miércoles, 8 de junio de 2016

Historia de infidelidad con mi sobrino II

Después de haberme masturbado pensando en mi sobrino salí del cuarto decida a excitarlo y jugar con él, me propuse que de ahora en adelante me vestiría muy sexy cuando estuviera con mi sobrino, vestidos más cortos, shorts ajustados, mini faldas, más tacones, esa fue mi primera estrategia y la aplique desde esa misma noche que me masturbe pensando en mi sobrino.

Esa noche cuando salimos a cenar solos mi sobrino y yo como de costumbre, me puse un vestido corto escotado negro, dejaba ver muy bien mis senos y mis piernas. Cabe resaltar que no me puse brasier y solo tenía un hilito negro pequeño y tacones para salir. Aunque salí muy sexy, mi sobrino lo notaba igual, sin actitudes raras. En el restaurante muchos hombres me miraban y lo podía notar me sentía muy bien la verdad. 

Luego de esa noche seguí con mi juego un par de días en mi casa y en los viajes que hacíamos, utilizando la ropa más sexy para la ocasión, siempre buscando que él me viera, e intenté agregarle algo más, intentar abrazarlo mucho para que sintiera mis senos en su pecho y también cuando me fuera a saludarlo o a despedirme de él, intentar darle un beso casi en sus labios, a ver como reaccionaba. Casi 3 semanas hice eso, como veía que no me decía nada y varias veces que en las noches me despedía de él, notaba cuando me pegaba a él, su pene crecía pegado a mí y yo encantada por dentro pero no nada decía. Decidí dar un siguiente paso, dije que debería atreverme más para intentar excitarlo más y así lograr que mi sobrino llegara a tener algo conmigo, como yo me lo merecía. 

Decidí entonces dejar mi ropa interior en el baño, o por fuera de la lavadora para que el la viera y así empezara a excitarse más viendo mi ropa interior, también decidí que cuando estuviera sola con él, salir en toalla, dejarme ver en ropa interior o cómo íbamos muchas veces a la finca de la familia, decidí comprar unos bikinis nuevos, más pequeños para haber que ocurría. Así fue, recuerdo que un par de veces, al principio simplemente cogía mi ropa interior y la llevaba a la lavadora. Ya luego decidí empezar a que me viera en ropa interior y varias veces lo expíe haber que hacía con la ropa después de eso y veía que ya la cogía, la miraba y varias veces lo vi oliéndola y eso me excitaba muchísimo, saber que ya estaba excitando a mi sobrino me hacía mojar de gran manera. 

No recuerdo exactamente, pero ya me masturbaba mucho más de lo normal para mí, después de espiarlo, de verlo salir del baño, me imaginaba su verga y todo lo que me podría hacer con ese cuerpo joven y me venía a chorros pensando en él. Así duramos casi un mes más, yo dejándole mi ropa, abrazándolo mucho, intentando hacer cualquier cosa para que cayera. Algo que jamás olvidare, fue un domingo a eso del mediodía, estábamos solos ambos, mi esposo como cosa rara de viaje. 

Me había masturbado antes de bañarme y había dejado un hilito azul marino muy mojado de mis fluidos, me bañe y la deje detrás de la puerta del baño, para que mi sobrino la pudiera ver. Salí del baño, me vestí y pedí el almuerzo. Cuando pase por el baño, estaba medio cerrada la puerta, me dio curiosidad y lo espié como era normal en mí y note que mi hilito no estaba en la puerta, noto a mi sobrino y lo veo como se masturba, mientras con la otra mano tenía mi hilito en su cara mientras lo olía, cuando lo vi, mis fluidos empezaron a mojar mi hilito que me había puesto y de inmediato me fui a mi cuarto, me encerré e imaginaba como si el me cogía en la ducha, así hasta venirme. Me imagino que él también estaba pensado en mí y como me cogería en la ducha, lo cual me llenaba de mas placer. Pero dije que esto no podía seguir así, me estaba volviendo en una loca imaginando cosas, ahora lo que quiero es tocar o que por lo menos el me toque a mí. 

Así pase pensando cómo 2 semanas, para hacer para que mi sobrino pudiera tocarme y sentirme, así hasta que decidí ir a la finca, mirar que todo estuviera bien y de una vez distraernos un rato, algo de piscina, sol no nos caería mal. Viajamos mi esposo, mi sobrino y yo, el primer día todo ocurrió con total calma, con mi marido no podía hacer mucho. Pero el destino quería que yo estuviera sola con mi sobrino, al segundo día a mi marido lo llamaron y le toco irse para la ciudad a arreglar asuntos de su trabajo. Y qué mejor que celebrarlo que poniéndome un bikini pequeño blanco y un top de bronceo, para mirar como reaccionaria mi sobrino. Ya eran como las 3 de la tarde, muy buen sol, cuando bajé a la piscina y me senté en la silla de bronceo mi sobrino me reparaba muchísimo y eso me encantaba. 
T – Santiaguito amor, ¿me podrías hacer un favor? 
S – Si claro tía dime. 
T – ¿Me podrías poner bronceador en la espalda? 
S – Claro tía. 

