martes, 10 de enero de 2017

Ayudando a mi mamá

Me llamo Juani, tengo 21 años y escribo esto recordando mi adolescencia, nací en un pueblo pequeño, con pocas esperanzas de progreso, por lo que cuando tenía 10 años mis padres decidieron venir a la ciudad, pues mi padre había sido admitido en un astillero que estaba ampliando la plantilla, el trabajo era duro, hacían turnos de 18 horas, pero mi padre no regateó esfuerzos para salir adelante, se compraron un piso y poco a poco fuimos saliendo adelante.


Cuando ya tenía 16 años, mi padre hablo con su hermano Ernesto y le convenció que se viniera en la capital porque ya había plazas vacantes en su sección y lo recomendaría.

Mi tío Ernesto dejo los campos, que mal le daban de comer y un buen día apareció por mi casa, todos estaban ilusionados, mi padre le animó para enfrentar la nueva vida y todo fue bien.

A mi tío lo alojaron en casa, en una habitación al lado de la mía y se adaptó bastante bien a la vida de la capital, era dos años menor que mi padre, era fuerte y buen mozo.

En casa colaboraba con todo, tanto con los gastos como con los trabajos, por lo que no pusieron objeción para que se quedara con nosotros.

Yo con estos años estaba desarrollada físicamente casi como ahora, tenía un buen tipo, morena, delgada, alta, con unas buenas tetas con pezones pequeños pero saltones y un buen culo, aunque la mente estaba con mi edad, era bastante inocente, no tenía maldad.

En verano mi tío iba vestido con camiseta de tirantes y pantalón corto, casi siempre cuando tenía el turno de noche, se habían combinado los turnos para que no estuviésemos solas en casa.

Por las mañanas ayudaba en la limpieza y las compras, me caía muy bien, mi madre al principio lo miraba con recelo, pero después se la ganó por lo activo que era. Me ayudaba en los deberes y me enseñaba a apreciar a la naturaleza, le gustaba ir al campo y pasear por las tardes.

Un día estábamos haciendo los deberes cuando de su pantalón corto le asomó un poco la cabeza de su polla, él no se dio cuenta pero yo lo vi y se lo dije, me miró y disculpándose se la metió otra vez, yo no lo extrañe porque mi padre nunca se había tapado cuando era pequeña, en el pueblo había visto muchas veces a los chicos hacer competición de mear lo más lejos posible y hacían toda clase de trucos, se apretaban el glande o se la ponían dura para llegar más.

Estaba acostumbrada a ver pollitas, pero cuando vi la cebezota que salía por el camal, me pico la curiosidad. Aunque una vez, había visto a mi padre que salía de su habitación con la polla empinada y mojada, por la puerta sin cerrar de su habitación, vi las piernas abiertas de mi madre encima de la cama, pensé que como era verano tenían mucho calor y sudaban.

Pero lo que tenía mi tío no tenía nada que ver, aún estando blanda era el casi doble que la de mi padre.

Una mañana estaba colgando una lámpara subido en una escalera, cuando pase a su lado y le quise preguntar algo, me fije que de entre la bragueta mal abotonada le salía más de media polla que aunque estaba semi blanda salía del tamaño de mi mano, sin darle importancia y como estaba empalmando los cables de la lámpara le dije…
--- Tío ten cuidado, te vistes mal.

Sin más, se la cogí y se la metí dentro del pantalón.

El simplemente me dijo…
--- Ah! Gracias Sonia, no me había dado cuenta.

