domingo, 24 de julio de 2016

Erika en medio

Erika, al borde del desmayo, separo sus labios de Gabriela. El sonido húmedo de la piel húmeda separándose. Ambas se tomaron un momento para recuperar el aliento. Todo olía a las mezclas de la una con la otra. Gratitud reflejada por los jugos entre sus piernas y que no pude decirse con palabras.
La sensación entre sus piernas, consecuencia de los juegos adultos. Los cuerpos sudorosos, la forma en que sus pechos se acomodaron cuando separaron sus rostros. La cabellera negra mezclada con la piel pegajosa.

Gabriela la miro con esos ojos que seguían devorándola, mientras trataba de recuperar el aliento. Algunos años mayor, encantadora, de piernas largas, cabello corto y claro. Ojos seductores que atraparon a Erica sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

Antes de conocerla jamás había pensado hacerlo con una chica.

Erika pensaba que no era de esas.

Aun tenia sus dudas, la evidencia en la habitación decía lo contrario.

Erika la alumna ejemplar, destacada deportes. No era la primera vez que saciaba sus ardores juveniles. Esta es una relación especial. Nunca antes otra chica. Nadie de su edad. En eso sigue igual. Se siente a gusto con alguien mayor que sepa de que hablar, sin que le tiemble la voz. Necesitaba discreción para no romper con su imagen de señorita aplicada. Algo que solo alguien mayor puede entender.

- Me encantas.- dice Gabriela, acariciándole un pezón.

La acción correcta. Las palabras tambalean su sexualidad que antes creía bien definida.

- La increíble eres tú.- le contesta.

- Lo se.- aseguro sin modestia.- Espero estés conmigo por que me quieres, y no solo para experimentar o algo así.

Erika dijo lo primero que le vino a la cabeza.

- No se como me deje convencer, no creo que pueda hacer esto con otra mujer.

No era la primera vez que mantenían una conversación parecida. Nadie hubiera pensado eso. No se trataba de la atracción de quien busca una compañera de aspecto masculino, por que Gabriela era el vivo retrato de la feminidad. Incluso el pelo cortó y claro. Solo alguien que la conociera de años sabría que en raras ocasiones se dejaba ver con hombres.

- Oye.- dice Gabriela.- cuando hablas así, me da un poco de curiosidad hacerlo con un chico.

Eso le despertaba sentimientos encontrados. Por una parte celosa. No soportaba la idea de alguien, hombre o mujer tocando a su amada Gaby. Por otra, el fantasma de la fantasía de estar con un chico y una chica al mismo tiempo. Algo que antes le parecía de lo mas absurdo. Solo los chicos tienen esas ideas. Erika se da cuenta que ha cambiado de muchas formas, el fantasma estaba allí. Dando vueltas en su cabeza, con la promesa de tantas sensaciones.

- Si algún día quieres.- dice sin tener realmente idea.- te puedo presentar un chico que te haga sentir bien.

- No es necesario, me haces sentir bien.- a la vez que posaba sus labios rojos sobre el vientre blanco de Erika.- Solo por si acaso… por si quieres… tal vez tenga a alguien en mente.

-¿Enserio?- pregunto nerviosa.- Tendría que ser alguien que yo apruebe ¡No quiero que me engañes!

- Te comportas como toda una doncella.- le aseguro riendo, separando sus labios de la piel para mirarla al rostro.- Por un momento fue como si se fueran a besar nuevamente, pero los labios de ambas estaban enrojecidos por la anterior muestra de afecto.- Mejor olvidarlo, nunca debí mencionarlo.

- Ya es muy tarde.- asegura nerviosa.- me ha estando dando vueltas en la cabeza.

- ¿Que quieres decir?

- Yo… - las palabras se le atoran a Erika.

- Es alguien que conoces.- dice sonriente, mirándola con deseo.

No solo era su maestra en artes amatorias entre mujeres, también lo era de forma oficial. En el colegio. Gabriela sabia estar desnuda, mirarla a la cara y aun así ocultar sus intenciones. Algo se traía desde hacia un tiempo y parecía que había llegado el momento de revelarlo.

Por momento Erika se quedo pensativa ¿A que hombres conocían en común?

La idea no le gustaba del todo… pero por otra parte…

En ese momento mientras recuperaba la respiración, una alerta aprecio en la cabeza.

- Que ni se te ocurra nadie de la escuela, todos son una bola de chismosos. Te meterías en un problema.

- Estar contigo lo vale, pero no se trata de ninguno de esos. Deseo probar un pene, uno real, pero no se me antoja ningún hombre.

- ¿Entonces quien?

Gabriela le acaricio los labios con la punta de la lengua antes de decirle.

- Tu hermano.

La boca de Erika se fue al suelo, los ojos bien abiertos.

- ¡Estas bromeando!

La maestra le mira y menea la cabeza asegurándole lo contrario. Los pechos recién besados se agitan confirmando. Su maestra puede ser mayor, puede haber recorrido un montón de caminos alternos en los años que las separan, pero hacerlo con un chico no es algo que este en su repertorio.

