martes, 28 de junio de 2016

El huérfano que no lo era II

Después de las revelaciones de mi tía Serena aproveché que estábamos los dos en esa debilidad que se produce al acabar de follar para evaluar mi situación.

Veinte años viviendo engañado, tres meses de búsqueda infructuosa, y de repente me encuentro en la cama de mi tía, en la casa de mi madre, ocultando mi identidad y con una opresión en el pecho desde el momento mismo en que Serena me dijo que mi madre volvería en tres semanas y que me iba a follar si o si.

Después de estar follando con mi tía y en contra de lo que habían sido mis principios hasta ese mismo momento el pensar que me podría follar a mi madre ocupó mi cerebro en clave de obsesión, si hubiera aparecido en la habitación en ese mismo momento más que follarla la habría violado, la habría hecho mía , algo totalmente impensable unas horas antes. Más aún, me propuse follarme a mi madre y a mi otra tía. Quería follármelas a las tres y mi duda era pensar la mejor manera de conseguirlo fueran cuales fueran las consecuencias.

Me sacó de mis pensamientos la mano de Serena cuando me cogió la polla y empezó a hablar.

Me has follado muy rico , no se las veces que me he corrido. Yo necesito mucho sexo , cuando no estoy rodando sufro una especie de mono y necesito follar. Desde hace mas de treinta años no me he ido ni un solo día a dormir sin haber tenido diez o doce orgasmos.

¿Necesitas echar diez o doce polvos todos los días?

No cariño, aunque no sería la primera vez , lo que necesito es correrme y cuando me echan un buen polvo yo me puedo correr media docena de veces , no acabo de tener uno cuando ya estoy sintiendo que me viene el segundo y el tercero y el cuarto. Contigo me he corrido 4 o 5 veces pero eso es porque tienes mucho que aprender.

¿Me vas a enseñar?

Lo que voy a hacer es dejarte que me folles , y cuando vea que te has recuperado volverte a follar, y hacer que tu imaginación trabaje en darme todo el placer que puedas darme.

Haciéndome el valiente le dije: Yo ya estoy listo, ¿Te follo?

No seas tan primitivo, follar es un arte que debes perfeccionar y que no precisa de preguntas. Ponme cachonda , todo lo cachonda que seas capaz, tan cachonda que si no me follas piense en matarme o en matarte a ti , que no desee otra cosa en el mundo que no sea que me metas la polla y me destroces. Así se es un artista, lo otro lo puede hacer cualquiera.

Me puse a la tarea, lo primero acariciarle las tetas suavemente mientras me daba mi lengua por primera vez y cuando digo darle mi lengua me refiero a besarla.

Serena es poseedora de una boca grande de labios gruesos y de una lengua larga y habilidosa. Me recibió con ella abierta y su lengua se enroscó en la mía mientras me acariciaba la polla.

El primer beso no fue para mi un beso , fue un polvo, un polvo sereno pero un polvo. Le mordisquee la lengua , la recibí en mi garganta , intercambiamos fluidos y algo debí hacer bien porque sus pezones se pusieron duros como dos diamantes.

Como no sabía por donde seguir deslicé la mano que tenía dedicada a sus tetas hasta alcanzar su chocho, lo hice con toda lentitud , tratando que de ella, sabiendo hacia donde me dirigía, lo deseara. Con ese propósito una vez superé el ombligo me recreé en su vientre y de ahí pasé a acariciar sus caderas como si su tesoro no me interesara.

De sus caderas pasé otra vez a su vientre , en las cercanías de su monte de Venus , sin llegar a alcanzar la mata de pelo que un rato antes me había comido. Y seguí besándola , para ser sincero he de decir que besando mi tía me pareció la mejor del mundo, yo notaba como mi polla se estaba hinchando hasta casi dolerme.

Seguí dándole lengua hasta que Serena me dijo: tienes una boca muy rica con unos labios mullidos, ahora lo que quiero es que me comas el culo.

Se dio la vuelta y se puso en cuatro con su culo frente a mi.

No era yo un experto en esas lides pero la naturaleza es sabia y te indica lo que debes hacer, le separé las nalgas y lancé mi lengua directamente contra su ano. Me encontré un botón apretado sin un solo pelo que , sin embargo al sentir mi lengua recorriéndolo se relajó, lo supe porque de sentir que recorría algo duro pasé a sentir que contra lo que chocaba mi lengua era algo suave, algo que me estaba esperando como una gruta que necesita ser explorada.