Pero tampoco le di mucha importancia cuando llegué del colegio a casa y oyendo voces en la habitación de mi madre, vi que estaba pegado a ella por detrás, le tenía cogidas las tetas apretándoselas, me dijeron que se había enganchado las lumbares y le daba un masaje, esto se conoce que le pasaba frecuentemente pues como yo no dije nada a nadie, no se reprimían, muchas veces veía como se sentaba mi madre en su regazo y saltaba sobre sus piernas, incluso se preocupaban mucho por mí, le oí un día que le decía a mi madre…
--- No puedo aguantar más, me tengo que hacer con Juani.
--- No, ni lo sueñes, es una cría, solo hace dos meses que le vino la regla, es muy joven.
--- Pues la trataré bien, pero no la voy a  dejar.
--- Ni se te ocurra, si no, conmigo no tendrás nada.
--- Bueno y quien te meterá todo esto y te derretirás de gusto?
--- Bueno, eso sí que lo quiero, lo necesito dentro… pero es que es casi una niña…
--- Ya te digo que tendré cuidado y no tendrás que preocuparte tú, a ti no te faltará.
--- Vale, pero mucho ojo cuando la desvirgues, no sabe nada de nada, y tú la tienes muy grande.
--- Por eso te gusta el doble, verdad?
--- Tienes razón, me tienes loca cuando me llenas de leche.

Creí que se quería ocupar de mi educación y mi madre le exigía que me enseñara bien…

Desde ese día mi tío me enseñaba todos los días los deberes y me sentaba en sus piernas para que me fijase más, yo notaba su polla entre mis nalgas y aunque no me molestaba, lo notaba raro, pues me golpeaba en el culo como si llamara a una puerta, otros días me daba después de las clases, un masaje en el cuello para que no me cansara mucho, me pasaba las manos después de ponerse aceite para bebes, por el cuello y los hombros, la verdad me hacía sentir muy bien, sus manos eran grandes y me pareció normal que las puntas de sus dedos se metieran cada vez más hondo en mi escote, primero me rozaba el nacimiento de mis tetas, después metía las manos bajo mis brazos, aceitándome las axilas, pasando hacia delante hasta abarcar mis tetas, estaban suaves y duras se me notaba mucho desde donde me nacían, cada día llegaba un poco más hasta que llegó a cogerme los pezones, los cogió con dos dedos y los rozaba dándome un gusto que me relajaba mucho, muchas veces notaba cuando tenía las dos manos en mis tetas, un bulto duro apretando en la espalda, un día incluso note como me quemaba y me mojaba la espalda, decía que estaba sudando con el esfuerzo, por lo que me soltó el sujetador, me lo saco por delante, las tetas me dolían de hinchadas que estaban y se lo dije, pero él me dijo que eran muy tiernas y debía darles un beso para que se calmaran, me bajó el vestido y me beso las tetas, a mi no me molestó, pero al estar mojadas me dio frio, los pezones como se pusieron duros, me los cogió con la boca y les dio calor, yo notaba un hormigueo entre mis piernas y me dijo que era normal, era por el olor al aceite infantil, que a él le pasaba lo mismo, y le dije…
--- Yo solo tengo hormigueo, pero tú que sientes?
--- Pues a mí al ser mayor, me da más fuerte, me produce inflamación, es muy molesto.
--- Pues déjame curarte a mí, no está bien que tú me cuides a mí y yo no te pueda aliviar.
--- No sé, será difícil si no sabes.
--- Pues tú me vas diciendo que debo hacer y yo te hago lo que sea.
--- Vale, pero no se lo digas a tus padres, pues me reñirán si te hago trabajar en vez de enseñarte a los deberes.
--- Tranquilo tío no se lo diré a nadie, déjame ver la inflamación.
--- Ten cuidado pues me duele mucho.

Se sacó la polla hinchada y dura, y le puse las manos para echarme aceite.

