miércoles, 22 de junio de 2016

La reina

Casi se chocan, él baja en el ascensor del piso 20 y ella entra en el 15.
- Juana ¡ qué alegría!...
- ¿ De donde vienes?

Se abrazan con cariño y se besan en la mejilla.
- De entregar un informe a una empresa que está en el 20. ¿ Y tú?
- Siempre tan despistado. Trabajo de siempre en X&Y. 

No han dejado de mirarse con ternura. Ella, una mujer joven, 27 años, menuda, con el pelo negro recogido en un moño, los ojos azules, la cara ovalada, la nariz recta, fina, quizás un poco grande, la boca entreabierta deja ver unos dientes blancos, perfectos. Su sonrisa siempre ha sido un plus a su belleza. Viste un traje gris oscuro, con falda tubo que le llega unos dedos por encima de la rodilla, y deja ver una remera rosa pálido. Medías negras y zapatos negros de taco muy alto que hacen juego con la cartera del mismo color.

Él, recién pasados los 60, los 63 como ella sabe, el pelo un poco largo ya gris, la barba corta y blanca, ojos pardos, cejas grandes, ha sido y es guapo, con unos labios sensuales. Ni gordo ni flaco, imagen de la normalidad que acentúa la chaqueta de pana verde y el pantalón gris de gabardina. 

El ascensor llega muy rápido a la planta baja.
- Te invito a un café o a una coca , en el hotel de acá al lado, que tiene terraza y podemos fumar mientras me cuentas. Me apetece saber cómo estás, no sé nada desde que regañaste con Luís. Sólo tus gracias a mis whatsapps.
- ¿ Sabes que fuiste el único de tu familia que me felicitó la Navidad , el fin de año y mi cumple? Te acepto esa coca.

Él le pasa el brazo por el hombro, se acomodan y marchan hacia el hotel cercano. 

Ella le cuenta que le va bien en la empresa, que no ha tomado vacaciones, que el moreno es de terraza de casa de sus padres, que se está machacando en inglés, que cree que la van a mandar a Londres, que le hace ilusión...

Él la escucha complacido, apenas mete baza , sabe que necesita hablar y decir que está muy bien, que lo que ha pasado no le ha afectado. 

Entran en el hotel, pasan el vestíbulo, llegan a un patio grande con mesas y plantas. Se sientan juntos en un sofá de mimbre, ella sigue hablando. Él le ofrece un Lucky y enciende uno para él. Están fumando cuando llega la camarera, una coca para ella, un J&B con hielo y agua para él.
- Juana, sigues sin probar el alcohol.
- Sólo una copa de champagne para algunas fiestas.
- Eso y que no comes mucho son dos cosas que nunca me han gustado de tí. Si vas a Londres, tienes que tener cuidado, la mayoría soplan y comen ese tipo de comida que no te gusta.

Ha vuelto la camarera, que sirve las bebidas, deja en la mesa unos canapés. Ella coge uno, se ha quedado callada, él le abraza, acercándola.
- Tonta, ¡ que no es un crítica ni un consejo! Seguro que lo pasas bien y triunfas en Inglaterra. Eres una joya.

Ella empieza a hablar, no para, come de vez en cuando un canapé, fuma otro cigarrillo, mientras le explica en que va a consistir su trabajo, lo que significa en su carrera profesional, el éxito que es...

Él se ha separado un poco de ella para poder mirarla a la cara mientras charla. Ve una persona que necesita triunfar, ganar siempre, demostrarse a si misma que es una mujer que vale mucho. Habla concentrada en lo que dice, necesitada de aprobación, brillante pero frágil. Santiago piensa que está preciosa, con aquellos ojos tan azules, tan apasionada en su trabajo que describe con brillantez. 
- Pide otra coca – cola, ella para su charla y le sonríe con una profunda tristeza.
- Ahora no te puedo llamar suegri y exsuegri suena mal- se queda pensando- Yago, sabes una cosa siempre me ha molestado que me tomaras el pelo, por lo poco que como y que no bebo nada.

