viernes, 3 de junio de 2016

No solo los hijos se obsesionan con sus madres III

Ya habían pasado unos meses desde que mi hijo y yo follamos por primera vez y desde entonces nuestra vida se puede decir que había sido monótona, ya que los dos seguíamos poseídos de una fiebre que nos llevaba a estar todo el día calientes y como consecuencia a follar como dos conejos.

A mi que tanto había padecido en mi vida marital el que Pablo necesitara tanto la cama como yo, me hacía feliz. Me había propuesto recuperar los años perdidos y mi plan iba por buen camino.

Un buen día Pablo me pidió en matrimonio y yo le dije que si. Tanto la propuesta como mi contestación eran absurdas pero a los dos nos gustó y tan pronto yo le di mi contestación me pidió que nos fuéramos a la habitación porque quería consumar el matrimonio.

Cualquier escusa, cualquier comentario, cualquier gesto nos valían tanto al uno como al otro para gozarnos. No precisábamos irnos al la cama, bastaba que yo me abriera de piernas frente a él mientras plácidamente veíamos la tele para que Pablo se lanzara sobre mi y como yo cumplía estrictamente su orden de no llevar nunca bragas no le requería ningún esfuerzo bajarse los pantalones y en el mismo sillón en el que estábamos follarme sin piedad. He de reconocer que a mi me pone muy cachonda que mi hijo me asalte y me penetre por sorpresa. Me excita lo imprevisto y Pablo lo sabía.

En muchas ocasiones cuando yo estaba preparando el desayuno me atacaba por detrás, me subía lo que llevara puesto y sin mediar palabra me penetraba, yo me inclinaba sobre la mesa y no parábamos hasta satisfacernos.

Siguiendo la broma de viaje de novios nos fuimos a Ibiza, yo pensaba que lo mismo nos habría dado ir a Torrelodones o a un sótano porque todo lo que necesitábamos era estar juntos y tener intimidad para que Pablo se metiera en mí.

Al segundo día de estar en Ibiza decidimos ir a una playa nudista más concretamente a Els caballers.

A mi que me habían tenido sometida a una vida de mojigatería la idea de ir a una playa en la que me iba a quedar desnuda, con mi mata de pelo al aire delante de un montón de gente me ponía caliente. Solo me preocupaba una cosa y era que con toda seguridad me iba apetecer que Pablo me follara y sabía que eso no iba a ser posible.

Llevábamos ya un buen rato tomando el sol y como yo había previsto el estar desnuda, con mis muslos bien separados, viendo como muchos hombres me miraban con detenimiento y con deseo, me puso caliente como una perra. Si por mi fuera me habría hecho una pajita o mejor le hubiera pedido a Pablo que me montara pero la playa estaba demasiado concurrida.

En cuanto a Pablo debía estar sintiendo algo parecido porque en un par de ocasiones vi como su polla empezaba a crecer y necesitó ponerse boca abajo.

Así las cosas se me acercó una señora madura muy bien parecida y que en línea con donde estábamos venía en pelota. En contra de la moda imperante ella como yo íbamos con nuestro vello púbico. Y en su caso bien poblado.
-Señora puedo hablar un momento con usted
-Si , dígame.
-Mi marido es Claudio Restrepo, por si usted no sigue el mundo del arte le diré que es un pintor mundialmente conocido.
-El nombre me suena , contesté aunque no me sonaba de nada.

Pues bien, mi marido me ha pedido que me dirigiera a usted para preguntarle si sería usted tan amable como para posar para él. Me ha dicho que hace mucho tiempo que no había visto una belleza como la suya, es usted una madona del Renacimiento y mi marido sería muy feliz si usted aceptara que la retrate. Ha preferido que viniera yo para que no pensara usted que su oferta escondía otros propósitos.
-Señora me deja un poco confundida. No se que contestar.
-Si le parece traigo a mi marido y lo charlamos los cuatro.

No esperó mi contestación se dio la vuelta y se fue.Un par de minutos después llegó acompañada con un hombre maduro, cercano a los sesenta pensé. También venía desnudo.

A pesar de la edad tenía un cuerpo muy cuidado, delgado y hasta musculoso, el cabello blanco y unos ojos azules que me perforaron con su primera mirada. Mentiría si no dijera que al verle llegar le eché una mirada a su entrepierna y comprobé que poseía una buena pieza.

