lunes, 19 de diciembre de 2016

Acercamientos familiares

Difícilmente uno imagina los caminos que puede llegar a transitar en la vida y hubo muchas detalles en el transcurso de la mía que en su momento parecieron nimios pero que fueron marcándome poco a poco hasta que tras un repentino e inesperado detonante en mi juventud se concretó mi historia (no sé si fue solo eso o si quizá sea una marca de familia), la cual hasta el día de hoy me pesa pero de extraña manera: más que arrepentimiento (aunque a veces llego a sentir remordimiento), es la frustración de los errores en algunas de mis acciones pues siento que de haber sabido llevar las cosas de mejor manera quizá hubiera podido llegar más lejos y con mejores resultados.

A pesar de que ya han pasado algunos años de ello, no puedo evitar al recordar ciertos momentos de este periodo (por que fue toda una etapa en mi vida que termino de manera abrupta) sin que mi cabeza de vueltas y pensamientos de mórbida excitación me invadan, haciéndome muy difícil escribir apropiadamente sobre ello.

Antes que nada me presento, mi apodo es Eco, mexicano a punto de cumplir 31 años, me reservo nombres por razones de seguridad y principalmente para minimizar el riesgo de que este relato llegue a manos de algún conocido y tenga más problemas de los que ya tuve en su momento, esta historia es para mí a la vez una confesión y un experimento, un intento de poner por escrito las experiencias que tuve tanto con una hermana y una prima en mis años de infancia y juventud, no espero clases de redacción o sugerencias para enriquecer la historia, no escribo esto para mejorar mi nivel como escritor ni para adornarlo con falsos detalles, mi única intención es contar lo que fue, narrado tan fielmente como me lo permiten mi memoria y mi redacción.

Para poner todo en contexto tengo que retroceder considerablemente pues los primeros indicios se remontan a mis años de primaria, yo era un niño extremadamente introvertido pero también extremadamente curioso, mis padres nunca se casaron ni vivieron juntos, pues tan pronto mi madre se embarazo de mí, mi abuela paterna se encargó de que mi padre se casara con otra mujer y tuviera casi inmediatamente un hijo “no bastardo”, sin embargo esto no evito que mi padre viera por mí y nos visitara regularmente en el terreno donde vivían mis abuelos maternos, los cuales permitieron que se construyera una pequeña casa independiente para mi madre y para mí, así como tampoco evito que naciera mi hermana dos años más tarde.

Fue en este periodo que mi curiosidad por primera vez me llevo más lejos de lo que debía, pues era mi costumbre revisar todo en nuestra casa y no tarde en encontrar una caja de libros de mis padres de temas varios, pero que por azares del destino contenía uno con posiciones sexuales que no deje de ojear con curiosidad, impresionable como era no tarde en empezar a pensar en ello, al punto que tuve una temporada que hacia dibujos alusivos al tema, a eso se sumó una ocasión en que mi padre le hizo una visita “intima” a mi madre y en la que sin querer los mire en pleno acto.

Esto en su momento no tuvo mayores consecuencias, sin embargo tras algunos años (no tendría yo más de 10) sucedió lo que sería propiamente mi primer contacto físico de índole sexual; del lado de mi madre son 5 hermanos, mi madre es la segunda hija precedida solo por una tía la cual tuvo tres hijas, ella y su familia vivían por su cuenta, pero de vez en cuando visitaban a nuestros abuelos y solo en esas ocasiones era que nos reuníamos todos, ya que mi madre, mi hermana y yo pasábamos la mayor parte del tiempo en nuestra parte del terreno.