Llega la coca, toma un sorbo, se queda pensando.
- Yago. Tú, nunca te enteras de nada. Ves todo con ojos de vividor buena persona. Vas por la vida, intentando que la gente de tu entorno sea feliz, pero...no te enteras de lo que ocurre por muy consultor bien pago que seas.
- Puede que tengas razón, a mi edad no quiero hacerme problemas, sólo vivir tranquilo....no os analizo a las personas de mi entorno, sólo os quiero y procuro que anden lo mejor posible.
- Pues eso. Parece que no sabes que mi padre es alcohólico...y es terrible. Tú bebes, pero sólo una vez te he visto más para allá que acá. Un día que saliste a comer con tus amigos y volviste pasado de copas. Pero eras divertido, alegre, cariñosón...mi padre se pone agresivo...insulta..es una piltrafa humana que da asco. Yo no sé si tengo esos genes de adicción, me asusta, fíjate que fumo mucho, llevo 4 cigarrillos en el rato que llevamos, lo mismo me podía pasar con la bebida. Y lo de comer... soy menuda, mi madre era como yo y ahora...desde que papá le doy por tomar seguido, se ha descuidado y parece una bolita..

Él la mira muy serio, luego sonríe, la acuna en sus brazos, la separa para fijarse en sus ojos que se han nublado de llanto.
- Para mí siempre has sido una princesa....

A ella no le gusta que la traten de muñeca, de princesita , como si fuera una niña pequeña, sabe que parece menor de la edad que tiene. Pero él sigue.
- Ahora eres una reina. Te pareces a Leticia, tan lista, tan guapa, antes una princesa , ahora una reina.

Juana se ríe complacida.
- Pero es más alta que yo.
- No te creas que tanto y además tú eres mucho más linda..

Ella sigue riendo, y riendo le abraza y le besa. No saben cómo pero lo han hecho en la boca. Apenas un instante, suficiente para que algo haya cambiado. Se miran a los ojos, sorprendidos, es ella la que le agarra por el cuello y tira de él buscando otro beso. Pero es él el que rodea el cuerpo de la mujer apretándola hasta fundirse en un beso largo, sin final, que empieza con cariño y sigue con pasión. Se separan , se ven como nunca se han visto: un hombre y una mujer.
- ¡ Dios mío! ¡ Qué guapa eres!
- Vuelve a besarme...por favor.

Y se vuelven a besar, deleitándose el uno en el otro. Toman aire y repiten y vuelven a repetir.

Jadean cogidos de la mano, unidos por primera vez.
- Yago, quiero más.

Juana contempla como se levanta el hombre y va al mostrador de recepción del hotel, vuelve en apenas unos minutos. La toma de la mano, ayudándola a levantarse y le dice tranquilo:
- Vamos.

La lleva al ascensor y suben a uno de los últimos pisos, él mira como van las habitaciones y marcha hasta llegar a una, abre la puerta con la tarjeta – llave. Cierra y la besa. Es un beso largo, prolongado, en que ambos se entregan al amor recién nacido. Se separan y se miran, van hacia la enorme cama, por la ventana entra la luz de la tarde. 

Junto al lecho, él se quita la chaqueta, ella le imita con el saco. Él se desabrocha el cinturón y deja que le caigan los pantalones, se descalza y los saca. Ella tarda más en bajarse la falda, mientras él se quita los calcetines. 

Están en camisa, él lleva boxer a cuadros, a ella la blusa le tapa la braguita. Se despojan de las camisas, sin dejar de mirarse.

Ella se acerca a él y le besa, ahora con zapatos de taco, y el hombre descalzo, no tiene que hacerlo de puntillas. Las lenguas juegan el desafío del placer y del encuentro íntimo. Él aprovecha para soltar el corpiño. Cuando se separan , ella lo deja caer. 

Está frente a él, con una pequeña bombacha blanca, las medias negras que dejan al aire el final de sus muslos. Tiene los senos pequeños, colinas en que en las cimas, areolas de un beige muy claro parecen la nieve en la que los pezones duros como garbanzos son el remate de los picos
- Eres preciosa. La mujer más hermosa que he visto en mi vida.

Ella sonríe, le emociona la admiración del hombre.
- Yago, no me mientas , que tienes fama de haberte cogido a minas auténticas bellezas.
- Ninguna como tú. 

