jueves, 8 de diciembre de 2016

Marta II

Hay gente que no entiende como puedo follarme a mi hermano. Solo decir que no es que follemos todos los días, es algo que ocurre muy ocasionalmente, y la verdad es que lo disfrutamos los dos bastante. Yo continúo con Sergio y le quiero mucho.


Con Luis no se volvió a repetir nada, debido a que le he estado muy esquiva en todo el año. En cuanto a mi relación con Sofía y Luis, no ha cambiado nada. Al principio me preocupaba lo que pudiera pasar al saber ellos que lo hice con mi hermano. 

Quedamos un día los cuatro y dijimos que lo de esa noche no saldría de nuestras bocas. A ellos tampoco les interesaba mucho. En cuanto a Sofía, seguimos siendo amigas, ella se tiró a mi hermano y yo a Luis, lo entendió perfectamente en ese momento.

Hace un mes, fui a la despedida de soltera de mi prima Lucía de 28 años que se casaba. Ella no vive ahora en mi ciudad ya que su marido se fue a trabajar a 100 Km. de aquí, pero toda la vida ha vivido aquí y tiene a todas las amigas por lo que celebró la despedida en mi ciudad.

Mi prima es muy guapa, 1,72 , 54 kilos, media melena, morena un poco rizada, un culo planillo como el mío y unas tetas también grandes como las mías, en eso ha salido a la familia. Mi relación con ella siempre ha sido buena, aunque los cinco años que me lleva se notan mucho. Ha tenido muchos novios y al final se ha ido a casar con un funcionario, un chaval muy majete de 31 años.

En la despedida de soltera, pues lo típico, todas sus amigas mayores. Yo le dije que si podía ir Sofía, a lo que no puso impedimento, para que no me sintiera tan sola. Le pusieron la típica polla de goma en la cabeza y así fuimos por todos los bares y hasta a un karaoke.

A las 4 de la mañana, cuando estaba decayendo la fiesta, salta Marisa, una amiga soltera suya de 27 años pelirroja con el pelo largo y rizado, muy pocas tetas y un gran culo con las caderas un pelo anchas y dice:

- "Vamos a lo bueno".

- "¿Lo bueno?", dijo Lucía.

- "Sí, tenemos una sorpresita para ti".

Cogimos varios taxis y fuimos a la casa de Marisa. Vive sola en una casa baja en un pueblo a las afueras. Al llegar allí tenía una gran provisión de bebida. A las 5,30 íbamos hasta el culo, sobre todo Lucía. En esto, suena el timbre.

- "Ya era hora", dijo Marisa. Muchas ni se enteraron de que había sonado el timbre. ¡Joder!, por la puerta apareció un morenazo de impresión, con un traje de motorista, más de 1,85, guapísimo, estaba fuerte pero no era el típico cachitas de turno.

- "¡Hola chicas!".

- "¡Tío bueno!, ¡vamos, desnúdate!, ¡enséñanos esa cosa tuya!".

Así empezaron a gritar todas las chicas. Éramos diez en total. Sofía y yo nos miramos, nos empezamos a reír, lo bueno de la noche venía ahora. Nunca habíamos visto a un "boy" en vivo.

Le dio un CD a Marisa y ésta lo puso rápido en la cadena. Empezó a sonar "Kiss", de Prince. Todas chillaban y aplaudían. El boy se quitó la cazadora, se quedó con una camiseta negra y los pantalones de cuero. Todas se sentaron en los sillones y las sillas como podían.

- "¡Quítatelo todo, cachondo!".

- "Quiero comerte", dijo Sofía. Le dí un codazo.

- "¿Qué haces?".

- "No te cortes, está para esto", dijo, y luego va y grita.

- "¡Desnúdate!".

Seguía con su strip-tease. En cinco minutos, solo le quedaba el tanga puesto. Se acercaba a nosotras y le tocábamos todo, el culo, la espalda, las abdominales. Estaba durísimo. Las más atrevidas le tocaban hasta el paquete. En esto, cogió a Lucía y la sentó en una silla. Empezó a bailar alrededor de ella. Le cogió las manos, la puso una a cada lado del tanga y dijo:

- "¡Bájamelo!".

- "No puedo".

- "¡Bájaselo!", gritaron todas.

