martes, 14 de junio de 2016

Mi tía y sus amigas

¡La ostia puta! ¡Pero qué coño es está pasando aquí! ¡En el sofá del salón de la casa de campo de mis padres, hay tres mujeres, con solo unos pequeños picardías puestos, riendo y chillando, animando a una cuarta mujer a que realice una..."garganta profunda" con un consolador!

Este texto es una traducción, bastante libre, de otro relato recogido en ingles y titulado The Sleepover (la fiesta de pijamas) de un (o una) tal Samslam.
Cuando digo bastante libre es que he cambiado, el parentesco de los personajes y su edad. He añadido algunos diálogos y he cambiado otros que me han parecido muy locales y que no pegaban en una ambientación española. Tambié hay algunas descripciones y pequeñas situaciones nuevas. Además me he inventado el final, ya que el original todavía no está acabado. Por lo demás, es el mismo argumento e idénticas situaciones.
Me gustó por lo que tiene de morboso e infantil en los escenarioss que plantea, y las descripciones tan sugerentes de la anatomía femenina. Aunque a veces pueda parecer la historia repetitiva, la verdad es que el tío o la tía siempre le da una ligera variación, como si fuera una esas composiciones musicales a la que se van añadiendo variaciones melódicas o de ritmos a la línea base, ornamentos que nos hace parecer que nunca escuchamos o, en este caso leemos, lo mismo.
Bueno, no me enrollo. La verdad es un relato ideal para aquel (varón) al que haya dejado su pareja (pareja femenina). Espero que os guste.

¡La madre que me parió! Están tan absortas en su fiesta, que ni siquiera me han oído cuando he entrado por la puerta de la cocina. 

Doy un paso atrás, me escondo en las sombras del pasillo, mientras mi polla responde a las deliciosas y abundantes nalgas de la cuarta señora. Su camisoncito púrpura se ha ajustado a la forma de corazón de su culo, mostrando su tanga. Me quedo petrificado, viendo como se dispone a introducirse la polla de goma sujeta al cristal de la mesa de café por una ventosa.
- ¡Puedo hacerlo! - exclama antes de tomar aire y arrastrar sus labios a lo largo del realista pene de caucho. 

¡Mierda! ¡Esa es la voz de tía Laura! Noto la polla como un garrote. ¡Coño! Me estoy poniendo cachondo con mi tía de 38 años. Un sentimiento de culpabilidad me hace apartar la mirada de los deliciosos cachetes de su culo y trato de olvidar la imagen de sus labios deslizándose por la polla falsa.
- Creía que habías dicho que lo habías hecho antes - ríe una de las acompañantes, concitando mi atención de nuevo sobre sofá. 

Las otras tres están vestidas de forma similar, unas prendas cortitas y trasparentes con solo tanga debajo. La única variación parece ser el color.
- Lo he hecho antes, - protesta mi tía - pero con una polla de verdad! Esta... cosa no me sirve. Necesito un rabo calentito unido a un tío de verdad - tía Laura se sienta sobre sus talones y se ríe junto a sus amigas.
- ¡Pues parece que hay uno en el pasillo! - dice una hermosa mujer negra, mientras sonríe mirando en mi dirección
- ¡Diego! - grita Laura, saltando sobre sus pies hasta la entrada de la habitación. Sus tetas rebotan tentadoramente en el interior de su camisón púrpura. - ¿Qué coño estás haciendo aquí?
- No te preocupes por mí - le respondo –Espero no haberos asustado. Aunque yo si me he llevado un buen susto al veros. No he visto ningún coche fuera.
- No te esperábamos y el coche está detrás del invernadero. - me explica

Señalo con mi brazo la mesa de café donde, además del consolador que la he visto succionar, hay varios vibradores y otros juguetes sexuales variados.
- Pero, dime ¿Qué estáis haciendo aquí? – me sonrío ante su turbación

Mi tía es soltera, nueve años mayor que yo. Siempre nos hemos llevado bien, casi como dos hermanos, pues ella que es la hermana pequeña de mi madre. Siempre ha estado por casa y más desde que yo nací, pues era casi como su muñeco de carne y hueso.
- Estamos celebrando una fiesta de chicas - me dice tía Laura como si eso lo explicara todo. - Tus padres no iban a venir y les hemos pedido las llaves.

No es algo tan extraño. Ésta es la casa de campo de mis padres, pero en realidad es lugar de reunión de toda la familia. Todos aparecemos por aquí de vez en cuando, incluida mi tía.
- Yo también me dejo caer por aquí, como veis.

Llevo viviendo con mi novia un par de años y aparezco en esta casa apartada de la ciudad cada vez que Claudia y yo nos peleamos, lo que últimamente parece estar sucediendo muy a menudo.

Mi tía sigue hablándome y sermoneándome por no haber avisado, y mientras que mi tía se hace la indignada conmigo, veo moverse a sus amigas. Es como mirar en directo un anuncio de Victoria Secret. La más cercana a mí es la mujer negra que me vio en el pasillo. Noto que mientras oigo los tenues reproches de mi tía, mis ojos están abiertos como platos, fijos en el camisón amarillo que apenas cubre su impresionante pecho. Al lado de ella está Cristina, la rubita amiga de Laura desde que yo tengo memoria, es toda una sorpresa vestida con esa ropa interior de color rosa. Por último, en el otro extremo del sofá está una morena alta, cubierta a duras penas por el mismo picardías sexy, pero éste en color rojo.
- ¿Una fiesta de chicas? - repito, levantando las cejas y valorando sus vestimentas, si se pueden catalogar como tal. 

A la altura de sus pechos la tela tapa sus pezones y parte de sus tetas. Realmente, a excepción del tanga, no muestran mucho más de lo que lo haría un bikini, pero, sin duda, esta ropa interior es mucho más morbosa.
- En realidad es una fiesta de lencería - explica la negrita, sonriendo sin una pizca de vergüenza. - ¿Te gustan nuestros trajes? - Se pone de pie y se gira dándome una gran vista de sus nalgas redondas y rotundas de mujer madura. 
- ¡Ali! - le amonesta tía Laura - !Es mi sobrino!
- Bueno, pues por lo menos deberías presentarnos- responde Ali, dando un paso adelante y tendiéndome la mano. - Soy Alicia, pero puedes llamarme Ali.- me sonríe mientras estrechamos la mano.
- Él es Diego - dice mi tía encargándose de presentaciones. 
- Ya conoces a Cristina - dice, señalando a su amiga con el camisón rosa. 

Yo asiento en su dirección.
- Hola, Diego - Cristina me sonríe tímidamente. 
- Y ella es Carla. - La alta morena se levanta y me extiende la mano. 
- Encantada de conocerte, Diego - dice Carla mirándome a los ojos.

¡La leche! Tenemos casi a la misma altura y eso que yo mido algo más de 1,80 cm.
- Un placer - le respondo cogiendo su mano, que es sorprendentemente pequeña y femenina en comparación con su estatura.