Con mucho cuidado le fui retirando la piel que tapaba la zona inflamada y vi que en efecto estaba roja, casi morada, le puse aceite y noto cierto alivio, al tocarla me quemaba en las manos por lo que pensé en refrescarla y le pasé la lengua mojada, le debió sentar bien pues suspiró y me dijo que se lo volviera a hacer que le daba alivio, lo repetí pero no acababa de aplacarle la calentura, entonces pensé que debía mojarla toda y la metí entre los labios, noté como le daban palpitaciones, por lo que con mucho cuidado de no arañarlo con los dientes, le apoye la lengua y lo apreté contra el paladar, parece que así ya sentía alivio y le estuve chupando un rato desde la punta hasta casi un tercio pues no me cabía mas, no podía abrir la boca tanto, me dijo que tenía un hinchazón bajo y vi horrorizada un bulto duro que tenía bajo, parecía infectado y me dijo que tocándolo con delicadeza se ablandaba y salía el liquido que lo irritaba, yo a cada movimiento le miraba y él se quejaba, cogió mis tetas, me dijo que a mí también se me habían irritado los pezones, lo tuve que reconocer, normalmente tengo las tetas lisas pero ahora en el circulo marrón de las puntas me salía como un garbanzo que estaba muy áspero y duro, la única cura que tenia era lamérmelo como yo le hacía a él, me preguntó…
--- Y aún tienes el hormigueo entre las piernas?
--- No te quería asustar, pero cada vez tengo más, de hecho debe estar infectado pues me noto mojada.
--- Déjame ver, antes de que se ponga peor, hay que curarlo.

Me senté en la mesa, el sentado frente a mí me separó las piernas, quitándome las bragas estuvo mirando a la luz de la lamparita de estudiar, estaba verdaderamente mal, pues me tocó y di un salto, también tenía un bulto, como un grano que asomaba entre mis piernas, la única solución que vio era que me lamería como yo le había hecho primero, después me acercaría su polla a mi grano para que se curaran las dos cosas a la vez, no me pareció mala idea y después de acercar su boca a mi entrepierna sentí un gran alivio, me repasó por todo su lengua y sobre todo en el agujero de hacer pipi, me dijo que seguramente de ahí salía el hormigueo, me bajo de la mesa y me sentó sobre sus piernas, tenía los pantalones en los tobillos y yo frente a él sobre sus piernas, me fue acercando hasta que noté su polla mal herida tocándome mi entrepierna, pasó rozando todo a lo largo y antes de salir por detrás, se apretó hacia arriba, mi hormigueo iba cada vez peor, ya casi me escocía por lo que le pedí que me aliviara lo antes posible, me cogió de la cintura y me acerco a él y me dijo…
--- Juani, bonita, nos vamos a curar los dos, seguro, no te preocupes, igual nos duele un poco pero esto se cura enseguida.
--- Si tío no te preocupes, si me duele me aguantaré pero no quiero que sufras tú también.

Pasó las manos por mi cintura, me atrajo hacia él y su polla fue rozando por mis labios hasta que se metió un poco por donde meo, ahí me escocía mas, por lo que le dije…
--- No te preocupes yo lo haré,

Y dando un golpe hacia adelante, me metí su polla dentro, me escocía más, pero me dije, aún no se cura y volví a empujar hasta que di un tirón doloroso que al momento se pasó y noté un gran alivio,

Sentí como me llenaba por dentro y el calor de su polla dentro de mi me quemaba, menos mal que como yo estaba mojada se escurría bien, el levanto la cadera y así me pude sentar mejor sobre él, fue metiéndose todavía más, me di cuenta que aún tenía un trozo fuera, quería que se curara todo pero por más que lo intenté no se metió, estuve saltando sobre él y parece que se sintió aliviado, pues abrazándome de contento me cogió las tetas besándolas, noté como me llenaba de liquido caliente que al rato empezó a salir de mi agujero, me dijo…
--- Por fin Juani, ya salió todo el mal que tenía, ya estoy bastante mejor.
--- Pues yo aún no estoy bien, me están dando unos temblores que noto desde la espalda hasta donde tengo el hormiguero, que no lo puedo aguantar, tío es muy malo esto que me pasa?
--- No te preocupes eso es que tienes anticuerpos que te curan todo.

Era verdad, al momento estaba bien del todo, solo que muy mojada, mi tío sin inflamación y con buen color en la polla blanda. Me secó y me dijo que me lavara bien, y que por hoy estaba bien la lección, mañana seguiríamos más.