El boy le cogió las manos y tiró de ellas hacia abajo. Se quedó con el culo al aire hacia nosotras y la polla morcillona hacia Lucía. Se dio la vuelta, se sentó en las rodillas de mi prima dándole la espalda y mirando hacia nosotras con su nabo. Le cogió las manos y se la puso en la polla. Mi prima la retiró, solo se atrevía a tocarle las tetillas. El boy encogió los hombros, como diciendo "no quiere", se acercó a nosotras y le dijo a mi prima:

- "No te muevas".

Todas le empezaron a sobar, le tocaban el culo, le cogían la polla, que iba creciendo. Era de unos 20 cm. más o menos. Cuando llegó a Sofía, ésta le acarició los huevos y él soltó un "mmmmmmmm". Luego pasó a mi lado. Le apreté los muslos.

- "¡Tócasela!", dijo Marisa.

- "Es que.....".

- "No hay problema", dijo él.

Acerqué mi mano temblorosa y se la toqué. La tenía a medio metro escaso de la cara, estaba ya dura. Él se giró bruscamente y se fue hacia Lucia. La puso en pié, hizo el amago de quitarle la camiseta pero ella no le dejó. Él la miró como diciendo "es un juego nada más", y mi prima se quitó ella misma la camiseta quedándose en sujetador. 

Se la veía preciosa. El boy se empalmó al momento, viendo a mi prima con sus tetazas embutidas en el sujetador rojo. Le acarició las caderas mientras bailaban, todo esto con los típicos gritos de todas de fondo. Se puso detrás de ella y empezó a bailar pegado. Le acariciaba la cintura y pasaba a su ombliguito. Se la veía muy sexy con sus vaqueros y de cintura para arriba solo con un sujetador. Luego, el boy se puso delante de ella mirando hacia nosotras, le cogió la mano a mi prima y se la puso en la polla.

- "¡Pajéale, pajéale!", gritaban todas fuera de sí.

Mi prima, muerta de vergüenza, se la empezó a menear muy despacio. La polla del boy hacía tiempo que ya estaba totalmente empalmada. Yo, para esos momentos, tenía un calentón considerable. No me importaría ser yo la que estuviera pajeando semejante polla. En esto, el boy se vuelve a colocar detrás de ella, le besa el cuello, subió sus manos y la rozaba suavemente los pechos. Yo creo que no se atrevía a tocárselos. De pronto, salta Sofía y dice:

- "¡Tócale las tetas!, ¡tócaselas!".

- "¡Siiiii!, ¡vamos!, ¡tócale las tetas!", empezaron a gritar todas.

El boy subió las manos y le empezó a amasar las tetas a mi prima, que seguía con su sujetador rojo. La escena era súper excitante. De repente, el chico tiró del sujetador hacia arriba y allí la dejó con sus dos tetas al aire. Se las tocaba, amasaba, hacía lo que quería con ellas. Ella ya había echado su cabeza hacia atrás y la apoyó en el hombro del boy. 

Se dejaba hacer por completo, estaba fuera de sí, parece ser que esto de ponernos cachondas mientras nos tocan las tetas es también de familia. A mí la escena me parecía fuerte. Mi prima, que estaba a punto de casarse, era sobada delante de todas sus amigas por un desconocido. El boy la cogió en brazos y dijo:

- "Hasta luego".

- "¡Hazla gozar!", dijo Marisa.

El boy subió por la escalera y la llevó a la habitación de arriba. Parecía que se conocía la casa. Cuando se fueron, Marisa nos dijo que ya lo había contratado otra vez, pero para un servicio particular, por eso conocía la casa. También dijo que esta noche lo había contratado para toda la noche, y que aunque era muy caro, la que quisiera se lo podía follar o hacer con él lo que quisiera. Marisa manejaba dinero, se pudo permitir ella sola comprarse esa casa tan grande...

En ese momento, se fueron a casa cuatro de las chicas. Tres de ellas eran casadas. Solo quedábamos Lucía y su hermana Paula, también mi prima, claro, de 25 años, no tan guapa como Lucía pero con las tetas igual que ella, Sofía y yo, Marisa y una chica, Belén, recién casada, con 30 años, pelo rubio corto y cuerpo normalito y media estatura.

