jueves, 6 de octubre de 2016

Todo queda entre familia III

Normalmente suelo ir al gimnasio que está debajo de mi casa a hacer aerobic. El día que sucedió lo que os voy a contar yo había ido al gimnasio con mis amigas. Como era costumbre, yo llevaba puesto un mono de
lycra ajustado con una cremallera en el centro y unas zapatillas de deporte sin calcetines. Este tipo de ropa a mis amigas y a mi nos excita mucho. Esto hace que nos pongamos muy calientes. Me excita ver a mis amigas con sus ropas ajustadas sudando mientras saltan haciendo ejercicio. A ellas les ocurre lo mismo, dicen que les excita verme sudar por todo mi cuerpo.

Como el gimnasio está muy cerca de mi casa no me llevé toalla ni champú para ducharme. Cuando acabé la sesión de aerobic subí a mi casa con la idea de darme una ducha. Con tanto ejercicio mi cuerpo estaba completamente sudado, mi pelo estaba totalmente mojado y se pegaba a mi frente, por mi mono de lycra corría el sudor y grandes manchas se podían observar sobre él.

Entré en casa y me dirigí a mi cuarto con la intención de darme una buena ducha. Sin embargo cuando iba por el pasillo al pasar por la habitación de mi hermano Pedro la puerta se abrió y alguien me agarró del brazo y me introdujo en la habitación. Pude ver que era mi hermano, él me empujó contra la pared, y sentí que alguien más estaba detrás de mi. No supe quién era hasta que oí su voz , era mi hermana Susana.

Me tenían cogida entre los dos y me tocaban el cuerpo por todas partes, Susana tocaba mis nalgas mientras me susurraba palabras obscenas al oído . Ellos hablaban con voz baja y excitaba, se notaba que habían estado jugando entre ellos.
-hola hermanita-dijo mi hermano Pedro
-¿has sudado mucho para nosotros?-dijo mi hermana Susana.
-¿qué hacéis?-pregunté yo.
-no te preocupes hermanita -dijo Susana- sólo queremos jugar un poco.

Podía oír sus respiraciones entrecortadas, estaba claro que estaban muy excitados. Mi hermano Pedro me besaba en mi cara sudada mientras por detrás, mi hermana Susana me besaba mi cuello y mordisqueaba mi oreja. Mi excitación crecía por momentos estábamos tan juntos que parecíamos un solo cuerpo.
- ¿está todo tu cuerpo sudado? - preguntó mi hermano Pedro.
- sí... Si - dije yo. -
- ¿sabes que eso me excita mucho? - dijo mi hermana Susana - ¡quiero verte tu cuerpo lleno de sudor!.

Mi hermano Pedro comenzó a bajar la cremallera de mi mono mientras iba recorriendo con su lengua mi cuerpo. Mis pechos quedaron al descubierto estaban mojados y brillantes, las gotas de sudor caían por mi cuello y rodaban hasta mis pezones. Mientras tanto mi hermana Susana iba recorriendo con su lengua mi espalda. Esto me ponía muy cachonda. Mi hermano siguió bajando mi mono hasta llegar a mis rodillas de forma que mis braguitas quedaron a la vista, estaban totalmente chorreando de sudor.

El continuó bajando mi mono y cuando terminó de quitármelo cogió mis braguitas y me las bajó muy despacio. Mi pequeño coñito húmedo quedó ante sus ojos. Se puso de pie y colocó mis braguitas en mi cabeza, de forma, que mis ojos quedaban en la abertura de las piernas y mi boca justo en el sitio donde antes estuvo mi coñito. Mi hermana Susana se acercó a mi oído y me susurró palabras excitantes:
- ¿hueles tu aroma? -
- ¿te gusta tener tus braguitas en la cabeza para poder oler tu sudor junto con los flujos de tu coño? - decía mi hermano Pedro.
- sí..ssi... sí.. me encanta..- decía yo con voz muy baja, casi sin poder hablar.
- ¡¡ bésala!! - Dijo Susana totalmente excitada.

El me besó a través de mis braguitas húmedas que cubrían mi cara. Introdujo su lengua en mi boca y yo le toqué la suya a través de la tela de las bragas.
- eso es.. así.. saboread la humedad de las bragas - decía Susana.

