martes, 6 de diciembre de 2016

Martha

La siguiente historia es 100% real, lo único que he cambiado han sido los nombres de los protagonistas. El mío es real. Ocurrió en el verano de 2001. Me llamo Marta, en la ese momento tenía 23 años y salía con mi novio Sergio desde hacía tres años.

La verdad es que estoy como un queso, eso dicen todos los que me conocen. Mido 1,74 cm., 58 kilos, tengo el pelo castaño tirando a rubito un poco rizado, morena de piel, boca pequeña, ojos grandes, un culo un poco plano, no mucho, pero a mi novio le vuelve loco sobre todo cuando lo llevo ajustado en unos vaqueros. 

Lo mejor que tengo son dos buenas tetas medianas tirando un poquito a grandes, muy duras, firmes, hacia arriba, con unos pezones rosados pequeños. Dicen que darían envidia a cualquier chica de Playboy.

Antes de contar la historia, voy a describir a mis amigos habituales de fin de semana: Sergio mi novio; Sofía mi mejor amiga; Luis su novio y mi mejor amigo y de mi hermano; Carlos mi hermano y Mónica la novia de mi hermano.

Sergio es alto 1, 85, moreno, pelo engominado, gafas, atlético, atractivo, es muy callado pero a mí me gustaba mucho. A mi novio Sergio le conocí en la facultad de empresariales donde estudiábamos los dos. Antes, decir que nuestra vida sexual es muy activa. Cuando conocí a Sergio era virgen, había tenido muchos novietes, pretendientes, pero yo reservaba mi cuerpo para alguien especial y ese era Sergio.

La primera vez que lo hicimos fue a los 9 meses de salir. Él ya lo había hecho, así que no estaba tan nervioso como yo. Fue en su casa, antes ya nos habíamos besado, toqueteos, pero poco más, ni tan siquiera le había dejado ver mis tetazas.

Ese día él me propuso hacerlo y yo accedí encantada. Después fuimos a más. Al año y tres meses se la chupé la primera vez. Nunca le había dejado correrse en mi boca, me daba un poco de asco el semen, ni tampoco que me lo hiciera por el culito.

Mi mejor amiga se llama Sofía, 21 años, mide 1,67 pelo muy moreno y liso y le llega por debajo de los hombros. Tiene unos labios carnosos y ojos azules, tetas pequeñas y lo mejor que tiene es un culo redondito muy apetecible para cualquier chico. Es muy guapa pero nunca ha destacado tanto como yo. 

Su novio se llama Luis, es el mejor amigo de mi hermano Carlos. Luis mide 1,77, 22 años, muy guapo, es rubito, siempre nos ha gustado a Sofía y a mí, pero ella puso más empeño con él y yo la ayudé encantada, sobre todo desde que conocí a mi novio. Ellos llevan 2 años. Por lo que me había contado Sofía, las relaciones con él eran parecidas a las mías.

Mi hermano Carlos mide 1,81, castaño como yo, pelos de punta, tiene 22 años, cachas, iba al gimnasio, ha tenido muchas novias. Salía con Mónica, modelo de 25 años, morena, pelo muy largo rizado, 1, 80, guapísima, tenía unos labios perfectos, tetas medianas, esbelta, un culo pequeño que lo lucía muy bien con sus tanguitas. Era la envidia de cualquier chica, por lo buena que estaba y por salir con mi hermano.

El verano en que ocurrió la historia salíamos los 6 siempre juntos. Carlos y Luis eran amigos de toda la vida, pero integraron muy bien a mi novio Sergio. No se puede decir lo mismo de Mónica, que ni Sofía ni yo la aguantábamos, aunque lo disimulábamos bien. 

Yo me llevaba muy bien con Luis, nos conocíamos de toda la vida, siempre se ha llevado muy bien con mi hermano, ha pasado mucho tiempo en casa y lo sigue pasando, lo mismo que Sofía, así se conocieron e intimaron. Cuando salíamos, Luis me tocaba el culo y me decía que estaba muy buena. Sofía se lo tomaba a risa como todos, había confianza, todos tonteábamos con todos. La verdad es que éramos un grupo bastante atractivo, cualquiera haría buena pareja con cualquiera.

Ese verano planeamos irnos de vacaciones 15 días en Julio, los 6, a Alicante, a un piso de nuestros padres. Ellos irían en Agosto y nos lo dejaban encantados. Siempre hemos gozado de buena posición económica. Los cuatro, menos Mónica y Sergio, vivíamos en una urbanización de clase alta, vestíamos más bien pijillos, mi hermano tenía un Audi A-3, Luis un Golf, Sofía y yo teníamos unas motos pequeñas para ir a clase. Vamos, que no nos ha faltado de nada.

Sergio vivía con sus padres, su padre era profesor de instituto y Mónica era también de clase media, aunque hacía algunos trabajillos como modelo que la reportaban buenos dividendos. En cuanto a nuestros gustos, pues lo normal, alguna borrachera, algún porrillo, y yo había probado dos veces la coca. Mi hermano, Luis, Sofía y Mónica algo más pero poco también. He de decir que cuando la he probado he echado los mejores polvos de mi vida con Sergio.

El fin de semana antes de irnos de vacaciones se fueron mis padres de viaje. Ese fin de semana quedamos para salir solo Sofía, Luis, Sergio y yo. Mi hermano se quedó en casa con Mónica.

Nos fuimos a un bar y pedimos unos cubatas. A las 2 de la mañana íbamos los cuatro bastante borrachos, estábamos en una discoteca bailando, Luis me cogió la mano y le dijo a Sergio:

- "¿Te importa que baile con ella?".

- "Por supuesto que no", le contestó.

Empezamos a bailar. Yo llevaba un pantalón negro ajustado, camisa blanca y zapatos de tacón. El pelo recogido con una coleta.

- "Estás muy guapa esta noche", me dijo mientras bailábamos.

- "Como siempre", dije yo.

- "No, hoy estás especial".

- "Me voy a poner roja".

- "Ni que no hubiera confianza..."

- "Era broma, tonto".

Sofía y Sergio estaban también bailando. Ella era la que peor iba de los 4. Más que bailar, Sergio cargaba con ella.

- "Vaya pedo que lleva Sofía", le dije yo.

- "Si es que no sabe beber... y eso que nosotros no vamos nada mal".

En eso empezó un lento, Luis se acercó a mí un poco más, yo apoyé la cabeza en su hombro, él me metió la mano por la espalda y me la acarició.

- "¿Te molesta?".

- "Claro que no", le dije.