En cuanto a su acompañante calculé que debía andar por la cincuentena pero conservaba un cuerpo bonito, flaca, con un buen par de tetas seguramente operadas, las caderas anchas a pesar de su delgadez, una cara de rasgos exóticos y una boca grande y sonriente.

Al verlos venir tanto Pablo como yo nos pusimos de pie. Ya junto a nosotros se presentó:
-Soy Claudio Restrepo y ella es Claudia mi mujer.
-Yo me llamo Rosa y este es mi hijo Pablo.
-Había pensado que era su pareja.

Yo recibí su comentario como el halago de un hombre educado. Paso por alto la conversación que mantuvimos, la verdad es que ni la recuerdo, si se que Claudio al que le saqué un parecido con Giorgio Armani, me escaneó el cuerpo al completo , con respeto pero con detalle, y según su mirada fue recorriendo mi cuerpo sentí una oleada de calor. Frente a mi un hombre maduro, educado, guapo, con un cuerpo cuidadísimo, con una piel tostada y una sonrisa irresistible.

Nos invitó a ir a su casa el día siguiente y yo acepté.
-Cojan un taxi y dígale que van a mi casa, me conocen todos los taxistas de la isla. 

Según entramos en la habitación del hotel mi hijo me dijo:
-Ese tío te ha achicharrado con la mirada.
-No me he dado cuenta, mentí. Si te he visto a ti fijarte en su mujer.
-Es una mujer muy guapa y simplemente la he mirado.
-Es una mujer preciosa y además está en la edad en la que a ti te gustan, te saca treinta años.

Supe que Pablo me estaba mintiendo y sospeché que el también supo que yo le había mentido.

Me duché para quitarme el salitre y a continuación lo hizo mi hijo. Cuando salió de la ducha yo estaba tendida en la cama esperándole y Pablo sin mediar palabra me abrió los muslos y me penetró. En ese momento supe que mis sospechas eran ciertas, la mujer de Claudio había excitado a mi hijo.

Follamos muy rico, como siempre, pero en este caso con un punto más de fragor por ambas partes. Pablo se empotró en mi y yo le abrí mi gruta al máximo porque necesitaba sentirme follada.

A la mañana siguiente nos fuimos a casa de Claudio. Un casa típica ibicenca, enfrente de una cala y sin nadie a su alrededor. Nos recibió la pareja, ambos con chilabas, nos ofrecieron un café y cuando acabamos de tomarlo Claudio nos pidió que pasáramos a su estudio.

Voy a ser claro y directo te quiero pintar desnuda, yo me paso la vida observando a las mujeres y hacía mucho tiempo que no veía una mujer tan perfecta. El encontrarte en la playa ha sido un regalo que me permitió verte desnuda. Con descaro le contesté:
-¿Y a todas la mujeres que ves bonitas las quieres pintar desnudas?
-No, solo pinto a aquellas que me parecen extraordinarias. De hecho no he pintado un desnudo en los últimos cinco años , bueno salvo a Claudia. Para encajar el cuadro uso fotos. Si te da vergüenza o te sientes incomoda lo dejamos.

En ese momento pensé una cosa: estoy loca por quedarme en pelota delante de ti, pero dije otra: ya nos hemos visto desnudos así que porque había de darme vergüenza. ¿dónde me cambio?
-Bueno la verdad es que ya hemos estado todos desnudos y nos hemos visto. ¿Dónde me cambio?
-Aquí mismo, como yo, para que no te sientas incomoda yo también me voy a quedar desnudo.

Y dicho y hecho, se sacó la chilaba por la cabeza y se quedó en pelota. Yo a mi vez me desabroché el vestido que llevaba y lo dejé caer a mi pies.
-¿Pensabas que te quería pintar desnuda y has venido preparada?
-No, no te figures historias, es más sencillo, nunca uso ropa interior.
-Me encanta que sea así. A mi mujer se lo tengo prohibido. ¿Tu tienes alguien que te lo prohíba?
-A mi nadie me puede prohibir nada, yo voy sin bragas y sin sujetador porque no me gusta llevarlos.

Mi hijo y Claudia para no ser menos, se quitaron la ropa.
-Si queréis tomar el sol podéis hacerlo en la terraza, abajo.

