domingo, 29 de enero de 2017

Cómo mi mujer es follada por un amigo

Me llamo Raúl y quiero contaros una historia de algo que sucedió el verano pasado. Tengo 52 años y mi mujer 48. No es alta pues mide 1,60 pero tiene un cuerpo precioso. Es delgada con un culito precioso, unas tetitas mas bien pequeñas pero con unos pezones respingones la mar de sexis y unas piernas muy bien hechas. Llevamos casados 20 años tenemos 2 hijos y somos de un nivel económico medio-alto.

Todos los años durante unos días del mes de Agosto, un íntimo amigo nuestro Ramón viene a visitarnos y disfrutar unos días de vacaciones.

El caso es que unos cuatro días después de su llegada una de las noches que cenamos en casa a eso de la una de la mañana me marché a la cama y ellos quedaban hablando un el salón que da al jardín.

Al cabo de un rato de estar en cama me levante pues estaba desvelado y pensé en ir a ver de qué hablaban mi mujer y Ramón. Para no delatar mi presencia salí y di la vuelta a la casa por el jardín hasta llegar al salón. Allí estaban sentados y como estaba la puerta corredera abierta podía oír claramente todo lo que decían. En ese momento oigo que Ramón le dice a mi mujer.

Quieres decir que la única polla que has visto en tu vida ha sido la de tu marido.

Si. Le contestó ella.

Y no te gustaría ver otra distinta solo para comparar.

Mi mujer se puso roja como un tomate y como tímidamente dijo. No lo sé. En ese momento mi amigo se levantó, se colocó delante de ella y le dijo. Bájame el bañador. Ella no reaccionaba pero estaba mirando la bragueta de Ramón Este le volvió a decir. Bájame el bañador y verás algo que te va a encantar. En ese momento ella le agarró el bañador con las dos manos y se lo bajó hasta las rodillas. Quedó como paralizada sin poder apartar la vista de la polla de mi amigo. A pesar de estar flácida y caída tenía más de diez centímetros de lago y era ya bastante gorda. Mi mujer no reaccionaba ante aquella cosa a escasos treinta centímetros de su cara, hasta que mi amigo le dijo. Quieres verla tiesa y dura. Ella casi en un susurro y súper excitada pues la conozco le contestó. Si. Entonces a que esperas dijo el. Entonces mi mujer se la agarró con su mano derecha y empezó a masajearle la polla de arriba abajo empezando a sentir en su mano como iba creciendo y engordando. Al cabo de un par de minutos se había convertido en un aparato enorme no me gusta exagerar pero no medía menos de 28 cm. Y era casi tan gordo como la muñeca de mi mujer que con una mano no abarcaba todo su diámetro.

Mi mujer estuvo trabajándole la polla durante unos minutos y se veía venir que de un momento a otro el se correría en su cara pero en vez de eso, el le agarró la cabeza por los pelos y empezó a acercar esa tranca a la boca de mi mujer. Ella ya totalmente fuera de si, abrió la boca y empezó a chupársela despacio pasándole la lengua por toda ella y tragándosela hasta donde podía. Le estaba haciendo a mi amigo una mamada increíble, la polla entraba y salía de su boca a un ritmo cada vez mas rápido y al ver la cara de mi mujer se veía que estaba disfrutando con aquella mamada como una loca. Intentaba meterla tan dentro de su garganta que varias veces tuvo arcadas. Como podréis imaginar mi amigo estaba en el 7º cielo sintiendo y mirando como mi mujer le estaba haciendo la mejor mamada de su vida.

Ella estuvo trabajando el miembro de Ramón durante más de 15 minutos hasta que sacándolo de su boca y con una voz que nunca le había oído le dijo. Por favor córrete ya. Quiero sentir como te corres dentro de mi boca. Volvió a tragarse aquella tranca y mi amigo no la hizo esperar más. Ví como empezaba a temblar y a descargar dentro de la boca de mi mujer toda su leche. Ella no dejaba de chupársela y se iba tragando todo lo que el le daba. Ví como por la comisura de los labios le salía parte del esperma de Ramón y no dejó de mamársela hasta que el terminó de soltar todo lo que tenía dentro. A continuación se sentó en el sofá al lado de mi mujer y le dijo. Levántate, ponte de pie aquí delante de mi con las pierna bien abiertas y loa brazos detrás en tu espalda.

