miércoles, 20 de julio de 2016

La madre de mi mejor amigo II

Se fue haciendo tarde y empezamos a estar un poco preocupados por Carmen y Fernando. De pronto sonó el teléfono, era mi madre, habló con Amparo para decirle que mi amigo se había tomado unas copas de más y que no estaba en condiciones de conducir por lo que la única solución era que pasaran la noche allí y que de mañana volvieran a casa. Amparo le pidió que se pusiera Jimmy y le echó una bronca.

Cuando acabó la conversación me dijo:
- Mi hijo es un desastre, no podía ni contestarme. Bueno, nos han dejado solos y lo han hecho en el peor momento posible.
- Que quieres decir.
-Que llevamos todo el día de calentura y ahora nos dejan solos. Ya hemos llegado hasta el límite de lo que podíamos llegar de manera que vamos a ser buenos y juiciosos.

Amparo preparó la cena, acabamos de cenar y yo le ayudé a recogerlo todo antes de irnos al patio, al fresco, a ver televisión.

Nos sentamos en un sillón de mimbre, al principio cada uno en un lado del sillón. Amparo se levantó a por un vaso de agua y a la vuelta se sentó más cerca de mi. Al rato me dijo:
-Estoy cansada y todavía tengo nervios de pensar que habían tenido un accidente.

Y con esa disculpa tan simple se apoyó en mi y reclinó su cabeza en mi hombro. A mi el corazón se me salía por la boca.
- ¿Tu a mi me quieres o lo que te pasa es que te gusto y como te gusto lo que quieres es acostarte conmigo?
- Quieres que te diga la verdad, te quiero mucho, me gustas mucho pero lo de acostarme contigo me parece que es algo que no está a mi alcance.
- Me mata tu dulzura y tu resignación, así que te parezco inalcanzable.
-Totalmente. Ya hoy hemos llegado adonde yo no pensaba que iba a llegar en toda mi vida.
- A veces los sueños se hacen realidad. 

Carmen levantó su cara hacia mi y me dio su lengua. Nos besamos un buen rato y yo aproveché la circunstancia para deslizar mi mano por su escote y acariciar sus tetas. 

Entre besos y tetas pasamos un rato delicioso. Como en ella era normal sus pezones se encresparon y yo me recreé acariciándolos.

Y sin que pasara nada nuevo Amparo disparó:

Como tu has sido sincero conmigo yo también lo voy a ser. Estaba loca de ganas de que esta noche estuvieras en mi cama pero lo veía imposible, sigo teniendo muchas ganas de ti y ya no me conformo con que nos toquemos, te quiero en mi cama. ¿Jimmy quieres dormir esta noche conmigo?

Es lo que más quiero en el mundo. Cuando dices que ya no te vale con las caricias a que te refieres.

Que te deseo mi amor, que ya hemos jugado a ser adolescentes y ahora lo que yo necesito es un hombre. Un hombre que me lo de todo.Ves como los sueños a veces hacen realidad. Solo te pongo una condición, si en algún momento te digo: para, tu te paras. Si no lo haces se acaba el juego para siempre.

Me cogió de la mano y me llevó a su dormitorio. Ya al borde de la cama se quitó el vestido, iba desnuda, las braguitas que el habían servido de bañador las había dejado en su bolso.

Yo no fui menos, me desnudé y me metí bajo las sabanas.

Seguimos con lo que habíamos estado haciendo como si nos pareciera a los dos que no lo habíamos terminado. Mientras nos besábamos Amparo enredó sus piernas con las mías. Mi muslo se fue a colocar entre los suyos y sentí la humedad y la temperatura de su sexo.

Amparo llevaba el control de la situación.

Cómeme las tetas, cómetelas pero no me las muerdas, dame besitos y sigue siendo dulce conmigo.

Dejé su boca y me pasé a los pezones, pasando mi lengua por ellos pude comprobar su dureza. Los besé, los sorbí, los apreté con mis labios y los di lengua.

Amparo que gemía casi silenciosamente me dijo:

Me vuelve loca que me coman las tetas, son mi punto débil, cuando me las comen bien se me caen todas las defensas. Sigue mi amor sigue que lo estás haciendo muy bien. Me tienes muy cachonda, y tu como estás. Mejor no me lo digas.

Su mano se deslizó entre nuestros cuerpos hasta alcanzar mi polla, la sujetó con fuerza y fue ella la que contestó a su pregunta.