Mis dedos para no estar ociosos habían por fin alcanzado el coño de Serena y no hizo falta que ella me diera ninguna información, supe cual era su estado al sentir el manantial que brotaba de él.

Méteme los dedos en el chocho.

Obedecí y le metí dos dedos en su cueva.

No , un dedo no , méteme los cinco , la mano entera.

No me fue difícil , junté mis dedos sin la menor oposición los metí casi completos en su coño. Mientras todo esto pasaba yo no había dejado de lamerle el culo que ahora sentía que más que relajado se había vuelto maleable.

Serena tuvo que reconocer que mis esfuerzos estaban dando resultado.

Me estás subiendo, me estás poniendo cachonda , me estás poniendo perra. Méteme más la mano.

Ya no me pedía dedos , me pedía mano, aterrorizado, con mi dedos bien juntos hice fuerza y mi mano completa, hasta la muñeca , pasó a estar metida en el coño de mi tía.

Cuando Serena la sintió dentro empezó a berrear y a emitir los gruñidos que yo ya conocía, los gruñidos fueron ganando la partida a los gemidos hasta que mi tía lanzó un gruñido bestial y yo supe que se acababa de correr.

Tan pronto tuve la certeza absoluta de que se había corrido se me ocurrió algo insólito , es más cuando lo pensé no sabía si podría hacerlo. Me arrodille detrás de ella y sin sacar mi mano de su inundada vagina dirigí mi polla a su culo y la ensarté. Aunque me había parecido una posición imposible lo cierto es que mi polla entró en su culo con toda facilidad. Fue apoyar el cabezón de mi polla en su ano y este se abrió como si yo hubiera pronunciado las palabras mágicas, el abracadabra que daba acceso a la cueva del tesoro.

La entrada como digo fue fácil pero Serena la acompañó de un grito como si en vez de meterle la polla la hubiera dado una puñalada mortal.

Cargué la suerte como los buenos toreros sintiéndome dueño de la situación:

¿Quieres que te folle?

No dejaba de ser una pregunta absurda dado que en el momento que la formulaba tenía mi polla metida en su culo y mi mano entera metida en su coño.

Me contestó con un hilo de voz: Si quiero que me folles, quiero que me revientes , quiero que me partas el culo y quiero que sigas con tu mano en mi coño.

Pues si quieres que te folle me lo vas a tener que pedir, quiero que me lo ruegues, quiero que me digas que si no te follo te vas a querer matar o matarme a mi.

Con una docilidad que yo no esperaba me dijo:

Eres un canalla. Por favor , cariño , fóllame, te lo ruego , dame bien duro con esa polla que me tienes metida en mi culo de perra, rómpeme ese culo de puta bien puta, no pares de darme polla , te lo suplico.

Yo arrodillado en aquella inmensa cama , con una mujer que rondaba los 50 años con unas carnes que podrían tentar a San Benito , con su inmenso culo espatarrado frente a mi, sentí que el cerebro me explotaba .

Me fijé en sus nalgas, en la estrechez de la cintura frente a la potencia de las caderas, en sus tetas bamboleándose con cada una de mis embestidas mientras ella me pedía que la sodomizara. Y en ese mismo momento y, no tengo la explicación, me vino a la cabeza que en el lugar de Serena a mi me hubiera gustado que la mujer que tenía empalada fuera Georgia, mi madre.

Empecé a bombear como si me fuera a morir en ese mismo momento y Serena premió mis esfuerzos con sus berridos que en esta ocasión acompañó con valiosa información

Me estoy corriendo , me estoy corriendo, no pares de follarme, dame duro con tu polla, rómpeme el culo , sigue por dios que me voy a volver a correr.

Seguí todo lo que daba de sí mi cuerpo y Serena me premió con gritos y gemidos y si todo lo que dijo fue cierto se debió venir media docena de veces y me empezó a pedir que le llenara el culo con mi leche.

Tan pronto me pidió que le diera mi simiente me vine , un torrente brotó desde lo más profundo de mi cuerpo y Serena me acompañó con un gruñido como si a ella también se le fuera la vida.

Me salí de su culo y con toda lentitud saqué mi mano de su coño , la tenía inundada como si la hubiera metido en un cubo de leche y mirando a mi acompañante me relamí la mano.

