domingo, 24 de julio de 2016

¿Violé a mi hermana?

Hola que tal a todos, soy Alejo... ¿Cómo termine aquí?... Bien te cuento… Como ya lo dije, soy mi nombre es Alejo tengo 25 años y vivo en México, al norte del país. Mi familia está constituida por dos hermanas; Keily de 21 años. Ella es dueña de una fina delgadez; de unos 1.68 mts aproximadamente; gusta de gastar mi dinero y vestir lo más reciente de la moda que puede comprar en nuestra región. Piel canela (un hermoso color bronce claro, no sé cómo explicarlo sin emocionarme). Un rostro bastante agraciado, lo único más grande que su sensualidad es su personalidad bastante rebelde y pedante. Un ego tan grande como mi ignorancia al escribir relatos. Portadora de unos senos y trasero justos. No son su mayor atributo, pero tampoco le hace falta más. Mi otra hermana es Aracely y es la pequeña de la familia. Una joven y bella mujercita de 17 años. Bastante rebelde y contestona. Es la típica rockera que empezó como chica emo y va en contra de todo. Ella también es delgada, pero no tan fina como Keily. Ya que ella fue gustosa siempre de practicar futbol y artes marciales. Ella es blanca como mi madre y yo; mide aproximadamente unos 1.70 mts. Y es dueña de un par de piernas de infarto, bien definidas y torneadas (le estaré agradecido por siempre al futbol por ello). Un abdomen femeninamente definido y unos senos bastantes abultados. A diferencia de Keily ella es responsable de una indiferencia a la última moda y suele vestir todo tipo de ropa negra y playeras de grupos de rock. Tiene cabello negro y un mechón en color canoso que marca la infinita indisciplina hacia las reglas de mi madre.

Yo soy un desarrollador de páginas web. Graduado de una universidad muy conocida al norte del país. Un alumno de regular a bueno, pero un excelente trabajador y ahora dueño de mi propia compañía desde hace 3 meses. Keily define su futuro en una carrera en leyes en una universidad aún más reconocida que la mía, y ya labora en un despacho donde conoció a su ahora exnovio. Un mirrey hijo de papi, pero me sirvió para formar mi empresa. Y Aracely termino la preparatoria y al igual que ella desconocemos su futuro profesional.

Estoy algo confundido con esto, y no sé si lo hago por confesión y tratar de liberarme o porque solo quiero recordar aquel momento que me inicio en esto.

Creo que entre los tres llevábamos una relación de hermanos bastante normal, muchas veces discutiendo cuando vivía con mi familia en casa (aun “vivo” ahí por órdenes de mi madre que no dejaría la casa hasta casarme), pero en realidad tengo una “oficina” aparte de las de mie empresa, que en realidad es mi departamento donde suelo pasar muchas de las noches con excusa de exceso de trabajo. A pesar de las discusiones, siempre amándonos y procurándonos.

Mi vida amorosa es un total fracaso. Mis derrotas con el amor las he compensado con éxitos profesionales. Hace un par de años deje a una mujer, de esas tan intoxicantes que te hacen ser una persona diferente. Tuvimos sexo, peleas y bastantes mentiras. Manipuladora y muy hermosa. Por lo cual ahora solo cuento con un par de amigas con las cuales cuando hay necesidad tenemos relaciones. Es una gran válvula de escape.

Bien basta de rodeos… todo empezó con la menor de ellas, Aracely.

Siempre he sido un amante del futbol en la parte administrativa y como un hincha. Fan número uno del equipo local. En mis tiempos libre alimento una página de crítica y análisis (obviamente a nivel fan) de futbol.

Bien les platico esto porque en una ocasión Aracely me pidió ayuda para transportar y motivar a su equipo. Y sin dudar acepte. Sería como un día libre y haciendo algo que también me fascinaba, futbol y las amigas de mi hermana las cuales no estaban de mal ver y ya había coqueteado con una de ellas, pero no había pasado nada más de eso.

Bien quede de verlas en un restaurant algo afamado en la zona centro de la ciudad y recogerlas en una camioneta de mi empresa.

Como a eso de las ocho de la mañana quede en pasar por ellas. Salimos una hora después por una de sus amigas. Partimos hacia una universidad a 2 horas de mi localidad. El partido era a la una de la tarde pero más valía salir temprano para evitar retrasos.