A la media hora, bajó Lucía con cara de satisfacción, bajaba abrochándose los pantalones. Dijo que el boy, por cierto llamado Daniel, esperaba arriba a la que quisiera. Todas nos miramos. Yo hubiera subido con los ojos cerrados, la oportunidad de follarse a un tío así solo se presenta una vez en la vida. Sofía dijo:

- "Tengo novio".

Todas la miramos como diciendo, "¿pero qué dice esta?". En esto, mi prima Paula dice:

- "Si no quiere nadie yo no me quedo sin follar".

Así fueron subiendo todas, excepto Sofía y yo. Nosotras nos quedamos abajo y escuchábamos lo que nos contaban el resto. Así, mi prima Lucía dijo que solo le había pedido que la comiera el coño, dejándolo con una empalmada terrible. Paula se la bajó follándoselo a lo bestia, según nos dijo. Luego subió Marisa, que le hizo una mamada y le pidió que le diera por el culo, y por último Belén, que dijo que solo subía a que le comiera el coño, y después no se contuvo y se la chupó y en plena calentura se lo folló.

No volvimos a saber nada del boy. En el taxi, de regreso a casa, la cara de gilipollas de Sofía y la mía era terrible. Es que hay que ser gilipollas... Yo bajaba con un cabreo terrible, aparte de con las bragas caladas. Mis primas nos despidieron hasta la semana que viene en la boda.

Llegué a casa, eran las 9.30 de la mañana. No me hubiera importado pillar a mi hermano en ese momento para follármelo, pero no había llegado todavía, pues había salido de marcha. Hacía ya dos meses que no teníamos relaciones, la verdad es que casi siempre surgían después de salir un fin de semana y con unas copas de más. Solo habían sido ocho veces en un año, tres polvos, tres pajas con corrida en mis tetas, una paja con mamada y corrida en mis tetas y una mamada con corrida en mi boca...

Me metí en la cama, solo con mis bragas y sujetador, era verano. Me puse boca arriba y me hice un dedazo. Solo tenía en mente la polla del boy. La cara de satisfacción de todas, como amasaba las tetas a mi prima... me corrí con una facilidad pasmosa.

A la semana siguiente era la boda, nos fuimos a la ciudad donde se casaba mi prima. La organizó allí por comodidad, pero casi todos los invitados eran de mi ciudad. Nosotros alquilamos un hotel, mis padres, Sergio que es mi novio y yo, mi hermano y su novia Mónica. Por supuesto que en el reparto de habitaciones yo dormía con Mónica y Carlos con Sergio. Para mis padres seguimos siendo unos chiquillos.

La boda salió fenomenal. Mi prima, muy guapa, estaban todas las de la despedida de soltera excepto Sofía, que no quiso ir porque no conocía a nadie. También estaba Belén, la casada que se folló al boy. Su marido la acompañaba, no pude contener el imaginármelo con unos cuernos...

Después del banquete nos fuimos a cambiar al hotel. Al entrar en la habitación con Mónica, pude ver lo buena que estaba la cabrona. Un traje de seda morado, con un chal a juego, le marcaba su culo perfecto y sus tetas perfectas, donde se adivinaba a través del escote un sujetador negro. Se veía lo justo.

La fiesta posterior estuvo muy bien. Yo ya quería irme al hotel a follar con Sergio, puesto que aunque la habitación la compartía con Mónica, mis padres no tenían porqué saber que había dormido con Sergio. Nos fuimos a las cinco los cuatro para el hotel. Mónica entró en la habitación conmigo y Sergio con Carlos. Mónica se puso el pijama. Cogió lo justo.

- "Que lo pases bien", dijo Mónica.

- "Lo mismo digo", le contesté.

No tardó en aparecer Sergio con el pijama puesto. Yo tenía puesta una camiseta interior blanca y unas bragas blancas. Me estaba lavando los dientes. Sergio me abordó por detrás, metió las manos por la camiseta, no llevaba sujetador, me empezó a acariciar las tetas.

- "Ohhhh, qué ganas de follar tengo", dijo.

- "Yo también", comenté.

Me di la vuelta. Nos besábamos furiosamente. Le intenté separar un poco.

- "Espera, que tengo que mear", dije.