Mientras, ellos seguían tocándome todo el cuerpo con sus manos. Susana me estaba tocando los pechos desde detrás, al tiempo que besaba mi espalda:
- me encanta el sabor de tu sudor - decía
- ¿cómo está tu precioso coñito? - preguntó Pedro
- mojado... muy mojado...- dije yo.
- ¿has sentido tu sudor caer por tus nalgas e introducirse por la abertura de tu culo? - me susurraba mi hermana.
- sí... ¿qué es lo que quieres?.. estoy chorreando.. por favor, ¡haced algo!, quiero correrme... - decía yo presa de una gran calentura.
- quiero saborear tu culo. Voy a meter mi lengua hasta dentro para sacar todo tu sabor-
- sí... sí, sí sí, ¡cómeme el culo!... Méteme tu lengua hasta dentro, ¡Traga mi sabor!-

Mi hermana bajó hasta mi culo y con sus manos separó mis nalgas, mi agujero mojado por el sudor apareció ante sus ojos. Susana comenzó a recorrer con su lengua el hueco entre mis nalgas y se detenía a lamer mi agujero. Yo movía mis caderas acercando mi culo más a su boca para que ella pudiera llegar más adentro. Se detuvo en mi agujero y metió su lengua eso me hizo sentir un gran placer, grité de gusto, me estaba corriendo.
- ¿Te gusta que te coman el culo?- decía mi hermano Pedro.
- ahhh... sí, me encanta, ¡Sigue... Sigue no pares!- contesté.
- ahora te voy a comer el coño, voy a beberme tus jugos - decía Pedro.

Pedro bajo hasta mi coño y yo separe mis piernas para que pudiera alcanzar mi coñito, metió su lengua dentro de él y comenzó a recorrerlo, de manera que a veces la lengua de mi hermana se juntaba con la de Pedro entre mis piernas cosa que aprovechaban para besarse y jugar con ellas en sus bocas.

Yo me estaba volviendo loca, aquello parecía de película, yo me movía como una putita en celo. Sólo quería que siguieran, quería que me follaran, necesitaba una buena polla dentro de mi sexo.

Ahora yo sudaba más que nunca pero era debido a la gran excitación que sufría. Por mis piernas caía una gran cantidad de líquido, era sudor, flujos y saliva de mis dos hermanos. Mi hermana , a mi espalda, se acercó a mi oído y en voz baja y excitada me preguntó:
- ¿Te gustaría que Pedro te la metiera por el culo?-
- sí.. ¡métemela!, ¡házlo! - grité yo
- Natalia eres una perra, así que compórtate como tal - susurró Susana.

Yo me coloqué a cuatro patas en el suelo ofreciendo mi culo a mi hermano, me la metió de un solo golpe, entró con facilidad pues mi culo ya había recibido su polla dentro en otras ocasiones y además estaba totalmente mojado del sudor y la saliva de Susana. Mientras él me follaba Susana me ofreció su coño para que se lo comiera, lo hice con muchísimo gusto y creo que ella se corrió con mis lamidas.

Sentía su gran polla entrar y salir de mi culo estaba tan excitada que me corrí dos veces. Quería que él derramara su esperma caliente dentro de mí. Entre tanta excitación sólo se oía nuestra respiración agitada así como mis gritos de placer. "¡Ojalá estuvieran aquí mis amigas!", pensé yo. Susana me dijo:
- ¿Te gustaría sentir su semen corriendo dentro de tu recto?-
- a ella le gustaría tragárselo todo - dijo Pedro entre embestida y embestida.
- cierto, pero te tengo reservado algo mucho mejor hermanita. El se correrá dentro de mi- dijo Susana mirándome fijamente.

Se tumbó de espaldas con sus piernas abiertas, pude ver su sexo abierto y rodeado por su pelo negro. Pedro fue hacia ella colocó sus piernas sobre sus hombros y se la metió hasta los huevos. Yo los veía follar mientras tumbada en el suelo, me masturbaba metiendo mis dedos dentro de mi coñito, la escena me ponía cachonda, y tuve otro orgasmo.

Ellos gritaban de gusto, yo podía ver la polla de Pedro entrar y salir con fuerza en el coño de Susana. Se corrieron los dos al mismo tiempo, lo supe por sus gritos. Susana vino hacia mí y se colocó de rodillas sobre mi cabeza de forma que su coño quedaba a la altura de mi boca. Y en ese momento supe lo que me ofrecía.
- esta es mi sorpresa, ¡toma jugo de polla mezclado con mi corrida!- dijo Susana

Un chorro en grandes gotas de semen cayeron de su coño dentro de mi boca y sobre mi cara, ¡era la corrida de mi hermano!.

Cuando hubo terminado se levantó y me besó metiendo su lengua dentro de mi boca llena de esperma. Aquello sí que era excitante, y además mi hermano se unió a nosotras y los dos metieron sus lenguas en mi boca compartiendo el esperma que había en ella. Nuestras bocas eran una mezcla de saliva y líquido blanco espeso que chorreaba por nuestros labios.

Estuvimos besándonos hasta que terminamos de compartir todo el semen de la corrida. Aquello fue genial, las folladas con mis hermanos iban en aumento, cada vez me gustaba más el sexo y sabía que yo era una putita.

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