Al día siguiente le dijo a mi madre, mientras le daba un buen masaje en las lumbares, que ya me había dado la primera lección, que era la más difícil, mi madre se volvió y le preguntó.
--- Ya la has desvirgado? Con esa polla tan grande? Que bruto, la habrás roto por dentro.
--- Nada de eso, fue ella la que se la metió hasta que no le cabía más.
--- No la culpo, esa polla donde mejor está es dentro de un coño.
--- Tiene un cuerpo precioso, casi más tetas que tú y un coño mucho más estrecho, es digna de ti. Cuando la follé me acordaba de ti.
--- Pero mi coño está más experto y te hace cosas que te hacen correr como nadie.
--- Es verdad, y por eso te follaré cada día.

Las lecciones de mi tío siempre acababan con el masaje, yo como ya lo sabía, me preparaba, no me ponía sujetador, con camisas anchas, así ya me cogía las tetas directamente, para que no se inflamara la polla otra vez se la chupaba nada más empezar, nos curábamos en salud metiéndome la polla para no ponerme mala, aunque el temblor no se me acababa de marchar.

Así estuvimos mucho tiempo, ya las lecciones no eran en mi cuarto, me las daba a la hora de la siesta en su cuarto, a veces mientras mi madre fregaba en la cocina, después iba a darle las friegas en la espalda. Un día vi que tenia a mi madre subida a la cama en cuatro patas, con los pies fuera y las tetas colgando, mi tío le estaba curando del mismo hormigueo que a mí, debería ser contagioso, yo me acerque y le dije…
--- Tío, cuídala igual que a mí, quítale el hormigueo de las piernas, y cógele las tetas también porque me da bastante consuelo.
--- Ya hago lo que puedo Juani, me quieres ayudar?
--- Claro que tengo que hacer?
--- Ponte aceite en la mano y aceita el agujero del culo, también tiene hormiguero.
--- Por favor, no hagas eso, deja a Juani tranquila.
--- No mamá yo te ayudaré, deja que te ponga aceite.
--- Ponle bastante hasta que puedas meterle el dedo un poco,
--- Por favor, Ramónnnn
--- Ya ha entrado un poco el dedo tío, que más hago?
--- Ahora ponte más aceite y mételo más hasta donde puedas y después lo sacas y metes dos dedos.
--- Vale tío, ya lo hago, te sientes mejor mama?
--- Siiii nena, mucho mejor…
--- Ahora que hago tío?
--- Espera a mi lado, cuando la saque yo de donde la tengo metida, tú la mojas con saliva y la pones en el culo con cuidado, no la sueltes pues se puede salir y le haría daño.
--- Vale tío, cuando quieras la sacas, te la chupo y la pongo en el culo, te sostengo yo la polla mientras entra?
--- Eso es, chica lista, prepárate.

Cuando mi tío la sacó, se la chupé toda y al ponerla en el culo de mi madre, empujo mientras yo la aguantaba con la mano, se metió con bastante facilidad, mi madre gimió primero y suspiró cuando la tenía casi toda dentro, me fijé que mi madre tenía los pezones salidos por lo que le dije cogiéndoselos…
--- Pobrecillos pezones están doloridos, los calmaré.

Me puse bajo de mi madre y cogí con mi boca los pezones de mi madre que me cabían justo en mi boca, pasaba de uno al otro y mi madre con los ojos cerrados, se movía de un lado al otro, gimiendo y soplando.

Cuando ya se movía mucho, mi tío la cogió de las caderas para que no se cayera sobre mí, se apretó contra ella, le dio dos o tres empujones para que estuviera sin caerse y se tumbo sobre su espalda, yo vi por bajo de mi madre como entre los pelos de su entrepierna salía un liquido blanco, mi tío tenía lo mismo en sus huevos mojados,

Me sentía muy contenta de ver como había colaborado en la cura de mi madre.

Ya las curas eran diarias cuando mi tío estaba en casa, cuando no era a mí era a mi madre, mi tío muchos días para no perder tiempo, en el momento que mi padre se iba a trabajar se metía en la cama con mi madre y le daba la cura, tenía que cambiar de posición para no viciarla, decía él, yo cuando los oía también me metía con ellos y si no acababa muy cansado también me curaba a mí, entonces era mi madre la que le ayudaba en mi cura, le cogía la polla y me la metía con sus dos manos y cuando me salía el liquido se lo bebía todo.