Me separé y me encerré en el baño. En el baño, vi detrás de la puerta que Mónica había tirado allí la ropa interior de la boda. Se la cambiaría para salir de marcha y luego no se acordó de recogerla. No pude evitar cogerla. Era un sujetador negro precioso de la talla 90 y un tanguita negro. Al salir del baño, Sergio estaba tumbado en la cama.

- "Mira lo que se ha dejado alguna", le dije. Sergio dio un salto en la cama.

- "¿A ver? Déjamelo".

Le tiré el tanga y él lo cogió.

- "Joder, esto es una pasada".

- "Oye... ¿qué dices? Es el tanga de Mónica".

- "¿Porqué no te lo pruebas?".

- "De eso nada, que está usado".

- "Mejor, así no nota que lo has tenido puesto".

- "Que no te he dicho".

- "Venga... Por favor, por favor".

- "Pero me las pongo y me las quito rápido".

- "Vale, un poco solo".

Me bajé mis braguitas blancas y me puse su tanga negro. Me quedaba un pelín pequeño. Ahora estaba solo con una camiseta de tirantes blancas sin sujetador y el tanga negro de Mónica.

- "Date la vuelta, que te vea el culo".

- "¿Te gusta?".

- "Oh sí, es muy excitante".

Se me metía el cordoncillo que era muy fino por el culo. Había dejado el sujetador en la cama, Sergio se levantó un poco y lo cogió.

- "Toma, pruébatelo".

- "Me queda pequeño", le dije.

El sujetador era de la talla 90 y yo tengo 98 de pecho. Pero Sergio insistió más.

- "Venga... a ver como te queda".

Me quité la camiseta y quedaron a la vista de Sergio mis tetazas. Solo tenía puesto el tanga. Me puse el sujetador. Como intuía, me quedaba un poco pequeño. Mis grandes tetas luchaban por salirse del sujetador de Mónica. Me quedé allí de frente a él con los brazos en jarra. Me daba media vuelta para que me viera el culo.

- "¿Cómo estoy?".

- "Estás para comerte".

- "¿Quien se va a comer estas?", le dije apretándome las tetas.

- "Ven aquí".

Me tumbó en la cama y se lanzó sobre mis pechos. No me bajó ni el sujetador. Me los estrujaba como un loco, metía la cabeza y aspiraba como oliéndome las tetas.

- "Uhmmmmmm. La tengo a reventar".

Le bajé el pijama y saqué su polla tiesa. No tardé en metérmela en la boca. Se la estaba mamando muy despacio. Me la saqué de la boca y me la puse entre las dos tetas. Rozaba su polla contra el sujetador de Mónica.

- "¿Te gusta esto?".

- "Oh siiii, ¡frótame la polla en el sujetador de Mónica!".

- "¿Te imaginas sus tetas aquí metiditas en el sujetador?", le dije mientras le seguía frotando.

- "No pares, no pares".

Estaba muy excitado el cabrón. Yo todavía no quería que se corriera. Paré de masturbarle.

- "¡Chúpame el coño!".

- "Ahora mismo, nena".

Hizo el gesto de quitarme el tanga, pero yo le sujeté las manos.

- "¡Cómemelo con el tanga puesto!".

A mí también me excitaba tener este conjunto tan sexy puesto, sobre todo el sujetador, que me oprimía las tetas.
Se puso a besuquearme el coño por encima del tanga, luego lo apartaba a un lado y me chupaba el coño.

- "¡Métete la tira del tanga en la boca!, ¡vamos chúpala!", le dije.

Así lo hizo. Se metía la tira del tanga en la boca, luego me chupaba el coño, estaba fuera de sí, el hecho de chupar el tanga usado de la puta buenorra de Mónica lo tenía a cien.

- "Te gusta, ¿a que sí? ¡Dímelo! Ahí ha tenido el coño metido… en esa tira... Mónica, con su coño húmedo que ahora se está follando mi hermano".

- "Siiiii, siiiiiiiiiiiiiiii".

Era como un animal devorando comida. En una chupada me rozó el culo con su lengua.

- "Ahhhh, ¡qué gusto!".

Me echó las piernas hacia atrás. Otra vez rozó el culo con su lengua. Estaba fuera de mí, él parecía darse cuenta, ahora no lo rozó, le dio una pasada con su lengua.