Me acerqué más. Seguro que podía notar mis tetas duras contra él. Los pezones se me estaban poniendo tiesos, me seguía acariciando la espalda por la zona de la cintura, me estaba poniendo caliente. El alcohol hace que tenga ganas de follar como una loca. En cuanto saliéramos de la discoteca, me iba a llevar a Sergio a casa y lo iba a follar. 

Muchos ya me entenderéis, los fines de semana al llegar a casa con unas copas de más, ¿quien no se ha masturbado antes de irse a la cama?. 

En fin, cuando acabó la canción, Luis puso cara de pena, (yo creo que estaba algo excitado), fuimos con nuestras parejas. No las veíamos. Salimos fuera y Sofía estaba vomitando, no se tenía en pie. Sergio la sujetaba,

- "Hombre, ya era hora", dijo Sergio.

- "Habernos avisado", contesté. 

- "¿Que tal estás, cariño?", dijo Luis acercándose a Sofía.

- "Vámonos a casa", acertó a decir.

- "Nos vamos", dijo Luis.

- "Espera, que nosotros también nos vamos", dije yo.

- "¡Pero si es muy pronto!, aprovechar la noche, no seáis tontos".

- "No, que vamos con vosotros".

Cogimos un taxi hasta la urbanización. Luis acompañó a Sofía a casa y yo me fui con Sergio. Eran las 2,45, nosotros acostumbramos a llegar a las 7 o así. Al entrar en casa, lo hicimos en silencio, para no molestar. Subimos a la planta de arriba, donde están las habitaciones. Al subir por las escaleras, oímos unos gemidos. Nos pusimos un poco nerviosos.

- "Joder, ¡qué vergüenza!", le dije a Sergio.

- "¿Quienes son?".

- "Pues quienes van a ser, mi hermano y Mónica".

Pasamos por su habitación, tenían la puerta entreabierta. Yo pasé rápido sin mirar. Sergio se detuvo en la puerta.

- "¡¡Pero qué haces!!, ¿estás loco?", le susurré en alto.

- "¡Joder!... ¡vaya polvo!. Ven mira".

- "Que no, vámonos".

- "Ven". Me agarró de la mano y tiró hacia la puerta.

La habitación era muy grande. La cama estaba al fondo. Tenían la luz de la mesilla encendida. No nos podían ver. Me asomé muerta de vergüenza.

Mónica estaba a cuatro patas con el culo hacia la puerta y mi hermano detrás de ella, follándole el coño. La embestía salvajemente, sus tetas se balanceaban, se retorcía de placer. De repente, mi hermano se salió de ella y apareció una polla grande, brutal, gorda, dura, debía medir más de 20 cm. 

El culo de Mónica quedó hacia nosotros unos segundos. Sergio y yo nos escondimos. Fuimos hacia mi habitación al final del pasillo. Todavía me temblaban las piernas. Era la primera vez que veía follar a alguien en vivo, aunque solo hubieran sido 20 segundos. Estaba muy nerviosa y a la vez excitada. No se como estaríais vosotros si hubierais visto a un hermano vuestro en plena faena con su novia.

Entramos en la habitación. Echamos el cerrojo. Sergio me empezó a besar, se le notaba alterado, caliente. Yo también lo estaba, entre el baile con Luis y ahora esto. No me podía sacar la polla de mi hermano de la cabeza y el cuerpo de Mónica sudado, con su culo en pompa hacia nosotros. 

Sergio me sacó la camisa y me arrancó el sujetador. Era la primera vez que lo hacía. Me hizo daño. Mis tetas se bambolearon, se tiró hacia ellas y me las chupó. Estaba ansioso, me acariciaba el culo con fuerza mientras me mordisqueaba los pezones. Nos tumbamos en la cama.

- "¡Chúpamela, Marta, chúpamela!". 

Le bajé los pantalones. Ya la tenia dura. 16 cm. Me la metí en la boca y se la chupé. La metía y sacaba de mi boca muy rápido, me encantaba hacerlo. En varios momentos, me vino a la cabeza la polla de mi hermano. Sergio se iba a correr ya, lo notaba. Me la saqué de la boca y le dije:

- "No te corras".

Le notaba muy excitado y no quería que lo hiciera. Ya he dicho que no me gustaba el semen en la boca, nunca lo había probado, pero no me apetecía.

- "¡Fóllame!", le dije mientras le pajeaba la polla muy despacito.

- "Ven aquí".

Me bajó los pantalones. Le costó. Me dejó el tanga puesto, uno blanco, decía que le excitaba. Se situó encima de mí. Esa sensación de la polla caliente y dura segundos antes de follar la entrada de mi coño me vuelve loca. No se hizo de rogar. De un golpe, me la clavó.

- "¡¡¡Ahhh!!!... ¡¡¡Qué gusto!!!", le dije.

- "Te gusta, ¿a que sí?".

- "Siiiii, sigue, sigueeeeeeee".

- "Estaba buena la zorra de Mónica...", dijo mientras empujaba.

- "Siiiiii, es una zorra que está muy buena", dije yo.

- "Tu hermano la folla bien con esa polla que tiene, ¿la has visto?".

- "Si".

- "¿Y te gustaba?".

¿Pero qué era esto? Me estaba preguntando si me gustaba la polla de mi hermano. Mientras seguía encima de mi, me apretaba fuerte las tetas, era lo que más le gustaba sin duda. Yo pensaba que para el follarse una chica como yo era estar en la gloria, ese tipo de pensamientos se me pasaba casi siempre por la cabeza.

- "No, me gusta más la tuya, me gusta más tu polla".

- "Vamos... ¡dime la verdad!", dijo jadeando.

- "Te he dicho que no. Vamos, ¡fóllame cabrón!".

- "¿Te has puesto cachonda con Luis?".

- "Noooo".

- "Mentirosa, cuando habéis salido él tenía todavía la polla dura".

- "¿Qué?".

- "Pues eso, y tú los pezones".

- "Noooo", dije a punto de tener un orgasmo, pensando que la polla de Luis se había puesto dura. También le pregunté:

- "Y a ti qué, ¿se te ha puesto dura con Mónica?".

- "Siiii, pero por lo menos lo reconozco".

- "Vale, me he puesto un poco caliente pero era por el alcohol. Vamos, no te pares, que estoy a punto de llegar".

- "Yo no aguanto más, me voy a correr".

- "Siiiii, ¡vamos!". 

La situación era increíble, se movía encima de mi como nunca lo había hecho. Todavía se oía follar a mi hermano y a Mónica al final del pasillo. La imagen de la polla de mi hermano, el culo de Mónica, el alcohol de la noche, el baile con Luis, como le rocé con mis tetas... No aguantamos más, Sergio y yo explotamos en un orgasmo bestial, podía notar su eyaculación perfectamente.