- La verdad es que es una curiosidad que he tenido desde siempre.- los ojos de Gabriela casi destellan.- Cuando lo vi en la calle el otro día, me pareció la cosa mas linda ¡Es casi como tu, pero en barón!

- Es muy chico para ti.- protesto. Incorporándose para dar mejor la resistencia.

- ¿Muy chico? Ya es riesgo andar contigo, así que voy a dar un paso más en las locuras.

- ¡Tiene que ser alguien que yo apruebe!

Gabriela la miro un poco enfadada.

- Mira niña. Se que te cuesta entender que no eres dueña de nadie. Te la pasas diciendo que soy la única chica que te llama la atención ¡Bien! tu hermano es el único chico que me llama la atención ¡Es precioso!

Erika le encuentra cierta logia a lo que dice, pero sigue negándose.

- No. No puede ser. Yo solo lo mencione. No es que haya sido exactamente una idea.

Las pupilas de Gabriela parecen dilatarse, a la vez que su sonrisa se hace más grande.

- Quiero que estés presente, cuando lo hagamos.

Así que es oficial, su maestra y amante es una demente.

- ¡No! ¡No! ¡Estás loca!

- Si un poco.- admite.- por eso estas conmigo ¿Acaso no quieres a tu hermano? ¿Y a mí? ¿Permitirías que otro bruto me tocara?

Las dos quedan en silencio mirándose una a la otra, con los pechos al aire sin nada que las proteja. Desnudas de pies a cabeza.

- Por supuesto que quiero a mi hermano.- dice sin dudarlo.- Solo que me moriría de vergüenza estar allí al lado mientras ustedes lo hacen.

- ¿Entonces quieres que lo hagamos sin que estés presente?

- ¡No! menos aun.

- ¿Crees que no me da vergüenza?- pregunta Gabriela ofendida.- Seria mi primera vez con un hombre.

- Eso es parte del problema. No creo que aun pueda reconsiderarlo como uno.

- ¿Estas segura? Yo creo que tiene lo necesario para dar y repartir.

Erika sigue en la negación.

- Mi hermanito no sabe nada de nosotras, ni ha de tener interés en lo que hacemos. Mejor que siga así.

- Tampoco lo creo.- le asegura.- Hace unos minutos escuche que alguien entraba.

- ¿Que?- Erika empieza a asustarse.

- Se que tu madre llega hasta la noche y no ha entrado a echarnos pleito, se me ocurrió que tu hermanito puede haber salido temprano de sus clases de la tarde.

- Yo no escuche nada.

- Estabas gimiendo cono loca, te lo estaba haciendo con el pie, yo estaba mas cerca de la puerta así que pude escucharlo.- le informa complacida por la expresión que va poniendo.- La puerta esta un poco abierta. Por el rabillo del ojo me dí cuenta que le dimos un buen show. Erika que ya esta roja como un tomate gira la cabeza y mira la abertura de la puerta. Puede imaginarse perfectamente a su hermano mirándolas por la abertura.

- Si nos juntamos seria muy aburrido para ti solo mirar ¿Es que acaso no quisieras un pedazo de tu hermano?

Lo único que se le ocurre a Erika es agarrar una almohada y tirársela a la cara.

Esta no logra borrarle la sonrisa.

Ambas ya se han vestido. No han dicho mas, solo cruzado miradas. Una divertida, la otra confundida. Están ante la puerta. Es hora que de la maestra se marche.

Todo se confirma cuando Gabriela esta por salir.

El chico esta allí.

Erika nunca ha visto esa expresión en su hermano. Que debe ser un poco como lo que acaba de ver de ella. Aun así, no parece estar del todo incomodo, las mira desde la sala lo mas lejos posible.

Gabriela con su falda ceñida parece disfrutar. La sonrisa no se le ha borrado, ahora es una fina línea entre sus labios. Se da cuenta del chico y le dedica un saludo.

- Me tengo que ir guapo, luego nos vemos.- le dice sugerente. Aun no se ha abrochado del todo la blusa y se contonea insinuante.- Aunque creo que hoy ya viste todo.

Iker lucha entre bajar la mirada o no. No quiere perder un detalle de la mujer que de pronto ha cambiado las perspectivas sobre su hermana.

Erika que no puede mirar a nadie de la vergüenza espera que su amada salga de la casa. Cuando finalmente se atreve a mirar hacia algún lado, su hermano ha desaparecido.

El día siguiente fue incomodo. Un menos poco al siguiente y al siguiente. La vida debe seguir y después de unos días las cosas en su casa están más o menos igual. Exceptuando por la mirada de su hermano que a veces siente recorrerla.

“Creo que me mira las nalgas cuando puede” escribe en el teléfono. Envía el mensaje y espera la respuesta.

“Quien si se puede saber?” le contesta Gabriela casi al instante.

“Tu sabes quien y es por tu culpa”

“Tienes un culo bonito, no puedo culparlo”

“¡No debe!”

“Estas para comerte. No seré yo quien lo culpe. Además ya te miraba así desde antes”.- le responde al instante la maestra.

Lo peor del caso es que es verdad.