Claudia tomó de la mano a Pablo y se lo llevó. Les vi marchar y pensé que Claudia tenía un culo precioso. Y el pintor empezó una sesión fotográfica completa, con una Nikon enorme disparó y disparó y volvió a disparar,

Sin saber cual iba a ser el encuadre de la pintura Claudio me hizo fotos en todas las posturas muchas de ellas innecesarias y con toda seguridad hechas para su propio placer. Fotos claramente pornográficas que no iban a ser motivo de ningún cuadro. Claudio aprovechándose de la situación me hizo cambiar cien veces de postura prestando especial atención a mi chocho y a mi culo.

El que Claudio fuera tan guarro me puso a cien, sentí el deseo correr por mi cuerpo y una calentura que hasta ese momento solo me había producido mi hijo.
-Ponte de espaldas, inclínate hacia delante, separa bien tus muslos y mira hacia un lado, sin mirar a la cámara.

Me espatarré cuanto pude le puse mi culo en pompa y le hice caso, no miré a la cámara, si me fijé en su polla que siguiendo sus propias reglas estaba ya a media asta.
-Con tu mano ábrete un poquito la nalga... Ahora tiéndete boca arriba y abre bien tus piernas, me provoca hacerte un retrato parcial como el Origen del mundo de Courbet. ¿ lo conoces? Bueno ahora te lo enseño.

Dejó la cámara y buscó en un libro.

El cuadro del que me hablaba era sencillo, y según supe después famoso, un plano cerrado de una mujer reclinada, una sabana le tapaba parcialmente los pechos, solo se el veía un pezón y el resto era un primer plano de la ingles de la modelo con los muslos abiertos. Entre una gran mata de pelo eran visibles los labios y el clítoris. Ni se le veía la cara ni las rodillas.
-Claudio tu además de pintor eres un guarro.
-No querida, yo soy un admirador, un fanático de la belleza femenina y tu eres una maravilla de mujer.
-Ya se que eres casado pero ¿te sueles enamorar de tus modelos?
-Absolutamente, ya estoy enamorado de ti. Si no lo estuviera no podría pintarte y cuando te haya pintado me desenamoro. A ti no te pido que te enamores pero concédeme que cuanto menos esta situación te excita.
-Sinceridad por sinceridad, me has excitado, pero no pienses que eso significa nada. A ti no te pregunto porque a la vista está.
-No he podido evitarlo tienes un cuerpo precioso y tentador. Bueno déjame que haga unas fotos en plan Origen del mundo y hemos acabado.

Me puso boca arriba con los muslos abiertos imitando la postura de la pintura y se acercó con la cámara hasta estar casi encima de mi. Cuando ya había disparado una serie con todo descaro y mientras yo no podía ver lo que hacía, cogió uno de los labios de mi chocho y lo abrió para a continuación con toda lentitud abrirme el otro.

Sentí un calambrazo recorriéndome el cuerpo. La situación tenía para mi una carga erótica masiva, notaba mi chocho encharcado. Y él también lo notó.
-No me has mentido, estás mojada. Estás excitada, mejor, yo diría caliente.
-Eres un descarado y yo no miento nunca.
-Querida Rosa todos mentimos en algún momento, yo ya se una mentira tuya.
-¿Cual es?
-Cuando llegue la ocasión te lo diré, estoy seguro de que me has mentido.
-Si me demuestras que te he mentido me puedes pedir lo que quieras
-Te lo demostraré y en cuanto a lo que te voy a pedir ya lo tengo pensado.

Acabamos la sesión fotográfica y Claudio me dirigió a la terraza en la cual mi hijo y Claudia tomaban el sol. Mi hijo estaba boca abajo lo que me hizo pensar que no estaba presentable. Quedamos en volver al día siguiente, Claudio pensaba trabajar lo que quedaba del día en el encaje del cuadro.