- "¡Siiii, sigue!".

Pareció entenderlo. Echó un poco el tanga a un lado, y se puso a lamerme el ojete virgen.

- "Me gusta que me chupes el culo, sigue".

Me dio la vuelta, me puso a cuatro patas, todo mi culazo quedó ante su cara. Metió la cabeza entre mis nalgas. Joder, estaba a punto de correrme. Me metió un dedo. Gemí.

- "¡Me gusta tu culo prieto! ¡me gusta!".

- "¡Pues cómetelo si te gusta tanto!, ¡cómetelo!".

Seguía metiendo su dedo en mi culito prieto. El tanga le estorbaba. Era difícil meterme el dedo y chuparme el culo a la vez. Era maravillosa la sensación de su lengua calentita intentando entrar en mi culo, sacaba el dedo y lo volvía a meter. Joder, nunca lo había deseado tanto. Sabía que era el momento de que me follara mi culo virgen, después de más de tres años de novios.

- "¡Fóllame el culo!, ¡fóllame el culo!".

- "¿Quéeeee?".

- "Que me folles el culo", le dije moviéndolo en círculos delante de su cara.

- "¿Estás segura?".

- "Siiii, vamos, ¡deja de chupármelo y métemela!, ¡métemela!".

Todavía tenía su dedo índice metido en el culo. Lo sacó. Mi culo estaba empapado de su saliva. Me di la vuelta, me quité el tanga para estar más cómoda, me acerqué a su polla a punto de reventar, me la metí en la boca, se la ensalivé entera. Después le escupí en la punta de su polla, todo muy rápido, en 15 segundos, ya estaba todo preparado para mi primera vez por la puerta trasera.

Me tumbé completamente boca abajo. Me habían dicho que esa posición es muy cómoda para el enculamiento. Abrí un poquito las piernas.

- "¡Hazlo ahora!", le dije.

Sergio se tumbó sobre mí, colocó la polla en mi agujerito. La noté entre mis nalgas. Metió un pelín su dedo en el agujerito para guiar la polla. Después ya estaba en la entrada. Me iba a correr.

- "¡Métela ya!".

Empujó, sentí su capullo, le costaba entrar, empujó un poco más.

- "¡Ha entrado, ha entrado!", dijo Sergio.

- "No, todavía no... despacio, despacio".

De momento, notaba un pelín de dolor pero el placer era increíble. Otro empujón, un poquito más adentro.

- "Siiiiiii, siiiii", dijo Sergio.

Ya tenía media polla dentro. Otro empujón. Se deslizó suavecita. Su polla acabó de entrar entera, no notaba nada de dolor, solo quería que me follara el culo. Me iba a correr.

- "¡Ha entrado entera!... ¡fóllame, fóllame!", le dije.

- "¡Ahhhh, ahhhhh!", es lo único que él articulaba.

Sergio no se movía, no sé qué pasaba. Moví mi culo hacia arriba y abajo para que metiera y sacara su polla, pero él la aprisionaba entera dentro de mí. En eso, el tanga de Mónica estaba a mi lado, Sergio jadeando en mi oreja, cogí el tanga, se lo puse en la nariz.

- "Huele el coño de Mónica. Siiiii, mira como huele su coño".

Después me lo metí en la boca y lo saqué otra vez. De pronto, lo que me temía:

- "¡Me corro, me corro!", dijo Sergio. Se corría sin haberme follado.

- "¡Fóllame, fóllame!".

Me dio unas sacudidas secas y fuertes en el culo, yo me metí la mano entre las piernas, me acaricie el clítoris, rozaba sus cojones. Ahora notaba entrar y salir la polla. Se corrió apretándome los cachetes del culo. El meterla en mi culito prieto hizo que no aguantara nada. Yo también me corrí. Estábamos muy excitados. Sentí su polla contrayéndose dentro de mí.

- "Siiiiiiiii... ¡me corro!, ¡toma mi leche en tu culo!".

- "Ohhhhhh... que gustoooo... ¡qué bien me has follado el culo!", le dije pegándome una corrida bestial.

Él seguía corriéndose, gozó como un cabrón. Me sacó la polla, escurría su semen por mi agujerito. Era fantástico, menuda corrida. Me goteaba el sudor hacia mis tetazas, todavía cubiertas por el sujetador de Mónica.