Usaba la píldora, no me gusta el semen pero que se corra dentro de mí o en mis tetas me pone muy caliente. Notaba los disparos, le estaba durando el orgasmo más de lo debido. Ahogamos nuestros gemidos para que no nos oyeran. Se quedó encima de mí unos segundos y me retiró su polla pringosa. Me gusta la sensación del semen escurriendo hacia mi culo.

- "Ha sido fenomenal", dijo.

- "No ha estado mal. Así que te gusta Mónica, ¿eh?", le dije.

- "Hombre, está buena, pero tú más, y solo lo decía porque estaba caliente mientras follábamos. Ya sabes que es un juego. ¿Y tú qué con Luis?".

- "Ya, lo mismo te digo, es para excitarte".

Siempre hablamos mientras lo hacemos, es una manera de excitarnos, pero no le podía reconocer que me ha gustado la polla de mi hermano, además, es un pensamiento que tenía que sacarme de la cabeza.

Nos quedamos dormidos, ya no se oía nada en la habitación de mi hermano. A la mañana siguiente, ya se había ido Mónica. Fui a despedir a Sergio y apareció Sofía en la puerta con mala cara.

- "Vaya resaca".

- "¿Qué tal ayer?", le dije.

- "No vuelvo a beber en la vida".

- "Siempre dices lo mismo".

- "Ya. Venía a tomar un poco de rayos uva".

El día estaba un poco nublado, solemos tomar rayos uva, estamos morenas las dos todo el año. Tampoco nos gusta mucho, lo justo. Yo tenía una máquina en casa y queríamos tomar algo para que el sol no nos pusiera rojas en Alicante.

Al entrar en el cuarto, le conté todo lo que había pasado la noche anterior. No se lo creía.

- "Díselo a Luis, pero por favor, que no le diga nada a mi hermano".

- "Tranquila que no le dirá nada".

La semana transcurrió con normalidad antes de irnos de vacaciones. Preparamos los macutos y nos fuimos. Llevaban el coche mi hermano y Luis. Tardamos 4 horas. Al llegar, hicimos el reparto de habitaciones. La de mis padres, para mi hermano y Mónica, la mía para mí y Sergio y la de mi hermano para Sofía y Luis.

El primer día que llegamos era sábado. Salimos esa noche por Alicante. Acabamos en la playa con unas botellas de vodka, whisky y coca-cola. Hacía una noche muy buena. Sofía propuso jugar a "yo nunca". Nos llenamos el vaso y empezó Sofía.

- "Yo nunca me he acostado con más de una persona, solo con Luis".

Ahora, los que se habían acostado con más de una persona debían beber. Lo hicieron mi hermano, Luis y Mónica. Esto se ponía interesante. Era el turno de Luis.

- "Yo nunca he chupado una polla".

Los tres chicos se partían de la risa y empezaron a chocar la mano entre ellos. Las 3 bebimos con mucha vergüenza mirándonos entre nosotras, pero no sorprendió eso a nadie. Era mi turno.

- "Yo nunca le he puesto los cuernos a nadie".

Solo bebió Mónica.

- "Pero no fue a Carlos", dijo.

- "Buena aclaración, dijo mi hermano".

Solo llevaban 5 meses. Así siguió el juego. A la hora, íbamos ciegos. Le tocaba a Sofía.

- "Yo nunca he visto follar a nadie en la realidad".

Nadie bebía. Sofía nos miraba a nosotros y yo la mataba con la mirada.

- "No vale hacer trampas", dijo.

- "Vale".

Bebimos Sergio y yo.

- "¿A quien habéis visto?", preguntó Mónica.

- "A una pareja hace un mes en una discoteca", dijo Sergio.

Se inventó una historia que parece que convenció a Mónica. Así trascurrió el juego. Gracias a él, descubrimos que Sofía y Mónica habían recibido por el culo de Luis y mi hermano. Me sorprendió eso de Sofía, pero no me extrañaba con lo salido que está Luis y el buen culo de Sofía. También descubrimos que Mónica lo había hecho en una piscina y que a mi me gustaba que se corrieran en mis tetas. Me dio mucho corte, pero el juego era el juego...

Llegamos a casa a las 5 de la mañana. Nos acostamos todos. Sergio y yo íbamos calientes. Nos metimos en la cama, yo solo iba con bragas y sujetador y él con el calzón que no podía disimular su erección. Rápido me empezó a palpar las tetas. Nos pusimos de costado, él detrás de mí. Una mano la metió en mis bragas. Pudo ver que tenía el coño ardiendo. Me metió 2 dedos. Yo le agarré la polla tiesa que notaba en mi culo y se la empecé a menear.

- "Anda con Mónica y Sofía, ¡menudas guarrillas!".

- "Ya te digo".

- "¿Te imaginas a Luis follándole el culo a Sofía?".

Mientras decía esto movía sus dedos más rápido en mi coño.

- "Siiii, y como se corre en su culo...".

- "Y Mónica chupando esa polla de tu hermano".

- "Sigue, sigue, dime cosas".

- "Seguro que se traga toda su leche, como Sofía con Luis".

- "¡Siiiii, me encanta!".

Yo le movía la polla cada vez más rápido, se iba a correr ya.

- "Me voy a correr en tus bragas, ¿quieres?".

- "Siii por favor, ¡hazlo en mis bragas!".

Nada más decir esto, empezó a escupir leche. La mayoría fue a mis bragas por la parte del culo y a mi mano también. Al notarlo, me corrí pegando mi culo contra su polla mojada y haciendo que me metiera los dedos hasta el fondo de mi coño. Fue una buena paja.

Por las mañanas nos íbamos a la playa los 6. Nosotras con unos sugerentes bikinis. Mónica con uno negro, tenía unas tetas perfectas. Sofía uno azul. Pero el mejor era el mío, uno rojo. Me quedaba perfecto. Mis tetazas parecía que luchaban por salirse de él. Sergio, Luis e incluso mi hermano no podían disimular mirarme el escote. El más descarado era Luis.

Jugábamos a las cartas. Los chicos se ponían ciegos ante los 3 monumentos que tenían delante. Cuando nos íbamos a bañar, no podían disimular sus erecciones. Ellos iban detrás y se ponían ciegos con la visión de nuestros culitos. Éramos muy malas con ellos, les pedíamos que nos echaran crema, cada una a sus respectivos. Sabíamos que eso les calentaría.

