viernes, 10 de junio de 2016

Historia de infidelidad con mi sobrino III

Hola a todos, antes de empezar el relato de hoy les quiero agradecer a todas las personas por sus correos electrónicos, he recibido más de 200 correos en este par de días que llevo publicando este relato, de verdad me satisface mucho y me anima a seguir escribiendo.
Quisiera responder a todos y cada una de las personas que me escriben, pero por favor les pido comprensión, también tengo un trabajo y esto lo hago porque me excita y me excita muchísimo más que les guste mi relato. Pero tengan presente que leo cada uno de los correos que me mandan, en cuanto a la foto que muchos me piden, estoy pensando en publicar un link donde puedan ver como soy físicamente, pronto les tendré información.

Bueno después del paréntesis anterior, ahora sí al relato. Al día siguiente del masaje, ese viernes me había levantado decidida, ese fin de semana que tenía a solas con mi sobrino tenía que pasar algo, un acercamiento más allá de lo que había venido sucediendo. Yo para aquel entonces tenía 42 años y el 16 y la verdad ya estaba cansada de masturbarme, y ahora quería su verga con toda su leche para mí. Por cosas de la vida, mi sobrino recibió una llamada y tuvo que que salir con su papá ese viernes, antes de que se fuera ese día en la mañana, invente la súper excusa de “Tener que mover unas cajas” el sábado y que, si podía venir a ayudarme, por su puesto acepto y me dijo que vendría el sábado y que me acompañaría hasta el domingo en la noche que llegase mi esposo. Sabía que entre esos dos días era mi oportunidad de tener a mi sobrino para mí y todas sus locuras, entonces decidí ese viernes ir a hacerme el manicure, pedicure, depilación con láser y emparejar mi bronceo, todo con tal de estar lo mejor para él, en eso pase todo el viernes y el momento era el sábado.

El sábado me desperté, me puse un short corto blanco, un hilo también blanco, unos tenis y una blusa ombliguera gris, que dejaba ver muy bien mis senos. Obvio tenía que mover unas cajas, pero no era algo de mayor importancia y antes del mediodía mi sobrino llego a mi casa, todo normal nos saludamos como siempre casi de beso en la boca y mientras el movía las cajas intentaba cogerlo, agarrarlo para que sintiera mis pechos, también intentaba hacer una que otra pose para que viera mi trasero y varias veces lo vi como miraba mis senos y mi trasero, eso me encantaba y sabía que todo iba por buen camino. Después de terminar de mover esas cajas en el patio, almorzamos juntos y a veces lo veía como miraba mis pechos, yo no decía nada, pero hacia lo posible para que se vieran bien para él. En el almuerzo le propuse de descansar un poco, organizarnos y luego más tarde, salir a comprar algo que necesitaba y que cenáramos en la noche juntos en mi casa, a lo que mi sobrino me respondió que le parecía perfecto y que tenía pensando salir en la noche con unos amigos. Yo solo decía por dentro de mi “Ya miraremos, en donde terminas esta noche”.

Pues después del almuerzo, nos fuimos a descansar un rato, yo me fui a dormir en solo hilito. Me desperté después de una hora de sueño, me duche de nuevo y busque en mi armario lo mejor para salir con mi sobrino y para la cena con él. Saque un vestido corto negro con algunos detalles en gris en tiras, me hace ver genial mis senos, unos tacones de 15 cm de altos también negros, un bolso que combinara azul oscuro y lo más importante un hilo semi transparente negro oscuro, de los últimos que había comprado. Mi sobrino también estaba bien, un jean ajustado le quedaba bien, una camisa, unos tenis y un saco en su espalda, se veía muy bien y en el centro comercial varias niñas lo saludaban. En el centro comercial varios hombres me miraban y también mi sobrino más de una vez lo vi mirándome mi trasero y mis pechos, en el carro de regreso a casa igual lo notaba que me miraba mucho, yo sabía que entre más le mostrara más lo excitaba, así que me subía un poco más mi vestido.