Mientras me presenta a sus amigas, lanzo miradas subrepticias a mi tía. Ella siempre me ha gustado y siempre la he observado como una mujer hermosa. Claro, que nunca la había visto llevaba ropa interior tan sexy. ¡Mierda! Mi pene se está endureciendo de nuevo. ¡Esto es no es sano, no es normal.
- Bueno ¿Y qué estás haciendo aquí si puede saberse? - me pide tía Laura, solicitando mi atención.
- Necesitaba un lugar para pasar la noche - Me encojo de hombros, sin más explicaciones.
- Chicas. - les sonrío al cuarteto de la muerte - Siento haberos interrumpido. Me iré a mi habitación y os dejo con vuestra diversión.
- ¿Dónde están mamá y papá? - Le pregunto finalmente a mi tía.
- Están en Almería.
- Con mi hermana y mi cuñado - añade Cristina. 

Cristina ha sido amiga de Laura desde que eran pequeñas, al igual que sus hermanas mayores. Es decir mi madre y la hermana mayor de Cristina. Pero además, sus maridos, o sea, mi padre y su cuñado, también son amigos. Iban juntos los cuatro al instituto.
- La casa es toda para nosotras durante el fin de semana. - Clara me sonríe.
- ¿Por qué no te quedas? La diversión acaba de empezar.- añade Ali con una inconfundible y coqueta invitación. No se puede estar callada.

Oigo un suspiro de exasperación de mi tía antes de que yo pueda responder. 
- Creo que mejor me retiro a dormir - les respondo, moviéndome hacia el pasillo. -Fue un placer conoceros

Al darme la vuelta oigo a mis espaldas
- ¡Qué educadito el sobrino! – es Clara la que dice eso con cierto recochineo.
- Pero tía, está como un queso. Laura, deberías haberle pedido que se quedara. - Esa es la voz de Ali.

Me sonrío y tuerzo en el pasillo para subir las escaleras a mi habitación, pero al dar la vuelta a la esquina, espero oculto para oír la respuesta.
- !Es mi sobrino! - les replica. - No le quiero cerca de nuestra fiesta y menos con estos juguetitos sexuales. ¿Está claro?
- Pero Laura ¿Tú le has visto? Podría ser mi juguete sexual y yo no pondría ni una pega - dice Clara - ¿Qué edad tiene?
- ¡Demasiado joven para ti! ¡Putón!- responde mi tía. 

Joder. Mi tía tiene razón. Vaya cachondeito que se traen las cuatro señoras. En fin, esa es la señal para ponerme en movimiento y dejarlas con sus rollos. Me quedaría de buena gana, para... para nada. Sácate las tonterías de la cabeza, me digo prudentemente.

Media hora más tarde, tumbado en mi cama y tratando de retener las morbosas imágenes de mi tía y sus amigas en mi cabeza, oigo llamar a la puerta.
- Entra. - digo sin moverme de la cama.

Tía Laura asoma la cabeza antes de abrir del todo la puerta.
- Hola, se puede - me dice entrando y caminando hacia mí. - Siento lo que ha sucedido.
- No hay nada que lamentar, tía. No sabías que iba a venir esta noche y yo, la verdad, no imaginaba que estarías celebrando una fiesta con tus amigas. - Respondo al tiempo que ella se sienta en el borde de mi cama. - Siento no haber dicho nada, pero me surgió de repente.

Ella todavía lleva la misma vestimenta y no puedo evitar mantener mis ojos, fijos como dardos, entre la curva de sus pechos y en montecillo de su coño apenas cubierto. Huele a alcohol y le brillan los ojitos.
- Lo siento, si os fastidié la fiesta.
- De eso quiero hablarte - me dice sonriendo. - Fuiste una sorpresa muy… agradable para mis amigas

Yo sólo sonrío, a la espera de lo que tenga que decir. No ha empezado mal la charla.
- Diego ¿tú me quieres? –pregunta. Luego se da cuenta del nuevo entorno en el que lo ha dicho y añade – como tía, quiero decir.
- Incondicionalmente. - respondo, riéndome de su nerviosismo.

Pero es verdad lo que digo. El cariño hacia mi tía es incondicional. Pensé que eso era también así con Claudia, pero siempre hay tantas circunstancias raras en nuestra relación. Sin embargo con mi tía... ¡Mierda! Sin darme cuenta, estoy comparando a mi tía a mi novia y, no sé porque, eso me pone nervioso. 
- Verás ... Las chicas quieren que bajes y juzgues quien te parece la más sexy - dice Laura, alzando las cejas inquisitivamente.– Es solo un juego pero ¿Lo harías por nosotras?

Esto sí que no me lo esperaba. 
- Hombre, en principio parece una de esas propuestas que no se pueden rechazar, pero ¿Y yo qué saco a cambio tía? - le pregunto, juntando las manos sobre mi pecho, aunque, lógicamente, ya he decidido hacer lo que haga falta

¡Menuda suerte la mía! Después de la discusión con Claudia y como se presentaba la noche..., resulta que voy a matar el tiempo y mis problemas con sus amigas medio desnudas.
- ¡¿Qué que sacas tú?! - me pregunta con incredulidad mientras me atiza un puñetazo en el brazo. - Tienes la oportunidad de observar, mientras se te cae la baba, a unas maduritas semidesnudas mientras decides quién es el más sexy ¿Y todavía tienes la cara de preguntar que qué sacas tu?
- Vale, vale. No está mal el trato - respondo, frotando mi hombro. - Tía Laura ¿sus amigas están todas solteras? - le pregunto cuando se pone de pie y se dirige a la puerta de mi dormitorio. 

Saco mis piernas de la cama con la intención de seguirle, mis ojos pegados a su culo casi desnudo.
- -¿Y eso que más te da? No te vas a... follar - no encuentra otra palabra más fina - a ninguna de ellas.
- Yo simplemente no quiero ningún lío con sus maridos acusándome de cualquier cosa.
- Relájate. Lo que pasa en nuestras fiestas se queda en nuestras fiestas.

Buena filosofía, Me gusta aún más el trato.
- ¿Incluso con Cristina? Su hermana y su cuñado son íntimos de mis padres y se la ve tan inocente...
- Incluso Cristina. - Lauren pone los ojos en blanco. - Sabes de sobra que somos amigas de siempre y te aseguro que sabe guardar un secreto. Y más contigo, te adora desde pequeñito, nunca te metería en un lío.
- Está bien, estoy listo ... pero ¿cómo voy a decidir quién es la más sexi? - pregunto cuando cierro la puerta detrás de mí.
- Fácil, miras a todas y luego ...- me dice mirando sobre su hombro. - ¡Sólo tienes que elegir tu tía!

Riendo, contonea su culete por el pasillo hacia la sala de estar, provocando que más sangre acuda a mi polla reforzando su dureza.
- ¡Ole! Laura, le has convencido! - dice Ali, cuando nos ve aparecer, aplaudiendo mientras pega saltitos en el sofá, haciendo que sus grandes tetas se zarandeen de forma tentadora. 

Mi mente está trabajado al 1000 por 100, calibrando hasta dónde puedo llegar en las celebraciones que se me avecinan. Cuatro maduritas en su día de descontrol, bebiendo vino, con ganas de cachondeo y sin ningún tipo de impedimentos a su alrededor para hacer lo que les dé la gana. No parece haber límites esta noche y yo, no os quepa la menor duda, no estoy dispuesto a ponerlos.
- Ya me ha explicado mi tía vuestras intenciones ¿Tenéis alguna idea de como queréis que lo haga o cómo queréis que os juzgue? - Les pregunto tanteando el terreno.