Pasó algunos meses y mi madre me llevó al médico, pero antes me advirtió…
--- Al médico le hablaré yo, tu solo confírmalo.

Fuimos al médico y le dijo que tenía las reglas muy irregulares igual que ella y nos recetó a las dos píldoras, salimos muy contentas sobre todo ella, pues no sabía cómo no nos habíamos quedado preñadas aún.

Con el tiempo me fui enterando que las curaciones no se debían a enfermedades, sino que nos gustaban a mi madre las pollas grandes y a mí todas.

Ya lo hacíamos cuando teníamos ganas de polla y eso era todos los días, por cualquier escusa ya teníamos al tío dentro.

Mi padre no se enteraba, solo pensaba en trabajar y cuando venía agotado no le quedaban muchas ganas de follar.

Un día, de madrugada me despertó un ruido y oí discutir a mis padres, al rato salió mi padre de la habitación enfadado, salía desnudo y con la polla tiesa, se metió en el aseo, yo fui detrás de él y mire por la puerta mal cerrada, el pobre se estaba meneando la polla frente al espejo, me dio pena y entre sin avisar, se quedó sorprendido con la polla en la mano y me dijo…
--- Que quieres tú a estas horas? No puedo estar solo?
--- Que te pasa papá? Que estás haciendo?
--- Pues no lo ves? Me estoy haciendo una paja. Tu madre no quiere follar ahora.
--- Pobre papá, igual está cansada, quieres que te ayude?
--- Como me vas a ayudar, esto se lo hace uno solo.
--- Trae, déjame, tienes una polla muy bonita y está muy dura, es una lástima que no te alivie nadie.

Le cogí la polla y descapullada como estaba le eche saliva y se la fui acariciando suavemente, mi padre al principio no se lo podía creer, pero entre enfadado que estaba y caliente la polla, me dejó meneársela, lo que le acabó de convencer es que con mi mano le cogí la suya y la puse sobre mi teta, me abrazó y me las fue estrujando mientras mi mano aceleraba la polla hasta que acercándose al lavabo echó varios chorros de leche que llegaron hasta el espejo. Lo lavé, lo sequé y lo mandé otra vez a la cama.

A partir de aquel día muchas mañanas antes de salir al trabajo, pasaba por mi habitación y me tocaba las tetas mientras dormía.

Una de estas mañanas me desperté cuando tenía las tetas en sus manos, le puse la mano en la bragueta, tenía la polla dura y plegada dentro del pantalón, le solté el cinturón y se la saqué, se la estuve meneando mientras él me pellizcaba los pezones, cuando noté que se iba a correr, me la metí en la boca y recibí toda su leche de un golpe, me la tragué.

Me dio un beso en la frente y salió hacia el trabajo.

Yo sentía lastima por él, pues mi madre muchos días antes de llegar a la calle, ya estaba en la cama de mi tío Ernesto. Enseguida los oía cuchichear y chirriar la cama.

Una noche que mi madre había estado follando dos veces con mi tío, entre en su habitación y pase por el lado de mi padre, estaba durmiendo pesadamente y roncaba, metí la mano bajo la sabana y abriendo la bragueta del pijama le saqué la polla mientras mi madre dormía del otro lado. Mi padre apenas se movió, solamente se desperezó y separó las piernas, le cogí los huevos con una mano y con la otra le acariciaba el glande bajándole la piel, estuve lamiéndole la cabeza y los huevos, después me subí en la cama sobre él y me la metí con cuidado, estaba agachada, no me descargaba, el levantaba el culo para llegar a meterme más, pero no podía, cuando ya noté los espasmos de su polla, me bajé y me la metí en mi boca y me trague toda la leche, después se la guardé donde estaba.

Al día siguiente me contó en secreto que había soñado conmigo, que no solo le había acariciado la polla, si no que me la había metido y le había dado mucho gusto. Me preguntó si podíamos hacerlo por la mañana y le dije que podíamos probar.