Volvimos a nuestro hotel, comimos algo ligero y nos fuimos a nuestra habitación. Tan pronto entramos tuve que sincerarme con mi hijo:
-Pablo quiero ser sincera contigo, en la sesión de fotos con Claudio me ha pasado algo que solo me había pasado contigo.
-¿Que ha sido?
-Que me puesto cachonda, cachonda como una perra, cachonda como hasta hoy solo me habías puesto tu. Si me lo hubiera pedido no se si me hubiera podido resistir.
-Mi amor mi felicidad es la tuya y si sientes un deseo fuerte de hacer algo no creo yo que egoístamente te lo deba impedir. Por cierto a mi su mujer me ha puesto cardiaco, me ha pedido que le diera crema solar pero en todo el cuerpo, hasta donde ella podía dársela, incluyo las tetas y el coño. Yo creo que lo tenían planeado.
-Que quieres decirme, que si me vuelvo a poner caliente que le deje, porque estoy seguro que me lo va a pedir.
-Si, mi amor, si te vienes ganas de que te folle, fóllatelo. Y si a mi su mujer me vuelve a tentar me la tiro igual. ¿Tu a quien amas?
-A ti mi vida, por el no siento nada, solo deseo de que me folle.Bueno Pablo, yo ya venía caliente y esta conversación y la idea de que mañana vamos a cambiar de pareja los dos me ha puesto más, y cuando me pongo así ya sabes lo que necesito.

Follamos muy rico y cuando acabamos le pregunté:
-Dime la verdad ¿has estado pensando en ella cuando me follabas?
-No mamá tan pronto me meto dentro de ti no puedo pensar en otra cosa.

Esa noche salimos a cenar a un restaurante junto a la muralla. Para la ocasión me puse un vestido ibicenco de tela casi transparente y con muchos encajes y que sobre todo, al ser tan liviano, iba proclamando a voces que debajo iba desnuda cosa de la que en Ibiza nadie se escandaliza. Me miré en el espejo y tengo que reconocer que me encontré estupenda.

La ida y la vuelta fue una sucesión de paradas para comernos a besos que Pablo aprovechaba para echar mano de mi culo por el que tiene una fijación. Ya cerca de nuestro hotel nos cruzamos con un grupito de chicos, algunos se me quedaron mirando y cuando ya nos habían rebasado me levanté las faldas para que vieran desnudo el culo que les había llamado la atención. Me lo agradecieron con silbidos y gritos.

Como no podía ser de otra forma cuando regresamos a la habitación nos volvieron a entrar las ganas, en esta ocasión me asomé a nuestra terraza a ver la ciudad de noche y mi hijo hizo lo que tanto me gusta, me atacó a traición desde mi retaguardia, me levantó las faldas a lo que correspondí abriendo mis muslos y se metió en mi, yo agarrada a la baranda de la terraza sentí la verga de mi hijo penetrándome hasta el fondo. Pablo siempre luce unas erecciones tremendas pero en esta ocasión sentí que la verga de mi amante estaba más en guardia que de costumbre.

Sentirme penetrada y la violencia que mi hijo empleó en follarme me hicieron gritar como una perra. Echamos un polvo muy rico , pienso yo que con nuestra cabeza puesta en lo que iba a pasar al día siguiente. 

Aunque pueda parecer exagerado mi relato lo cierto es que de media follábamos dos veces cada día aunque mentiría si no dijera que hubo días en los que tuvimos sexo tres veces pero fueron los menos.

A la mañana siguiente volvimos a la casa del pintor. Los prolegómenos fueron iguales al día anterior. Cuando llegamos al estudio vi con asombro que Claudio había encajado completamente el cuadro lo que me obligó a poner la postura exacta a la que el había elegido para el cuadro. 

Yo aparecía tendida en un diván con una mano recostada sobre mi vientre, las piernas abiertas y de una forma clara y explicita mi chocho al aire. Casi como el cuadro que me había enseñado pero de cuerpo entero. Estuve en la postura indicada hasta la hora de comer. Claudio me hizo a lo largo de la sesión pequeñas correcciones, la mayoría de ellas para que abriera más los muslos.
-Mi mujer y tu hijo ya habrán comido, a mi es que pintando se me van las horas sin darme cuenta. No están en la terraza.

Según me lo dijo yo supe lo que estaba pasando, Pablo se estaba follando a Claudia. Nos bebimos casi una botella de vino blanco helado y cuando acabamos de comer yo me sentí cansada.
-Si estás cansada te sugiero que te eches un rato en el diván, yo con media hora suelo tener suficiente. Yo te despierto.

Lo siguiente que recuerdo fue la mano de Claudio acariciándome las tetas mientras me decía:
-Rosa, Rosa.