Tu también estás cachondo. Dios mío que dura se te ha puesto.

Una vez hecha la comprobación la mano de Amparo siguió con mi verga cogida, poco a poco empezó a meneármela despacito, casi sin mover su mano. Mientras lo hacía me dijo:

Estoy muy cachonda, podemos hacer dos cosas, o me tocas tu o me tengo que tocar yo.

Te toco yo igual que tu me estás tocando a mi.

Cambiamos algo de postura, Amparo se tendió boca arriba sin soltar lo que sujetaba y mi mano fue a buscar lo que ella me pedía.

Deslicé mi mano por su vientre, alcancé su preciosa mata de pelo y alcancé su chocho, ignorante yo, me asombró la humedad con la que me encontré. Amparo era una auténtica fuente, sus fluidos le resbalaban por los muslos e iban a dar en las nalgas.

Mientras me la meneaba con lentitud, Amparo dirigió mi mano al sitio donde más placer recibía, a su clítoris. Mis dedos acariciaron aquel pequeño botoncito y mientras lo hacía ella me dijo:

No te muevas de ahí que me estás dando mucho gusto.

Como la posición lo permitía mientras le acariciaba pude volver a dedicar lengua a sus pezones. Amparo me lo agradeció con un gemido largo.

La mano de Amparo fue ganando en velocidad y a cada uno de sus movimientos yo sentía que se me iba la vida, al mismo tiempo estar acariciándole el coño me tenía en éxtasis. A ella a su vez le debía estar gustando porque me dijo:

Ay cariño, cuanto tiempo hace que no sentía tanto gusto, me estas matando, que rico mi amor, que rico lo que me estás haciendo, y que dura tienes la polla. Sigue mi vida, sigue.

En un momento sentí un deseo irrefrenable de meterme en ella y se lo dije:

Te quiero follar

No cariño, Eso no puede ser, ya hemos rebasado la frontera que yo me había propuesto pero no podemos follar. No te da placer lo que estamos haciendo.

Es lo mejor que me ha pasado en la vida pero necesito metértela, necesito saber que te he hecho mía.

Mi amor a mi también me gustaría dártelo todo, no te creas que yo no tengo ganas, pero no debemos hacerlo, vamos a darnos gusto y después vamos a dormir juntos. Cuando sientas que te vas a correr dímelo.

Antes de que yo sintiera que me venía fue mi pareja la que me dijo: Sigue tocándome que me vas a hacer correrme, ya me estoy viniendo, sigue por dios, sigue que me estás haciendo correrme muy rico. Que gusto por dios, que gusto sentir como me voy. No me toques más que me vas a matar.

Dio un largo gemido y se desmadejó pero no por ello soltó mi verga, una vez ella se había corrido me la meneó con más fuerza tanta como para que yo sintiera que me iba a correr. Se lo dije. Y entonces ella se fue hasta las profundidades de la cama para meterse mi polla en la boca. Tan pronto sentí su lengua acariciándola me vine, me corrí como un semental, noté como de mi salían tres descargas y luego un par de ellas más de menos caudal.

Ahora fui yo el que caí desplomado mientras Amparo me decía:

Estaba loca por comerme tu leche. Es lo que me ha tenido cachonda todo el día, pensar que me ibas a dar toda tu leche en mi boca. Que rica mi amor, que leche tan divina me has dado. Hacía mucho tiempo que no sentía tanto placer. Y tu mi niño ¿has disfrutado?

No he sentido nunca un placer igual, sobre todo cuando te has metido mi polla en la boca.

Me alegro mucho de que te haya gustado tanto ahora toca dormir.

Y se dio la vuelta y al poco tiempo pude oír su respiración acompasada, si estaba dormida o se lo hacía nunca lo sabré.

Las maniobras de Amparo produjeron en mi un efecto narcótico, me quedé dormido como un lirón y no me desperté hasta que el sol entró por la ventana.

Al cabo de un buen rato y cuando ya estábamos desayunando aparecieron mi madre y Fernando.

Lo primero que hizo Amparo fue echar a su hijo una bronca monumental.

Eres un inconsciente, menos mal que iba Carmen contigo sino hubieras cogido el coche y te hubieras matado a la vuelta. No vuelves a coger el coche hasta que no me demuestres más juicio.

Salir los dos de aquí que tengo que hablar con Carmen.