Así fue pasando la semana. El sábado siguiente a la semana de estar allí, pasó algo que cambió mi vida. Después de comer, se echaron la siesta todos menos Luis y yo. Era la costumbre echarse un poco, algunas veces nos bajábamos a la piscina de los pisos los que no nos echábamos, casi siempre Luis, Sofía y yo, pero hoy Sofía estaba descansando para la noche. En contra de lo habitual, Luis y yo nos fuimos a la playa, solos. Cogimos el coche y nos plantamos allí en 5 minutos.

- "Esto está hasta el culo de gente", dijo Luis.

- "Ya, es que la otra playa está un poco lejos".

- "Hay una nudista a 10 minutos. Por supuesto nosotros no haríamos nudismo, no todo el mundo está desnudo".

Luis conocía bien la zona, sus padres tenían a 25 Km. un chalet. Yo accedí sin pensarlo mucho, quizás el morbo de estar en una playa nudista, no se porqué nunca lo había hecho. Si me lo hubiera pedido otro chico no hubiera aceptado, pero con Luis ya he dicho que había mucha confianza. 

Al llegar, me sorprendió la poca gente que había. Era una playa pequeña pero acogedora. No todos iban desnudos, de hecho poca gente lo hacía. Nos tumbamos a tomar el sol, cuando pasó un nórdico impresionante, iba desnudo, tenía la verga muy grande en reposo, solo llevaba unas gafas de sol.

- "Vaya polla", dijo Luis.

- "No seas vulgar".

- "Ahora me dirás que el tamaño no importa".

- "Pues no", dije, aunque dentro de mi pensaba otra cosa.

- "Pues a mí si me gustan que tengan las tetas grandes".

- "Pues Sofía no es que las tenga muy allá".

- "Sofía me encanta como es y con ese culo que tiene me vale, lo que digo es que si pudiera escoger la elegiría con unas peras grandes, como las tuyas".

Me puse roja como un tomate, sabía que bromeaba, siempre ha habido muy buen rollo con Luis, todo bromas, pero él sabía como ponerme roja como nadie.

- "A ver cuando me las enseñas".

- "Pues creo que eso no será nunca, enséñame tu lo tuyo".

- "¿Cual, esto?", dijo apuntando hacia su bañador.

- " Si tú me enseñas las tetas luego".

- "Déjate de bobadas, sabes que me da mucho corte y no es plan".

Me di la vuelta para coger la botella de agua de la bolsa y al girarme... ¡Luis estaba desnudo!.

- "Ves, no pasa nada", dijo con naturalidad.

- "Creo que esto no está bien, tápate Luis".

No podía apartar la mirada de su polla, no estaba nada mal, no era como la de mi hermano, pero sí más grande que la de Sergio. La tenía en semi-erección. Mis pezones se pusieron duros al momento.

- "Me voy a bañar", le dije.

- "Espera, que voy contigo".

Y ni corto ni perezoso, vino detrás de mi, desnudo. Se metió en el agua.

- "Creo que me tienes que enseñar algo".

- "De eso nada".

- "Tú lo dijiste".

- "Es que no puedo, ¿qué le digo a Sergio?".

- "No tienes por qué decírselo".

- "¿Y Sofía?".

- "Tampoco".

- "Pero es tu novia. Pídeme otra cosa". 

No se como le dije eso.

- "Déjame que te las toque, sabes que el culo te lo he tocado muchas veces, pero las tetas no".

- "No puedo, eso menos todavía".

- "Es un favor, las de Sofía son muy pequeñas".

Pegué un suspiro profundo. Pensé en todas las posibilidades. Era Luis, el de toda la vida, me había tocado el culo muchas veces, pero esto no era lo mismo, eran mis grandes tetas, mis tetazas. Solo pensarlo me excitaba, pero al pensar en Sergio no quería hacerlo. Allí estaba con Luis, ese rubito tan guapo, metido en el agua desnudo a 2 metros de mí. Finalmente, pensé que no podía pasar nada y accedí.

- "Te dejo solo 30 segundos".

Su cara se iluminó.

- "Vale".

Se puso detrás de mí y me agarró de la cintura. Yo miraba a unos bañistas a lo lejos.

- "Espera, vamos donde nos cubra", le dije.

Andamos unos 10 metros. El agua me llegaba por encima de las tetas.

- "Aquí está bien".

- "Estoy un poco nervioso".

- "Yo también", respondí.

Otra vez me puso la mano en la cintura, la subió hasta el ombligo, se estaba recreando en su suerte, hasta que llegó a las tetas. Las rozó suavemente. Luego, se puso detrás de mí y me agarró ambas tetas por encima del bikini, muy despacio.

- "¡Ohh!, ¡qué gusto!", dijo.

- "Venga, date prisa".

Tiró del sujetador hacia arriba y mis pechos quedaron desnudos bajo el agua. Ahora puso sus manos temblorosas sobre mis dos tetas duras. Las tocó, amasó, aplastó, hizo círculos, las juntó, las subía y las bajaba, se entretuvo con mis pezones, se pegó a mí y noté su polla dura y desnuda un momento rozar mi pierna. Una corriente sacudió mi cuerpo, estaba muy caliente.

- "Te quedan 10 segundos", le dije.

- "Vale, tranquila, déjame un poquito más, por favor. Joder, qué tetas más duras, son mejores de lo que pensaba".

Era todo nervios. Mientras me sobaba las tetas, me acordaba de mi novio, pero no podía dejarle parar, me las tocaba de maravilla. Nunca le había puesto los cuernos a mi novio y aquello era lo más parecido. Pensé que por dejarle tocar las tetas no pasaría nada. En esto, una ola hace que me caiga un poco para atrás y apoyé mi mano derecha en su polla. Estaba totalmente tiesa. Me pegué un buen susto. Eso me hizo reaccionar.

- "Bueno, se acabó".

Le quité las manos de golpe, me coloqué el bikini y sin decirle nada, me fui a la orilla. Él tardó un poco más, seguro que se había masturbado en el agua, porque salía con la polla morcillona y más relajado. Yo era un manojo de nervios, aparte de lo excitada que estaba. En el viaje de vuelta no abrimos la boca.

Esa noche no salimos ni Sergio ni yo. Nos quedamos en casa. Estaba preocupada por lo que había sucedido con Luis, quería contárselo pero no me atrevía. Al final, follamos como nunca. Todavía me duraba la calentura de la tarde. Le hice que se corriera en mis tetas, esas que horas antes había acariciado Luis. Tuve un orgasmo cuando explotó en ellas. 

Al día siguiente, era Domingo, estaban todos machacados, excepto Sergio y yo. Nos íbamos a marchar a comer a la playa cuando se levantó Luis y dijo que venía a comer con nosotros. Preparamos unos bocadillos y nos fuimos. Al llegar me fui a dar un baño antes de comer. Luis vino también. Sergio se quedó en las toallas.