“Es tu culpa”

“Tendría que ser gay o tonto para que no desearte” Corazón, corazón. ”No puedo creer que nunca hayas fantaseado con hacer el amor con tu hermano”

Los ojos de Erika se abren ante la pantalla del teléfono.

“No pongas quien es!!!” se apresura a escribir “No estoy loca” cara enojada. Responde Erika.

Es sábado por la mañana, ese día no se pueden ver, no le queda mas el chat del teléfono. Es como si ella fuera la mayor y Gabriela la inmadura. Últimamente esta como desenfrenada. Pocas cosas le dan más miedo, que despidan a su amada por la relación que tienen.

“Tu fuiste la que menciono el tema. Esto fue lo que se me ocurrió. No me pidas que saque la idea de mi cabeza”

“Por que con el?”

“Me encanta”

“No se que le vez. Es un tonto”

“Un tonto con buen gusto, uno que te mira como si fueras un caramelo”

“No digas eso”

“Los hermanos pueden tener sexo, es solo un prejuicio de la sociedad, así como antes se veía mal entre mujeres”

Erika resopla sin se le ocurra un icono para ello.

“Y mas te vale que tengas cuidado”

“Lo tengo, mira”

Le manda una foto.

En ella esta Gabriela en calle, inclinada para estar a nivel. Besando en la mejilla a un chico que esta entre ruborizado y encantado ¡Se trata de su hermano! Sus dedos se crispan y no tiene idea de que decir o contestar.

“No te apures fue en la calle a la vista de todos, así que nadie va a pensar nada malo”

Erika se lleva una mano a la frente.

“¿Cuando se encontraron?” pregunta con el texto apenas entendible por el autocorrector, y solo al tercer intento.

“Aller o antier, no se. Me acerque a saludarlo y a sacarnos una foto. No pienses mal. No paso nada”

Erika esta en la sala. Tendida sobre el sofá que da a la tele. Lleva una sudadera abierta sobre la ligera ropa de dormir con la que se ha levantado. Siente la mirada y se encuentra con su hermano que ha bajado a sacar algo de la nevera.

La esta mirando.

De esa manera, como dedos tocándola.

De arriba todo esta medio cubierto, pero sus largas piernas expuestas y descalza. Puede imaginarse debe de lucir y un poco como la esta imaginando. Mira la foto enojada. El toma clases por la tarde y Gabriela no siempre sale a la misma hora de la escuela. Se da cuenta que tarde o temprano se volverán a encontrar. Ambos colegios son contiguos.

Iker su hermano, la mira sin comprender ve en el teléfono. Ni porque cambia las cejas de su hermana.

Erika se pone en pie enfadada, se saca la sudadera con los brazos hacia atrás. Dejando al descubierto solo la parte superior de la pijama. Solo una blusita sin nada por debajo, haciendo resaltar sus generosos pechos. No se ha dado cuenta que sus pezones están firmes.

Arroja a un lado la prenda.

- ¿Quieres verme? ¡Pues mírame todo lo que quieras!- le dice separando brazos y piernas, para darse una vuelta. Dejándole contemplar sus caderas desde atrás tanto como quiera.- ¡Eres un entupido hermano!

Luego sale de la sala.

Dejando en la retina del chico la figura de su hermana.

No borro la foto. Y no fue la única. Cada vez Gabriela parece mas atrevida. Todas en publico. En alguna se ve al menos un curioso que los mira. En una muestra el escote de Gary tan abierto que se puede ver el dibujo de la lencería.

Están en exámenes y no se han podido ver.

Su contacto ha sido por los mensajes del teléfono, con algunas fotos indecentes. De esas las menos explicitas son las de su hermano. No por eso dejan de ser potencial evidencia de un desastre.

Erika finalmente ha aceptado que la atracción de la maestra hacia su hermano es real, no solo un capricho. Verse en la escuela es arriesgado. Antes su casa era ideal, con su madre trabajando hasta la noche, ahora por las tardes no se siente segura desde lo que paso con Iker.

Una maestra obsesionada con su familia. Su hermanito en pleno torrente de hormonas. No lo puede culpar. Ella esta igual.

Iker es el único hombre que ha despertado algo en Gabriela. Al menos que ella sepa.

Piensa en la fotos y en cuantas maestras han sido escándalo cuando encuentran cosas así en su teléfono. Gabriela puede ser mayor pero cuando se trata de sexo pierde la cabeza. Sus labios, y piel dan fe de ello. Tiene que hacer algo y tiene que hacerlo ya.

La ultima foto que la convence.

Iker y Gabriela esta vez besándose en la boca. Reconoce las paredes solitarias de los edificios de la parte trasera de la escuela. Justo donde ellas se besaran las primeras veces. Esta vez un lugar apartado, pero no necesariamente solitario. Varias parejas usan ese lugar.

En la foto se aprecia la expresión excitada de ambos. Erika no pude evitar estremecerse al verlos. Un sentimiento de placer y miedo por lo que pueda pasar.

Ellas Tuvieron cuidado o suerte hasta ese día que a su hermano se le ocurrió salir temprano.