Llegamos pasadas las once de la mañana, y antes llegamos a una farmacia a comprar vendas y algún kit de emergencia. A las doce arribamos a la universidad y de inmediato las mande a cambiarse a los baños de la misma. A las 12:30 las muchachas ya estaban calentando y era un deleite lo admito. Nunca había mirado a mis hermanas con otros ojos, pero ese día por estar viendo a un par de las amigas, más de una vez erre de trasero y vi el de mi hermana causando confusión y pena. Más de la mitad del equipo de mi hermana eran algo masculinas asi que no me llamaban la atención. Eran mi hermana y otras 4 las que destacaban.

Bien el partido se desarrolló bajo lo predecible. Un partido ríspido y emocionante. Yo dando órdenes como todo un Lavolpe o un del Bosque. Lo que definió el partido fue una jugada donde una chava del equipo contrario barrio fuerte a una amiga de mi hermana y se hicieron los empujones, el entrenador del otro equipo empujo a una de mis jugadoras por lo cual me calenté y emprendí carrera para encarar al tipo. Pero antes de que yo llegara mi hermana se paró enfrente del tipo y atino un golpe en la cara del mismo (que si bien no lo tiro si lo hizo retroceder) inmediatamente me puse en medio de ambos; avente al tipo y abrace por enfrente a mi hermana llevándomela de ahí. En el forcejeo no pude ignorar el rose que nuestros cuerpos hacían. Sus pechos chocaban con el mío. Los podía sentir pese al sostén deportivo que tenía. Entre su bajo vientre y sus muslos rosaban justo en mi pene provocando una semi-erección. Su aroma a calor y esfuerzo llego a mí como ola de espartanos golpeando mis sentidos. Ahí una chispa provoco una reacción de conciencia y solté a mi hermana la cual se fue a la bola de nuevo pero una jugadora del otro equipo la intercepto y atino un golpe a mi hermana dañando su labio inferior. Mi hermana devolvió el golpe haciendo sangrar la nariz y de inmediato las compañeras fueron a separarlas.

Volví al mundo y me acerque para ver la resolución del árbitro. Termino echando a mi hermana y a la otra jugadora del equipo local. Nos advirtió a ambos entrenadores que si se repetía el evento suspendería el juego. Nos dimos la mano y el juego continuo.

El partido igual de ríspido continuo, y Graciela una de las amigas más sexys de mi hermana acertó el gol del triunfo. Mi hermana salto de la emoción y se colgó a mí de nuevo. Yo de primero lo ignore porque la pasión del gol (me gano), pero en tres segundos reaccione y note ese aroma de nuevo. Sudor, esfuerzo, y su perfume golpearon de nuevo mi conciencia. Su pecho se colocó en mi cara, por lo cual el aroma fue profundo. Mi hermana se apartó y fue a celebrar el gol con las demás. Quede de pie y mi miembro erecto, reaccione y acomode mis prendas disimulándolo. Yo ya no era el mismo.

El partido continuo, pero yo ya no me concentraba. Había sentido el cuerpo de mi hermana y me había gustado. La verdad llevaba poco más de un mes sin visitar a mis amigas, por lo cual la reacción era más que natural pero la razón más que antinatural. Miraba el partido como tú en esas clases de historia; veía, escuchaba, pero si me pidieran hacer un resumen de los últimos minutos no atinaría a una sola jugada.

Pero el silbatazo final me despertó, mi hermana exploto de la banca, corrió hacia mí y se me colgó nuevamente. De inmediato note el pecho de mi hermana aprisionando mi rostro, empapándolo de sudor. Pero esta vez era diferente, ya no tenía la playera de juego, solo andaba en su top deportivo. Su sudor inundo mi cara y su aroma domino mi mente de nuevo. Por la sorpresa de la celebración, atine a mi hermana a sostenerla con mis brazos de manera que una de mis manos se posó sobre su firme nalga y mi otra mano sobre su sudorosa espalda. Su sexo quedo poco arriba de mi pelvis. De pronto baje un poco mi brazo y su sexo quedo a la altura de mi miembro completamente duro. Ella lo sintió porque de pronto su rosto que estaba alado de mi cabeza se puso en frente de mi cara con una expresión de sorpresa, la cual yo compartía al estar totalmente excitado. Obvio el de ella era de sorpresa. Me miro y la mire aun sosteniéndola. De pronto separo sus piernas y bajo de mi sin despegar su pubis del mío haciendo completa presión de su sexo y del mío restregando su entrepierna con mi verga. Se quedó pegada a mí por unos segundos yo aun rodeándola con mis brazos, pero el abrazo grupal de las demás chicas nos despertó y volvimos a los festejos.