- "Marta, perdona por lo del otro día, no quiero que estemos así sin hablarnos".

- "No pasa nada, ya lo tengo olvidado".

- "Mentira, que sigues sin hablarme".

- "Es que me da un poco de corte, no sé como reaccionar todavía".

- "Pero si no pasó nada, fue un juego".

- "Ya, pero me tocaste las tetas", le interrumpí.

- "No volveré a hacerlo".

- "Por supuesto".

- "¿Amigos?".

- "Todo olvidado", le dije.

Estábamos nadando, nos alejamos un poco de la orilla. Había poca gente en la playa a la hora de la comida. Habíamos perdido de vista a Sergio en las toallas. Luis se acercó y me tocó el culo. Un golpe cariñoso.

- "Ya estamos otra vez", le dije.

- "Creí que habíamos quedado en que todo sería como antes, sin malos rollos".

- "Es que todavía está reciente lo del otro día".

Me cogió la mano y se la acercó a su culo.

- "¿Lo ves?, no pasa nada".

- "Si ya, pero...".

- "Pero nada".

En esto, me seguía sujetando la mano en su culo. Era un culo pequeño pero estaba bien duro.

- "Apriétalo, sin miedo".

- "No está mal", le dije apretando un poquito.

Me agarró la mano y me la puso en el paquete. Yo intenté retirarla, pero él la cogió con fuerza, me puso su mano sobre su polla, no me dejaba quitarla.

- "Toca Marta".

- "Esto está yendo muy lejos".

- "¡Toca!", dijo como intentando tranquilizarme.

Otra vez apreté un poco y la noté a través del bañador. No quería seguir aquello, aunque no hubiera tenido novio, estaba Sofía...

- "Venga, vale ya", dije.

Nos salimos y comimos. No pasó nada más hasta el jueves por la noche.

Ese jueves salimos todos, íbamos al cine. En la entrada, lo de siempre, división de opiniones. Al final, mi hermano y Sergio entraron a ver una de guerra, Sofía y Mónica entraron a ver una comedia española, la de "Gente pez". Yo quería ver "Lucía y el sexo", Sergio ya la había visto con unos compañeros de clase, Mónica y mi hermano también. Sofía iba a entrar con nosotros, pero se quedaba sola Mónica, alguien tenía que ir con ella.

Mi hermano no estaba muy por la labor, yo tampoco y antes de que fuera Luis, Sofía prefería que se quedara conmigo antes que con Mónica. Tampoco era tan raro para todos. El verano pasado, Sofía estuvo trabajando en unos cines y a veces íbamos a buscarla Luis y yo y nos metíamos en una sesión esperando a que terminara. 

Entramos en la sala Luis y yo. Recuerdo que no había mucha gente, 5 ó 6 parejas desperdigadas por el cine.

- "Otra vez solos", dijo Luis.

- "Ya, vaya coincidencia".

Empezó la película. La verdad es que nos defraudó bastante. A media película, Luis me pasó el brazo por los hombros. No le dije nada, la verdad es que no le di importancia. La película no era gran cosa, pero alguna escena que otra no estaba mal, sobre todo las escenas de sexo.

Me empezó a acariciar la cara por el lado contrario de donde se encontraba. Yo notaba que podía ocurrir algo, pero le dejé hacer. Me puso una mano en la pierna. Aquello era mucho. Se la retiré. A los 5 minutos, la volvió a poner. Con la otra mano me acarició con el dedo índice la barbilla, luego los labios, todo muy suave. Otra vez lo posó en mis labios, yo le besé el dedo, se lo volví a besar, lo introdujo un poco en la boca, tocó mi lengua, lo volvió a sacar. Me estaba calentando.

En eso apareció la mejor escena para mi gusto, aquella en la que la niñera, una chica joven, le cuenta al protagonista que su madre era actriz porno, y ella para excitarse, veía sus películas y luego se masturbaba en el sofá imitando las posturas de su madre. La escena de la madre chupando una polla en la pantalla y ella a 4 patas en el sofá chupando un consolador de goma, luego cabalgando sobre él y a todo esto el novio de la madre viéndolo todo... aquello fue mucho.

Subió una mano y me la puso en una teta. Empezó a apretar, mientras volvió a meter el dedo en la boca, se lo besé, lo introdujo más, ahora ya lo había metido entero y lo movía dentro. Yo se lo chupaba. Con su otra mano me apretaba la pierna. Ya no era consciente de lo que pasaba, no podía controlarlo, se me habían desatado los infiernos, mis bragas negras estaban caladas.

Metió sus manos dentro de mi camisa de cuadros, me tocó las tetas, levantó el sujetador. No se molestó en desabrochar la camisa. Me tocó otra vez las tetazas, gemí, tenía los pezones duros. Cogió mi mano y se la puso en el paquete. Estaba a punto de tener mi primer encuentro sexual con Luis, mi amigo de toda la vida, el mejor amigo de mi hermano, el novio de mi mejor amiga.

Se desabrochó la bragueta y me puso la mano sobre los calzones. Un calentón me atravesó el cuerpo, estaba temblando. Luego me volvió a meter la mano en las tetas y el dedo en la boca. Yo se la toqué despacio. La tenía muy dura. Metí la mano en los calzones y se la agarré. Casi me viene un orgasmo. Tenía la polla dura de Luis en la mano.

Los 2 seguíamos viendo la película como si nada. Bueno, mejor dicho, mirando la pantalla. Me desabrochó el pantalón y sin miramientos metió la mano que había tenido en mi boca en el coño. Lo tocaba despacio, lo tenía muy bien depilado con una fina matita de pelos. Se debió dar cuenta, bajó más la mano y llegó a la entrada. Estaba muy húmeda.

Yo mientras se la meneaba muy despacio. Nos miramos un segundo. Luego, volvimos a mirar a la pantalla. Me seguía acariciando. Subió a mi botoncito. No podía más. La polla en mi mano hacía que me calentara más. Era la primera que tocaba aparte de la de Sergio.

Me dijo que me levantara un poquito, pegó un tirón y me bajó los pantalones y las bragas hasta las rodillas. Estaba desnuda en un sitio público. Menos mal que no había nadie cerca nuestro. Luis se acercó a mí y me dijo:

- "¿Me la chupas un poco?".

- "Noooo, eso es mucho", respondí agitada.

- "Vamos... un poco, por favor... antes de correrme", dijo sujetándome el cuello y llevándome la cabeza con mi coleta rubita hacia su polla.

- "Bueno", dije girándome hacia él a 10 cm. de su polla.