Teme por Gabriela. Su dulce Gaby. Quien poco o nada sabe de medirse. No tanto por que supieran de sus inclinaciones hacia las mujeres, pero andar con un alumno es algo inaceptable.

Marca el número de Gabriela, mientras espera trata de recordar los horarios de su hermano y de su maestra.

Después de llamarla, marca a Iker, con quien apenas han cruzado palabra en todo ese tiempo, y es hora de hacer algo al respecto.

Iker escucho las risas venir desde el cuarto de su hermana. Salio del suyo y desde la puerta vio que su hermana y la maestra Gaby charlaban alegremente. Tal como dijeron, la puerta estaba abierta.

Su hermana le había explicado lo que Gabriela quería de el. Algo que de haber tenido mas experiencia se habría dado cuenta por si solo. No llegaba siquiera a imaginar que esa preciosa mujer quisiera darle lo que día y noche fantaseaba. Aun el beso que antes se dieron le pareció como un juego.

Erika lo fulmina con la mirada.

- Se va a meter en problemas si sigue sacando fotos contigo en público.- le explico por teléfono.- Estas invitado. La aproxima vez dejare la puerta de mi cuarto abierta.

Y allí estaban las dos. Sentadas en la alfombra de su cuarto.

Ambas detuvieron su conversación. Se le quedaron mirando como si tampoco pudieran creer que hubiera ido. Erika miro hacia otro lado con la frente fruncida, mientras que Gaby le hizo una seña para que entrara.

- Cierra la puerta.- le dijo Erika. Sin mirarlo.

Así lo hizo.

- ¿Por que esa cara?- le pregunto Gabriela a Erika, mientras se acercaba a ella como para verla mejor.- Tu fuiste quien organizo esto.

- Solo lo hice para que no te metas en problemas.- He hizo como que se levantaba.- Lo mejor será que los deje solos.

Gabriela la sujeta antes de que se pueda poner de pie.

- ¡No! Quedamos que estarías presente, la verdad no se muy que hacer con un chico. Vas a tener que guiarme.

- ¿Queee?

- La única que ha estado con un chico aquí eres tu.- sin dejar de sujetarla miro a Iker.- Según me has dicho es muy posible que tu hermanito tampoco tenga experiencia con chicas. A menos que lo hayas entrenado para este día.

- ¡No! No creo...- trato de protestar.

- Por favor, por favor. Ya hiciste todo esto por mí. Solo un poco mas ¿Si?

Erika se trataba de apartar, mientras Gabriela de acercaba mas y mas. Estando junto a una pared, ya no tenia a donde ir.

- ¿Acaso no quieres que yo, y tu querido hermano nos sintamos bien?

La chica miro a su hermano fugazmente, sintiéndose atrapada. Reaccionando a lo que acababan de decirle. Sin encontrar como escapar de la situación.

- Haré lo que pueda.- dijo con los labios apretados.

Como si quisiera remediarlo Gabriela siguió avanzando hasta que sus miradas estaban solo a centímetros una de la otra.

- Esa es mi chica.- dijo, sin prisa.

La maestra acerca sus labios lentamente. Algunos segundos de confusión, en que los aromas, el calor de su amada hicieron que Erika respondiera. El primer húmedo beso del día.

Iker comprendió que ese beso no tenía nada que ver con el rápido contacto con el de la maestra saco la foto que desencadeno lo que estaba pasando. Aquello era el resultado de una larga y perfeccionada forma de acariciarse. La lengua de Gabriela jugaba con la de su hermana. Abriéndose pasó en los lindos y ahora abiertos labios de la chica.

Cuando el beso concluyo, Gabriela le hizo una seña al chico para que se acercara.

- Por ser tan buen niño, te vamos a dar un espectáculo antes del acto principal. No quiero que pierdas detalles.

Erika estaba apoyada contra la pared con las mejillas enrojecidas y la mirada dócil. Durante el morreo la camisa obscura descendió de un lado mostrando la piel de su hombro y parte de uno de sus pechos. El jeans ajustado tenía el botón abierto, mostrando parte de la piel blanca. Algunas hebras de su larga cabellera negra se habían pegado en sus mejillas, por la saliva residual.

- Ya no parece la alumna modelo que pretende ser ¿Verdad Iker?- Dijo Gabriela mientras uno a uno desabotonaba su blusa.

El chico que ya estaba sentado en la alfombra, tan cerca como era posible, vio como Gabriela dejaba al descubierto lencería color púrpura, apenas cubriendo dos suaves esferas de la docente.

Se deshizo de la blusa y sin darle tiempo a Erika de recuperarse procedió a lamerle el cuello como una vampiresa ávida de sangre. La estudiante regresaba las caricias sin oponer resistencia, de vez en cuando subiendo la vista para mirar a su sorprendido hermano.

La camisa de Erika es levantada sobre sus brazos revelando el sujetador también obscuro. Apenas una tela delgada que aprisiona las frondosidades juveniles de su hermana. Las manos de Gabriela recorren la magnifica anatomía. La piel pálida, el pelo obscuro y largo de su hermana. Frotándose con piel canela, el pelo corto rubio de la maestra.