Nos fuimos al patio y allí fue donde mi amigo me hizo su confesión y el relato de todo lo sucedido.

Básicamente que se había tomado dos copas y se había hecho el borracho para que Carmen decidiera que no podía conducir. También fue ella la que decidió ir a un Hotel y pasar allí la noche y la borrachera. Una vez en la habitación Fernando siguió fingiendo hasta el punto que fue mi madre quien le desnudó antes de meterle en la cama. Una vez le tuvo acostado se fue al cuarto de baño, se dio una ducha ( Fernando lo oyó perfectamente ) y volvió a la habitación en pelota, y así se metió en la cama. Fernando siguió con su farsa en la etapa de exaltación de la amistad, se abrazó a ella mientras le decía:

Carmen eres la mejor mujer del mundo y la más bonita, yo te quiero mucho, te quiero mucho. ¿ tu me quieres a mi?

Mi madre le siguió la corriente:

Si Fernando te quiero mucho.

A esas alturas Fernando ya había abrazado a mi madre y tenía su cabeza reposando sobre el pecho de mi madre.

La siguiente maniobra de mi amigo fue pedirle permiso para darle un beso, me figuro que mi madre no sabía a que se refería y le dio autorización. Y Fernando se agarró a las tetas de mi madre como si fuera un recién nacido y se las empezó a comer.

Por lo que Fernando me contó mi madre no opuso la menor resistencia, se limitó a decirle:

Eso era lo que tu querías comerte las tetas de tu tía. Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Cómetelas mi niño, dale gusto a esta vieja. Yo también tenía ganas de que te comieras mis tetas, ayer me has estado observando cada segundo no le has quitado ojo a mis tetas y me has puesto cachonda, hace mucho que no me sentía tan caliente. Y también hace mucho que no me he sentido tan deseada por un hombre.

Casi como siguieran el mismo guión de dejarle que le comiera las tetas mi madre pasó a cogerle la polla y a pedirle que la tocara.

Según Fernando mi madre le hizo la paja más deliciosa de su vida y no solo eso ella también se corrió con las caricias de mi amigo.

Esa misma mañana le había hecho jurar que no le iba a decir nada ni a su madre ni a mi y a cambio de ese juramento le prometió que repetirían la experiencia.

Yo por mi parte solo le demostré asombro y no le dije una palabra sobre los sucedido el día anterior ni en el rio ni en la casa.

Mientras tanto en la cocina se produjo una conversación de la que no tuve noticia hasta pasado un buen tiempo pero que explica todo lo que estaba pasando.

Amparo tu fuiste quien ideó este plan pero no se si se nos está yendo de las manos.

En mi caso no, lo tengo controlado, lo que no se es si tu y mi hijo habéis acabado follando.

No, no, solo nos hemos tocado, nos hemos hecho una paja muy rica, no sabes lo que es la polla de Fernando cuando se pone dura.

El plan que te conté era sencillo, nos vamos a mi casa los cuatro y antes de que nuestros hijos acaben teniendo una primera experiencia sexual con una puta o con una come niños, como las dos estamos muy necesitadas y llevamos ni se sabe sin follar en condiciones, primero les provocamos, lo que sabíamos que no iba a ser difícil, y luego le hacemos creer que nos han conquistado y les dejamos que su primer polvo sea con nosotras.Y hasta ahora eso es lo que hemos hecho, debemos seguir con el plan pero yo no se lo que voy a poder resistir, si te parece hacemos una cosa, hoy vamos al rio, yo le digo a Jimmy que proponga que nos quedemos todos en bolas, tu y yo nos resistimos un poco pero si insisten acabamos cediendo.Vernos a las dos en bolas, no se te olvide abrir bien los muslos, les va a poner incandescentes y cuando volvamos a casa tu dices que el sol te ha dado cansancio y te vas a dormir la siesta. Antes quedas con mi hijo que si dices que te vas a echar la siesta el se vaya discretamente a tu dormitorio. Yo me la apañaré para llevar a tu hijo a mi cama.Tenemos que tener estas precauciones porque no sabemos si ellos se cuentan las cosas. Tu puedes hacer lo que quieras pero yo esta tarde me follo a tu hijo si o si. Hacía muchísimo tiempo que no estaba tan cachonda y con tantas ganas de tener una buena polla dentro de mi.

Que bruta eres Amparo pero que razón llevas. Estoy de acuerdo contigo que antes de que mi hijo se acuesta con alguna guarra por ahí prefiero que seas tu quien le desvirgue, nadie lo podría hacer mejor.