Mi hermana estuvo algo rara a partir de ahí, cruzando miradas pero sin decirnos nada.

Fuimos a comer algo y partimos con el festejo hacia nuestra ciudad. Iba manejando pensativo de que pasaría cuando mi hermana y yo estuviéramos solos, seguro me reclamaría o ya no me pediría favores y me vería como un anormal.

Dejamos algunas chicas en una gasolinera en el centro de la ciudad. Y otras más entraron a la tienda a comprar frituras. Yo entre al baño a desahogar la vejiga.

Los hombres mientras meamos, nos pasan mil cosas por la cabeza, es un buen momento para reflexión. Seguro las mujeres igual.

Cuando termine salí a un pasillo donde está un fregadero para lavar las manos. De pronto escucho la voz de mi hermana detrás de mí.

-oye Alejo. –Pregunto mi hermana acercándose con algo de pena.

-Que pasa chaparra. –Respondí asustado.

-haha tranquilo, no te asustes. Mis amigas y yo nos preguntábamos si podíamos tomar tu depa un rato para tomar unas cervezas y festejar un poco. –Pregunto burlona.

-haha perdón estaba detraído. Si ustedes limpian después no veo porque no. –dije aliviado. Mie hermana no estaba molesta conmigo.

-genial, oye, podrías comprar un par de cervezas para nosotras, es que Brenda ya se fue y es la única con credencial.

-sí, claro. Pero solo algunas y ya, si te pones borracha mis padres me matan.

A mi hermana hoy todo lo que quisiera, lo sé… maldita culpa.

Salimos de ahí con tres amigas de mi hermana. Llegamos al depa, estacione la camioneta en el subterráneo del edificio. Y subimos con algunas cervezas, comida y botana. Llegamos al depa y mi hermana y sus amigas sin mediar palabra se tiraron en los sillones que están en la sala de mi apartamento.

Ellas no se tomaron la molestia de cambiarse, algunas con su top deportivo y el short del uniforme (como mi hermana) y otras con la playera de entrenamiento del equipo e igual con el short. Todas ellas ya en sandalias, solo mi hermana con unos tenis para correr, pero aun con las calcetas del uniforme.

Como dije ellas se tiraron en la sala a beber y disfrutar lo que quedaba de la tarde, serian como las 5 o 6.

-están en su casa, no hagan mucho ruido y el baño esta aun lado de ese escritorio. –Dije algo fatigado y caminando hacia mi habitación.

-como, nos vas a tomar con nosotras?. –pregunto Aracely.

-emm.. bueno, solo reviso unos correos y vuelvo.-Dije mientras las chavas festejaban.

Fui a revisar la computadora para ver si todo había transcurrido sin problemas en la empresa. La verdad tengo una socia y colega muy buena, así que no hubo mayor inconveniente.

Regrese con las chicas y tome una cerveza. Había comprado lo que haca en el norte llamamos “un 24”, lo que es obvio, un paquete de 24 cervezas en lata de Modelo Especial. Si no es Corona, la verdad no tomo.

-y que tal de novias? –pregunto Gaby (la amiga de mi hermana con la que había coqueteado) mientras mi hermana daba un golpe de advertencia.

-hahaha yo solo preguntaba, no te molestes. –respondio Gaby.

-hahaha ps, novias nada. La verdad no hay mucho tiempo y solo salgo con un par de amigos a jugar videojuegos o tomar un par de cervezas.

Las chavas comenzaron a platicar entre ellas y a contar algunas anécdotas. Yo estaba ahí mas como un oyente y solo reía con cada historia que contaban.

Comenzamos a jugar al UNO, y la verdad fue muy divertido. Entre risas y burlas veía como mi hermana y alguna de sus amigas se empezaban a poner alegres. Mi hermana estaba muy risueña por lo cual su estado de ebriedad era notorio.