Por la mañana antes de la hora de salir al trabajo me despertó, tenía la polla dura en la mano y me preguntó si podíamos hacerlo ya, le hice un lado en la cama y me quité las bragas, cogiéndosela me la acerque el coño con apenas pelos y el acariciándome el clítoris un momento me busco la entrada de mi vagina y subiéndose sobre mi me la fue metiendo hasta que no quedó nada fuera, como la tenía más pequeña que mi tío no me molestó.

Cuando estaba metiendo y sacando sobre mí vi que la puerta se entreabría, la cabeza de mi tío asomó, me dijo con el dedo que callara y se fue.

Cuando estaban fumando una tarde solos, oí  como mi tío le preguntaba en voz baja…
--- Te has dado cuenta del cuerpo que tiene Juani? Tiene unas tetas y un culo de mayor, ya tiene cuerpo para follar, ya ha cumplido los 17 años.
--- Que va! Es una cría aun, seguro que no ha visto ninguna polla.
--- Pues es una pena, por qué no se la enseñamos nosotros, quién mejor?, me gustaría metérsela.
--- Calla hombre, no se dejaría.
--- Seguro que sí se deja, el otro día te vi como entrabas en su habitación con la polla en la mano, o no es verdad?.
--- Shiiit calla, si es verdad, lo que pasa es que mi mujer no me deja follar con ella cuando quiero y Sonia me alivia la polla cuando estoy caliente.
--- Y no te puedo acompañar un día?
--- No creo que le guste, se asustaría, tú la tienes más grande que yo, creo.
--- No pasa nada se la meteré solo la punta, si quiere.
--- Si te parece mañana entraré yo y cuando la tenga dentro, entras y si no dice nada seguimos, si no, te vas, eh?
--- Vale, pero no te vuelvas atrás.

A la mañana siguiente, mi padre entro como de costumbre temprano, se metió directamente bajo mi sabana, me subió la camiseta y estuvo chupándome las tetas hasta que se pusieron duras con los pezones en punta, me bajo las bragas y estuvo acariciando mis labios hasta que me mojé toda, se subió sobre mi pecho y me puso la polla entre las tetas y apretándolas se movía entre ellas, yo le lamía cuando salía fuera.

La puerta se abrió un poco, lo justo para entrar mi tío y subiendo a la cama por los pies separó mis piernas y metió las cara sobre mi coño, lo lamió sin dejar ningún pliegue, yo estaba como en una nube, cuando mi padre se corrió sobre mis tetas se dio la vuelta y me levanto las piernas para que mi tío me la metiera en el coño, como estaba mojada no le costó demasiado pero pude comparar el tamaño que me entraba ahora, se tuvo que dejar un tercio fuera, ya no me cabía más. Me estuvo follando hasta que se corrió dentro de mí, mi padre estaba sentado en la silla con la polla en la mano. Cuando terminaron me besaron y se fueron juntos.

Mi tío convenció a mi padre que si quería follar a su mujer le tenía que sacar de la monotonía.
--- Te dedicas solo al trabajo, debes darle a tu mujer nuevos alicientes, más chispa, ir a bailar a algún club de parejas, que se caliente viendo a los demás, igual se despierta y volvéis a ser una pareja normal.

Mi padre se lo dijo a mi madre y le dijo si querría hacer un intercambio o incluir a alguien en la cama, la contestación fue que se lo pensaría, que eso de intercambio no le hacía mucha gracia, pero lo de incluir a alguien de confianza le parecía mejor.

Al cabo de unos días mi madre le dijo que se había animado a meter a alguien más en la cama, pero tendría que ser alguien conocido.

Mi padre empezó a pensar en quien podría ser y al fin cayo que su hermano podría ser, al fin y al cabo se habían follado a su hija los dos, así todo sería más discreto.

Se lo propuso a mi madre y naturalmente le pareció bien, aunque fingía sus dudas.