Me desperté y sentado a mi lado estaba él, a pesar de que vio que me había despertado no retiró su mano de mis tetas.
-¿Estás preparada para que te demuestre que me has mentido? Pablo no es tu hijo, es tu amante.
-Que te hace pensar eso.
-Su lenguaje corporal lo grita, es el macho alfa de tu casa. Es tu dueño.
-Pues te has equivocado es mi hijo.
-Bueno las dos cosas pueden ser verdad pero tengo otra mentira. Tu me dijiste que no llevabas ropa interior por tu gusto pero estoy seguro de que te lo ha pedido Pablo.

Pude mentirle pero no quise porque sabía lo que me iba a pedir y yo quería que me lo pidiera. Pues en eso llevas razón pero es una mentira pequeña.
-Un trato es un trato.
-Y yo lo voy a cumplir pero como yo también soy observadora te voy a decir lo que tu me vas a pedir, si acierto ya no te debo nada.
-De acuerdo
-Tu lo que quieres es follarme.
-A mi me gusta más decir cogerte. Has ganado ya no me debes nada.
-Aunque ya no te deba nada, franqueza por franqueza yo también estoy deseando que me cojas, lo deseo desde ayer. Yo ya no estoy para perder el tiempo, lo que me gusta lo cojo y punto.
-Te tengo que hacer otra pregunta: me he equivocado y Pablo no es tu amante.
-No, Pablo es mi hijo pero además es mi hombre, mi marido, mi amante, el que me vuelve loca cada noche en la cama.
-Que encantador, tu hijo y a la vez tu hombre. Eres una mujer llena de sorpresas.

Se tendió junto a mi, desnudos ya estábamos los dos y lo primero que hizo fue acariciarme primero las tetas y a continuación mi coño.Sus dedos se deslizaron entre mis labios vaginales mientras nos comíamos a besos. Yo estaba caliente como una plancha deseando que Claudio me penetrara ya. Si tuve tiempo para agarrarle la polla y al tacto me pareció más gorda de lo que yo pensaba.

El canalla se tomó su tiempo, me acarició y me comió las tetas antes de bajarse a mis pies para comerme el coño. Me puso incandescente y se lo dije:
-Por dios fóllame ya o haz que me corra con tu lengua. Sigue por favor, sigue

Tan pronto oyó mi petición subió de las profundidades y me penetró, lo hizo con una embestida y su polla entró en mi de ese único envite. 
-Así que te gusta que te coja tu hijo
-Me vuelve loca, llevamos seis meses follando y me tiene más que satisfecha.
-Entonces porque estás cogiendo conmigo.
-Porque me gustas mucho, me has puesto muy cachonda y me han dado unas ganas enormes de que me echaras un polvo. No me había pasado nunca. Tu sabes que eres un hombre muy atractivo.
-¿Vas a disfrutar conmigo? ¿ Te vas a entregar a todo el placer que yo pueda darte?
-Ya estoy disfrutando como una perra, me tienes hirviendo y siento tu polla muy rica. Dame polla, mi vida, dame polla hasta matarme y haz conmigo lo que se te antoje.

Claudio resultó ser un amante excepcional, me echó un polvo antológico, manejando los tiempos, llevándome hasta el umbral del orgasmo para entonces aminorar el ritmo y volver a subirme al cielo. Me corrí tres o cuatro veces y no digo el número exacto porque enlazaba un orgasmo con otro.

Cuando Claudio me dijo que se iba a correr, cuando sentí su semen entrando en mi cuerpo me volví a venir, estuve en el paraíso un momento, me sentí morir y disfruté de un orgasmo bestial. Una vez nos repusimos Claudio me dijo:
-Eres una mujer celosa
-¿Por qué me lo preguntas?
-Porque Claudia se ha cogido a tu hijo seguro.

Anoche lo hablamos yo le dije que estaba loca por echar un polvo contigo y el me confesó que tu mujer le había puesto muy caliente, quedamos de acuerdo en que hoy los dos íbamos a cambiar de pareja. ¿Ella es tu esposa?
-Es mi amante, y te tengo que decir que es una amante extraordinaria. ¿ Has cogido rico?
-Si muy rico, me has echado un polvo divino. Cuanto vas a tardar en pintar el cuadro.
-Unos diez días, ¿por qué?
-Porque quiero saber los días que vamos a follar tu y yo.