Iker fascinado no pierde detalle de lo que ocurre. Los primeros jadeos se dejan escuchar. Erika trata de contenerlos, pero cuando la mano de Gabriela se interna en la abertura del pantalón, el volumen y la intensidad van en aumento.

Erika mira a su hermano con un reproche que no puede mantener por mucho en medio del placer que su maestra sabe desatar en ella. Las cosas van muy rápido, usualmente los juegos previos duran mucho más entes de encontrarse tan excitada.

¿Tendrá algo que ver que su hermanito las este mirando?

Los dos cuerpos descansan con respiraciones entrecortadas. Una por el orgasmo, la otra por el esfuerzo que puso en conseguirlo. Ninguna de las dos se ha desnudado, pero la mitad de sus prendas están a regadas a su alrededor.

- Creo que ya estoy lista.- Dice Gabriela incorporándose un poco.- Tu hermano también lo esta.- mirando hacia la protuberancia en sus pantalones.- Dime ahora que hacemos.

Erika que ha quedado solo en dos piezas de ropa interior, toma aire agitanando deliciosamente sus pechos.

- No es tan diferente.- dice tímidamente.- Al principio no lo es. Debieran hacerlo en la cama.- dice sin atreverse a mirarlos.

- ¿La primera vez de tu hermanito en tu cama?- Pregunta Gabriela sin esperar respuesta, mientras toma de la mano al chico y lo conduce hasta la parte mas suave de la habitación.

Iker dócil se sienta en la cama, mientras que Gabriela se queda frente a el. Tan cerca que Iker puede el aroma de su hermana en la piel de la maestra.

- ¿Ahora que hacemos?- dice Gabriela divertida, mirando al chico a los ojos. No es que no lo sepa, es excitante saber que Erika los contempla.- Dime que hago.- insiste.

Erika sabe que es parte del juego. No queda más que decir lo que viene a su mente y contemplar la escena.

- Quítense la ropa.- susurra con una mano sobre la frente.

Iker se quita el pantalón mirando el hermoso cuerpo de mujer que esta a solo unos centímetros. Cuando llega a la camisa Gabriela hábil en ello, le ayuda y en un instante queda el calzoncillos. La erección pugna.

Cuando el chico levanta la mirada Erika se ha puesto de pie. Se encuentra con el sexo de bello fino, por donde ningún hombre aun ha entrado. Justo un instante después el brasier cae descubriendo el par de pechos de ensueño de mujer adulta que tanto ha anhelado. Desde esa primera foto en que se acerco a saludarlo. Ahora están allí expuestos con las aureolas rosadas, bamboleando a cada movimiento de la maestra.

- ¿Que mas Erika?- dice Gabriela disfrutando del juego, apenas pudiendo controlar el deseo de abalanzarse sobre el chico. Sorprendida de hasta que punto un hombre la tiene excitada.

- Ahora los besos.- se escucha decir Erika, queriendo ver aquello sin poderse detener.

Gabriela baja y ya encuentra los labios del chico preparados para el primer intercambio de fluidos con un hombre que ha tenido en su vida. Puede ver los rasgos de Erika en el chico. Eso la enciende.

Erika va dictando instrucciones cuando cree prudente. Demostrando cuanto sabe de las necesidades del cuerpo de la maestra, los placeres de su compañera de cama y los ritmos que debe y cuando cambiar de acción. Al mismo tiempo revela un conocimiento instintivo de su hermano quien se adapta a las instrucciones con entusiasmo.

- Besa sus pechos.

Ambos de pie. Atrapa la suavidad de la docente que se estremece con la joven lengua del muchacho. Compensando inexperiencia son ganas, los incontables videos porno de su computadora no pueden compararse con el sabor de mujer, el tacto de sus manos y lengua. Le besa el cuello, tal como hace poco vio le hicieron a su hermana. Es hasta esa altura donde alcanza estando de pie.

- Recorre su espalda.

Gabriela da vuelta, dejando se tocar a libertad, exponiendo las nalgas al escrutinio del jovenzuelo. Pero el obediente recorre los detalles de omoplatos y cintura. Ella puede sentir en sus muslos la parte dura del chico, también acariciándola.

- Usen la cama.

Erika queda sorprendida de la virilidad de su hermanito. Un par de instrucciones mas y sabe que ya no puede retrazar lo inevitable. Para ese momento usa sus manos para aliviarse a si misma. Cierra los ojos. Lo ultimo que ve es a Gabriela en todo lo larga que es descendiendo sus caderas sobre el pene de Iker.

La cama cruje, ganado ritmo ante el impetuoso bamboleo que se han desatado. Los escucha gemir de placer. Gabriela desfogando algo que nunca antes ha experimentado, con la única persona que le ha despertado el deseo con un hombre. El con entrecortados jadeos al tener las tetas de la profesora escurriendo sudor sobre el rostro.

A ojo Erika calculo en momento en que su amada estuviera por llegar a la meta deseada. Una precisión que solo largas cesiones de orgasmos compartidos pudieron prever con tanta exactitud.

