que aquella Lexi,era capaz de comerle el pene a cualquier chico que se lo propusiese.

Y es que Dani, según le explicaba el argumento mi marido, no dejaba de mirarme a los ojos con deseo, con mucho deseo. Estaba segura de que su pene ya no estaba en estado de reposo.
-Lexi y dirigiete a la mesa del profe. Se supone que te ha llamado-

Me levanté gatuna, lenta, insinuante, mirando fijamente a Daniel, caminando moviendo las caderas y el culo, retadora.

Mi marido disparó de nuevo la cámara.

Yo era consciente de lo erótico de la situación. Intuía que Andrés tendria el pene recptivo a causa de todo lo que estaba sucediendo y adopté las poses de niña mala que tanto me gustan.

Me encanta ser el foco de las miradas de dos machos calientes y salidos. Y ellos dos lo estaban.

Me quedé sorprendida cuando Andrés sacó un diploma de buena conducta de la academia con mi nombre LEXI en el medio.

Le dijo a su amigo Dani:
-Tomá Dani, voy a sacar foto. Se supone que tu haces chantaje a Lexi con el diploma de niña buena si accede a hacer lo que le mandes-
-¿Y que se supone que el profe de Lexi va a mandarle?-

Preguntó Dani

Daniel estaba excitado, ya sabía lo que iba a pasar. Pero el que fuese mi esposo el que iba dictando lo que hacer, creo que le ponia más cachondo.
-Lexi agáchate un poco- me pidió mi esposo- voy a hacer foto de unas tomas que quiero hacer en el corto desde el lado de atrás de la escena-

Sabía que iba a disparar foto de mi culo. Así que me apoyé en la mesa arqueando el pompis para la foto. Mi esposo agachado sacando mi trasero levantadito era algo que me ponía a milllll.

Entonces Andrés dijo a Dani que me pidiese subirme en la mesa y sentarme. –Y tu Lexi, muestrate carita mimosa, como sin atreverme a hacerlo- dijo Andrés.

Lo dude un gran rato pero Dani insistia, se había metido totalmente en el papel, creo que incluso había olvidado que Andres sacaba fotos de todo.

Subí a la mesa. Dani estaba confiado.
-Sube las piernas también- me dijo. Y mi faldita tan corta hacía que se me viesen totalemnte las bragas blancas. Mi esposo callaba al ver que Daniel había tomado la iniciativa y por un momento olvidamos que Andrés estaba allí con su cámara.

Me senté de lado, estirando mis piernas a todo lo largo de la mesa. Dani las miraba extasiado. La verdad es que con aquella minifaldita gris de tablas que casi dejaba ver la zona mojada de la braguita sobre mi raja, estaba excepcionalmente sexy.

Nadie puede imaginar mi éxtasis al dejarme fotografiar en semejante situación. La mirda lujuriosa de Dani queriendo pasar más adelante y esperando las instrucciones de mi esposo.

Daniel tomó la iniciativa y comenzó a regañarme como si yo fuese realmente su alumna:
-Lexi, ya he hablado con tus papás y, aun así, tu comportamiento sigue siendo tan descarado o más que antes. Veo que no te da vergüenza y que incluso ahora me miras con una mirada que jamás debe adoptar una mujercita educada como tú-
-Pero profeeee- repliqué mimosa- yo no tengo la culpa de ser como soy.

Y diciendo eso encogí las piernas de forma que Dani tuviese bajo su visual el triangulito del mollete de mi tierno coñito.
-Como podrás comprender, Lexi- me dijo Dani, totalmente interpretando, como si estuviese realmente con una alumna – a mí me da igual que seas buena o mala, pero si quieres unas notas un poquito mejores de las que estás sacando y tu certificado de inglés antes que ninguna otra alumna, tendrás que ser buena conmigo-
-¿Buena?- pregunté – Y ¿qué debo hacer para ser buena con usted don Daniel?-

Al escucharme lo de “don Daniel” su tono se volvió autoritario.
-Abre las piernas y enséñame como acaricias tus braguitaas- dijo

Yo obedecí y mi esposo sacó una nueva foto.