Vamos a coger todos los días que tu quieras, yo creo que cada día que vengas, porque creo que tu, que eres una mujer muy caliente, además te hace feliz dar placer a los demás. Y no precisas estar enamorada para coger, Claudia en eso es igual que tu. Sigue así toda tu vida. Y no se te ocurra depilarte el coño, así como lo tienes está perfecto.

En esa sesión estuvimos hasta tarde, cuando llegamos al hotel Pablo empezó la conversación:
-Me he follado a Claudia aunque sería más exacto decir que me ha follado ella a mi. Es una virtuosa del sexo, se ve que le gusta follar tanto como a nosotros y sabe como hacer feliz a un hombre. Seguro que a Claudio lo tiene satisfecho.
-¿Ha sido un polvo bueno?
-Más que un polvo ha sido una sesión muy buena, me ha dejado exhausto. Y a ti ¿como te ha ido?
-Claudio me ha cogido, como el dice, y te tengo que decir que es un amante magnifico. Va a tardar diez días en acabar el cuadro y si es por mi yo follaría con él los diez días. Ha sido distinto a follar contigo, no digo mejor, digo diferente, pero me ha dado mucho placer.
-Pues yo haré lo mismo con su mujer los diez días, lo único que me puede preocupar es que cuando vengamos al hotel no tengas ganas de que echemos un polvo tu y yo.
-¿Tienes miedo mi amor? Pues quítatelo de la cabeza, por mucho placer que me haya dado Claudio yo siempre querré que tu me montes, todos los días, sin excepción, incluido hoy.

Y Pablo cumplió conmigo esa noche como todas las demás. Y fue mientras me follaba cuando pensé lo diferente que era estar con uno u otro. Por Pablo sentía un amor infinito y desde ese sentimiento tenía la necesidad de que fuera mío y yo suya. El caso de Claudio era totalmente distinto, por el no sentía nada salvo deseo, deseo carnal, calentura, verriondez, ganas de follar.

El saber que yo ya no necesitaba sentimientos para tener sexo me pareció un descubrimiento maravilloso que estaba en contra de todo lo que me habían enseñado. El día siguiente el guión cambió algo, desde el primer momento Claudio llevó al conversación al terreno que le interesaba.
-Hoy estoy más tranquilo, ayer tenía la angustia de si ibas a querer coger conmigo, es lo que nos pasa a los hombres cuando deseamos a una mujer y ya durante la sesión estaba preocupado de tener erecciones y que te sintieras incomoda.

Yo estaba igual, por un lado deseaba que tomaras la iniciativa para decirte que si, para dártelo todo, pero no sabía seguro si me lo ibas a pedir. En cuanto a tus erecciones te vi en alguna ocasión y me gustó porque pensé que mi cuerpo te atraía, acabarías por pedírmelo.

Me tendí y cogí la postura. Claudio vino a corregir mi posición. Lo primero que hizo fue deslizar sus dedos por mi chocho mientras me besaba.
-Me encanta comprobar que estás mojada, yo también estoy excitado.
-No me hace falta que me lo digas, mira como está tu soldadito.
-Podría ponerme a pintar ahora mismo pero los dos íbamos a tener nuestra mente en otra cosa, si te parece nos vamos a la cama y nos sacamos los nervios.
-Yo no preciso ir a ninguna cama, fóllame aquí mismo.

Dicho y hecho, el diván era cómodo y amplio. En esta ocasión como si los dos sufriéramos de urgencias ni Claudio ni yo gastamos tiempo en preparativos, me abrió los muslos y me penetró.
-¿Quiero que me concedas un deseo?
-¿Qué me vas a pedir ahora?
-Quiero tu culo, quiero cogérmelo, me va a encantar ponerte en cuatro y con todo tu culo en pompa profanarlo.
-Pues no voy a dártelo, no se lo he dado a nadie, ni siquiera a mi hijo.
-Lo entiendo tu hijo tiene una verga que te debe asustar, la mía es más asequible, si tu me dejas yo te inauguro y te dejo tu culito preparado para que se lo ofrezcas a tu hijo. Puedes estar seguro de que te lo va a pedir. Claudia ya le habrá dado el suyo y ahora va a querer el de su madre.
-Me da miedo pero no hablemos ahora, te tengo dentro y lo que quiero es que me folles como si fuera una puta a la que estás pagando.
-¿Te gusta hacer de putita?
-No lo he hecho nunca pero sintiéndote dentro me ha dado ganas de que me insultes, de que me trates de puta.
-Todo lo que te de placer yo lo hago.