Lo primero que observo es que, al menos, ya han caído un par de botellas de vino esta noche.
- Los jueces son siempre los que deciden esas cosas - dice Cristina. Os juro que la recuerdo siempre tímida y callada. Ahora parpadea coqueta mirando hacia a mí, mientras agrega - Ahora usted es el juez.

¿Cuántas copas, como la que tiene en la mano, se habrá bebido ya? Me pregunto divertido.

Espero un minuto, para ver si alguien más quiere meter baza y poner alguna regla y cuando veo que nadie dice nada, empiezo a proponer las reglas que he ido pergeñando por el camino.
- Está bien. Si quieren que yo las juzgue creo que lo mejor es que las cuatro se alineen delante de mí - les digo, moviendo la mesa de café para que puedan estar delante del sofá. 

Tomo asiento en el centro del sofá y ellas, obedientes, se alinean frente a mí. ¡Mierda! ¡Están las cuatro buenísimas! 
- Bueno, lo habéis dejado todo a mi elección. Espero que no se me acusen de machista o de misógino. Si alguien se siente incomoda es el momento dejarlo - digo todo esto de forma teatral, intentando parecer lo más profesional posible en esta mascarada - Creo que hay que dividir la competencia en cuatro categorías: Sus pechos, sus culos, sus piernas y sus umhh ... coños" 

Cuando menciono la palabra coños, Cristina y Laura, turbadas, apartan la mirada, pero Clara y Ali dibujan una amplia sonrisa en su cara. Pero ningún reproche. Todo va viento en popa. Me pongo de pie y camino delante de ellas como un comandante inspeccionando sus tropas. 
- Hmm. Esto va a ser difícil - les digo.
- Es verdad, parece que estás pasando un mal rato - dice Ali mientras desplaza su mirada hacia mi entrepierna.
- Silencio, - le ordeno en broma. - no distraigas a los jueces o serás descalificada. 
- Perdón. - susurra, dejando caer la barbilla contra el pecho en un mohín de burla. - ¿De verdad te estoy distrayendo, Diego? - 

¡Qué hija de puta! me está poniendo como una moto. Todas lo están haciendo en realidad.
- Digamos que en el buen sentido de la palabra distraer. - le respondo, sin hacerla mucho más caso a su provocación, y paso delante de cada una, mirando fijamente su pecho. 

Cuando llego al final, junto a Ali, miro hacia atrás y observo la fila, perfectamente alineadas. Me fijo en la diferente prominencia de cada mujer.
- No puedo tomar una decisión basándome solamente en el tamaño - les digo, tomando una vez más asiento en el sofá . - No podéis esperar que compare adecuadamente vuestros pechos sin veros los pezones.

Esa es mi apuesta más fuerte hasta el momento. Aquí es donde nos empezaremos a dar cuenta de lo divertido que esto puede llegar a ser. 
- ¡Qué! - Tía Laura es el primera en reaccionar. - No le eches tanta jeta, chavalín !Ese no era el trato! - exclama, y busca con la mirada el apoyo de sus amigas.
- Creo que tiene razón - dice Clara, levantando sus manos para desatar sobre su cuello la fina tira de tela que sujeta la parte superior de su camisón.
- ¡Espera! - grita Laura, golpeando las manos de Clara, obligándola a mantenerlas lejos de el cierre de su picardías.
- ¿Te gustaría que tu sobrino te estuviera mirando a las tetas? - le pregunta.
- Bueno ¿Nunca has estado con tu sobrino en top less en la playa? - salta Alí - Mis sobrinos me han visto todos las tetas en la playa.
- Tu sobrino mayor tiene 5 años. - replica indignada mi tía, que ve que todo esto se le puede ir de las manos
- Bueno, pero creo yo que crecerán. Además, - añade - tu puedes permanecer vestida, tal y como estás, y ayudar a Diego a juzgarnos al resto de nosotras

Tía Laura mira hacia abajo, a su camisón, me parece que simplemente está meditando que gran parte de su cuerpo ya está expuesta.
- Pero entonces no podrás ganar - remata Ali, con una sonrisa maléfica en los labios. 
- ¿Qué eliges tía Laura? - pregunto mientras ambos comprobamos como las otras tres ya han tomado la decisión sobre que hacer con su camisones. 

Esto se perfila muy bien. Mientras mi tía se lo piensa. Clara es el primera en desatar la cinta de su camisón y desliza la pequeña prenda sobre su cuerpo. Mi polla pega un respingo cuando la ropa cae al suelo y sus ojos se encuentran con los míos. Unos pechos de tamaño medio con dos abultamientos centrales de color rosa están delante de mí, esperando mi inspección. Tía Laura mira con la boca abierta como, una a una, sus amigas se disponen a seguir el ejemplo de Clara y dejar caer su camisón sobre el piso. 

Ali está a mi lado y, tomándose su tiempo, retira una y después otra las tiritas de detrás de su nuca. Con una amplia sonrisa, añade un poco de dramatismo a la revelación de sus magníficos pechos, de piel oscura, con unos gruesos pezones negros. Las areolas que los rodean son más pequeñas de lo que cabría esperar, pero no por ello menos atractivas. "Se me está haciendo la boca agua" es lo único que me viene a la mente. 

Cristina parece un poco más comedida, porque me conoce desde el día que nací, pero posiblemente también, porque sus pechos son muy pequeños en comparación con las otras chicas. 
- Yo no voy a ganar esta parte del concurso. - me sonríe con esa sonrisa cálida e infantil. 

Pero si digo la verdad ella no tiene de que acomplejarse. Vestida puede que no llame la atención, pero, así desnuda, lo que le falta en tamaño, es más que compensado por los gruesos pezones que la sobresalen más de un par de centímetros.

¡Me cago en la ostia! Cris es la niña que jugaba conmigo dándome de comer los biberones cuando tenía unos pocos meses. Con ese pensamiento en la cabeza, me doy cuenta que tengo unas ganas locas de chupar esas tetinas de carne tan apetitosas que sobresalen de su pecho. Mi pene está como el pedernal, quizás esto sea un poco enfermizo, morboso, dirijo mi atención a mi tía buscando algún gesto de reproche.
- ¿Qué vas a hacer, tía? - Pregunto. 
- Puedes elegir entre unirte a Diego en el sofá y ayudarle a juzgar los atributos estas hermosas damas o prepararte para competir. - le sigue pinchando la pícara de Alicia.

Si alguna duda había anidado por la mente de mi tía, eso fue el acicate para decidirla
- ¿Crees que vas a poder ganar porque te tenga miedo? De eso nada bonita. ¡Qué valor tendría la elección de mi sobrino, si no participo yo! - dice tía Laura desafiante, mientras desata su parte superior y se encoge de hombros.

¡La ostia puta! Sus tetas son perfectas. Un poco más pequeñas que las de Alicia, pero aún bastante grandes, con amplias areolas rosadas y pezones en forma de gominolas. 
- ¡Fiir - mes! - les digo, como si nada de lo que estoy viendo me alterara en lo más mínimo. - ¡Vista al frente!