Ella obedeció y se colocó como el quería con sus piernas bien abiertas y los brazos a la espalda. Entonces el empezó a acariciar el cuerpo de mi esposa empezando por los tobillos y subiendo por los muslos primero por fuera y a continuación por dentro. Luego le dijo sácate la blusa. Mi mujer llevaba una blusa de playa de esas que llegan a medio muslo y con botones por delante. Ella continuaba con un calentón impresionante y empezó a desabrocharse los botones hasta que la blusa cayó al suelo. Hasta ese momento yo no sabia que ella no llevaba nada por debajo por la que quedó desnuda delante de el con las piernas abiertas a los lados de sus muslos. A partir de ese momento el sabeo que le dio Ramón recorriendo todos los recodos de su cuerpo la llevaron al nivel mas alto de excitación al que creo que se puede llevar a una mujer. Cada ves que mi amigo le chupaba un pecho ella daba un gritito de placer y cuando sus dedos le rozaban el coñito casi se le doblaban las piernas.

Al cabo de mas o menos 10 minutos de este sobeo mi mujer dijo lo que nunca imaginé que ella pudiera pedirle a un hombre que no fuera yo .Llorando de placer y de excitación dijo. Por favor haz que me corra. Quiero que veas como me corro delante de ti. El le contesto. No. hasta que me lo pidas bien. Ella no entendía lo que quería mi amigo y le dijo con voz entrecortada. Ya te lo estoy pidiendo bien. Te lo pido por favor no puedo mas necesito correrme o me moriré. El le dijo. Quiero que me lo pidas como una puta, como mi puta . Y mi mujer ya sin poder contenerse mas dijo. Por favor quiero ser tu puta haz que me corra te lo suplico no puedo aguantar mas.

Entonces Ramón muy lentamente empezó a introducir dentro de su coño dos dedos de su mano derecha y empezó un lento mete saca mientras que con su mano izquierda le trabajaba el clítoris. Mi mujer ya no pudo contenerse mas y empezó a tener un orgasmo salvaje. Las piernas se le doblaban y tuvo que apoyarse en los hombros de Ramón y al momento estalló dentro de ella todo el placer que una mujer puede tener. Mi amigo al ver que el orgasmo de mi mujer no paraba seguía metiendo y sacando sus dedos de dentro de ella. Al cabo de un momento se dio cuenta de algo que solo yo conozco que mi esposa es multiorgásmica , por lo que siguió follándola con los dedos hasta que ella ya no podía tenerse de pie. Mi mujer estuvo corriéndose prácticamente sin parar durante 5 minutos hasta que ella dijo. Por favor fóllame. Quiero tener tu poya dentro de mi.

Necesito sentirla dentro de mi. El le contesto. Pídemelo bien. Y ella dijo. Por favor ya sabes que soy tu puta. Te lo suplico por favor fóllame ya. Entonces el agarrándola por las caderas le coloco las rodillas sobre el sofá y colocó la punta de su poya en la entrada del coño de mi mujer. Ella al sentirlo empezó a bajar su culito y lentamente comenzó a metérselo hasta que lo tuvo entero dentro. Inmediatamente empezó a subir y bajar sus caderas a un ritmo cada vez mar rápido. Al momento empezó a correrse Echándose hacia delante abrazó a Ramón y apoyando su boca el los hombros de el para ahogar sus gritos de gusto se lo estuvo follando en esa postura como 20 minutos. Los orgasmos que le ví tener en ese tiempo no pude ni contarlos Mi mujer estaba absolutamente abandonada e entregada a los 28 cm. Que tenía dentro de ella. A continuación mi amigo sin dejar de penetrarla se levantó y con ella en brazos la colocó de espaldas en el sofá colocó las piernas de ella en sus hombros y empezó a bombearla de una forma salvaje. Yo no podía dar crédito a lo que veía.

El coño de mi mujer se había hecho perfectamente a la enorme poya de Ramón y a cada embestida se oía como un chapoteo producto de los flujos que mi mujer estaba soltado a chorro. No paró de tener un orgasmo detrás de otro durante los 30 minutos que mi amigo estuvo bombeándola hasta que ella entre sollozos gemidos y otros ruidos le dijo. Por favor córrete ya dentro de tu puta. Necesito sentir como te corres dentro de mi. Mi amigo no la hizo esperar mucho y al momento empezó a soltar toda su leche dentro de mi mujer. Al terminar ella le cogió la poya y empezó a chupársela limpiándola hasta que quedo flácida y brillante.

Yo no pude seguir viendo mas y me fui. Al cabo de 10 minutos mi mujer apareció en el dormitorio estuvo un momento en el baño y se acostó.

Ella nunca me dijo nada de lo que había sucedido esa noche y yo por supuesto tampoco.

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