Y ahí empezaron sus embestidas.
-Te gusta cogerte a tu putita mi amor, te gusta pagarme por follar, vicioso que eres un vicioso y un degenerado. Aún no te he dicho el precio.
-A las putas yo no les consiento que me insulten, solo las uso para mi placer como hago contigo. Te gusta sentir toda mi verga dentro de ti o eres una puta remilgada.
-No soy nada remilgada soy puta de vocación, me gusta mucho sentir esa verga gorda metida en mi chocho de puta, y ser bien puta cuando me follas. Fóllame, perro, fóllate a tu puta.

Mis propias palabras contribuían a mi calentura, me di cuenta que estaba hablando con Claudio de una manera que no me atrevía a hablar con Pablo y eso me encendía. Cuando me estaba dando más duro, cuando ya me había venido un par de veces, el sátiro me dijo:
-A una puta reputa como tu me gusta follarle el culo así que me lo vas a tener que dar si o sí.
-Si te lo diera me tendría que pagar más. Pero no te lo voy a dar.
-Tu pon la cifra y yo la pago. Me están entrando ganas de verterme en ti, mi vida, me voy a correr, te lo voy a dar todo.

Y yo sentí una avalancha de semen entrando en mi cuerpo y al sentirlo me volví a venir mientras Claudio se desplomaba sobre mi cuerpo. Después de desahogarnos dedicamos el día entero al cuadro, solo en una ocasión en la que me levanté a beber tomé yo la iniciativa y me acerqué a Claudio para cogerle la polla y decirle:
-Cuando te vi por primera vez en la playa pensé lo rico que debía ser tenerla dentro de mi.
-Somos almas gemelas, (echó mano a mi chocho mientras me hablaba), cuando te vi en la playa pensé que me acababa cogiendo este cuerpo o lo lamentaría toda mi vida.

Cuando Claudio dio por finalizada la sesión se acercó al diván para llevarme una copa de champán, aproveché la ocasión para pedirle:
-Me gustaría darle una lametada a esa polla que tanto placer me ha dado.
-Me parece una idea estupenda.

Di un trago a la copa y acto seguido me metí su polla hasta el fondo de mi garganta mientras acariciaba sus testículos. Claudio no perdió la ocasión para volver a pedirme:
-Mañana quiero tu culo, tu culo entero aunque tu hijo te lo pida esta noche no se lo des, mañana yo te enseñaré como hacerlo. Me tiene loco el pensar que te voy a poner a cuatro patas, con tus nalgas bien abiertas y que te voy a profanar ese huequito virgen.
-Yo, con la boca llena no contesté.
-Cuando me avisó de que se iba a correr mi mano pasó de acariciar los testículos a meterle un dedo en su culo, Claudio solo acertó a decirme:
-Que puta eres y que bien la mamas. Y se vino.
-Le hice una mamada que a mi me encantó y a juzgar por el regalo que le hizo a mi garganta a él también.

Ya en nuestra habitación tan pronto nos tendimos en la cama Pablo hizo exactamente lo que Claudio había pronosticado:
-Esta noche mi amor me gustaría que me dieras tu culo
-Eso me hace pensar que esa loba hoy te ha dado el suyo, ¿se lo has pedido tu?
-No, ha sido ella la que me lo ha ofrecido y ha sido una experiencia maravillosa, me ha llevado al cielo. Esa mujer sabe excitarme y me da mucho placer. Tiene un culo divino.
-¿Ha sido tu primera experiencia o ya habías probado el culo de una mujer?
-Ha sido la primera y me ha encantado.

En ese mismo momento supe que como Pablo no se había estrenado conmigo yo le iba a dar a Claudio mi culo para que lo estrenara él. Le pedí que lo dejáramos para otro día y esa noche en vez de follar nos hicimos un 69 cosa a la que Pablo era muy aficionado y que a mi me encantaba.

Claudio no ha sido en estos seis años mi único amante, Pablo y yo hemos comprobado que aunque nos queremos y nos deseamos a diario eso no quita que follemos con otras personas. En el siguiente capítulo llevamos a mi marido a casa.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Puedes ser el primer comentario... ¡Date prisa!

Ir arriba