Llegamos a mi casa ya en la noche, mi sobrino me ayudo a bajar todo del carro, desempacar algunas cosas y ponerlas en su lugar. Yo fui a mi cuarto, desempaqué algunas cosas que había comprado para mí, las guardé y decidí quitarme mi hilito, salí de mi cuarto y fui a donde mi sobrino que estaba en la sala, me dijo que todo estaba listo. Preparé la cena mientras él ponía la mesa, algo que siempre hacia y pues nos sentamos a cenar, algo normal pero esta vez decidí tener una charla interesante con el haber que ocurría. Cuando me senté en la mesa, subí un poco el vestido y creo que mi sobrino pudo notar que no tenía ropa interior.
S – ¿Tía y como sigues de tu dolor de espalda?
T – Muchas gracias Santiaguito, me sirvió mucho. Ya no me duele en lo absoluto
S – Gracias tía.
T – Deberías dedicarte a hacerme masajes o algo así jajaja
S – jajaja tía que comida tan rica.
T – Gracias Santiaguito, ojalá te guste mucho.
S – Si tía.
T – Veo que tienes muchas amigas y admiradoras.
S – Jajajaja tía, solo amigas del colegio y amigas de fiestas no más.
T – Pero las tienes locas a todas.
S – No tía ¿Por qué lo dices?
T – La manera en que te miran y ¿tu novia?
S – No tía no me haga sonrojar, y novia no tengo, ahora mejor así solo.
T – ¿Y porque solo mejor?
S – Tía así puedo hacer lo que quiera, con quien quiera.
T – Que niño más liberal.
S – Claro tía, me encanta que podamos conversar así.

Mientras me decía eso podía notar como miraba mis pechos y comía lentamente, así que cruce mis piernas debajo del comedor hacia el lado de él y con mi tacón tocaba su pierna.
T – ¿Porque lo dices Santi?
S – Porque pensé que no podíamos hablar de otras cosas que no fuera de familia y estudio tía.
T – No Santi, claro que podemos hablar de lo que quieras.
S – Gracias tía, lástima que solo seas eso mi tía.
T – No Santiaguito, no me veas así si no quieres, me puedes ver como una amiga más para ti. (Mientras le decía eso más le tocaba su pierna con mi pie).
S – Guau tía, que rico una amiga como tú.
T – ¿Por qué dices eso?
S – Tía mírate eres toda una señora, ya con experiencia, al cambio mis amigas son unas niñas irritantes, tú debes saber más de la vida.
T – Gracias amor, y pues si puedo saber algunas cosas más, y de ahora en adelante quiero que me veas como tu amiga.
S – Gracias tía, además mírate eres súper guapa, mi tío (Así le dice de cariño a mi esposo, aunque no es su tío) esta hecho contigo, guapa, trabajadora y buena mujer.
T – Santi gracias, y pues para que veas, la vida no es siempre de color de rosa (No lo niego con sus palabras me iba a hacer mojar) pero ¿porque dices que soy guapa?
S – Tía, he notado como muchos hombres te miran cuando sales.
T – ¿Solo por eso? No te creo.
S – Si segura tía.
T – Sé que no es así, dime! (Mi pie ya iba por su muslo y cada vez más me excitaba)
S – Tía, bueno te diré la verdad. Desde hace unos días te he visto y tienes un cuerpo genial.
T – ¿Solo eso Santiaguito?
S – Bueno tía, el día que te puse bronceador en la finca me di cuenta que tienes un cuerpo genial. Y antier que te di tu masaje lo confirmé.
T – ¿Y qué fue lo que más te gusto?
S – No tía no me preguntes eso, por favor.
T – Jajajaja dime no me pondré brava, ya estamos entre amigos, ¿No?
S – Si tía, pero…
T – Sin peros, dime Santi.
S – Bueno tía, la verdad tienes un cuerpo muy bonito, tu abdomen, ni mis amigas lo tienen así jajaja también tienes unos muy buenos pechos y ….
T – Sigue… (Ya estaba más excitada y sabía que iba por muy buen camino).
S – Tía y también tu trasero, lo tienes genial.
T – Jajaja gracias amor, viste que no era tan difícil.
S – Pues si tía.
T – Que bueno y ¿te imaginabas hablar de eso conmigo?
S – La verdad no tía, pero hasta rico ahora que somos amigos.
T – ¿Y si pudieras tocar algo de mí que sería?
S – Ay tía, tú y tus preguntas. Pero igual me tocara responder, pues ya te toqué tu trasero y me encanto, ahora sería tus pechos, pero eso no pasara.
T – Jajajaja mírate como te pones de rojo.
S – Quien no tía.
T – Espérame iré por el postre.