Bueno yo se quien lo podría hacer mejor : tu.

Por dios Amparo que cosas dices.

Si tu no hubieras estado de acuerdo con mi plan, que me parece el mejor, yo me habría follado a mi hijo, tenlo por seguro, quien mejor que yo, pero también me ha influido que a mi Jimmy me pone muy cachonda, hirviendo, y después de verle la polla más. Me va a empalar y eso me gusta mucho.

Mi madre y Amparo siguieron el plan al pie de la letra. Tan pronto llegamos al rio y cuando las chicas se iban a ir a ponerse los bañadores yo hice mi propuesta.

Yo creo que debíamos dejarnos de tonterías y bañarnos todos en pelota, esto de las tetas al aire me parece un quiero y no puedo.

Mi madre fue la primera en contestar:

Hijo estás loco si piensas que yo me voy a quedar desnuda delante de vosotros dos.

Carmen, te has bañado conmigo en pelota en Ibiza un millón de veces y te encantaba estar morena de cuerpo entero. A mi la idea de Jimmy me parece buena pero eso si todos en bolas, no solo las chicas.

Y para dar ejemplo como en ella era habitual se sacó el vestido por la cabeza y solo tuvo que quitarse las bragas para quedarse en pelota.

Fernando y yo hicimos lo mismo y mi madre ( que ahora se que estaba fingiendo) no tardó en imitarnos.

Al ver a las dos mujeres desnudas, esta vez si presté atención a mi madre tuve una erección que me obligó a irme al agua. Fernando debió tener el mismo problema porque al instante estaba a mi lado.

Que cara dura tienes, macho, pero como te lo agradezco, ayer apenas pude ver a Carmen desnuda, es un espectáculo, que mujer.

Cuando volvimos las dos tenían los pies apuntando al agua y ambas tenían los muslos bien abiertos. Una visión divina en la cual, para mi sorpresa, casi le presté más atención al chocho de mi madre que al de Amparo. Mi madre igual que Amparo no iba depilada y con su chocho al aire y sus muslos al abiertos era una visión celestial.

Que buenas están las dos, pensé.

El guión yo le tenía bien aprendido siguiendo las instrucciones de Amparo, al cabo del rato le dije a mi madre:

Te tendrías que dar bloqueador solar, te vas a quemar.

Y ahí mi madre introdujo una variación con fin de que tanto Fernando como yo nos pusiéramos ardiendo.

Dámela tu cariño.

He de reconocer que el que mi madre, en pelota picada, me dijera que le diera yo la crema contribuyó a calentarme más. Me dio tiempo a ver la mirada de odio que me echaba mi amigo.

Empecé por la cara y por los hombros y a continuación pasé a embadurnarle las tetas. Antes había pensando que las de Amparo eran sin duda mejores, pero ahora , mientras las acariciaba, me parecieron perfectas y sabiendo que Fernando se las había estado comiendo, a pesar del baño de agua fría, me volví a empalmar.

Mi madre se limitó a decirme:

Trátalas con cuidado que es una zona en la que soy muy sensible.

Era verdad al son de mis caricias los pezones se pusieron duro y erectos.

Seguí con mis caricias hasta que mi madre me dijo:

Bueno, ahora dame en el vientre.

Dejé las tetas, le protegí con crema el vientre y me fui directamente a su entrepierna. Mi madre como he dicho lucía una mata de pelo tan poblada como la de Amparo aunque un poco más pequeña. Le di crema en los muslos en la misma frontera con su sexo lo que hizo inevitable que rozara sus labios.

Mi madre respondió al estimulo con un leve gemido que solo yo pude oír. Mientras me afanaba en mi tarea mi madre me dio facilidades abriendo sus muslos para que pudiera deslizar mi mano entre ellos. El mollete de mi pulgar no pudo evitar contactar con el chocho de mi madre y yo no hice nada por evitarlo, más bien todo lo contrario, acariciando sus muslos mi mano subió y bajó a lo largo de su entrada hasta el punto de que pude ver como entre sus labios surgió un pequeño botoncito para mi desconocido hasta entonces, su clítoris se había puesto en guardia.

Dame más crema ahí que esa es una zona muy delicada.