Gabriela se estremece recorrida por una descarga que le hace gritar desfalleciendo. Iker aun sin experiencia sabe debe aguantar, continua subiendo y bajando las caderas.

Cuando Erika abre los ojos es justo para ver como su hermano se derrama en el interior de su amada Gaby. Los cuerpos se estremecen en pequeñas convulsiones mientras se van separando lentamente. Las piernas abiertas, a los pocos segundos asoma una gota de fluido blando que resbala triunfante por la humedad trasparente que le rodea.

Erika se pregunta si han debido usar condón, o si Gabriela ha tomado alguna precaución. Una de las ventajas de hacerlo entre ellas, es que las molestas pastillas o esos plásticos desagradables no son necesarios.

El chico se hace a un lado, mientras Gabriela se sienta en la cama mirando hacia la otra chica.

Al fin lo ha logrado, en la cara se le puede ver el placer consumado. El pelo corto enmarañado y la piel cubierta de besos y sudor.

Pero la conoce, y sabe que no es suficiente.

- Ven amor.- le dice a la vez que abre las piernas.

Erika obedece, siendo de los tres la única que no ha subido la cúspide del monte del placer. Dispuesta a recuperar el cuerpo de su amada. A darle un placer mayor que el afortunado de su hermano.

No es hasta que tiene hundido el rostro entre las piernas de su maestra que se da cuenta que el sabor familiar de Gabriela esta mezclado con otro familiar.

El semen de su hermano se mezcla con los jugos de la maestra. Cuando trata de apartarse se descubre sujetada por manos cariñosas, el rostro lleno de deseo la mira desde arriba.

- Sigue- le pide desfalleciendo.

Nunca ha podido negarse a elle y no va a comenzar en ese momento.

Besa la rebosante humedad entre sus piernas, llenándose el paladar del sabor de los placeres de hermano y novia aun tibios.

Gabriela toma el rostro de la chica entre sus manos, guiándola hacia el propio. Los besos suben y bajan por la piel sudorosa de las chicas. Uniéndose y separándose en un ritmo que ambas conocen y disfrutan, pero que a la vez es distinto como nunca. Las manos de Gabriela explorar el sujetador obscuro de la joven que hasta el momento ha resistido heroicamente en su lugar.

Usualmente ambas disfrutan mostrar sus encantos frontales una frente a la otra. Esta vez Gabriela esta detrás de ella.

- ¿Que te parecen?- Pregunta Gabriela con los labios suficientemente cerca de su oído para sentir el aliento tibio.

Pero no es Erika a quien se dirige.

Es a Iker quien maravillado contempla las entrelazadas anatomías. No pierde detalle alguno cuando la sonriente maestra libera los abundantes pechos de su hermana. Hermoso par que ha invocado fantasías y miradas de los chicos de su escuela. También de algunas chicas. Los tentadores tesoros penden frente al chico.

Erika hace un leve intento por apartarse, tan solo para verse una vez mas sostenida por el cariñoso y firme abraso por detrás.

- ¿Quisieras tocar a tu hermana? Ella me dijo que te quiere mucho.

Iker levanta sus manos tembloroso.

Erika esta apunto de decir algo cuando los dedos de Gabriela la llenan el paladar. La joven esta a medio proceso de digerir lo que esta pasando. Respondiendo en automático al toque de su piel. La lengua enseguida saborea los dedos invasores. Voltea y mira suplicante en dirección contraria a los dedos del chico, cuyas yemas se posan sobre la suave redondez de uno sus pechos. Al principio con timidez, poco a poco agarrando carne en igual parte que confianza. Señales placenteras chocan con los residuos que le quedan de conciencia.

- Es mi hermano.- logra articular entre los dedos.

Placeres vienen de las ahora cuatro manos que le recorren el cuerpo y la idea cada vez menos reticente de que se trata de su hermano. Fue ella quien fantaseo con un trío, se imagino tantas veces lo que esta ocurriendo. Los besos únicos y dulces de Gaby, su amada Gaby. Los labios femeninos tan suaves, tan diferentes a los de un hombre, acompañados del ardor propio de un macho con algo duro entre las piernas.

Nunca, nunca pensó...

Los labios de su hermano posan en sus pechos humedeciéndolos de tibia saliva.

... o más bien nunca admitió decirlo. De todos los candidatos imaginables, al menos como ejercito mental considero que su hermano. Ya estaría en edad de satisfacer a una mujer.

Hermanos teniendo sexo.

Gabriela muerde suavemente la oreja de la estudiante. Luego pasa su lengua por los indefensos lóbulos.

Dos lenguas dejando humedad en los puntos que la encienden.

- Explícale a tu hermano lo que quieres que te haga.- le susurra sugerente, empujándola y rompiendo las ultimas ataduras que la hacen resistirse.

- Quiero...- empieza. Sin saber si debe decirlo.

- Díselo.- presiona Gabriela, quien hace poco ha descubierto el placer le puede dar un hombre. Ideas y fantasías sobre esos dos chicos que le son tan atractivos. No puede evitar ser la quien los ensamble, el empujón para concretar esa unión prohibida.