Serena con los ojos entornados me dijo

Que polvo me has echado canalla , que polvo tan rico. Déjame que te chupe la mano que me gusta mucho.

Le metí tres dedos en la boca y Serena los relamió con los ojos entornados como si se estuviera comiendo una polla. Cada cosa que hacía , cada gesto , cada movimiento , cada palabra era para mi una explosión de placer, de excitación , de lujuria en su estado máximo.

Serena cuando ya habíamos acabado el combate tuvo una reacción que yo no había visto antes, le siguieron viniendo oleadas de placer que ella acompañaba de gemidos, me vino a la cabeza que una vez pasado un terremoto la tierra produce réplicas que a veces duran semanas. Las réplicas a Serena le duraron sus buenos cinco minutos y si yo tuviera que apostar lo haría a que Serena seguía teniendo orgasmos. Nunca había yo visto a una mujer disfrutando hasta ese extremo del sexo.

Nos quedamos los dos despanzurrados en la cama reponiéndonos del esfuerzo y disfrutando de lo que había sucedido.

Yo no pude evitar volver a traer a mi mente a mi madre que pienso ahora que ya se había convertido en una obsesión.

Cuando ya había pasado un buen rato fue de nuevo ella quien empezó a hablar.

Donde vives Robert

En una residencia de estudiantes

Pues coge tus cosas y trasládate aquí , esta casa tiene doce habitaciones y solo están ocupadas cuatro. Cuando vengan mis hermanas vamos a hacerte una prueba, tíos con una polla grande hay muchos, algunos con pollas descomunales , mucho más grandes que la tuya, pero que sepan follar y transmitan hay muy pocos y tu sabes follar y cuando yo acabe de enseñarte vas a ser un maestro.

Fíjate en mi , llevo treinta años haciendo porno, voy a cumplir 50 años y tengo más trabajo que nunca. ¿Soy la mujer con mejor cuerpo? No ¿Tengo mejores tetas que mis competidoras? No , pero yo se follar y tengo el secreto del éxito, viéndome los hombres se ponen cachondos y se masturban, los pongo enfermos y hay miles de mujeres y chicos con cuerpos perfectos que no consiguen producir ese grado de excitación , no transmiten , la cámara no les cree y la gente tampoco.

La declaración de que iba a cumplir 50 me dio la seguridad de que los había sobrepasado, del resto de lo que me dijo no tuve la menor duda.

He trabajado mucho , he hecho más de 2.000 películas, me he follado en ellas a más de 4.000 tíos, me he comido kilómetros de polla y la gente quiere seguir viendo mi cuerpo, quiere seguir viendo como cuando me corro eyaculo para conmigo hacerse una paja. Porque soy una mujer de verdad, y a mi cuando estoy follando me creen. Los Cohen tenemos ese don , mis hermanas son también dos estrellas con millones de seguidores. Sobre todo Georgia.

¿Has disfrutado follando conmigo?

Nunca había sentido tanto placer aunque debo decirte que no tengo mucha experiencia.

La experiencia se adquiere lo que no se adquiere es el talento y tu con tu poca experiencia follas mejor que muchos que han hecho cientos de películas. Me has hecho correrme como hace mucho que no me corría, todavía tengo palpitaciones en mi coño. Por cierto ¿Te ha gustado meterme la mano entera en mi coño?

Me ha encantado y me ha puesto cardiaco.

Se llama fisting, lo inventaron cerca de aquí en San Francisco, a mi me pone cachondísima y hoy me ha encantado que al tiempo me cogieras por el culo. No era nuevo para mi pero me lo has hecho muy rico.

Estábamos todavía en la cama cuando sonó el teléfono y Serena de nuevo pasó a hablar en español.

Hola querida, ya te lo dije, ahora mismo estoy en la cama con él, me ha follado como un animal y tiene una buena polla , no es muy larga pero de un grosor tremendo. Me he corrido como hacía tiempo que no me corría. Le he dicho que se venga a vivir aquí. Si, cuéntaselo a Lucy. Cuando estéis aquí las dos estoy seguro de que os va a encantar que os folle como me ha follado hace un rato a mi.

Mientras ella hablaba me dedique a mordisquearle los pezones cosa que me agradeció con una sonrisa.

Y ese mismo día recogí mis escasas pertenencias y me fui a vivir a Beverly Hills. No sabía entonces el giro que iba a dar mi vida.

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