Ellas obedecen siguiendo la broma ¡Mierda! ¿Quién no daría su huevo izquierdo por tener cuatro bellezas cercanas a los 40 años en fila delante de él listas para la inspección? Me pongo de pie, ajustando mi polla dentro del pantalón, gesto que no pasa desapercibido para ninguna de las chicas.
- Yo quiero protestar ¿Por qué tu puedes permanecer vestido mientras nosotras estamos desnuda? - me pregunta Ali, generando una mirada fulminante de mi tía.
- Creo, Ali, que no estás desnuda ... todavía - replico, pensando en la posible respuesta de mi tía, pero tampoco quiero dejar pasar la oportunidad - Para ser justos ¿Quieres que me quite mi camiseta? - añado.
- Sí - las tres amigas de mi tía responden al unísono.

Esto está resultando demasiado fácil. Me deslizo mi camiseta ante los guiños apreciativos de las chicas. Yo no tengo una tableta de chocolate en el abdomen, pero me mantengo en forma.
- Bueno, vamos a empezar - les digo - Un paso adelante Ali.

Me dispongo a disfrutar del espectáculo de cerca inspeccionando sus tetas desde todos los ángulos. Aprovecho la oportunidad y coloco mi mano en forma de cuchara bajo su oscura carne, ¡Buff! Tanteando sus grandes tetas, parece que estoy eligiendo melones. 
- Nadie ha dicho nada de tocar - objeta tía Laura asomándose desde el otro extremo de la alineación. 
- No me importa - me dice Ali en voz baja, mordiéndose el labio, mientras mis pulgares ligeramente cepillan sus tensos pezones.

Tía Laura da un paso atrás en la formación, pero ahora está claramente más nerviosa que antes. Yo también, no había pensado en la presencia de mi tía cuando dirigí mi mano hacia el pecho de Ali, pero no pude evitarlo.

He decidido dar a cada mujer algunos piropos, como si fuera el miembro de un jurado serio, siguiendo el juego, pero también curándome en salud, no quiero quedar como un grosero o socavar su autoestima. Esto debe ser algo divertido. Así que comienzo a hablar con Alicia acerca de mi opinión sobre sus tetas. 
- Sin duda debes estar mi orgullosa de estos preciosos colosos ​​¿no es así? - pregunto, todavía acariciando sus montículos de chocolate con leche. - Te han tenido que dar más de una alegría con los hombres.

Ali sólo asiente, aumentado la cadencia de su respiración mientras mis manos se deslizan hacia los lados y acarician suavemente la suave piel de sus sensibles tetas.

- Solo un tarado no querría enterrar la cara entre estos titanes y perderse allí como si fueran una enorme almohada suave.

De mala gana, dejo caer sus pechos y me muevo hacia Cristina. Cristina sonríe tímidamente mientras examino sus montículos casi inexistentes. Ya dije que, mientras que los propios pechos son más bien pequeños, los pezones son inmensos. Son largos pezones tersos y gruesos, que sobresalen más de tres dedos de las tetas del tamaño de una adolescente. Sin nada que sopesar, agarro sus pechos desde el frente, presionando mis palmas contra esos preciosos pezones. 
- Mmmm - Cristina deja escapar un suspiro involuntario, mientras muevo mis manos en pequeños círculos, rozando ligeramente contra esas sensibles protuberancias. Quiero ver que grado de dureza son capaces de alcanzar. 
- Me he enamorado de tus pezones, Cris - digo en un susurro que solo ella y yo pudimos oír, y luego más alto. - Un tío podría darse un festín de ellos y quedar totalmente saciado para varios meses. Además son maravillosamente sensibles. - Añadí, aumentando suavemente la presión de mis palmas, provocando otro murmullo silencioso de Cristina.

Esto es demasiado, yo diciéndole esas cosas a la inseparable compañera de mi tía, la amiga de toda la vida de la familia que está delante de mí, semidesnuda ofreciéndome sus pechos para que jugara con ellos y los juzgara ¿No es demencial? Supongo que fue el morbo que me provocaba todo ello, lo que me envalentonó para seguir diciendo.
- Seguro que no se necesita chupar y mordisquear mucho por esta zona para enviar impulsos dulcemente eróticos que lleguen directamente hacia tu coño. Seguro que puedes tener un orgasmo inducido exclusivamente por estos hermosos pezones.

La achispadilla Cris emitió un temblor perceptible en la escala de Richter al oírme decir esto. Si no quería que mi polla explotase no podía ir más allá con ella. Así que, turbado por mi breve contacto con la amiga de mi tía, volví la cara hacia Clara y sus redondos pezones, simulando que nada personal había pasado

Clara me recibió sonriendo, mientras yo comencé a estudiar sus areolas convexas que coronaban sus tetas de tamaño medio. Destacan en ellas dos pequeñas protuberancias cónicas que se contraen ligeramente al contacto con mi dedo. Me gustaría chuparlas y luego soplarlas para ver la forma que adquirirían, pero no lo he hecho hasta ahora con sus dos amigas y no me parece bien cambiar las reglas. Sí que paso mi dedo alrededor de la areola y me dirijo a los diminutos pezones que aparecen casi completamente empotrados en la rosácea corona. Miro su cara mientras pellizco las puntitas y trato de convencer a los pezoncillos de que salgan de su entorno de protección. Su expresión no cambia hasta que pongo mis dedos a cada lado de las areolas hinchadas y pellizco un poco más fuerte. Se muerde el labio y aspira el aire a través de sus dientes. 
- ¿Qué vas a decir sobre las mías,... sobrinito?" -pregunta seductoramente mientras mira como sigo jugando con sus tetas. 
- Pues tengo que decir que nunca he visto nada parecido - le digo - estaba imaginado lo erótico sería frotar mi pecho contra ellos, como bailando una danza del amor de forma horizontal ...
- No me jodas Daniel - Ali se ríe. - ¡La danza del amor de forma horizontal! ¿eso que es? ¿Por qué no dices sencillamente follar?
- Porque la danza del amor horizontal es más poético - Clara responde por mí.- y cállate, que no es tu turno. Vamos- se dirige hacia a mí alentándome - ¿Qué más ibas a decir, amorcito?"
- Pues iba a decir que si estuvieras en esa posición, meciéndote hacia adelante y hacia atrás, un hombre podría aumentar su placer hasta el infinito, sintiendo el roce de su pecho contra estos pequeños cachorritos miedosos. - rodee suavemente sus tímidos pezoncillos con dos dedos sacándolos un poquito de su cueva, apretando de nuevo un poco más fuerte. Entonces ella retiró mis manos y me dijo
- ¿Te gusta así? - me agarró de los hombros y me atrajo hacia sí, frotando sus pezones hacia arriba y abajo sobre mi pecho desnudo

¡Mierda! Pensé que simplemente estaba dejando volar mi imaginación para halagar a Clara, pero la sensación de sus pezones rozando contra mi pecho es sencillamente extraordinaria.
- Clara - la amonesta tía Laura - ¿Qué coño estás haciendo?"
- ¿Qué te pasa? - la desafía ésta - Tienes miedo a que no aguante y pierdas tu turno, ... tía Laura? - dice esto último con cierto retintín, riendo, mirándola a los ojos con aire burlón, pero Clara me libera y da un paso atrás en la fila. Admitiendo finalmente que es la casa de tía Laura donde se juega y su sobrino con quien se frota.

Hecho una última mirada a sus pezones y estos parecen haber estallado como las flores fuera de sus capullos, esperando ansiosamente más atención, pero yo debo pasar a la siguiente candidata. 
- Gracias - me dice finalmente, besándome en la mejilla y me empujaba hacia mi tía.