Una noche me acosté pronto y ellos estuvieron hablando y bebiendo después de cenar, entre los dos intentaban emborrachar a mi madre para que no tuviera prejuicios, uno le metía la mano en el escote hasta sacarle las tetas, el otro le subía las faldas entre risas, mi madre se dejaba hacer y les metía mano a las pollas que ya estaban duras y las sacaba relucientes de sus capullos, mi padre con su polla pequeña se la metió en el coño enseguida, pero mi tío le unto el culo con crema y con su polla brillante se colocó detrás de ella mientras estaba cabalgando a mi padre, le metió solo la cabeza, ya no podía más y con otro empujón le entró hasta la mitad, mi madre lloraba de gusto y dolor a la vez.

Todo esto lo estuve viendo desde mi habitación pues no habían tenido la precaución de cerrar su puerta con las prisas, desde mi oscuridad, me estaba tocando entre mis muslos, los labios los tenía hinchados del roce, mis tetas estaban duras de tanto apretarlas y estirarme los pezones y mis muslos estaban pegajosos de tantos flujos que me salían por la vagina, al oír a mi madre como pedía más polla a los dos, me daba la sensación que me faltaba a mí una buena y caliente verga que me levantara en alto.

Estaba al borde del orgasmo cuando sin darme cuenta mis pies bajaron al suelo y desnuda como estaba me apoyé en el quicio de la puerta de la habitación donde estaban los tres, estaba como hipnotizada de ver como mi madre estaba gozando llenada de dos falos de carne dura y aún así pedía más, me acerqué a ellos, no se dieron cuenta hasta que agachándome bajo el culo de mi tío, les cogí las dos pollas clavadas en mi madre y acariciando los huevos les hice correrse dentro a los dos, mi madre al notar esta inundación de leche tuvo un orgasmo brutal, les fui sacando las pollas de su culo y coño respectivamente y las iba lamiendo de su semen y jugos, mi madre salió de entre ellos y mirándome agradecida, me besó en la mejilla, yo que tenía las dos pollas en mis manos las fui acariciando mientras ellos estrujaban mis tetas, mi madre me puso crema en el coño y en el culo, se imaginaba lo que me venía encima, por suerte la polla de mi tío entro en mi coño, que como estaba mojado se la tragó casi toda, mi padre me colocó la suya en la entrada de mi culo y mi madre fue guiándola hasta que su glande lubricado fue abriéndose paso hasta entrar con un plop!, al segundo  empujón ya entró casi toda, mi madre colaboró empujándole desde el culo, hasta que sus huevos se unieron a los de mi tío.

Los dos empujaban alternativamente con lo que sus pollas se rozaban dentro de mí, mis tetas que ya eran más grandes que las de mi madre y además más duras y tiesas, se balanceaban sueltas sobre la boca de mi tío que intentaba cazarlas con sus labios, las manos de mi madre se ocuparon después de untarse los dedos de crema, los fue introduciéndolos en los culos de mi padre y de mi tío, que después de un momento de duda se relajaron y permitieron que le metiera dos dedos a cada uno y les acariciara la próstata. El efecto lo noté enseguida, sus pollas hinchadas crecieron todavía más, yo no podía dilatar mas mis agujeros, cuando me llegó mi orgasmo, me derretí entre los dos machos queridos que no me soltaron hasta después de correrse ellos, se les salieran las pollas regadas de leche.

No hubo preguntas ni reproches, solo nos tumbamos boca arriba y cogiéndonos las manos estuvimos recuperando fuerzas.

Después de aquella noche loca, hubo muchas más, con cualquier motivo, una fiesta que coincidían o una cena especial, siempre acababa con una follada colectiva entre los cuatro. Mientras, seguíamos la rutina diaria de follar quien estuviera en casa, mi tío o mi padre y con el coño de cualquiera de nosotras dos.

Ahora que estoy recordando esta etapa de mi vida, a veces tengo añoranza, le digo a mi novio que vive conmigo en otra casa, que voy a ver a mi familia y paso dos días follando sin descaso, ya lo haré cuando vuelva a mi casa con mi novio.

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