La cerveza llego a su fin y las energías de las chavas igual. Serian como las 9 y una de ellas hablo a su novio y fue a recogerlas y repartirlas. Baje con ellos dejando a mi hermana recogiendo. Cuando se fueron, Gaby me pidió que si la acompañaba a esperar a su hermano que la recogería. Dije que sí, cuando llegamos a la esquina de la calle, Gaby me sorprendió con un intenso beso, así que respondí con lo mismo y nuestras lenguas se juntaron. En esa esquina había un 7-Eleven y la calle donde estábamos daba la parte trasera del mismo. En una esquina junto al contenedor de basura la arrincone y nos volvimos a fundir en un beso bastante vehemente, acceder a su vulva no fue complicación, inmediatamente metí la mano en ese short e hice a un lado su ropa interior, uno de mis dedos empezó a jugar con sus labios mayores. Rosaba esa rajita de arriba abajo. Ella solo deja de besar para sacar ahogados gemidos. Mi dedo aparto los labios externos, y empezó a pellizcar los labios internos. Mientras subía pude detectar, su clítoris y comencé a pasarle el dedo.

-Ale.. jo.. –suspiro mientras mordía mi labio.

Sin mas, meti mi dedo índice en su ya húmeda vulva.

-aah… mmmh…

Y de pronto sonó su celular. Se apartó de mí y contesto.

-si, si… estoy aquí a la vuelta ya voy…

Me beso de nuevo…

-ya terminaremos con esto. –dijo mientras se iba.

Me quede recargado en la pared aun con la humedad de su vagina en mis dedos. Me quede mirando cómo se iba y el pasar de una pareja riéndose me hizo volver en sí. Camine hacia mi departamento, subí en el elevador. Y solo se escuchaba la música de mi reproductor y pude ver a mi hermana tirada en el sofá aun vestida como llego.

Mire hacia el reloj y ya pasaban de las diez. Marque a casa y les dije que mi hermana se había quedado dormida, a lo que mi mama contesto que si no me estorbaba que la dejara dormir ahí y que en la mañana iban por ella.

Mi departamento tiene dos habitaciones y dos baños, uno está en mi habitación y otro en la sala. Cargue a mi hermana en brazos y la lleve hacia la segunda habitación que estaba preparada porque más de una vez nos quedamos hasta tarde trabajando mi socia y yo. Note ese aroma a calor de nuevo y a esfuerzo. Si yo ya venía excitado eso lo estaba aumentando aún más.

La recosté en la cama y comencé quitándole los tenis. Cuando retire el primero, note que su calceta estaba algo sudorosa, así que también se la retire. Mi mente estaba jugando conmigo y lo hacía lento. Veía como la calceta se iba enrollando mientras la retiraba y como mi dedo recorría su pierna. Llegue al tobillo, y me detuve un momento. Proseguí y la retire por completo. A pesar de haber jugado, no tenía mal olor, por supuesto si un olor a sudor, pero no era malo. Arroje la calceta a un costado, y repetí el proceso con la otra pierna. Cuando logre retirarla por completo, sostuve su pie y comencé a masajearlo, notaba su calor, y su tacto suave y húmedo aun por el sudor. Su planta totalmente suave y rojiza por el esfuerzo del juego. Empecé a jugar con sus dedos, y note una callosidad en la zona de impacto del pie, por los shuts de futbol. De pronto ella que había quedado recostada de lado. Se movió y solté su pie. Se acomodó boca arriba con los brazos extendidos a su costado. Me levante de la cama y mu pese de espaldas contra la pared completamente asustada.

¿Qué estaba haciendo?.. era mi hermana la que estaba ahí ignorando lo que su hermano mayor le hacía.

Ella acostada boca arriba acomodo su pierna de modo que quedo como escuadra apoyando la planta del pie en su otra pierna. Su short, se estiro y me dejo ver que tenía un bóxer en color negro.

Seguía mirándola, me di la vuelta y salí de ahí. Fui al refri y tome una cerveza que había quedado rezagada. La bebí de golpe y me dio valor. Sentí ese sentimiento de embriagues. Abrí la puerta y ahí estaba ella, tal como la deje. Sus pies casi llegaban a la orilla de la cama, la moví, le hable… juro que hice lo posible para que despertara y para que no. Y no despertó. Acomode sus piernas de manera que quedaron juntas.