Juana va avanzando hacia él que retrocede hasta tocar la cama.
- Déjame hacer a mí.- pide la mujer y tira del calzoncillo hasta que cae a los pies. La polla del hombre no es larga pero está gorda, muy gorda. Todavía no tiene la dureza pétrea pero se levanta orgullosa.
- Túmbate.- mientras levanta las manos y se suelta el moño, mueve la cabeza y sus largos cabellos le cubren el pecho. Tiene el pelo liso, hermoso, siempre ha estado orgullosa de él, lo ha cuidado, mimado, se lo coloca de modo que sólo tape los senos. 

Él ha abierto la cama, coloca los almohadones en el cabecero para quedar semi incorporado. Ella se inclina para quitarse la bombachita.
- Por favor, no te saques las medias y ven.
- Eres un perverso....Quiero que te quedes ahí.

Sube a la cama, se acomoda apoyando su concha en el pierna del hombre, toma la verga con la mano y baja la cabeza para chuparla.

Yago siente la lengua de la mujer lamiendo su pija, después cómo se la mete en la boca . No puede verlo, el cabello de Juana , suelto, libre le tapa el vientre. Lo sabe hacer, mama bien, sin prisas, jugando con los dientes, los labios y la lengua. Nota la humedad del coño en la piel
- Por favor , no sigas.- le pide, La nota dura, tiene miedo a correrse muy rápido y sabe que no tiene fuerzas para una segunda bala. 

Ella levanta la cabeza, le mira alegre, contenta, sus dientes perfectos se muestran en la sonrisa de orgullo que luce su rostro.
- ¿ Y?-
- Ahora me toca a mí. 

La agarra por los hombros y la tumba en el lecho. Se queda libre, acaricia el coño de la mujer, está empapado. Le abre las piernas, se coloca entre ellas, apoya el glande en la puerta de la feminidad y entra. Se apoya en las manos para no cargar su peso sobre ella. Va despacio, tiene una vagina estrecha aunque bien lubricada, la llena con toda la longitud de su arma. El sable enfundado comienza a entrar y salir, lo hace sin prisas, pero con fuerza.

Juana ha levantado los brazos , se sujeta al dosel de la cama, y recibe feliz los ataques del macho. Sabe follar, la está llevando al punto de no retorno. Se contiene las ganas de gritar, se concentra en el placer que le da la estaca que la penetra. Visualiza el deslizar y comprende que está llegando. Cierra los ojos cuando siente la ola, él sigue hasta que ella acaba. luego para. Juana levanta el torso, le pasa las manos por el cuello y le besa feliz.

Entonces él le agarra por la cintura y sin sacar la polla, la levanta, la deja apoyada en sus rodillas y despacio se tumba. Ahora es ella la que está encima. 

Él acaricia con las palmas los senos de Juana, que empalada empieza a moverse despacio arriba y abajo. Santiago se ensaliva el índice y el pulgar de cada mano, los usa para jugar con los pezones de la mujer. Es su único movimiento, deja que sea Juana la que lleve el ritmo del polvo.

Su subida y bajada se van acelerando, la vagina llena de la verga le transmite una sensación de plenitud y placer alocado. Él empuja su cuerpo hacia atrás, la dura estaca quiere raer la parte delantera de la gruta de sus sexo. Se apoya en los muslos del hombre, que ataca el borde de su concha con el dedo en contacto con su clítoris. Cuando lo acaricia, ella se vuelve loca, su cabalgada se convierte en salvaje.

No puede reprimir los gritos.
- Sigue ….me matas...¡qué gusto!...

Ahora él empieza a moverse, quiere derramarse en ella. Juana quiere que lo que siente sea eterno, pero no aguanta más.
- Ahh ...ahh.....ahh.

A los gemidos de su orgasmo , se une la voz del hombre que la anima.
- Así...así ...uaaauuuu.

Recién ha acabado cuando la inunda el semen del hombre. Ella se inclina reposando en el pecho de él, que comienza a levantarse haciendo que Juana vuelva a quedar tumbada, plena de placer, con la mirada perdida.

Cree que es un sueño cuando él sale de ella y le abre los muslos, ha puesto la cabeza entre ellos, su lengua recorre sus labios íntimos y llega al botón rosado, duro, excitado, y lo lame.