Nunca fui muy cercano de trato con estas primas, sin embargo era común que en algunas de estas visitas llegábamos a jugar ellas, mi hermana y yo en el patio de la casa de los abuelos para pasar el rato, la que siempre me llamo más la atención y con la que trate más fue con la mayor de ellas, ya que solo era un año menor que yo, además de alta (en ese momento teníamos casi la misma estatura), de piel color arena con unos rasgos y un físico bastante buenos a pesar de la genética de nuestra familia; fue en una de estas visitas de mi tía que nos encontrábamos jugando como siempre, sin embargo el terreno de los abuelos es relativamente amplio y tanto mi hermana como mis otras primas se habían ido a jugar por su cuenta y no había supervisión adulta a la vista, sin saber cómo mi prima y yo terminamos en una de las camas de los dormitorios, puede que hayamos empezado con algún juego más inofensivo sin embargo lo que siguió después no lo fue en absoluto, pues entre las brumas de los detalles olvidados solo puedo recordarla a ella diciendo: “vamos a hacer como los grandes” yo me acosté boca arriba y ella abrió sus piernas y me monto en forma, sus partes íntimas cerca de las mías, separadas solo por la tela, sintiendo sin embargo el calor la una de la otra, no olvidare nunca su cara, sus manos sosteniéndose a los lados, su cadera moviéndose sobre mí una y otra vez en rítmico esfuerzo…

No recuerdo cuanto tiempo estuvimos así, pero si lo intenso y excitante que fue (aunque no hubo clímax) y la fortuna de que nadie nos viera en ese momento, a veces aun pienso en que podría haber tocado más a mi prima o incluso que podríamos haber tenido algun tipo de penetración o roce, pero ya no puedo cambiar lo que fue, pues en ese tiempo era yo demasiado joven e inexperto, solo me queda recordar lo bien que se sintió y agregar que algunos años después siendo adolescentes plenos y desarrollados, tuve otra experiencia con ella de la que contare más adelante, ya sea en este mismo relato o en otro más breve, de momento puedo decir que nunca hable del tema con mi prima, tal vez debí hacerlo o tal vez no, sea como fuere hasta donde supe mi prima a pesar de que hablábamos poco nunca le conto a nadie y siempre fue muy cooperativa, aun ahora más de 20 años después pienso ocasionalmente en ella y en contactarla, pero como la familia se ha distanciado no tengo manera directa de contactarla sin levantar sospechas, así que mis planes se limitan a esperar que quizás algún día ahora que somos adultos podamos hablar de ello y si la suerte me sonríe pueda concretar las fantasías que aún rondan por mi cabeza.

(Como acotación debo agregar que muchos años después me entere de que esta tía, en su juventud alguna vez fue descubierta por mi madre encima de otro de mis tíos con la ropa interior abajo, al día de hoy no sé si era mera curiosidad o realmente deseaba practicar sexo a temprana edad, sin embargo por las experiencias con mi prima, no puedo si no suponer que tanto mi tía como mis primas siempre fueron muy dadas a la precocidad sexual, cosa que agradezco de estas últimas, aunque no supe sacarle tanto provecho)

Regresando al tema principal, después de lo ocurrido pasaron muchos años, tantos que finalmente nos mudamos de la casa de mis abuelos a una casa propia, esto implico una difícil transición para mí, entre el cambio de casa y de escuela (de primaria de paga a secundaria de gobierno), tanto que mi primer año de secundaria fue un continuo sufrir entre tratar de acoplarme y hacer algún amigo (como mencione antes soy muy introvertido y en aquella época y en aquella secundaria me molestaban mucho), llegando al punto de que en mi primer año deje de ir a clases en muchas ocasione, prefería estar encerrado y aislado del mundo en mi cuarto (como mi madre trabajaba en aquella época no se enteraba), todo esto resulto en un primer grado de calificaciones pobres y de muchos regaños, fue hasta mi segundo año en la secundaria que las cosas mejoraron un poco, finalmente encontré un amigo, mis calificaciones subieron y aunque en la escuela aún me molestaban mucho, las cosas ya eran más tolerables.

Para esta época cualquier interés o curiosidad sexual de mis experiencias pasadas había entrado en letargo, de hecho para ser sinceros en aquella época me había olvidado casi por completo de ello, sin embargo de nuevo fue la curiosidad la que me llevo de nuevo por ese camino, pues ese amigo que hice en mi segundo año de secundaria me inicio en el mundo de las cosas frikis (anime, comics, películas, ciencia ficción, rol, convenciones etc.)