Me toqué un poquito, insinuantemente por encima de la braguita mientras Daniel observaba con el bulto de sus pantalones cada vez más y más gordo. Y eso que aún no me había puesto la mano encima.
-Quiero un poquito más de intención en vuestras miradas- Dijo mi marido desde la distancia.

Al girar nuestra mirada hacia él vimos como se había sacado la pija y miraba a través del visor de la cámara con el pene tieso como una estaca.
-¿A ver esa cosita, Lexi?- dijo Dani tomando mi perna desde el tobillo y abriéndola para contemplarme mejor.

Yo me abrí de piernas y seguí acariciando mi rajita sobre la braga.
-Me vas a hacer cometer una burrada con una alumna. Di eso Dani- era mi esposo el que le pedía ir más adelante.

Miré a Andrés y despues a Dani

El me miró fijamente y repitio las palabras de Andrés
-Me vas a hacer cometer una burrada con una alumna-

Andrés, con su polla tiesa asomando por la bragueta enfocó la mirada de Dani sobre mis dedos entretenidos, yo sonreía a mi profesor nuevo.
-Creo que para que el corto coja más calor seria conveniente que el profe quitase las bragas a Lexi- dijo Andrés. Y continuó – Tu Lexi no te opongas levanta el culo porque quiero tirar foto de ese mismo instante.

Dani me miró, como pidiendo permiso. Yo no le hice ningún gesto, sólo levanté mi culito.

Sus dedos agarraron la braguita desde la cadera y sentí deslizarse lenta, muy lenta la prenda. El momento al que una chica le quitan las bragas siempre es especial

Aunque sigas teniendo toda la ropa es cuando realmente estás desnuda, cuando te quitan las bragas. Dani me desnudaba bajo las órdenes de mi propio esposo, que tiró, como había prometido, una foto tremendamente erótica del momento que vivíamos.

Cuando me abri de piernas con el coñito al aire, Andrés se dirigió a la pizarra y escribio:

“Lexi, la gran putita”
-Así, cuando tu amigo vea la foto en tu relato sabrá que yo estaba tirando las fotos-

Volvió a tomar la cámara. Dani abrió mis piernas para verme mejor y mi esposo tiró la foto.
-Esto merece un primer plano en nuestro corto, ¿no crees Daní?-

Dani asintió babeando, no podía creer aun lo que le estaba sucediendo. Yo me tocaba delante de el, el clítoris, vehementemente como me pedía el fuego que tenía en mi interior.

El primer plano de mi coñito quedó inmortalizado. Mi esposo traía un paquetito sorpresa. En su dunda de terciopelo. Mi consolador favorito. Se lo entregó a Daní diciéndole. -Dáselo a nuestra zorra, que lo abra-

Daní, sin dejár de mirarme el coño alargó el brazo hacia mí.

Si eran ciertas las palabras de mi esposo, me sentía como toda una zorra. La puta de Dani y del cornudo de Andrés.

De nuevo el “clic” del disparador indicaba que mi esposo había inmortalizado la escenita.

Mientras Dani me sujetaba el tobillo abriendo mis piernas, Andrés garabateó algo en la pizarra. Yo no miré, estaba demasiado ocupada y cachonda. Luego mi esposo volvió a su sitio y me acercó la cámara al coño para tener el primer plano bien cerquita. Introduje el consolador lentamente ante la mirada absorta de mis dos acompañantes. El poder de un coño para fijar la atención de un hombre es siempre infinito.

Lo metía y sacaba tan lentito que mi esposo me propuso hacer un pequeño video.
-Sé lo más zorra que puedas en el video- dijo Andrés.- que todas las vergas que lo vean se levanten mi amor-

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