Una corriente le recorre la columna y le llega al cerebro, en el que se dispara una alarma ante el nuevo placer, desconocido para ella. Como un fluir salvaje le llega un nuevo venirse, que se repite dos veces más.

La intensa sensación hace que los jadeos pasen a gritos, no puede aguantar controlarse en sus orgasmos. Él deja que repose y vuelve al ataque. Juana inicia un viaje a un mar de oleaje en el que las explosiones se repiten como pequeñas ondas, que van acumulando energía, hasta que estalla en una gran bomba. Se desmaya.

Han sido apenas unos segundos en que ha estado en el más allá, en que ha alcanzado un sublime relajo. Vuelve en sí acunada en los brazos del hombre que le acaricia y le besa la frente con mimo.
- Nunca lo había hecho así.....Creí que me daba un infarto.
- Estate tranquila.....eres una reina a la que hay que dar gusto.

Sin darse cuenta, agotada, ella se duerme. No sabe el tiempo que ha pasado cuando se despierta, sólo ve el cielo oscuro a través del ventanal. Santiago está a su lado, la besa mimoso.
- ¿ Cómo está mi dormilona?
- Me has cansado tanto que ...¿ qué hora es?.
- Las ocho...no has dormido tanto...sólo has echado una cabezada. ¿ Quieres que cenemos juntos?...Yo he llamado a Marisa diciendo que llego tarde, que tengo comer con los clientes. 
- Eres un pirata mentiroso y engaña mujeres. Sí me encanta que cenemos juntos y...¿podemos repetir?. Ha sido ….algo salvaje.
- Mi reina, uno no tiene 20 años, que ya ha cumplido los 60 y ..no tiene tanta munición.
- Bueno...cenamos y ..creo que ..
- Lo que puedo es darte conversación...la lengua no se cansa. Y si quieres quedarte a dormir en el hotel, mañana vengo a primera hora con el arma recargada. Tú decides.

Juana toma el celular y avisa en casa que se queda a dormir con una amiga. La conversación por la otra parte se prolonga. Ella corta con : 
- Sí , mamá, no te preocupes ya lo arreglo.
- ¿ Qué te contaba tu madre?
- Nada, bobadas...que no puedo ir mañana a trabajar con la misma ropa.
- Tiene razón y más con esa carrera en las medias. Si vamos ahora , llegamos al Bulrich , compramos algo y luego comemos ligero en Sotto voce.
- No me extraña la fama que tienes. Sabes lo que nos gusta a las mujeres. Pero hablando de cena ...quiero que no te llenes para que te quede hambre para comerme luego..mi lobo.

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Juana come un bombón y se mira desnuda en el espejo. Se gusta, sonríe cuando ve que no tiene el pubis bien depilado, ella que siempre está pendiente de los detalles, que procura no tener ni un vello en el cuerpo, para que destaque su larga melena, tiene ahí pequeñas puntas de negras que denotan que hace un tiempo que no se hace una depilación total. Abre el grifo, deja que salga el agua caliente, se humedece la zona, toma el sobre de afeitar del hotel, saca la crema la extiende despacio con los dedos sobre su piel delicada , toma la hojilla y empieza a segar concienzudamente su intimidad. Comprueba que está suave como el culo de un bebé.

Se pone el gorro de baño y se ducha. Bajo el agua mientras se acaricia al enjabonarse con las manos , le pasa por la mente la posibilidad de masturbarse. - - Sería una viciosa extrema - se dice a si misma- Me he venido en unas horas más veces de las que pudiera haber soñado en toda mi vida.

Se seca con un toallón enorme, suave, va al dormitorio, le encanta la cama tan grande, mira antes la ropa que le ha regalado Santiago. La camisa negra , el corpiño color carne con aros y relleno que le aumenta el busto, el tanga. Los dos pares de medias gris ceniza, por si les rompe alguna cuando vuelvan a estar juntos en la mañana. Porque él ha quedado en volver a desayunar con ella y a desayunarla.

Mientras se adormece piensa en que la ha tratado como una reina, pero hay algo más que la hace enormemente feliz : le ha puesto los cuernos a Marisa, la madre de su ex pareja.

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