- Quiero... quiero ¡Quiero que me penetres!

- ¿Quien quieres que te penetre?- pregunta Gabriela sabiendo que eso esta a punto de salirse de control.

- ¡Por favor!

Iker con los ojos abiertos se ha separado de los senos de su hermana, para mirar la expresión excitada de su hermana. Los labios pidiendo lo impensable, apenas pudiendo formar las palabras. La sola idea de lo que esta sugiriendo le estremece de punta a punta.

El delicioso cuerpo de su hermana expuesto frente a el. Las piernas largas y torneadas que dan base a su perfecta anatomía. Es un poco menos alta que Gabriela, la piel blanca, las tetas grandes, cintura estrecha, hermosas caderas que demandan atención. Lo mas excitante son sus ojos llenos de un deseo que invita a que las pieles de ambos de aproximen.

- Hermanito, quiero que me penetres.- logro decir Erika con mayor claridad.

Gabriela ya no la sujeta. Se hace a un lado escurridiza como gato.

La estudiante con honores se estremece. Nadie la esta obligando, la sola idea de lo que acaba de decir y lo que va a venir a continuación la tiene así. Puede escucharse respirar con fuerza, haciendo que sus pechos suban y bajen.

Su hermano atento, no puede esperar mas para tocarlos nuevamente. Avanza hacia ella. Sus manos un poco más expertas que hacia unos minutos se hunden en la suave piel. La chica tiembla de arriba abajo. Años mayor que el chico, no puede creer que la tenga tan excitada. Apunto de cometer el mas grande pecado.

Iker busca los labios de su hermana, ella sin estar muy consciente acorta la distancia. Están tan cerca como para sentir el calor de sus alientos.

El chico se queda solo con el aire frente a su rostro, los dedos en el vacío.

Es Gabriela aparta casi con violencia a Erika.

- ¡No pueden besarse! ¡Son hermanos!- dice la maestra sin poder contener las rizas.

Erika acostumbrada se deja acomodar. Las manos sobre la cama, las rodillas separadas. e Iker justo atrás.

- ¿Que se te ocurre que puedes hacer con tu hermanita teniendo así?- pregunta Gabriela con la sugerencia explicita.

De rodillas el chico entiende perfectamente lo que se espera de el.

Gabriela deja la cama y da un par de pasos. Hasta ahora nadie se han dado cuenta que esta su teléfono. En ese momento se alegra de haber invertido una buena parte de su sueldo en una terminal con una buena cámara de video y una tarjeta con suficiente espacio. Esta tan emocionada con lo que tiene frente así que le cuesta operar los sencillos controles, finalmente logran ponerlo en grabación. Elije el mejor anguilo y hace el encuadre.

- ¡Por favor!- pide Erika que ya no puede esperar más. Lo único que protege su indefensa retaguardia es la panty negra que luce estirada a todo lo que da.- ¡Vamos!- lo incita al mismo tiempo que extiende una mano en dirección a su hermano.

Iker contempla la espalda de su hermana hermosamente delineada, la forma quebrada de sus caderas, las nalgas tentadoramente extendidas. Los dedos de su hermana atrapan el miembro de su hermano. Solo necesita un dedo libre para hacer a un lado la prenda intima. El chico siente la húmeda entrada.

- Empuja.- ordena desesperada.

Gabriela no pierde detalle. El teléfono no tiene un gran acercamiento, casi preferible captar el rostro de ambos cuando el avanza, los labios de Erika, los de rostro reflejando el deseo consumado, los de atrás abriéndose para darle paso al pene de su hermano. Lo previo la tiene a tal punto, que al tercer empuje se pierde por completo en sus entrañas. El abdomen del chico avanza hasta las nalgas de Erika.

Un gemido inteligible de la chica que sintió como algo en su interior y en su mente se acomodaba. Solo fue un momento, sin poder esperar más Iker coloco ambas manos sobre las caderas indefensas. Se hizo para atrás y luego nuevamente hacia el frente tratando con éxito de tomar ritmo.

- ¡Oh! ¡Iker! ¡Iker!

- Erika, Erika.- respondió el chico.

Bastaron unas pocas arremetidas para despertar el primer orgasmo de la chica. Una emoción incomparable, la situación, de lo ocurrido, los aromas. Que se tratase de su propio hermano menor quien le estuviese empujándola por dentro. El mismo pene que hacia nada había estado dándole placer a Gabriela, ya un acto prohibido entre maestra y alumno, para subir en escala.

- ¡Hermanito! ¡Hermanito! ¡Dame mas!- gritaba incitándolo a continuar con el incesto. Luchando por conservar el equilibrio, tratando de no ahogarse en el mar de placer.

Las nalgas de Erika bailan al ritmo producido por hermano y hermana, encajando una y otra vez a la perfección. Demostrando que sus cuerpos estaban cortados de la misma tela.

- ¡Te quiero Iker! ¡Soy tuya! ¡Soy tuya!