Le estuve dando un rato más hasta que mi madre sin decir ni palabra sujetó mi mano y me la retiró. Entonces pude ver con toda nitidez como unas gotas de liquido blanco salían del chocho de mi madre, me quedé mirando y después de esa primera descarga vino otra y otra. En ese momento sin saber porque me dieron ganas de lanzarme a su entrepierna y comerme ese liquido lo mismo que Amparo se había comido mi leche por la noche, pero no me atreví.

Para dar por finalizada la operación mi madre me dijo:

Jimmy lo has hecho muy bien, muchas gracias.

Fernando después de mirarme con cara de odio como si le hubiera robado algo que era suyo por derecho se dirigió a su madre y le dijo que ella también necesitaba protector.

Amparo le contestó: Creí que no te iba a importar si tu madre se quema.

Mi amigo se lanzó a la tarea con tal ímpetu o quizás tan enfadado que su madre le tuvo que pedir que hiciera las cosas con más cuidado.

Corregido su furor inicial Fernando no dejó un centímetro cuadrado sin proteger. Me sentí un poco confuso porque el ver a mi amigo acariciando lo que esa misma noche había sido mío no me gustó un pelo. Me sentí de repente celoso y enfadado con él.

Es día por primera vez nos fuimos los cuatro al agua al tiempo lo que nos dio la oportunidad de darnos chapuzones, ahogadillas y toqueteos por encima y por debajo del agua.

Paramos un rato para sentarnos en torno a una nevera portátil en la que habíamos llevado bebidas y algo para picar. La escena para mi fue inolvidable, los cuatro sentados frente a frente, los cuatro en pelota, Jimmy y yo con nuestro soldadito en posición de presenten armas y las dos mujeres con sus coños abiertos debido a la postura o quizás a su decisión de calentarnos.

Apenas habíamos acabado con la comida mi madre dijo que quería volver a casa que se sentía muy cansada.

A mi el sol me da una flojera tremenda, estoy deseando llegar a casa para echarme una buena siesta.

Yo que entonces ignoraba lo tramando por las dos mujeres no pude ver la mirada que Fernando le dedicó a mi madre al oír la palabra siesta.

Llegamos a casa, dejamos los bártulos y mi madre dijo:

Me voy a echar la siesta, estoy muerta.

Fernando la imitó:

Yo también me voy a echar un rato.

Como todas las habitaciones estaban en la misma dirección el que los dos se fueran me pareció de lo más natural.

Cuando Amparo y yo nos quedamos solos me dijo:

Me han dado celos viendo como te dedicabas a sobar a tu madre, me lo tenías que haber pedido a mi. O es que ahora ella te gusta más que yo.

Que barbaridades se te ocurren, ninguna mujer en el mundo me gusta más que tu, además ella es mi madre.

Pero no me negarás que te has puesto cachondo dándole la crema.

Bueno si, un poquito.

Así sois los hombres, ayer coqueteando conmigo, haciendo que yo me ilusiones pensando que te gusto y hoy te pones cachondo acariciando a otra mujer.

Amparo por dios, tu a mi me encantas, eres la mujer más preciosa del mundo y yo no pienso en otra.

Lo dices para que te perdone.

Si , por favor, no tomes en cuenta algo que ha sido fortuito. He empezado a acariciar a mi madre y sin yo quererlo se me ha puesto gorda.

No se si me arrepentiré, pero te creo, tan te creo que te voy a pedir que te vengas a echar la siesta conmigo.

¿Quieres que me eche la siesta contigo?

Si, lo estoy deseando, todo el tiempo que hemos estado en el rio he estado pensando en que no echáramos la siesta juntos, no quiero esperar a que llegue la noche.

Nos fuimos a su dormitorio y tan pronto estuvimos los dos metidos en la cama Amparo no se anduvo por las ramas.

Lo he estado pensando, le he dado mil vueltas y he llegado a una conclusión: quiero follar contigo, es una locura, te saco más de veinte años, soy tu tía, bueno tu medio tía pero estoy loca por darte mi cuerpo y que me hagas tuya. Mira lo mojada que estoy.

Llevó mi mano a su chocho y decía la verdad, una fuente brotaba entre sus muslos.

¿Como hacemos?

Vamos a acariciarnos un poquito para ponernos aún más calientes aunque yo ya estoy ardiendo.

Nos empezamos a acariciar mutuamente pero en ese momento las caricias eran ya solo un aperitivo y los dos queríamos llegar al plato principal. Amparo , ahora lo se , tenía todo perfectamente pensado.