Había perdido el control. Me recosté un poco. Me la metí sin miramientos en la boca. Él gimió. La noté salada, jugué con su capullo, con su orificio. Luis, mientras, me acariciaba la espalda y fue bajando hasta mi culo. Metió su mano en mi culo. Desde allí me tocó el coño. Le aprisioné la mano con mis piernas. Estaba a punto de correrme. 

Me acarició el culo, jugaba con su dedo en mi pequeño agujerito. Era una sensación nueva. Yo mientras, chupándosela, me la sacaba de la boca, le pasaba mi lengua por toda su verga... Nunca había disfrutado tanto chupando una polla. Lo hacía sin manos, con ellas...

En esto, noté que me venía. Me la metí entera en la boca, me rozó la garganta, empecé a gemir como una loca con su polla en mi boquita. Luis, de repente, me introdujo el dedo pulgar de golpe en el culo. Nos tensamos los dos. Nos corrimos a la vez. Él lo hizo en mi boca.

- "Siiiiii, ¡me corro en tu boca, Marta!... ¡me corroooooo!".

Yo me corrí también con su dedo pulgar en mi culo y con el corazón acariciándome el clítoris. Fue magistral, la mejor corrida de mi vida. Se contraía todo mi cuerpo y su dedo gordo estaba prisionero en mi culo. Cerré los ojos jadeando, mientras se vaciaba en mi boca. 

Me corrí patas abajo, mi coño parecía un grifo abierto. Notar su explosión en mi boca fue muy fuerte. La primera vez que lo hacían, un disparo, dos, tres, cuatro, tenía la boca llena de semen. No pensé que Luis pudiera hacerlo por lo menos sin pedir permiso. Tragué el semen que pude, el resto lo escupí.

Me levanté de su polla todavía jadeando. Sacó la mano de mi culo y de mi coño. Le di una torta, no sé porqué. Me arreglé y salí corriendo hacia el baño. No podían verme con esas pintas. Me arreglé y entré al cine otra vez ya arreglada.

Cuando llegué al sitio, estaba Luis con una cara de satisfacción tremenda. Todavía no se había guardado la polla. Estaba viendo la película como si nada con su polla recostada en su vientre. Yo me senté a su lado y esperamos a que acabara.

No notaron nada. Dijimos que la película había estado muy floja. Antes, me comí unos cuantos caramelos de menta para quitarme ese sabor salado del esperma, ya que podría dar el cante con mi aliento.

Ahora, la relación con Luis había cambiado. Aprovechaba cualquier momento en la casa para meterme mano. Yo me hacía la estrecha, lo que parecía gustarle a él más todavía. Me tocaba las tetas sin pudor y el culo cuando no había nadie delante. Yo le apartaba. No podía hacer nada ni decir nada. Solo era sexo. Él quería a Sofía, yo a Sergio, en fin... Durante las vacaciones no pasó nada más. Terminaron las vacaciones y nos volvimos a casa.

El mes siguiente estuve bastante rara, hasta Sergio me lo notó. Tenía una mezcla de pena por Sofía y Sergio, excitación, no quería salir, sobre todo si lo hacía Luis. Pasaba más tiempo en casa de lo normal, lo estaba evitando. Llegó agosto, se marcharon mis padres de vacaciones dejándonos solos a Carlos y a mi en casa.

Estábamos en casa mi hermano y yo, no se me olvidará jamás. Esa noche cambió nuestras vidas. De repente llaman y se presentan en casa Sofía y Luis. Venían a ver una peli, parece ser que los había invitado mi hermano. Nos pusimos a ver la peli, hasta ahí todo normal. Cuando acabó, puso mi hermano una del canal porno.

- "Ahora empieza lo bueno", dijo mi hermano. Luis sonrió.

- "Ya están los salidos estos. Vámonos Sofía, si quieres".

- "Por mí no pasa nada. Vamos a verla un rato". 

No era la primera vez que veíamos una peli porno todos juntos, pero tal como estaba el ambiente entre Luis y yo, no me parecía lo más apropiado. Me fui a llamar por teléfono. Cuando volví a la media hora, estaban los tres en el sofá. Se oían los gemidos de la peli. Una francesita era follada por su primo, parece ser, mientras ésta se la chupaba a su novio. La escena termina con una corrida simultánea sobre la cara de la chica.

- "Joder... ¡como la han puesto!", dijo Luis.

- "Vaya putas", dijo Sofía.

- "¿Qué pasa, que Luis nunca se ha corrido encima de ti?", dijo mi hermano.

- "Pues no", dijo Sofía.

- "Hay que ver qué preguntas", le dije a mi hermano. En esto, apareció un actor con una polla enorme. Era realmente grande.

- "¡Eso es una polla y no lo vuestro!", dijo Sofía.

- "Carlos no tiene nada que envidiarle a ese, ¿verdad Carlos?", dijo Luis.

- "¿De veras?", dijo Sofía.

- "No, hombre, tampoco es para tanto", dijo Carlos

- "¿Cómo que no? ¡Enséñasela a las chicas!", dijo Luis.

- "Oye, oye, más despacio", dije yo, mientras en la pantalla el actor de la gran polla la estaba reventando el culo a una rubia. Esto se empezaba a calentar. Me excitaba la película, era realmente buena.

- "Por mí que no se corte", dijo Sofía.

- "Venga, ¡sácala!", dijo Luis.

- "Es que...", dijo Carlos.

- "Si es por tu hermana, a ella no le importa", dijo Luis.

- "A mí me da igual", dije yo.

- "Bueno, bueno...", dijo Carlos.

En esto, se levantó mi hermano y sacó la polla. La tenía muy dura el jodío, ¡y vaya cacho de polla! Se sentó con la polla al aire, yo hacía como que no miraba, pero no me pude reprimir de ver el cacharro de mi hermano. Luis se levantó y puso a Sofía en el sillón al lado de Carlos.

- "Mírala bien, ¿qué decías?", dijo Luis.

- "Es grande, sí", dijo Sofía.

- "Si quieres, tócala", le dijo mi hermano.

- "¿Puedo?", preguntó Sofía a Luis.

- "¿Tú qué dices, Marta, la dejo o no?".

- "Haced lo que queráis", dije yo.

La escena era morbosa, estaban calientes de verdad, mi hermano sujetándose la polla al lado Sofía...

- "Venga, un poco", dijo Luis.

- "¡Esto no me lo pierdo!", dije yo, sentándome en el reposa brazos del sofá al lado de mi hermano. Sofía estiró la mano y le agarró la polla.

- "Está dura y caliente", dijo.

- "Muévela un poquito", dijo mi hermano.

- "¡Joder, qué listo!", dijo Sofía, mientras empezaba a meneársela despacito.