¿Y ahora qué? Me quedo mirando a mi tía Laura durante más tiempo que a ninguna otra, simplemente mirando a sus tetas perfectas. Sus grandes areolas son sólo un tono más oscuro que la piel circundante y sus pezones tensos parecen estar más excitado que la primera vez que los expuso al aire al quitarse el camisón. Sé que no debería tocar a mi tía, pero no puedo darle tampoco un trato diferente. Tía Laura se sonroja cada vez más, mientras me mira expectante. 
- ¿Y bien? - dice rompiendo el silencio, señalando con la cabeza hacia sus pechos. 
- Bueno ...- contesto. - Son realmente hermosos, tía.

Levanto tímidamente mis manos y las pongo sobre sus hombros.
- Con una forma encantadora - agrego mientras deslizo mis dedos alrededor de su clavícula y luego los dirijo hacia abajo, hacia su pecho.
- Las areolas son perfectamente redondas - agrego mientras mis dedos rozan el exterior de sus tetas perfectas. En lugar de sopesarlos, como hice con Ali, llevo mis manos rodeando el exterior de sus mamas y los levanto mansamente.
- Son suaves y flexibles - susurro, acariciando dulcemente alrededor de sus areolas.
- Los pezones son sensibles. - Su respiración se hace cada vez más patente cuando mis pulgares exploran ligeramente los pezones.

Mi mente está bloqueada. Mis ojos van despacio del uno al otro, mientras mis manos se deslizan por sus pechos como si tuvieran voluntad propia. 
- Ejem ... - Ali se aclara la garganta para que yo no siga perdido entre los pechos deliciosos de mi tía. 

Dejo caer mis manos y doy un paso atrás, sorprendido por la decepción que veo en los ojos de tía Laura ante mi gesto. 
- Y la ganadora es ... - Anuncio, tratando de recuperar la compostura. - Por un margen muy pequeño, debo añadir, porque son los cuatro pares de tetas más hermosos que un hombre pueda haber disfrutado sobre la faz de la tierra ... - Miro de una chica en topless a la siguiente. - Todas vosotras tenéis unos pechos magníficos, pero la ganadora es ...

Hago una pausa para aumentar el efecto dramático y luego me giro y apunto con mi brazo. 
- ¡Mi tía, Laura!" 

Pese a la rivalidad que han demostrado las cuatro amigas, parece que hay gran aceptación sobre mi decisión y todas ofrecen comentarios sobre lo maravillosas que son las tetas de mi tía. Tanto es así, que casi que espero que ella haga un discurso de aceptación del premio.
- Está bien, señoras. no crean que esto es tan fácil. Voy a hacer un receso de cinco minutos - les digo a todas. - Necesito una cerveza.

Ellas se ríen de mi "sufrimento", pero no es broma, necesito esa cerveza. Sobre todo desde la increíble experiencia palpando las tetas de mi tía materna. Tengo la boca seca.

Las mujeres comienzan una animada charla mientras yo voy a la cocina a tomar mi refrigerio. Apoyado en la encimera, me tomo un minuto para recuperar el aliento. ¡Dios! La mirada en el rostro de tía Laura, cuando acariciaba sus pechos ... si yo no supiera quién es, juraría que parecía que ella estaba a punto de lanzarse sobre mi boca. 

No, no. Desecho rápidamente la idea y apuro la cerveza fresquita. Se me está yendo la olla. Quizás deba bajar un poco el tono de la broma. Creo que esto se me está yendo de las manos y me puedo pasar de listo
- Está bien, señoras, empieza el siguiente lance. - Llamo asumiendo de nuevo mi papel de juez, al entrar en la sala de estar. - ¡Ahora hay que darse la vuelta! Estamos listos para ver sus encantadores culos.

Las cuatro amigas se alinean de espaldas a mí, riéndose y jugando como adolescentes. Bueno, tal vez no tenga que bajar tanto el tono ¡Qué alineación tan encantadora de carne madurita y tersa! Quizás no les importe demasiado que tome mi veredicto a través de una rutina similar a la anterior, pasando mis manos sobre sus rotundos mofletes desnudos y decir a cada una lo que pienso de su culo ¡Vaya chollo de trabajito me había buscado mi tía, sin querer, queriendo!
- Sabes que tienes un culo fantástico Alicia - le digo en voz baja, como queriendo conseguir cierta intimidad, deslizando mi mano sobre su piel suave y morena. Puedo sentir como se tensan los firmes músculos de sus nalgas. - Con sus músculos bien tonificados y estas curvas perfectas, cualquier hombre querría casarse contigo con solo verte caminar.
- ¿Incluso tú? - Me pregunta, mirando sobre su hombro.
- Soy un hombre, ¿verdad?
- Pues ya sería el tercero que se casara contigo. - dice mi tía con cierto sarcasmo y un poquito de rabia.

Me río cuando me muevo hacia Cristina, mi pene, no hay que decirlo, sigue duro dentro de mis pantalones cortos. 

Lo que le falta en las tetas a Cristina lo compensa con su culo. Me sorprende que no me hubiera fijado antes en él. Supongo, que el uso de vestidos y pantalones holgados, no me ha ayudado mucho a dedicarle los honores que merece. No es un culito adolescente, pero sus curvas son perfectas. Aprieto sus mejillas, deliciosamente tersas. Le digo lo que pienso sin dudar un instante.
- Tienes un culo muy atractivo, Cristina - le susurro al oído, me estoy acostumbrando a dar el veredicto con más intimidad, mientras mis manos exploran cada centímetro de sus montículos en forma de corazón. - ¿Cómo pueden estos mofletitos redondos ser tan firmes y tan suaves al mismo tiempo? Me dan ganas de enterrar mi cara en ellos, mordisquearlos poquito a poco - Es verdad lo que digo. 

Tengo problemas para separar mis manos de esa belleza.
- ¡Aaay! Ahora te toca a tí Clara - tomo una respiración profunda y me muevo en la fila.

Clara me recibe moviendo seductoramente su culete de izquierda a derecha. Sus redondas carnes se cimbrean al compás
- Sabes. Creo que tienes un culo hecho para una buena zotaina - digo, dando un golpe juguetón en sus nalgas. 
- Mmm - gime ella seductora. 

Vaya, Clara, la más imperativa y autoritaria, debo confesar, la que más me impone, y creo que puedo haber encontrado su punto débil. Pero es cierto, sus glúteos son redondos y firmes, sus mejillas se levantan lo suficiente, como invitando a soltar azotitos sobre ellos.
- Los hombres que hayan visto este culo, no me cabe duda que han fantaseado con dejar la marca de su mano en color rojo sobre tus mofletes - Le sigo diciendo en broma pero aprovecho para descargar una fuerte nalgada sobre sus firmes globos. Ella lo recibe sacando más el culete. Está claro que le gusta - ¿Alguna vez te han pegado una azotaina ...erótica? - me aventuro a preguntar, viendo sus reacciones.

Ella niega con la cabeza. 
- Pero si alguna vez te animas... Podríamos probar juntos, Dieguito.

No sé si es una proposición en serio o solo juega conmigo, pero siento que es el momento de irme de allí. Ya digo que impone. Le pellizco la curva interior del culo y paso a evaluar mi tía.