Me pare de la mesa, fui a la cocina, me acomode el vestido para que se vieran mejor mis pechos y subirlo un poco. La verdad estaba muy excitada y sabía que era el momento de aprovechar, así que apague una luz para que quedáramos solo iluminados por una luz de fondo de la sala. Fui hasta el comedor y sin que dijera nada, lo corrí algo atrás de la mesa y me senté encima de él mirándolo de frente.
T – ¿Y qué tal si te digo que tu postre hoy soy yo? ¿Y que si puede pasar que me toques mis senos? Que tantas miras.

Puse mis manos sobre sus hombros y lo intenté besar, a lo cual era perplejo, mis labios besaban a los suyos, pero él no reaccionaba. A los instantes reacciono, se dio cuenta de lo que pasaba y me beso, ahora sus labios se pegaban bien a los míos, su lengua jugaba con la mía, mientras que sentía sus manos en mi trasero y espalda. 
S – Que rico tía.
T – ¿Te gusta?
S – Me encanta.

Nos entrelazamos en otro beso, yo por dentro dichosa porque por fin cumplo lo que por tantos meses he añorado y ahora podre tener muy de seguido para mí. Ahora siento una de sus manos por mi muslo, yo le quito su camisa y él se deja, empieza a besar mi cuello como si tuviera algo de experiencia y yo arqueo algo mi cabeza mientras le cojo su cabello.
S – Tía, que rico me estas cumpliendo algo que quería desde hace tiempo.
T – Amor también me haces muy feliz, y no sabes cuánto espere para estar así contigo.

Mientras le decía esto y le daba pequeños besos, le quite su correa y desabroche su pantalón, él se quitó sus tenis también.
S – Tía ahora, me dejaras por fin…
T – Son todas tus tuyas Santiaguito. (Le pongo mis pechos en su cara)
S – Que delicia tía.

Les daba pequeños besos a mis pechos, e intentaba bajarme las tiras de mi vestido para poder bajarlo. Mientras el hacía eso, yo me subo el vestido hasta mi ombligo más o menos y desabrocho bien su pantalón, me siento encima de él de nuevo y siento su tremenda erección en mi vagina, me empiezo a mover a medida que me toca con sus manos mis pechos y lame mis pezones de una manera muy buena. Siento que mi vagina se empieza a mojar cada vez más, le mojo hasta su jean y ahora con una mano busca mi vagina, yo abierta de piernas encima de él, la encuentra mojada por completo.
S – Que rico tía (Siento como toca mi vagina y me habla a mi oído) hoy viniste preparada, no traes nada.
T – Hoy te quiero para mi pase lo que pase, cueste lo que cueste (Le muerdo suave sus labios mientras le digo esto).
S – Tía, hoy te mostrare todo lo que te he pensado.
T – Y yo a ti amor.

Diciéndole esto, me paro y le quito su jean y sus medias. Le masajeo su pene por encima de su ropa interior y lo beso lento. Me arrodille y la baje su ropa interior, ahora tenía a mi sobrino todo desnudo para mí y como lo había imaginado lo primero que haré será darle buen sexo oral. Le sobo toda su verga con mis manos y luego le doy pequeñas lamidas a su gran cabeza, luego lamo a lo largo de su verga que me encantaba. Posteriormente me la empiezo a meter toda en mi boca hasta que me la meto por entero, miraba a la cara a mi sobrino, el solo gemía y me decía “Tía esto es una maravilla” “Esto es un sueño”. Me cogía del pelo y eso me encanta, me la metía completa a mi boca, me la sacaba y lamia sus huevos también, así por un rato, hasta que me dijo que parara.