Me baje el pants, me quite la camisa y totalmente ebrio de ganas me baje el bóxer quedando desnudo. Fui hacia un tocador que hay en la habitación y tome crema. Comencé a ponerme en mis manos y la esparcí por sus blancos pies, comencé a subir por su tobillo masajeando los huesos del mismo. Los supere y fui subiendo hacia su rodillas. Al hacer esto mi pene erecto comenzaba a chocar con sus pies. Aproveche esto para rosarlos. Ahí me di cuenta que tenía una parafilia. Me excitaba enormemente eso. Comencé a besar sus rodillas y subir por sus muslos. Fui metiendo mi mano por dentro de su short separando un poco sus piernas.

Voltee a verle la cara y vi que gemía un poco, como en entre sueños. Solo levantaba la barbilla haciendo su cabeza hacia atrás. Sus manos inertes a su costado con los puños cerrados.

Sin ir directo a su vulva jugué en su entrepierna a las orillas de su vagina. Me levante de la cama aun poseído. Con cuidado fui retirando su short y su bóxer hasta sacarlo por sus pies que levante y empecé a comer. Los besaba y chupaba sus dedos sintiendo un sabor salado al sudor de los mismos y el sabor de la crema. Ella no había tomado baño alguno. Ella seguía gimiendo ahogadamente y una de sus manos apretaba la sabana. Aun no abría los ojos, yo suponía estaba soñando con alguien.

Subí a la cama de nuevo y me fui a lamer su vagina lampiña pero con ese sentir áspero de una vagina rasurada. Comencé tímido. Lamia los alrededores de la misa mientras sujetaba de sus muslos la pierna tratando de separarla. Dando círculos con mi lengua a su alrededor, apenas tocando sus labios externos. De inmediato sentí como movió su cadera en forma de goce. Identificar el clítoris tampoco me fue difícil, pequeño pero ahí estaba como resultado de su excitación. Lo tome con mi boca y lo succione. En un momento ya era algo salvaje, toda mi boca se apoderaba de esa raja dando lengüetazos. Mi hermana movía su cadera incitándome a más.

Por su puesto que ahora que lo veo debí sospechar que ya no dormía del todo. Pero en ese momento en primer lugar ya no me importaba y en segundo ni lo imaginaba. Solo escuchaba sus gemidos ahogados y sentía su respirar descontrolado.

Continúe lamiendo metiendo mu lengua en su orificio vaginal y dando lengüetazos a lo largo de la raja. Su sabor?... era sabor a sexo, era a como huele cualquier sexo, pero a mí me parecía único. Decidí dejar su vagina un momento. Y recorrer su pubis inexpertamente rasurado con algunos roses del bello que ahí quedaba. Subí por esa línea que marcaba su vientre que iniciaba en su pubis y llegaba a su obligo partiéndolo a la mitad. Me detuve un momento en su ombligo jugando con él y deseando vivir ahí eternamente. Su abdomen femeninamente marcado se tensaba a cada lamida y beso. Subí por su tórax e iba saboreando ese sabor a sudor salado e inolvidable. Llegue a su top y lo levante dejando al aire ese par de senos fenomenales. Me parecieron los más grandes que he visto, bien formados y suaves. No dude y deje ir mi boca a uno de sus pezones y me lo comí cual infante.

-oh.. ale…. –no termino de decir.

Me separe de ella un poco con duda pero sabiendo que no me detendría. La mire a la cara y no quería abrir los ojos. Supongo también pensaba que esto no estaba bien. Pero también sabía que esto era delicioso e imparable.

Una de sus manos ya hacia tocando su seno y la otra estrujando la sabana.

Me coloque de rodillas entre sus piernas y me incline para ir a su boca. Me detuve a unos milímetros de su boca sintiendo aliento a alcohol y a deseo.

-perdóname chaparra. –dije algo nostálgico.

Y sin mediar más tome su boca con la mía y uniéndonos en un rio de ansias queriendonos comer el uno al otro nos dimos un si exigente. Me recosté totalmente sobre ella haciéndole sentir mi peso si aplastarle. Sentir su cuerpo bajo el mío es algo que hasta la fecha solo cambiaría por una charla con Neruda. Soltamos nuestras bocas para tomar algo de aire.

-solo se bueno. –dijo en un tono de sumisión y total deseo mientras le aseguraba que asi seria con una sonrisa.

Me levante un poco sosteniendo mi peso en mis brazos unidos por nuestros sexos sin penetrarse. Comencé un juego de caderas haciendo que mi pene se embarrara en todo su sexo sintiendo su áspero depilado, su calor y su humedad. Ella levanto un poco su espalda para mirar el choque de nuestros genitales. Yo la veía como miraba hacia abajo como exigiendo le penetrara.