Pienso que he salido de de la sartén, para caer en las brasas.

Vacilante, después de lo sucedido con sus tetas, me acerco a tocar a mi tía Laura. Le doy en su culo una caricia superficial y halago su tamaño perfecto, su forma y su firmeza, una tentación que haría que cualquier hombre se vuelva a su paso para mirar esa maravilla. Me intento retirar caballerosamente y entonces mi tía me sorprende diciendo. 
- ¿No hay mordiscos, azotito o comentarios diciéndome lo mucho que disfrutarías viéndome colocada a estilo perrito? - ella se burla de mí, pero no sé cómo interpretarlo - ¿No te evoca mi culo, ninguna de esas imágenes con solo mirarlo como con mis amigas? 

La verdad es su culo me sugiere imágenes de un coito anal enérgico, pero no voy a decirle eso. ¿Está enfadada por mi atrevimiento con sus amigas o por haberla relegado en mi osadía? No tengo ni idea, lo que si noto es que está ligeramente borracha con tanta copa de vino caro. Decido jugármela de nuevo. Hasta ahora no me ha ido mal y si mi tía está pasando un mal rato... pues, que me lo diga y cortamos rápidamente.
- ¿Decepcionada? - Le pregunto, de rodillas detrás de ella, mientras coloco una mano en cada una de sus deliciosas nalgas.

Tengo los dedos extendidos y mis pulgares se dirigen hacia sus glúteos. Masajeo suavemente su culo carnoso, mientras que mis pulgares se dirigen poco a poco hacia el centro, ya tocan el delgado material del tanguita que cubre su sexo. 
- Tienes un culo hecho para estrujar y masajear, tita - le digo antes de que tenga la oportunidad de contestarme. 

¡La ostia puta! Tal vez sea mi imaginación, pero empiezo a notar su tanga ligeramente húmedo. ¿Bueno, por qué no? Yo llevo palote desde que empezamos con el jueguecito. ¿Por qué este grupito de mujeres no iban a estar cachondas? ¿Pero mi propia tía? Se me hace extraño.

Levanto la mirada y sus tres amigas han dejado su posición y me miran desde arriba como magreo el culo de mi tía. Clara rodea el cuello de Cristina y se apoya en ella. Ali tiene los brazos cruzados sobre sus pechos. Clara y Alicia sonríen maliciosas, Cristina nos mira con la boca abierta.

Me levanto algo turbado, sorprendido en un renuncio ¿Quizás en un momento de intimidad con mi tía Laura? ¿Ha sido eso? ¿Un momento de intimidad? Mi tía también se incorpora metiendo el culo rápidamente. Empiezo a hablar disimilando, volviendo al juego.
- Vamos, vamos, señoras, todas a su sitio - y cuando ya se han colocado, las tres amigas aguantando la risa y mi tía con dos coloretes que arrebolan sus mejillas, continúo diciendo - Todas tenéis unos culos impresionantes, dignos de admiración. Daros de nuevo la vuelta que los vea por favor.

Es una imagen surrealista, pero esas cuatro señoras maduras vuelven a obedecerme y, muy divertidas, se giran ofreciéndome de nuevo la seductora imagen de sus culos. Inicio un paseo hacia arriba y abajo de la fila y voy acariciando cada uno mientras paso.
- Pero sólo puede haber un ganadora y siendo objetivo y valorando todas vuestras virtudes, que son muchas, debo elegir este.

Y termino agarrando las nalgas de Ali, hundiendo los dedos en su carne morena.
- ¡Ali tiene el culo más sexy!"
- ¡Sí! - grita ella, saltando, mientras se da la vuelta. - ¡Gracias, Diego!

Parece que ha ganado el gran premio de Montecarlo o un Oscar de la Academia, y para mostrar su agradecimiento, se dirige hacia mí saltando y agitando sus tetas de color marrón oscuro. Lanza sus brazos alrededor de mi cuello y me besa con fuerza en los labios

¡Madre mía! Cuando siento esos pechos impresionantes espachurrándose sobre mi pecho desnudo, creo que el que estoy mojando mi prenda intima ahora soy yo. Lo que no sé es como puedo aguantar que aparezca un surtidor mayor, quizás, simplemente, porque no hay lugar para el descanso. En seguida Clara nos pregunta con una sonrisa astuta.
- ¿Qué sigue ahora? ¿Las piernas o los chochitos?
- Piernas- contesto mientras separo los brazos de Ali de mi cuello. 

No es porque no estuviera disfrutando del beso o la sensación de sus tensos pezones apretados contra mi pecho, lo que pasa es que la cara de mi tía Laura me aconseja dejar esas efusividades para más adelante. Y por si fuera poco su gesto, remató con un:
- Piernas, por supuesto ¿Acaso pensabais que mi sobrino iba decidir cuál es el coño más sexi de todas nosotras? Una broma es una broma y esto se tiene que ir acabando.

Vi que Ali iba a protestar, pero Clara le hizo un gesto indicándola, déjalo pasar, que luego ya veremos. Estaba claro que a mi pobre tía le había tocado el papel de aguafiestas. Yo también decidí hacer caso a Clara y dejar esa discusión para más adelante.
- Para la siguiente categoría, voy a tener en cuenta no solo el tono muscular y la forma de vuestras piernas, si no también la suavidad. Vais a perder puntos si encuentro restos de vello - dije con una sonrisa. - A alguna le puede parecer injusto, pero esos son mis gustos. Supongo que son los privilegios de ser juez.
- ¿Sólo penaliza el pelo en las piernas? - pregunta Clara crípticamente, cogiéndome por sorpresa. Sonríe y añade - ¿No cuenta una perfecta depilación integral? - me quedo callado, casi paralizado ¿Está dando a entender que tiene el chichi pelado? ¿Y la raja de su culo?! Voy a estar matándome a pajas el resto de la noche! ¡Bueno, no, tengo para varios días!
- Alinearos de nuevo, ahora de cara hacia mí. Voy a comenzar con sus piernas - Anuncio, tomando otro trago de mi cerveza.

Ellas apuran sus copas de vino y se colocan rápidamente en posición. En un ratito han dado buena cuenta de una nueva botella.

Puede ser que el vino nos esté llevando por estos caminos insólitos, o puede que no, pero al dirigirme de nuevo hacia Ali, observo que todavía está radiante con la emoción de tener el culo más sexy. Una mujer hecha y derecha, emocionada por la estúpida decisión de un mocoso como yo. Supongo que no tiene ni pies ni cabeza, pero allí estaba, prácticamente desnuda, con una rutilante sonrisa esperando que un chaval con diez años menos que ella diera su opinión sobre sus piernas.

En fin, viendo lo serio que se lo están tomando y lo competitivas que son entre ellas, empiezo a pensar que mi mejor opción es encontrar a cada una de ellas la más atractiva en una categoría diferente. Parece que la rivalidad entre amigas se revela hasta en las situaciones más kafkianas. El problema es que, al no haber pensado en esto antes, ahora tengo que averiguar si el premio a las piernas más atractivas, se lo debo dar a debe dar Clara o a Cristina y, en función de esa decisión, la otra debe ser la que tenga el coño más atractivo, si es que finalmente se disputa esa categoría. 