- "Ha sido fantástico", le dije.

- "Ohhhh sí... esto hay que repetirlo", dijo.

Me sentía de maravilla recién sodomizada. Pasaron diez minutos, me fumé un cigarrillo, Sergio se sentó en la cama, luego se echó hacia atrás con los pies en el suelo. Estaba en una nube. Me agaché, me metí entre sus piernas y le agarré la polla.

- "Te voy a recompensar por lo bien que me has follado el culo". (Esto no era del todo cierto, puesto que no había aguantado nada, pero me pegué una buena corrida).

Se la empecé a menear, le pajeaba muy despacio. Me hubiera gustado chupársela, pero después de donde la había tenido metida no me parecía muy higiénico. Ya se la había puesto tiesa de nuevo. Lo que no me contuve fue meterme sus huevos enteros en la boca mientras le hacía la paja. A los 5 minutos, aceleré el ritmo. Sergio jadeaba.

Me incorporé y me puse de rodillas. Le puse la polla entre mis tetas, todavía con el sujetador de Mónica.

- "¡Córrete en las tetas de Mónica!, ¡córrete en sus tetas!, ¡mira que duras y grandes!".

Se la meneaba apuntando hacia mis tetas. Lo tenía apuntito.

- "¡Córrete en sus tetas!, ¡llénaselas de leche!, ¡mira que zorra es, quiere que te corras en sus tetas y le manches el sujetador!".

- "Siiiiiii, siiiiiiiiiiiiiiiii, ¡toma Mónica!, ¡toma Mónica!", dijo corriéndose sobre mis tetas.

- "Así... así... ¡dámela toda!", le dije, mientras se la pajeaba despacito y su leche iba saliendo.

Fue genial, le pringó entero el sujetador a Mónica. Se lo lavé y después nos dormimos.

Al muy cabrón se le notaba que le excitaba Mónica. No me extraña, reconozco que estaba muy buena, pero yo tampoco estaba nada mal. Me había dado cuenta de que con estos jueguecitos sobre ella, nos corríamos como salvajes. Yo nunca he sido celosa, si con esto mejorábamos nuestras relaciones sexuales, pues adelante.

Al día siguiente, era domingo. Volvimos a casa. Mis padres se quedaron en el lugar de la boda, se iban a quedar de cena con mis tíos. Nosotros habíamos sido invitados a un cumpleaños de un amigo, Jorge, en su casa, que estaba en nuestra urbanización.

Jorge tenía 22 años, sobre todo se llevaba bien con Luis y mi hermano. Llegamos a la fiesta a las 22.00, éramos unos 20 en su casa, incluidos Mónica, mi hermano, Luis, Sofía, Sergio y yo.

Tenía al fondo del salón una mesa con todo tipo de botellas. Sus padres le habían dejado organizar la fiesta en casa. La música sonaba a todo volumen. Todos bebíamos y bailábamos allí en el salón. Los chicos no perdían detalle de mí, me había puesto unos pantalones blancos piratas muy ajustados, que dejaban entrever un tanga blanco y una camiseta roja ajustadísima que marcaba mis tetazas y mis pezones.

Bailé con todos. El que más se pegaba a mí era Luis, incluso le pude notar la polla una de las veces. Bailé con mi hermano, intenté rozarle un poco para calentarlo. Seguía bebiendo. Bailé con Jorge, al que le apreté mis tetas contra su pecho y se fue con una erección considerable. Al fondo me pareció ver a Sergio bailando con Mónica, que tampoco iba mal, con unos vaqueros ajustados y una camisa azul. Se reían mucho. 

Fue una fiesta muy entretenida, pero a las 2.00 de la mañana se cortó el rollo. Muchos dijeron que se iban por ahí de marcha. Nosotros estábamos machacados entre la boda y ahora esto, así que nos marchamos para casa. Nos despedimos de Mónica y de Sergio.

Mi hermano y yo entramos en casa. Yo iba calentita con tanto roce de polla en los bailes.

- "Joder, vaya culo, más de uno se va a hacer una paja pensando como ibas hoy vestida", dijo mi hermano, que a la vez me tocaba el culo metiendo bien la mano entre mis piernas, llegando incluso a rozarme el coño.