Me paro y él se para de la silla también, nos fundimos en un beso nuevamente, mientras el metía un par de dedos a mi vagina y yo le masturbaba su pene, en ese momento mi vagina era solamente agua, ya me había venido un montón. Me volteo, le doy la espalda siento su pene en mi trasero y me lleva hasta la sala, hasta el sofá más grande.
T – Ven quiero toda tu verga en mi vagina.
S – Me encanta tu gallo tía, me mata.
T – Ven y métemela toda
S – Espera… busco un preservativo.
T – No! te quiero así, sin nada para mí, no pasara nada.

Intento quitarme los tacones, pero me dice…
S – No tía quédate así, me gusta más así.
T – ¿Ah sí?
S – Si tía, me excitas mucho mas así.
T – Para ti, todo lo que me pidas amor.

Me acuesto en el sofá, con mi vestido recogido en el abdomen y los tacones puestos. Abro mis piernas, una por encima del espaldar del sofá y la otra abierta, el me agarra de mi pierna abierta y me da unas pequeñas lamidas en mi vagina.
T – Amor no me hagas sufrir más, métemela por favor.

Se hace entre mis piernas y siento su verga encima de mi vagina, yo lo agarro con mi mano y me lo introduzco todo en mí, me encanta. Ambos gemimos y el empieza a penetrarme a un ritmo lento y va subiéndolo a medida que yo gimo y el me agarra de mi cintura, intento entrepiernarlo. Así hasta que llega a un ritmo rápido, siento sus huevos pegar duro con mi trasero “Dame más Santi, más, más”, paramos, se hace encima de mí, aun con su pene adentro y nos damos un beso apasionado, nuestras lenguas luchan. Se para y le digo que se siente en el sofá, yo me siento en el sofá encima de él, ahora es mi turno.
S – Tía déjame tocarte tu gallo.

Introducía dos y luego tres dedos dentro de mi vagina, yo estaba súper empapada. Los saco de mi vagina y los llevo a mi boca, los lamo mientras siento que juega con su verga en mi vagina. No aguanto más, la agarro y me la meto toda, gemimos de placer y empiezo a saltar encima de él.
T – ¿Te gusta?
S – Me encanta tía, que manera de moverte.

Empieza a lamer mis pezones mientras me agarra de mi cintura, y entre penetración y penetración, las ganas de venirte aumentan.
S – Sigue tía me encanta, me harás venir.
T – Santiaguito que verga te mandas.

Pego un grito de placer, arqueo mi espalda y siento que me vengo a chorros con la verga de mi sobrino dentro.
S – Ay tía que delicia, como te vienes.

A los instantes siento como toda su leche me llena por dentro mi vagina, me muevo suave, aun tirito de mi orgasmo y él se mueve a compás de sus venidas y siento la cantidad de leche dentro de mí, mis piernas tiemblan y me enlazo en un beso.
S –Tía espero que esto nunca acabe.
T – No va a acabar amor.

Nos quedamos descansando, yo encima de él, hasta que su pene se hizo pequeño dentro de mí, nos besábamos y nos secábamos el sudor el uno al otro.
S – Con esto me has ganado tía, ya no quiero salir y querré mantener acá contigo.
T – Esa es la idea amor.

Me pare del sofá y él se paró detrás de mí, le di la espalda y me abrazada desde atrás, mientras su mano buscaba mi vagina, lo llevaba a mi cuarto, después de encontrarla metía un par de dedos en mi vagina
S – Que rico gallo tía, me fascina. (Sentía como salían gotas de su semen de mi vagina).
T – Ven vamos a mi cuarto, que la noche es joven y nos queda mucho por hacer.

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