Echo un vistazo a lo largo de la fila y me doy cuenta de que Clara, con sus piernas largas y bien torneadas, es la candidata perfecta para ganar esta categoría. Ahora bien, espero que el coño de Cristina sea bonito y no tenga ningún daño evidente, para poder contentar a todas. 

De rodillas delante de Ali, pongo ambas manos alrededor de un tobillo y las deslizo hacia arriba, hasta las rodillas.
- Muy suaves - digo, observando cómo me sonríe. 

Desde este punto de vista, sus pechos de chocolate son aún más impresionantes. ¡La madre que la parió! 

Cuando extiendo las manos sobre sus amplios muslos, ella separa intencionadamente sus piernas. Esta Ali no puede evitar coquetear. Lleva excitándome desde el primer segundo ¡Es una guarrilla! Pienso esto y dejo que mis dedos apenas rocen la fina tela que cubre labios de la vulva de Ali, lo que le provoca un corto suspiro. Puedo oler su excitación y ver la mancha de humedad que se forma en la parte delantera de su tanga. Vuelvo a deslizar mis manos de vuelta a sus tobillos. 
- Tienes unas piernas impresionantes, Ali - es todo lo que puedo decir antes de pasar a Cristina. 

No son la mejor cualidad de Alicia. Tiene unas piernas excitantes, como toda ella, pero son excesivamente gorditas para los cánones actuales de belleza.

Repito mis acciones en las piernas de Cristina y me doy cuenta de que ella no está menos excitada que su amiga negrita. Aunque puedo oler su excitación, es mucho menos potente que el fuerte aroma de Ali.
- Ummh. Me encantan tus piernas, Cris - le digo mientras muevo mis manos más cerca de su coño. Puedo ver su sonrojo desde su pequeño pecho hasta su cara. - Muy suaves y delicadas, al igual que el resto de tu persona. 

En el momento que llego a Clara el aroma del sexo femenino es más que evidente por toda la habitación. Cuando me arrodillo delante de ella, mi cara está casi al nivel de su coño tapado solo por una tenue tela roja. Su olor es muy fuerte, pero de una fragancia mucho más dulce que el picante y lujuriosos olor de la vagina de Ali. Mi pene pugna por salir de mis pantalones cortos cuando mis dedos llegan a la parte superior de los muslos de Clara. 
- Tienes unas piernas esculturales, Clara - le digo cuando mis manos avanzan hacia arriba de su muslo derecho. - No solo son suaves, largas y bonitas. La dureza de tus músculos las hace todavía más agradables al tacto y no tienen ni gota de grasa.
- Gracias, Diego - me dice ella, sonriendo seductoramente. 

Para no ser menos que su amiga Ali, ella no sólo se abre de piernas, además dobla las rodillas lo suficiente como para frotar su coño contra mis manos. Es sutil y no creo que nadie más lo note, pero su sonrisa me dice, sin lugar a dudas, que es una invitación para llegar más arriba y más adentro. En lugar de apartar las manos, presiono el borde de mi dedo índice contra el húmedo tanga, justo en la hendidura entre sus labios vaginales y estos se desplazan hacia los lados dejando a mi dedo justo sobre sus ninfas.. 
- Muy bonito, Clara - susurro en referencia al contorno de sus labios hinchados, que están atrapados y pegados al poco material del tanga, marcando toda su forma. - Me encantan los animales ungulados
- Mmm hmm - ella asiente, mientras poco a poco deslizo mis manos hacia abajo por la otra pierna y por la sonrisa que me dedica, creo ella sí que me ha entendido la referencia a la pezuñita que se la marca sobre el tanga.

Paso a mi tía. Me arrodillo delante de ella y sin quererlo mis orificios nasales se abren para recoger el delicioso olor de su coño excitado . Me hubiera imaginado anteriormente o no la mancha de humedad, lo que sin duda ha sucedido en este tiempo es que aumentado.
- Mis piernas, Diego - ella me amonesta, pues sólo miro fijamente el centro de su tanga. 

La humedad ha hecho que la tela esté casi transparente y estoy hipnotizado por los contornos de la vulva de mi tía detrás del pequeño triángulo morado.
- Claro, tita - respondo, mirando hacia abajo y rodeo con mis manos su tobillo. 

Me entusiasma la suavidad de su piel mientras desplazo mis manos por sus piernas bien formadas. Mi tía se estremece mientras la acaricio con mis manos, hasta llegar a la cima de sus muslos. 

¡Mierda! ¡Esta es mi puta tía, joder! Pero aún así, miro directamente a sus ojos, mientras mis manos permanecen deliberadamente apretadas contra el pequeño triángulo de color púrpura. La miro como pidiendo que detenga todo esto, que ponga un poco de cordura, pero los ojos de tía Laura se abren como platos e inhala una amplia bocanada de aire cuando muevo mi dedo ligeramente hacia atrás y adelante rozando de sus labios vaginales a través de la tela.
- Sus piernas son muy atractivas, tita - le digo, después de despejar mi garganta para poder hablar.

Tía Laura ni siquiera me responde. Ella sólo se queda allí mirándome como inhalo su aroma embriagador y deslizo mis manos por su pierna. Tomo una respiración profunda y me levanto para hacer frente al grupo
- Todas tienen las piernas muy atractivas - comienzo muy diplomático -Pero una de vosotras tiene unas piernas tan largas y torneadas que cualquier hombre que las mire debe imaginarse cómo se envuelven sobre sus espaldas, atrapándole en el interior de su cuerpo. Ella es....- me gro y señalo con el dedo - ¡Clara, tiene las mejores piernas!

Viene hacia mí y me da un nuevo beso en la mejilla
- Gracias, Diego - y añade en un susurro - Rodear un hombre con mis piernas y atraparlo en mi interior. - y remata ya más alto - Gracias por el premio, pero también aprecio el apoyo gráfico dado en su motivación. - hace una pequeña reverencia.
- Un placer - respondo.
- Motivación que tendré en cuenta en un futuro,... espero no muy lejano - añade.

La inteligente Clara siempre debe decir la última palabra.

Bueno, la mayor parte del trabajo está hecha. Ahora necesito otro receso.
- Señoras, necesito otra cerveza - Dije saliendo de la habitación y sonriendo a Clara.

La verdad, es que salí porque no quería saber mucho sobre la decisión que se iba a tomar sobre la última prueba.

Mi tía ya había dejado claro que eso de "la categoría de coñitos", era llevar las cosas demasiado lejos. Mencionarlo como broma estaba bien, pero llevarlo a cabo... Sin embargo, todos estábamos ansiosos y expectantes, sobre si se celebraría o no la prueba final. 

Estoy en la cocina, bebiendo tranquilamente una cerveza fresquita. Oigo la discusión en el salón. Clara y Alicia, están claramente a favor. No esperaba menos. Mi tía se resiste, pero creo que cada vez con menos fuerza ¿o son mis ganas? Bueno, no sé si al final me van a mostrar sus coños o no lo harán, de cualquier manera, ha sido una noche en el paraíso, no puedo tener queja.

Finalmente, y sorprendentemente, es Cristina la que da el argumento final a favor de la última prueba.
- Laura, sabes que esta noche era muy importante para mí. Sabes que nos hemos reunido por... mí - parece casi emocionada y desde luego enfadada - Está siendo una noche increíble. La más increíble de mi vida. Mucho más de lo que jamás hubiera imaginado.