- "¿Te gusta a ti?".

- "Está muy bien. Al pobre Jorge se la has puesto como a un toro. Es irresistible tocarte el culo, con esos pantalones blancos, y además se te nota el tanga".

- "Pues que se pajee a gusto", dije.

Otra vez me tocó el culo, me lo tocó a conciencia.

- "A lo mejor me hago yo otra paja pensando en como vas. Con esta camiseta roja se te nota todo".

Me puso su mano en mi teta. Él sabía que yo tenía ganas de un nuevo encuentro con él, y no lo iba a desperdiciar.

- "¿No prefieres que te la haga yo?", le dije poniéndole mi mano derecha sobre el paquete.

Nos miramos, no hizo falta nada más. Estaba para comérselo, con su cuerpazo, la camiseta sin mangas, y eso que era mi hermano. Me lancé sobre él, nos besamos salvajemente, nuestras lenguas no paraban quietas, las manos tampoco.

Subimos las escaleras hacia las habitaciones como pudimos, besándonos, tocándonos, nos medio caíamos por la escalera, pero la calentura hacía que no pudiéramos parar. Arriba me apoyó contra la pared del pasillo, me comía el cuello y con sus manos me apretaba las dos tetas hacia arriba. 

Así, rebozándonos por todo el pasillo, llegamos a su habitación. Nos tiramos a la cama. Como pude, le desabroché el pantalón, se lo bajé un poco, luego el calzón, y salió su pollaza totalmente tiesa. Me mojo solo de escribirlo. 

Me agaché, tenía su polla a 10 cm. de mi cara. No dije nada, solo me la metí en la boca. Estábamos vestidos, solo Carlos tenía un poco los pantalones bajados para que pudiera seguir con mi mamada. Le pasé la lengua por su capullo mientras le miraba con cara de viciosa. Le chupé los huevos, me restregaba su polla por toda la cara.

- "Me encanta esta polla incestuosa", le dije frotándome su polla por la cara.

Me quité la camiseta y el sujetador y le puse la polla entre mis tetas. Me las agarré y las subía y bajaba.

- "¿Te gustan éstas?", le dije mientras le pajeaba la polla con mis tetas.

- "Siiiii, son maravillosas", dijo jadeando mi hermano.

La sensación de tener esa polla tan grande entre mis tetazas hizo que me pusiera fuera de mis casillas. Mi hermano se quitó los pantalones y la camiseta, me ayudó a quitarme los pantalones embutidos, me los sacó con el tanga y todo. Me tumbó en la cama.

- "Te voy a comer el coño".

- "Cómemelo, vamos...", le dije sujetando su cabeza en mi chochito.

Lo hizo de maravilla, menudos lengüetazos me pegó. Me corrí como una bestia aplastándole la cabeza contra mi coño. Subió hacia arriba, me chupó las tetas, en un momento colocó la polla en la entrada y de un golpe me la metió.

- "¡Qué bien!", dijo.

- "¡Fóllame másssss! ¡no pares!".

Me morreaba, luego se separaba y me dejaba caer mucha saliva en mi boca, como si me escupiera. Eso me ponía a mil, era como una corrida en mi boca. Todo esto mientras me follaba, mete, saca, mete, saca... era un follador nato. Me puse encima de él, completamente desnuda. Me ensarté su polla y luego cabalgaba mientras le metía su cabeza entre mis tetas. Después me puso a cuatro patas. Se colocó detrás.

- "Te voy a follar como a una perra".

Me la metió en el coño a cuatro patas. Me amasaba las tetas mientras me embestía, era increíble, me follaba mi hermano a cuatro patas en su habitación y yo gozaba como una puta.

- "¿Te follas así a Mónica?".

- "Siiiiii, ¡le encanta!, ¡le encanta!", dijo jadeando.

- "¿Cómo la chupa?".

- "Como una puta chupapollas", dijo, esto no se me olvidará nunca...

- "¿Te corres en su boca?".

- "Siiiiiii, y se lo traga todo".

- "¿Le das por el culo?".

- "Por supuesto, se corre patas abajo".

- "¿A quien te gustaría dar por el culo?".

- "No se... ehhh, a la prima Lucía".

- "¿Le darías por el culo con el traje de la boda?".