Salió de la piscina se secó, se veía genial en su pantaloneta. Me saque el top y me puse boca abajo, para que me pudiera poner bronceador en toda mi espalda, me lo puso suave y muy bien por toda la espalda y luego empezó con mis piernas hasta subir a mi trasero, en el cual se demoró unos buenos minutos y masajeaba muy bien mi trasero y eso me encantaba, tanto que sentí un poco mojar mi vagina (Siempre mantengo bien depilada, me encanta estar sin nada de vello. Igual me gustan los hombres, sin nada de vello) con lo que él hacía. Esa escena al día siguiente se repitió un par de veces y con sus manos siempre me hacía sacar un par de gotas de mi vagina, mientras yo imaginaba como sería que el tocara mi vagina y diez mil cosas más volaban por mi mente. 

Ahora necesitaba ganarme su confianza, ya que muchos pensamientos de él me los estaba ganando, ya que cuando lo espiaba se tocaba con mi ropa interior, o momentos después de haber estado conmigo, eso me encantaba. Ahora lo mejor era hablar con el mas íntimamente y porque no, masajes o algo así. Y me tenía que inventar alguna excusa, él había seguido normal conmigo, venia normal a mi casa, me miraba mas eso sí, y yo me seguía masturbando pensando en él. Como al mes de haber pasado lo de la finca un jueves vino a mi casa porque lo llamé y le dije que me estaba doliendo la espalda y se me ofreció a hacerme un masaje. 

Llego a la casa normal, le abrí: 
S – Hola tía ¿Cómo sigues? 
T – Hola Santi, más o menos, me duele algo en la parte baja de la espalda. 
S – Que mal tía, pues vamos te doy el masaje a ver si te lo puedo quitar un poco. 
T – Claro Santi 
S – Tía ¿acá en la sola o en dónde? 
T – Vamos a mi cuarto allá estaré más relajada. 

Subimos ambos, el detrás de mí. 
S – Tía ponte tu pijama de una vez y así te doy el masaje 
T – Santi ¿te incomoda que me quede en ropa interior? 
S – Emmm no tía, para nada. 
T – Dale Santi, sal un momento. 

Me desnude, solo me deje mi hilo negro y me acosté boca abajo en mi cama. 
T – Santi entra! 
S – Guau tía. 
T – ¿Qué paso? 
S – No nada tía, acá traje un aceite de mi mama para hacerte el masaje. 

(Imagino que dijo guau, porque estaba solo con mi hilo y mi trasero se debió de haber visto muy genial. Además, como tenía mis piernas algo abiertas, debió haber visto algo mas). 
T – Ven entonces Santi 

Se hizo al lado mío, puso aceite en sus manos y empezó a darme el masaje por toda la espalda, yo lo único que hacía era imaginar cosas. Me volteo y lo miro, veo su tremenda erección en su pantalón y vuelvo cierro mis ojos y mientras me hacia el masaje, imagino que haría con su erección, y me empecé a imaginar que lamia su pene con mi lengua, que también lo pasaba por mis pechos y finalmente me lo metía todo por mi vagina, sentía como me mojaba cada vez más. 
S – Tía ya terminé ¿Cómo te sientes? 
T – Mucho mejor, me ha ayudado tu masaje, eres un amor. 
S – Tía ¿Qué hago con este aceite? No puedo botarlo 
T – Santi si quieres, ponlo en mis piernas 
S – Claro tía 

Sin pedírselo me empezó a dar un masaje en mis piernas y subió a mi trasero, lo masajeaba como en la finca y me encantaba. Yo solo volteaba, lo miraba y le decía: “Santi sigue, eres un amor”, al rato de darme el masaje me hizo venir tocando mi trasero, moje un poco mi hilito e intente disimularlo lo que más pude, pero sé que él se dio cuenta. 
S – Bueno tía ya terminé, me iré a dormir, descansa. 
T – Dale Santi, gracias por todo, eres el mejor. 
S – Tía gracias, tu eres la mejor. 

Salió de mi cuarto, cerré bien la puerta con seguro y noté mi hilito muy húmedo. Me acosté y me quede pensando en todo lo que podría hacer con mi sobrino, con todo el tiempo que mantenemos solos, así casi por media hora, me puse solo una camiseta y fui a ver que hacia mi sobrino. Y me lo encuentro como todo empezó, masturbándose en la habitación de huéspedes, yo detrás de la puerta viéndolo como gemía del placer, fijo estará pensando en lo que acabo de ocurrir en mi cuarto, yo detrás de la puerta me empiezo a masturbar, mi vagina aun esta mojada y me meto un par de dedos. No aguanto más y voy hacia mi cuarto, ni alcanzo a ver como corre y cuanta leche tenia para mí, cojo mi consolador y sigo el proceso en mi cama, abierta de piernas, meto mi consolador y lamo mis jugos vaginales de él, así hasta terminar a chorros, y mojar parte de mi cama. Imagino que mi sobrino también estará terminando lo suyo, ambos en diferentes cuartos, pero pensando en la otra yo creo. Descanso un rato y antes de dormirme completamente desnuda, me digo a mi misma, que esta sería una de las últimas noches en la que me masturbo, próximamente tendré a mi sobrino en mi cama, haciéndome todo lo que al le plazca.

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