En ese entonces ya veía anime, pues esos años (1997-1998) fue al época dorada de la animación en México, pero no me había adentrado mucho en ese mundillo ni en otros tantos con los que me envicie después, en esos días estaban transmitiendo en televisión abierta Ranma ½ y siendo una animación japonesa algo subida de tono en su humor, muy distinta a lo que estaba acostumbrado a ver, se me ocurrió preguntarle a este amigo mío sobre si en esta serie en particular los personajes llegaban a dormir juntos, la respuesta fue un no, pero también fue la mención de que había versiones para adultos de estas animaciones, por lo cual finalmente supe lo que era el Hentai y por ende la pornografía y demás cosas para adultos.

Hasta ahora la historia es más o menos lo normal para un adolescente y tal vez incluso no vería a mi prima de la forma que la veo ahora, de no ser por lo que desencadeno todo y que me llevo a acercarme también a mi hermana, el día que marcó la diferencia fue uno cualquiera, en el que regresaba de la escuela a mi casa en compañía de mi amigo, como mencione antes a pesar de que ya estaba en una situación un poco mejor que cuando llegue a esa zona, algunos de mis compañeros nunca dejaron de molestarme y no perdían oportunidad de molestar con cualquier cosa, así que al toparnos con algunos de ellos en la calle, nos cortaron el paso y si bien no nos agredieron, si nos entretuvieron un rato haciéndonos preguntas de todo tipo para entretenerse, hasta el día de hoy no puedo recordar la mayor parte de la plática, sin embargo en algún momento, el más perverso de ellos ( y que tenía conmigo una querella más grande que los otros) nos manejó un hipotético que nunca voy a olvidar: “¿Qué harías si te secuestran a ti y a tu hermana y par que les perdonan la vida tienes que tener relaciones con ella?”

La pregunta me impacto por completo, conteste que no… aunque demore unos momentos en hacerlo, pues muchas cosas pasaron por mi cabeza, sentía que me habían dado una intensa descarga eléctrica de la cabeza a los pies, a pesar de lo sucedido con mi prima, yo nunca había visto a mi hermana de otra manera que como un familiar, de hecho como hermanos nos llevábamos bastante mal puesto que yo nunca tome del todo bien tener una hermana después de ser hijo único y el primero de la generación.

Desde ese día, si bien las cosas en apariencia no cambiaron mucho dentro de mi cabeza eran un caos, durante un tiempo trate de no pensar en el asunto, pero ya no me era posible ver a mi hermana solo como eso, así que transcurridas algunas semanas empecé a intentar algunas cosas con ella.

Desde los días con mis abuelos y todavía nuestra casa nueva teníamos la costumbre (a veces) de dormir en la misma cama por cuestiones de espacio, el primer acercamiento que tuve a mi hermana fue una mañana en que mi madre ya se había levantado y solo estábamos en la cama mi ella y yo, en esa época todavía tenía el sueño pesado y yo había amanecido con una erección matinal, ella se encontraba de espaldas, los dos cubiertos por las cobijas, aunque al principio me sentía reacio mis impulsos pudieron más y me coloque detrás de mi hermana, empujándola quedamente con mi cuerpo, tras varias sacudidas en las que no reacciono, conteniendo el aliento me fui acercando más, hasta colocar mi pierna entre las de ella, con la excitación y el miedo al máximo, finalmente y sin quitarme la ropa, coloque mi miembro entre sus glúteos y comencé a puntearla con cuidado, al ver que continuaba sin despertar, continúe en mi labor llegando incluso a tomarla de la cintura para acomodarme mejor y embistiendo con más de fuerza, esta primera experiencia fue muy limitada debido a la ropa que traía mi hermana, sin embargo la idea de que mi miembro estuviera entre sus glúteos me produjo mucho morbo, eso más el subidón de adrenalina por la excitación y el peligro se tornó para mí en una peligrosa adicción y en mi simplista y aburrida vida me volví totalmente dependiente de ella, en ese primer contacto mi hermana no despertó y afortunadamente no hubo evidencia que eliminar, pues no llegue a eyacular en esa primera ocasión.