Gabriela que no perdía detalle de la acción, sintió una punzada extraña, como de celos. Aquellos dos realmente estaban disfrutando. Casi podía sentir el miembro del chico derramándose en su vagina. Interior en el que aun estaban los fluidos pegajosos. Eso era con lo que había fantaseado, no imaginaba que los hermanos se entendieran tan asombrosamente rápido. Acababa de disfrutar del sexo con un chico y ahora presenciaba en vivo y en directo el mas prohibido de los tabúes.

Y lo estaba grabando.

Las manos de Iker avanzaron hasta adueñarse de los pechos bamboleantes. El beso que se les había negado, seguiría resistiéndose. Iker no era tal lago para alcanzar los labios de su hermana. Incluso si hacia todo lo posible por acortar la distancia metiéndolo hasta el fondo.

Fue en una de esas, donde la presión era por todos los ángulos posibles, cuando el chico se puso mas duro de lo que estaba y empezó a eyacular dentro de su hermana mayor. Segunda vez para el con una mujer, primera vez para Erika, que hasta el momento siempre había usado condón estando con un hombre.

El espeso y caliente liquido fue llenándola como nunca sintió antes. Erika despotricara un montón de palabras incomprensibles en medio de alaridos. Se dejo caer por el frente, haciendo que sus pechos se aplastaran contra la cama. Abandonada como estaba a su hermano que siguió montándola sin bajar el ritmo. Lubricándose a si mismos con sus propios jugos mezclados. El chico seguía empujando por el ahora mas empinado ángulo de las nalgas de su hermana, como un durazno fantástico que aun tardaría en ser devorado por completo. Las nalgas de la chica comenzaron a aplaudir nuevamente cuando su hermano reinicio el ataque.

- Vente otra vez hermanito ¡Vente dentro que se sintió muy rico!- pidió la chica, la voz contra la almohada.

Sin importar lo que ocurría, sin medir las consecuencias de ser empalada por aquel chico con el que había crecido. Disfrutando una hermana de su hermano y regresándole el favor con sus caderas.

Gabriela dejo el teléfono en una cómoda grabando en automático. Se acerco para ver a detalle como los hermanos seguían tirando ya con las fuerzas disminuidas pero sin darse tregua. Erika hacia lo suyo moviendo las caderas en circulo contra la pieza de carne que seguía entrando y saliendo de ella. El vivo retrato de la lujuria, la piel juvenil de los chicos meciéndose en completo trance sexual.

- ¡Hazlo otra vez! ¡Por favor hazlo de nuevo!

Una de las chicas con mejor promedio del colegio estaba pidiéndole a su hermano que se viniera por segunda vez dentro de su ya mojada cavidad.

- Sonrían a la cámara.- Dijo Gabriela sin dirigirse a nadie en particular. Luego se inclino y beso los labios de la chica, no sin poca dificultad pues aun bombeaban tras de ella.

Iker se había dado cuenta casi desde el principio que los estaban grabando se dejo caer sobre Erika ya con sus ultimas fuerzas, justo para darle lo que estaba pidiendo.

El pene dentro de ella se tenso antes de derramarse nuevamente en las entrañas de su hermana mayor, consumando el acto incestuoso de la forma mas estremecedora provocarle otro orgasmo.

El cuerpo de uno sobre el otro, ambos cubiertos de sudor, escurriendo los residuos de placer entre sus piernas.

La tarde tan productiva como había sido estaba cayendo. Gabriela se vistió, una de sus prendas quedo abajo de alguno de los chicos, no quiso molestarlos. Estaban agotados. Se iría a casa sin brasier. Aun quedaban un par de horas antes que la madre regresara. Los dejaría dormir, solo esperaba que lograsen despertar a tiempo.

Antes de irse les tomo algunas fotos más.

¡Los hermanos lucian encantadores!

Erika despertó cuando escucho su telefoneo sonar. Al abrir los ojos la realidad de lo ocurrido se podía ver por todas partes. Los cuerpos desnudos y ropa regada por todas partes. Lo que no había era una caja de condones y aun poda sentir el semen de su hermano en su interior.

Trato de contestar el aparato sin éxito.

La llamada era de Gabriela. Solo había sonado un par de veces.

Pero venían dos mensajes adjuntos.

Uno video que descargo rápidamente.

Gabriela tuvo tiempo para escoger un segmento donde hermano y hermana estaban apareándose como si la vida se les fuera en ello. Ella en extasías con las tetas rebotando, el chico con las manos en sus caderas penetrándola con fuerza.

- Oh.- dijo Iker que ya se había despertado y miraba la pantalla del teléfono.

- ¿Que piensas de esto?- pregunto Erika realmente queriendo que alguien le dijera que tenia que hacer después de haber cometido incesto, y aun peor que le hubiera gustado tanto.

No le respuesta, lo que si escucho fue las puerta de la casa que se habría.

Miro nuevamente el teléfono para comprobar que tan tarde era.

La alarma de los hermanos crecía y crecía conforma escuchaban a su madre aproximarse.

El otro mensaje decía:

“Para cuado leas esto ya estaré subiendo el video.”

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Puedes ser el primer comentario... ¡Date prisa!

Ir arriba