- "Siiiiiiii, se lo levantaría y desde atrás la jodería".

- "¿Y a Sofía?".

- "Ya se lo he hecho".

- "¿Quéeeeeeeeee?".

- "Siiiii, éstas vacaciones, cuando nos fuimos los cuatro a un hotel, me la follé sin que se enteraran Mónica ni Luis, luego te lo cuento".

- "¿Te corriste en su culo?".

- "Siiiiiiii, ¡gozó como una puta!".

Eso era muy fuerte. Me puse como una moto, pensando en mi hermano sodomizando el culazo de mi mejor amiga, así que pasó lo que tenía que pasar.

- "¿Te gustaría dar a tu hermana por el culo?".

- "Por supuesto, tienes un culo de muerte", dijo golpeándome la nalga derecha, mientras seguía follándome.

- "¡Pues fóllalo si quieres!", acabé de decirle, y ya se había agachado a chuparme el culo.

- "Sí, chúpame el culo, chúpamelo".

Se incorporó y me colocó su gran polla extendida a lo largo de la raja del culo. Yo seguía a cuatro patas.

- "¡Qué ganas tengo de hacerte esto!", me dijo sujetándome de las caderas.

De repente, oímos la puerta del garaje. ¡Joder!, ¡Eran mis padres!

Me levanté rápido, recogí la ropa y me fui al final del pasillo hacia mi habitación. Nos habían cortado en medio de la follada. Se me quedó en la retina la imagen de la polla dura de mi hermano mientras recogía su ropa.

Mis padres entraron, se quedaron un rato abajo. Pasaron veinte minutos, mi hermano y yo cada uno en su habitación. Me metí en la cama solo con el tanga puesto y una camiseta blanca. Se me escapaban los líquidos del coño por todos sitios. Cogí el móvil y le mandé un mensaje a mi hermano.

- "No te duermas, espera que papá y mamá se acuesten, tengo el coño empapado, quiero que me encules hoy".

Escuché sonar su móvil y como se levantaba a cogerlo. A los tres minutos, recibí otro mensaje suyo.

- "Te voy a follar por el culo, eres una puta cachonda, tengo la polla tiesa, me pajeo pensando en tus tetas".

Mis padres se acostaron por fin. Pasaron cinco minutos, oí a mi padre roncar, se abrió mi puerta y entró mi hermano solo con un calzoncillo.

- "Marta", dijo susurrando.

- "¿Qué?", dije levantándome de la cama.

Fui al medio de la habitación, estaba a oscuras, me encontré con él. Nos besamos, sin hacer ruido, me rozaba su calzón en mi tanguita. Le agarré la polla y se la empecé a menear despacio.

- "Prométeme que me vas a encular", dije susurrando.

- "Tranquila, pero hoy no… nos podrían oír y es algo que necesita su preparación".

- "Pero otro día me tienes que follar aquí", le dije poniendo su mano en mi culo.

Nos tumbamos en el suelo, sin hacer ruido. Me frotaba con su calzón sobre mi coño.

- "¡Pídeme que te la meta!", dijo en bajito.

- "¡Siiiiiiiiiii!".

- "¿Sí que?".

- "¡Que me la metas!".

- "¿Quieres la polla de tu hermanito pequeño?".

- "Siiiiii, ¡fóllame, méteme tu polla de hermano!".

No me hizo suplicar más. Me la metió, me folló muy despacio sin quitarme el tanga, lo apartó a un lado y sin quitarse el calzón, que se lo bajó un poquito. Estuvo genial. 

Me dejé llevar en la oscuridad de la habitación. Cerré mis ojos, me sentía genial, abierta de piernas, recibiendo la polla de mi hermano mientras le acariciaba su espalda musculosa. Notaba sus cojones golpeteando en mis glúteos, hasta que se corrió en mi interior mientras me apretaba las tetas.

- "Siiiiii, me corro, me corro", dijo en bajito acelerando sus embestidas.

Yo no fui menos y me corrí también notando como se iba en mi coño. Sintiendo su descarga de semen en mi interior y metiéndole la lengua en la boca. 

Se fue por donde vino. Yo dormí toda la noche con su semen dentro pensando cuando sería la próxima vez y cuando me follaría el culo.     

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