Tras ese primer éxito, ya no me fue posible dar vuelta atrás y mi segunda oportunidad se presentó poco después, en esta ocasión se dio una noche en la que mi madre había salido, y mi hermana se había dormido temprano, al asomarme a su cuarto la veo acurrucada en su cama envuelta en las sabanas, encima solo llevaba una playera y una falda corta con un body debajo y se encontraba en posición tal que podía ver (y tocar) sus glúteos perfectamente, en aquella época era de pechos pequeños pero de cadera amplia, así que la visión me prendió inmediatamente, como la vez anterior me acerque con cuidado, levantando con cuidado las sabanas para tener una visión completa, al igual que la vez anterior la sacudí un poco para ver qué tan pesado era su sueño, al igual que la vez anterior su respuesta se limitó a sacudirse en sueños, así que proseguí en mis afanes y desnudándome de la cintura para abajo, me subí a la cama con ella, al ver mi cuerpo tan cerca del suyo mi erección no se hizo esperar ni mi movimiento tampoco, moviéndome despacio para evitar los rechinidos de la cama, me fui acercando lentamente, de nueva cuenta con la adrenalina y el corazón a tope, me llevo unos 5 o 10 min reunir suficiente valor para hacer contacto, pero una vez que mi glande estuvo entre sus glúteos ahora casi sin limitaciones, mi cabeza se nublo y los instintos se impusieron de nuevo, aunque por unos momentos fui capaz de detenerme y deleitarme en aquella escena: ella dormida frente a mí, sus glúteos morenos expuestos y mi pene tan cerca de ellos, ahora con menos barreras de por medio.

Tan pronto mi glande estuvo entre sus glúteos, la sensación fue increíble, sentir directamente la calidez de su piel en mi miembro me ponía al cien, en aquel momento no pensaba en otra cosa que tomarla, así que arrodille sobre el colchón y coloque la punta de mi miembro directamente al orificio entre sus glúteos y comencé a hacer movimientos de penetración, yo estaba que no cabía en mí, aunque no tarde mucho en percatarme de que había un detalle que me complicaba las cosas si quería llegar más lejos:, el body se cerraba de los hombros y no me permitía llegar hasta su ojete, tampoco podía hacerlo a un lado para hacer frotamiento con su vagina, puesto que para ello habría tenido que cambiarla de posición y eso implicaba el riesgo de despertarla, así que sin que se me ocurriesen más opciones me limite a frotar mi miembro entre sus glúteos lo más fuerte que podía, disfrutando enormemente el sonido de mi abdomen golpeando en sus posaderas; tras un tiempo y mucho esfuerzo finalmente fui capaz de eyacular sobre ella, manchando abundantemente sus glúteos y parte de la cama; estaba yo disfrutando mórbidamente de la escena cuando un sonido me saca de mi ensimismamiento: el ruido de un coche llegando al estacionamiento, con algo de pánico me asomo por una ventana solo para confirmar mis temores: mi madre estaba a punto de llegar.

Tan rápido como puedo tomo algo de papel del sanitario y me dirijo al cuarto de mi hermana y la limpio lo mejor que puedo, por más que trato de evitarlo le queda una capa superficial de mi semen que le reseca la piel pero ya no tengo tiempo de humedecer nada para limpiarlo, pues entre tanto bullicio mi hermana ya está despertando y mi madre subiendo las escaleras, así que me arriesgo y la dejo tal cual, acomodándole la ropa lo mejor que puedo, haciendo lo propio con mi trusa y pantalón para correr a recibir a mi madre tratando de proyectar un gesto tranquila.

Para ese tiempo creo tenía una inmensa dosis de suerte, pues tampoco esto paso a mayores, mi hermana se despertó algo aturdida por la interrupción de su sueño, aun si se sentía rara por los rastros de semen en sus glúteos no dijo nada y mi madre se fue a dormir sin sospechar siquiera lo que le había hecho.

Aun hoy no estoy seguro, pero creo que a partir de ese día mi hermana se volvió un tanto más suspicaz (si no fue en ese momento si en futuros acercamientos), lo que me condujo a algunos infortunios más adelante, sin embargo les contare de ello en la segunda parte de mi relato, en aquel momento me sentía eufórico y solo podía pensar que a pesar de todo las cosas había salido bien, el silencio (consciente o inconsciente) de mi hermana me había garantizado un periodo seguro que no pensaba desaprovechar.

La historia y el placer continuarían para mí por mucho tiempo más, aunque al final las cosas nunca terminan como uno espera.

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