Cristina, la que siempre da la razón a mi tía, enfrentándose a ella. Asombroso. Nunca, ni de pequeñas, la he visto así. Luego cambia el tono por otro más conciliador, implorante.
- Deja que pase lo que tenga que pasar. Es solo un juego inocente. Porfa... Deja que se celebre.

No he entendido gran cosa, pero supongo que mi tía por fin ha cedido, porque oigo los aplausos y los gritos de Clara y Alicia y finalmente a mi tía que me llama desde la sala.
- -Diego ¿Vas a tardar mucho? ¿Es que te estás bebiendo toda la nevera? - sabe que las he oído - Y trae otra botella de vino de la bodega. No sea que me arrepienta. 

No me hago esperar.
- Damas - les digo mientras entro de nuevo en la habitación, con una botella de vino sin abrir en una mano y una cerveza a medias en la otra. - Es el momento del... evento final.

Pero ellas parecen muy seguras de sí mismas. Las tres amigas de mi tía se miran la una a la otra, como si hubieran tramado algo mientras yo estaba en la cocina.
- Quítense los tangas y vuelvan a linearse - digo triunfante adoptando de nuevo mi papel de juez. 
- Nos quitaremos nuestras tanguitas, si tú te quitas los pantalones cortos - es Cristina, que parece desatada, quien me lo comunica mientras que las otras chicas asienten con conocimiento de causa.

Así que esto es lo que estaban tramando.
- Es lo justo - añade Clara.

Miro a mi tía Laura que levanta las cejas y se encoje de hombros, como diciendo, tú te lo has buscado. De todos modos, esto es lo que quería ¿no?

La noche acaba de dar otro cambio de timón y ahora parece que no estamos jugando al juego sobre quien es más atractiva. No sé a que jugamos. Quizás a los médicos. "Yo te muestro el mío, si tú me muestras el tuyo."
- Me parece muy bien - digo por fin y comienzo a desabrochar mis pantalones cortos

No es mal trato. Yo me quito los pantalones cortos y puedo inspeccionar cuatro coños de cuatro atractivas mujeres maduras.

Supongo que estoy nervioso, me tropiezo con ellos cuando intento quitármelos. Las cuatro mujeres se quedan inmóviles a la espera de que yo les muestre el... premio. Por fin consigo deslizar mis pantalones por las piernas. Veo sus sonrisas y su mirada fija en el bulto que se dibuja en mis calzoncillos blancos. Doy un barrido sobre sus maduros cuerpos casi desnudos. Descubro lujuria en sus ojos, fijos sobre mi pene rígido.

Decido dar un poco de dramatismo al último paso. Tiro de la cintura elástica y la voy pasando lentamente por encima de la cabeza de mi erecta polla. En ese momento ellas se ponen a gritar como adolescentes histéricas en su primera visita a un "boys". Ali y Clara sueltan un par de barbaridades. Cristina y mi tía aplauden, ríen y silban. Un cachondeo colectivo que continua cuando me quedo de pie desnudo, con mi erección apuntando directamente hacia ellas. Un cachondeo que me anuncia que todo parece ir bien, incluso con mi tía, que parece resignada. 
- Muy bonito, Diego - dice Clara alzando la voz para hacerse oír sobre el jolgorio general.
- Su turno - les digo yo, señalando en su dirección.

Rápidamente responden a mi petición. Empiezan a desatar las delgadas tiras de tela en sus caderas y las deslizan entre sus nalgas, exponiendo sus hermosas coños de mujeres hechas y derechas. 

¡Mierda! Mi pene se endurece aún más, si eso es posible. Tal y como me sugirió, el coño de Clara es completamente calvo, mientras que las otras mujeres tienen diferentes grados de vello púbico perfectamente recortado. Tía Laura tiene dibujado un lindo triangulo castaño claro, mientras que Ali tiene un corazón bien recortado de un pelo negro y rizado. La dulce Cristina tiene un hermoso pelo rubio, muy cortito, alrededor de su coño de color rosa pálido.
- ¿Qué hace que un chochito más atractivo que otro, Diego? - Cristina me hace la pregunta que yo me estaba haciendo ahora mismo. Decido contestar con sinceridad.
- Os lo hare saber cuando termine mi inspección.

Digo eso como podía haber dicho ¡No tengo ni puta idea! Medito un rato, pues aunque la decisión final, la ganadora, ya la tengo decidida, no es cosa de perder una oportunidad de oro. Por fin me decido y les digo.
- Esta vez lo vamos a hacer de forma diferente. Voy a evaluar uno cada vez. Vais a iros sentando en el sofá, apoyareis vuestra espalda contra el brazo, separareis las piernas sobre el asiento. Yo me sentaré entre las piernas extendidas para llevar a cabo mi inspección. - Aguanto la respiración a la espera de sus objeciones. 
- ¡Qué bien! - dice tía Laura - como si fuéramos al ginecólogo

Sarcasmo que Clara ignora y pregunta directamente por quien irá en primer lugar.
- Iréis en el mismo orden que hasta ahora, empezando por Ali - contesto. 

Alicia diligentemente recorre el camino hacia el sofá. Todos estamos ahora completamente desnudos y la habitación está llena de tensión sexual. Cada movimiento emite olores fragantes. La excitación se mezcla con tonos de vergüenza, pero nadie da un paso hacia atrás. 
- ¡Esperad! - grita tía Laura y todos la miramos expectantes. 

Tenemos miedo a que mi tía tire del enchufe, apague la música y nos deje sin la fiesta, pero en lugar de eso nos sorprende diciendo.
- No me quiero perder ni un detalle de esto, pero tengo que ir al baño - se ríe ante nuestras caras - ¿Podemos tomar un pequeño descanso?. 

Todo el mundo respira. Sus amigas la miran con aire cómplice. Yo no salgo de mi asombro. Se ve que ellas conocen a mi tía en un plano muy diferente. Seguramente por eso le han estado pinchando, saben perfectamente de que es capaz en un día de juerga.
- Claro, vamos a tomar un descanso - digo aliviado. 
- Vamos a llenar las copas y empezamos cuando todos estemos de vuelta. - lo dice Cristina, que está más que animada con su chochete al aire.

Me dirijo a la cocina para coger otra cerveza mientras veo la flexión de las atractivas nalgas de tía Laura, mientras se precipita por el pasillo hacia el cuarto de baño.

¡Joder! Hace dos horas que estaba arrastrando mi culo hacia la casa de mis padres, después de una pelea con mi novia, sin nada más en mi cabeza que no fuera pasar la noche de mal humor en mi antigua habitación y ahora... ¿Quién habría pensado que horas después estaría retozando completamente desnudo en la casa de mis padres con cuatro mujeres mayores que yo, igualmente desnudas? Por no mencionar mi intensa erección que ya parece un atributo más de mi persona, dado el tiempo que llevo con ella.

Ya estamos todos de vuelta en el salón, listos para la evaluación de la última categoría. Los coñitos. Todos vamos cogiendo posiciones, todos menos Ali, que no se ha movido del sofá. Sigue allí, preparada, con sus pernas abiertas. Toma con su mano diestra una copa de vino que le ofrece Cristina y se dispone a pasar su último examen. Yo me sitúo entre sus piernas y dirijo mi vista hacia su vulva abierta...

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