- "Oye... no os paséis", dijo Luis. Sabía que a Sofía también le ha gustado de toda la vida mi hermano y no quería perderla, supongo que tendría una mezcla de excitación y celos. 

En esto, Luis se la saca y se la empieza a menear allí delante de todos. Sofía le miró y no dijo nada. Estaba roja, se notaba que le estaba gustando el pajote que le hacía a mi hermano. Era grande la polla de mi hermano. La mano de Sofía bajaba y subía en esa gran polla. Mi hermano echó la cabeza hacia atrás y disfrutó de ese momento. 

Yo ya hacía rato que tenía ganas de marcha, tenía la polla dura de mi hermano a medio metro de mí y detrás de Sofía a Luis meneándosela viendo la escena. Me puse a ver la peli un momento y en esto, Sofía me cogió la mano y me la puso... ¡en la polla de mi hermano! Me dio un escalofrío.

- "Nunca tocarás una polla como esta", me dijo Sofía.

Mi primera reacción fue quitar la mano, pero la dejé un segundo. Tenía la mano sobre la polla de mi hermano pequeño. Los cuatro estábamos bastante excitados. Retiré la mano y dijo mi hermano:

- "¿Qué creéis?, ¿que esto es un juguete?", dijo mi hermano.

Sofía se la agarró de nuevo y se la empezó a menear otra vez, lentamente.

- "Por supuesto que no", dijo Sofía, mientras Luis seguía con su pajote viendo toda la escena.

- "Vamos Sofía, ¡pajéale como tú sabes!", dijo Luis.

- "Estoy en ello", dijo Sofía.

Seguía masturbando a mi hermano a medio metro de mí. Le había empezado a salir un liquidillo blanco a mi hermano en la punta del capullo. Sofía le acariciaba el pecho a Carlos y con la otra le acariciaba muy lentamente la polla. En esto, se levanta Luis, se planta delante de nosotros con la polla tiesa y dice:

- "Toma Marta, toca esta si quieres".

Yo no daba crédito a lo que ocurría. Mi mejor amiga haciéndole una paja a mi hermano y su novio me pedía que se la tocara allí delante de todos. La tentación era muy fuerte. Sofía me miró sonriendo sin soltar la polla de Carlos.

- "¡Vamos, tócasela, que no muerde!", me dijo ella.

- "Es que...".

- "¡Es que nada!, si él me deja que se la toque a Carlos, yo te dejo que se la toques a él".

Estiré la mano tímidamente y me encontré con la verga de Luis, se la cogí y empecé a masturbarlo, pero él no se cortó nada y me tocó las tetas por encima de la camiseta de tirantes que llevaba.

- "Sigue, sigue... ¡Qué bien lo haces!".

En esto, Sofía se agacha y engulle la polla de mi hermano. Luis miró la escena y me sonrió. Era súper excitante ver a Sofía chupando ese cacho de polla, además a un metro de su novio. Lo hacía muy bien la jodía.

Mi hermano se retorcía de placer en el sofá, la agarraba por el pelo y le metía y sacaba la mitad de la polla en su boca. En esto, Luis se puso detrás de mí y metió la mano por mi camiseta, me tocó las tetas, levantó la camiseta, me levantó el sujetador y dejó allí mis tetas a la vista.

- "Mira Carlos, mira qué tetazas tiene tu hermana, no has visto unas de estas en tu vida".

Mientras decía esto, me amasaba las tetas ante la mirada de mi hermano. Ya no era dueña de mis actos, el calentón era máximo. Mi hermano estiró la mano y acarició mis tetas morenas. Tenía los pezones como puntas de lanza.

Mientras Luis estaba detrás frotándome con su paquete el culo a través de mi pantalón de verano, se agachó y desabrochó mi pantalón, lo bajó con mis bragas y se puso a chuparme el culo. Nunca me lo había hecho Sergio, pero si llego a saber lo placentero que es, se lo hubiera pedido mucho antes. El cabrón me metía la lengua en el culo, era maravilloso, mientras mi hermano no paraba de tocarme las tetas.

De pronto, Sofía se subió la mini falda que llevaba, se puso encima de mi hermano y se echó las bragas a un lado.

- "Lo siento Luis, pero no puedo más".

Luis paró un momento de chuparme el culo, y vio lo que pasaba.
- "¿Pero qué haces, te la vas a follar?", dije yo a mi hermano.
- "Yo, Luis...", dijo mi hermano.
- "¡Tú nada!... si quiere follar, ¡te la follas!".

No había tardado dos segundos en decir esto cuando Sofía se levantó un poco, se colocó la polla a la entrada de su coño y se dejó caer lentamente sobre la polla de mi hermano, ante la atenta mirada de Luis y mía. ¡Dios mío!, entró entera, suave como la mantequilla.
- "Ahhhhhhhhh, ¡queee gustooo!", dijo Sofía.
- "Vamos, ¡muévete!, ¡para que vean tu novio y mi hermanita como follas!", dijo Carlos.

Sofía se movía de maravilla, mi hermano la sujetaba de los cachetes de su gran culo y la ayudaba a cabalgar sobre su polla. Ella apoyó su cabeza en el pecho de mi hermano, mirando hacia nosotros, mientras subía y bajaba.
- "Venga, ¡poneros a follar!, ¿a qué esperáis?", nos dijo jadeando. Sus gemidos iban a más junto con los de mi hermano. Luis me agarró del brazo, me tiró sobre la parte de sofá que quedaba libre y se abalanzó sobre mí. Me colocó la polla en el coño y dijo:
- "Te voy a follar, ¿quieres?".
- "Siiiiii... por favor".
- "¡Dímelo más alto!, ¡díselo a tu hermano y a Sofía!".
- "¡Quiero que Luis me folle!, ¡quiero que Luis me folle!... ¡¡¡Vamos hazlo!!!".
- "Siempre he querido follarte, desde que te conocí con esas tetazas de puta. Si llego a saber que eras tan calentona y tan fácil, te hubiera follado antes.
- "Siiiiiiiiiiiiiiii… fóllame, ¡fóllame!", dije gritando.

Me la metió entera de un golpe. Me corrí nada más meterla, tensando mis piernas y golpeando en el costado de mi hermano.
- "Me corro, me corro".
- "Serás puta... ¡si estabas empapada!, ¡te corres con solo metértela! Te voy a follar bien follada".

Se movía como un animal, golpeaba con sus huevos en mi coño a la vez que se oía a Sofía jadeando como una loca.
- "Siiiiiii, me viene, ¡¡¡me viene!!!", dijo mi hermano.