Esta vez lo que quiero es que te comas mi coño.

Sin saber muy bien lo que hacer me coloqué entre aquellos muslos con los que tanto había soñado y dirigí mi lengua a la entrada de su sexo. Empecé dándole lengüetadas anchas de abajo arriba. Cuando llegaba abajo notaba un cambio de sabor, estaba dándole con mi lengua en su culo.

Así, así mi amor, dame con tu lengua en mi culo, dame que me pones cachondísima y me dan ganas de que folles como a una perra, sigue…

Y yo seguí, estaba en la gloria sintiendo como el coño de Amparo no dejaba de unos jugos que a mi me parecieron deliciosos.

Amparo decidió ayudarme y con sus manos separó sus labios y me pidió que le diera lengua en su clítoris, no sabía yo en donde encontrarlo pero al sentir una de mis lengüetadas Amparo me dijo:

Ahí, dame ahí, dame ahí tu lengua y chúpalo como si quisieras tragártelo.

Hice lo que se me mandaba y llegado un momento fui testigo de lo que le pasaba a ella cuando llegaba a su nivel máximo de excitación.

Apretó los muslos contra mi cabeza y se empezó a retorcer como una lagartija mientras no paraba de decirme cosas.

Cómete todo mi coño, cómetelo, dame tu lengua que me tienes cachonda como una perra y lo que quiero es que me des placer antes de follarme, porque lo que me tiene loca es pensar que me vas a meter esa polla gorda y dura. ¿ Tu me quieres follar? ¿ tu también quieres empalar a tu tía con esa verga que ayer me comí?

Y al poco rato: Sigue dándome lengua y méteme un dedo en el culo, en el culo por dios, en el culo. Cuando ya me hayas follado yo se lo siguiente que me vas a pedir. Y sin esperar a mi contestación ella me dijo: me vas a pedir mi culo, no vas a parar hasta tenerme a cuatro patas con tu polla metida en mi culo, lo se.

¿Y tu me lo vas a dar?

Estoy loca por tenerte metido en todos mis huecos, y mi culo me da mucho gusto, pero hoy quiero que me folles el chocho.

Mi amor sigue que me estoy corriendo muy duro y tan pronto me corra quiero que te subas y me la metas, sentir que me metes tu verga cuando todavía me estoy corriendo es divino, me da un placer infinito.

Ya me estoy corriendo, me corro muy duro, muy duro, que rico mi amor, métemela toda, métemela ya, de golpe. Fóllame, fóllame ya.

Trepé por sus carnes y me coloqué en posición, Amparo sabiendo de mi inexperiencia me cogió la polla y la enfilo a la entrada por donde quería recibirme. Noté una pequeña resistencia cuando mi capullo abordó el umbral de su chocho y pasada esta me deslicé hacia adentro hasta que mis muslos chocaron contra sus carnes.

Amparo me premió con un grito:

Aaaaagh, que rico te siento, tienes mi chocho lleno, noto como te aprieto con mi vagina, me matas de placer, ahora dame, entra y sal de mi, fóllame. Cuando te diga que me estoy corriendo no pares, sigue follándome que yo me puedo correr cinco o seis veces en un polvo. Me gusta sentir como chocan tus huevos contra mi coño. Me estás matando de dicha, canalla.

Mientras tanto yo entraba y salía de su chocho hasta casi tener mi verga fuera, una vez ahí la hundía de nuevo hasta el fondo.

Tu me has mentido, no es la primera vez que te follas a una mujer.

Te lo juro, es la primera vez, solo que quiero ir con calma porque no quiero hacerlo mal.

Pues lo estás haciendo muy bien, me tienes muy cachonda porque me estás follando muy rico, ahora dame más fuerte.

Empecé a bombear con más energía pero todavía con precaución y al poco rato Amparo me pidió:

Fóllame como un animal, quiero sentir tus pollazos como si me quisieras matar, como si quisieras atravesarme, dame duro mi amor, dame todo tu polla y no pares aunque yo te diga que me estoy corriendo, yo me puedo correr media docena de veces si me follan bien. Sigue, que rico me haces. Y que gorda siento tu polla.

Amparo empezó a dar señales de que se iba a correr, una de ellas fue que me clavó las uñas en la espalda mientras me lo decía:

Me corro, mi niño, me corro pero sigue follándome sigue cogiéndote este coño que es tuyo, sigue dándome placer que me tienes muy arriba y me voy a volver a correr. ¿Y tu que sientes?