-mírame. –le exigí.

Ella levanto su cabeza dirigiéndome una mirada agonía. Sin decir nada más con mi mano coloque la punta de mi pene en su raja rosándola de arriba hacia abajo. Penetrando sus labios inferiores pero no aun si orificio. Al sentir esto mi hermana cerró los ojos y mordió su labio a la vez que ahogaba un gemido más.

-alejo.. Hazlo de una vez. –dijo un poco desesperada.

No dije nada, solo lance una sonrisa de nuevo.

Coloque la punta de mi miembro en la entrada de ese orificio, y sin decir palabra fui empujando hasta que el glande entro. Mi hermana se desplomo en la cama apretando sus ojos y su mandíbula. Así expuesta a mí comencé a sacar y meter lo poco de mi pene que había entrado; jugando en su entrada.

Era hora de romper con su virginidad. Ella me miro y me sonrió a manera de cómplice. Esa fue mi señal. Me fui recostando sobre ella mientras mi pene se iba introduciendo lentamente. En un momento sentía como su apretada cavidad iba absorbiendo mi miembro por completo sin que yo empujara. En efecto amigo, ella ya no era virgen. Cuando todo había entrado, me quede recostado sobre ella sintiendo su cuerpo pegajoso por nuestros sudores y por el que ella había gastado jugando. El sentirla a ella debajo mío, indefensa, dándome a mi el control, sintiendo su vientre unirse al mío al ritmo de un son disparejo de respiraciones, su costillar calando en mi tórax. Era perfecto mi amigo.

Sin despegarme de ella, comencé un vaivén de cadera junto con la de ella. El ritmo era lento y suave. Era la cavidad más apretada que hasta el momento había probado. Comencé a acelerar los movimientos al son de su exhalación, ella me guiaba, empecé a pisar el acelerador al punto de que se pudiera oír el choque de nuestros cuerpos. Me levante para poder acelerar los movimientos, nuestros pubis se chocaban el uno al otro provocando un sonoro ruido en la habitación.

-ah... ah..ahah..ah.. –se escuchaba salir de su boca acompañado de un gruñido.

Cuando sentía que me venía desaceleraba. Y hacia círculos con mi cadera. Tenía que sentirla a ella primero. Cuando me recuperaba, comenzaba a acelerar los movimientos a veces de 1 a 100 a veces desde el 100 provocando un grito sonoro por parte de ella.

-aa.. le… jo… calma. –demandaba ella.

Era todo estaba decidido a hacerla acabar. Comencé a acelerar mientras ella desesperadamente decía mi nombre.

-alejo.. alejoo.. alejoo –Decía como reclamando piedad.

-aguanta amor. –apele.

Seguía mi movimiento de penetración. No paraba al contrario trataba de dar el 101 por ciento. Hasta que ella debajo mío arqueo la espalda y me enredo con sus piernas haciéndome detener y evitando sacar mi pene y convulsionando de bajo mío.

-aaamhh!! –ahogo un gemido más.

Cuando aflojo las piernas y vi que se desplomo debajo de mí continúo ahora yo. Ella levanto una pierna a la altura de mi nalga mientras seguía penetrando. Nuestros cuerpos ya chocaban de nuevo en un ritmo desenfrenado. Hasta que no pude más y en una última y profunda penetración me vine dentro de ella derramando todo lo que Gaby había provocado.

-aaaaah!!! Alejoooo.. –grito mientras yo me apretaba a su cuerpo queriendo hundirla en la cama.

Juro que es la más grande venida que he tenido.

Me desplome sobre ella y quedamos los dos empapados en sudor y agotados. No se cuánto tiempo estuve sobre ella, no sé cuánto tiempo duramos haciéndolo, no me pidas tiempo amigo, no lo conté solo me hice uno con ella.

Esa noche fue meramente placentera así que cada vez que nos recuperamos lo hicimos. Cada que terminaos no nos pedimos explicación, solo descansamos y seguíamos. Ya habría tiempo para eso.

Bien amigo así es como empecé con mi pequeña hermana. Perdón si fui malo redactándolo, pero apenas empiezo en esto y espero mejorarlo. Material tengo con ese par de hermana que me cargo.

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