Luis paró un momento. Los dos miramos. Sofía cabalgaba con fuerza sobre la polla de Carlos. Se tensaron los dos. Se empezaron a contraer los dos con la polla de mi hermano soltando la leche en el coño de Sofía.
- "Si, si, si... eso... ¡échamela toda en el coño!", dijo Sofía.
- "Toma, es toda tuya, ¡aaahhhh!".

Se estuvo corriendo quince segundos por lo menos. Sofía se desacopló de él y cayó a la alfombra a los pies de mi hermano. Le chorreaba el coño todavía, el semen de mi hermano se le escapaba de su agujerito ensanchado.

Mi hermano se quedó recostado con su polla aun tiesa y mojada. En esto, caí que tenía dentro todavía la verga de Luis. En un momento, me pegó cinco o seis vaivenes, se puso rígido y pude notar como se iba en mi interior. Aquella escena de mi hermano corriéndose en su novia había sido mucho para él.
- "Ahhhhh, siiiiii, ahhhh, me corro en tu coño, Marta, ¡me corro!".

Le agarré del culo e hice que me la clavara hasta el fondo, mientras vertía su líquido en mi rajita. Lo pude notar perfectamente, me estaba llenando el coño con su leche. En esto, se quitó de encima de mí, yo todavía no me había corrido, me había dejado completamente caliente, con el coño abrasando, lleno de su leche que me escurría por todos sitios. Necesitaba esa polla otra vez dentro de mí, sin embargo, él se fue a la alfombra y se puso a besarse con Sofía. Dios mío, iba a quedarme con la mayor calentura de mi vida. 

En la peli, una mulata era follada salvajemente por el culo. Mi hermano estaba a mi lado, con su pollón todavía duro y mojado, y los dos tortolitos en la alfombra. Tenía mis tetas duras. Me ardían hasta los pezones. Me empecé a masturbar viendo la película. Era maravillosa la sensación de masturbarme con el coño lleno de semen.
- "¡Mira ésta!, ¡todavía tiene ganas de marcha!", dijo mi hermano refiriéndose a mí.
- "La he dejado con ganas", dijo Luis.
- "¡Acaba de follártela!", dijo mi hermano.
- "Si hombre, otra vez", dijo Sofía, que parece ser que ya se le había bajado todo el calentón.
- "Las novias mandan. ¡Fóllatela tú!", dijo Luis.
- "¿Estás loco?, ¿cómo me voy a follar a mi hermana?".
- "Vamos, que tú puedes echar hasta tres seguidos".

Estaban discutiendo a ver quien me iba a follar. Yo seguía masturbándome. En ese momento, no me hubiera importado que hubiera venido cualquiera y me follara allí mismo, y ese cualquiera podía ser hasta mi propio hermano.
- "No puedo", dijo mi hermano.
- "¡Vamos, fóllatela!, ¡fóllatela, tío!", gritó Luis.
- "¡Venga coño!, ¡fóllala!", dijo Sofía riéndose.

Yo seguía a lo mismo, estaba a punto de correrme, me metía tres dedos hasta el fondo del coño.
- "¿Quieres que te folle?", me preguntó Sofía.
- "Nooo, nooo", contesté.

Estaba a punto de correrme pensando en esa polla taladrándome. Sofía se levantó, le agarró la polla tiesa a mi hermano y se la meneó lentamente.
- "¿No la quieres?", me preguntó ella.
- "No, por favor, no sigáis, por favor", dije, pues no quería hacer algo de lo que me arrepintiera toda la vida.
- "¡Vamos, fóllatela!, ¿no ves que lo está deseando?", le dijo Sofía a mi hermano. 

Mi hermano me miró. Vio a una medio rubita sudorosa, guapa, con dos tetazas maravillosas, morenaza de cuerpo, masturbándose el coño lleno de semen de su mejor amigo, mientras Sofía se la seguía meneando. En ese momento, no veía a su hermana, sino a una chavala de 23 años, como un queso, diciéndole fóllame.

Nuestros dos amigos estaban a punto de ver el espectáculo se su vida. Mi hermano se abalanzó sobre mí.
- "Siiiiii, ¡se la va a meter!, ¡se la va a meter!", chilló Luis.

Mi hermano se recostó sobre mí, me dejó la polla tiesa a lo largo del coño, me miró fijamente a los ojos. No se decidía.
- "¡¡¡Métemela!!!", le dije apoyando mis manos en su culo duro.

No se hizo de rogar, me la puso en la entrada y, de un golpe, entró hasta el fondo. Se me nubló la vista, perdí la conciencia, estaba en el cielo. Esa polla incestuosa, larga y dura, se movía en mi coño como los ángeles. En 30 segundos, me corrí chillando como una loca.
- "Siii, siiiiiiiii, ¡¡¡meeee cooorrrrrroooooooooo!!!".

Mi hermano seguía empujando como un animal. Yo estaba teniendo un multi-orgasmo. Me vino otro.
- "Aaaaahhhh, aaaaahhhhh, ¡más, másss, mássssss!".

Él seguía y seguía. 20 segundos más tarde, otro orgasmo.
- "¡¡¡No pares, no pares!!! ¡¡¡fóllameee!!!".
- "Quiero correrme en tu boca", me dijo.

Yo no lo dudé ni un momento, no pensé que era mi hermano, solo que era una polla maravillosa que me había dado el mejor polvo de mi vida. Le eché a un lado, se quedó boca arriba. Sentada en sus rodillas, me la metí en la boca y chupé con fuerza el capullo.

Menuda pedazo de polla. Arriba-abajo, arriba-abajo... abajo-arriba, apretando lo máximo que podía con mis labios. No tardó nada. Se derramó en mi boca, en la boca de la puta buenorra de su hermana, que se la estaba mamando delante de su mejor amigo y mi mejor amiga. Me lo tragué todo, en agradecimiento por su polvo. Fue sensacional.

No lo volvimos a repetir los cuatro. Esto fue hace un año. Yo continúo con Sergio. Sin embargo, con mi hermano si lo hice otra vez al mes siguiente. Llegamos a casa un día calentitos, entre porros, alcohol y demás, me empezó tocando las tetas y acabamos follando en mi habitación.

A partir de ese día, alguna vez más lo hemos hecho. Lo que más le gusta y lo que más me pone a mí es pajearle ese cacharro que tiene y que se corra en mis tetas. Con Sergio, todo igual, no le he dejado todavía correrse en mi boca, pero quizás lo haga pronto. Mi hermano sigue con Mónica y Luis y Sofía también. No me planteo repetir nada con Luis, fue algo que pasó y nada más.

Espero que os haya gustado, y me gustaría que me escribieran sus comentarios sobre que les pareció…

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