Estoy en la gloría mi amor, tengo una felicidad completa, estoy follando con la mujer que amo. Me matas de gusto.

Sigue mi niño sigue que quiero volverme a correr.

Si Amparo de media se corría cinco o seis veces yo no pude conseguirlo, ella me había dicho que se corría por tercera vez cuando yo supe que mi limite estaba llegando, sentí como si la vida se me fuera cuando me vertí en mi pareja. Ella lo sintió.

Que rica siento tu leche entrando en mi, que caliente está, te siento mi amor, noto como me llenas el chocho con tu leche. No te salgas de mi, sigue dentro que yo también me estoy viniendo.

Cuando ya nos habíamos recuperado llegó el momento de las confidencias, Amparo me dijo:

Que sepas que tu querido amigo Fernando ahora mismo está metido en la cama con tu madre.

No te creo, me estás gastando una broma. Yo tambien sabía fingir y demostrar asombro.

Fernando está loco por Carmen y a ella le gusta mucho mi hijo, ahora mismo es posible que estén follando o quizás ya han acabado.

Me parece imposible, no es que no te crea, es que no me cabe en la cabeza.

Lo tienes muy fácil, ve a la habitación de Fernando y verás que está vacía.

Me levanté salí al pasillo y llegué a la habitación de Fernando, la abrí y , como había dicho Amparo estaba vacía.

Volví a la cama y me seguí haciendo el sorprendido.

¿Tu lo sabías?

Yo no sabía nada pero cuando tu madre ha dicho que se quería echar la siesta y mi hijo ha dicho que el también, he sabido que iban a follar, los conozco mucho a los dos. Tu madre está como yo, muy necesitada de un hombre que la quiera y que la satisfaga en la cama. No me ha extrañado nada, si yo estaba loca porque me follaras tu, no me puede chocar que Carmen se quiera follar a mi hijo.

Tuve la necesidad de peguntar si el polvo había sido satisfactorio para mi pareja:

Me tienes que perdonar si no te he dado todo el gusto que esperabas, ha sido mi primera vez, la próxima espero hacerlo mejor.

Me has echado un polvo bestial, me has hecho correrme cuatro veces y no solo eso me he corrido muy duro, se me ha ido la cabeza y he pensado que me iba a desmayar de gusto. Si me has vuelto loca la primera vez no quiero pensar lo que me vas a hacer cuando cojas practica. Tienes una polla que está hecha a mi medida y follas muy rico.

Bajó ligeramente la cabeza y me besó el capullo. Y dirigiéndose a él dijo:

Cuanto placer me vas a dar.

El polvo a mi me había dejado muerto, hasta el punto que me quedé dormido. Amparo me despertó con un beso. Tan pronto estuve despierto le propuse que volviéramos a follar, de hecho tenía la verga como un bate.

Ella, siempre controladora me dijo:

No quiero agotarte mi amor, esta noche vamos a follar otra vez, ya también lo estoy deseando, pero tómate tu tiempo para recuperarte. Vamos a tomar algo.

Nos fuimos a la cocina en donde estaban mi madre y mi amigo tomando una especie de aperitivo aunque ya eran casi las ocho de la noche.

Amparo según los vio decidió que iba a dejar las cosas claras.

Carmen, y Fernando, vosotros por lo que veo os habéis ido a echaros la siesta, Jimmy y yo en vez de dormir nos hemos dedicado a follar, me ha echado un polvo antológico, me ha gustado tanto que esta noche va a dormir en mi cama. Ya lo sabéis.

Fue mi madre quien la contestó:

Amparo, anoche en el hotel tu hijo me estuvo roneando y me puso muy cachonda, acabamos acariciándonos, nosotros tampoco hemos dormido, ayer me quedé con muchas ganas de que me la metiera y hoy lo ha hecho, me ha echado un polvo riquísimo. Y también quiero que esta noche Fernando duerma conmigo y me vuelva a follar.

Amparo siguió con su plan:

Estos dos salidos se han aprovechado de la necesidad de dos pobres mujeres y no han parado hasta que hemos cedido a sus demandas, pero no me arrepiento, me ha follado muy rico.

Nos quedaban todavía casi dos semanas de vacaciones, dos semanas de estar los cuatro juntos y dos semanas en la que nos esperaban muchas sorpresas.

PARTE II

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