martes, 14 de junio de 2016

Cumpleaños feliz II

Por la mañana me levante todo pletórico, sin remordimientos, esperando que llegase la noche, pero con una curiosidad insaciable por saber quién era la espía. Mientras me duchaba y me vestía, pensaba cómo hacer para tratar de averiguarlo. Bajé a la planta baja y me dirigí a la cocina, estaba ya la gente, no toda, desayunando, nos dimos mutuamente los buenos días. Y Rocío madre, con una sonrisa picarona me dijo donde sentarme y me trajo leche y unas madalenas, me puso café y empecé a desayunar.

Yo observaba atentamente, pero sin llamar la atención, quería ver si alguna con su mirada, con su manera de actuar, se descubría. Pero no atisbe ningún gesto que me pusiera sobre aviso. Lo que, si me di cuenta de que Rocío y Carmen, se miraban con mucha complicidad y sonreían. Pero Carmen no creía que pudiera ser, porque la mujer que yo vi en la penumbra era ágil y Carmen no me la imaginaba subiendo a esa velocidad, pero había algo entre ellas.

Cuando se fue vaciando la cocina, me retrasé lo que pude para hablar con Rocío. Cuando al fin nos quedamos solos, en voz baja la pregunte si podíamos hablar un momento, ella toda sonriente, se acercó se sentó a mi lado y sin esperármelo me dio un piquito en los labios, diciéndome que hablara.
-Me ha dado la sensación de que, si no se lo has contado a Carmen, estabais hablando de mí. ¿Cuál de las dos cosas?
-Las dos. Pero no pasa nada, que ella me cuenta sus “secretos” y yo los míos.
-Pero le has contado… ¿TODO?
-Si. Le he dicho que me pegaste un polvazo más que prodigioso. Que no esperaba yo a estas alturas algo así y también le he dicho que me tiene que ayudar esta noche, porque pienso secarte. (Su cara era de lujuria total)
-Tú sabrás… Pero que sepas que vuestra cuñada Chus, no os quitaba ojo.
-Mira, la mujer de mi hermano es más golfa, puta, zorra, como lo quieras expresar, que lo que podemos ser Carmen y yo juntas. Se cree que no lo sabemos, pero el único que lo ignora es el imbécil de mi hermano, o que no lo quiere ver.
-Vale, vale. Voy fuera con el resto.
-Pero no te canses mucho y aliméntate bien. Jajaja
-Jajaja… y me marche.

Una vez fuera, había salido un poco de sol y la mañana era agradable. Busque con la mirada a Rocío hija (A partir de ahora Rociíto, como la llamaba toda la familia para distinguirla de la madre) la vi y me acerque a felicitarla, nos dimos dos besos e hicimos bromas por sus dieciocho años. Otra que descarte porque estaba de lo más normal.

Durante casi toda la mañana, fui observando y tuve que descartar a todas. Solo me quedaba la cuñada, Chus. Pero me acerque a ella y estuvimos hablando un rato, simpática, pero manteniendo las distancias, pero tampoco observe nada nuevo. Mi experiencia como Sherlock Holmes fue funesta. Pero no me daba por vencido. Porque si no lo descubría en ese momento, seguro que por la noche sí. Sería más rápido.

La mañana transcurrió entre las protestas de Rociíto por no recibir los regalos y la llegada de gente, familia y principalmente amigas de la del cumpleaños. Alguna conocía de vista. Algo había llamado mi atención, pero no sabía que había sido. Trataba de recordar, pero no había manera.

Cuando salió Rocío a avisar de que había preparado un aperitivo de media mañana, nos fuimos todos, poco a poco hacia la casa. No sé el motivo, pero según caminaba me giré, me encontré a las dos primas de 16 años cuchicheando y mirándome. Me dio como una descarga, ¿Podría ser una de ellas?, pensé.

Una vez alrededor de donde estaban los montaditos, no quitaba los ojos de ellas dos, una de ellas era la hija de Carmen, la que, si aparentaba su edad, estilizada, pero con un pecho más bien pequeñito y un culo igual. De mirada picara, se llamaba Nuria y la otra prima, Dulce, que aparentaba más edad, era la hija de Chus. Estaba que se “rompía” de lo buena que estaba. Alta, unas caderas espectaculares, culo envidiable y un pecho que parecía grande. Pero tenía un poco de la madre, se creía que sabía todo ya, pero al estar tan buena, se le podía perdonar. Pero esto tampoco quería decir que hubiera sido alguna de ellas, pero ya tenía la mosca detrás de la oreja.

Como Rociíto se puso tan pesada, su padre dijo que quien quisiera que le diera el regalo, para que se callara. Yo dije que subía a por el mío. Era una gargantilla que sabía por su hermano que la gustaba. Cuando llegué a mi habitación, sobre la cama vi una nota que decía… “Te vi anoche con Rocío. Si no quieres que diga nada, después de comer cuando estén todos con el café te iras al aseo del fondo de la casa, al que tiene ventanal. Esperaras cinco minutos. Luego descorrerás la cortina y te harás una paja entera” leí varias veces la nota. Me senté y me puse a pensar. Una cosa si tenía clara, no lo iba a hacer. Quien fuera no se atrevería a decir nada. Estaba fijándome bien en la escritura, cuando me acorde que el día anterior, la madre de Rociíto, nos pasó un libro en blanco, para que todos fuéramos poniendo una dedicatoria a su hija. El libro estaba en la entrada de la casa. Sería cuestión de hacerme con él.

Baje con el regalo y sin mostrar ninguna preocupación, haciendo bromas le entregue el regalo. Quería que quien hubiese dejado la nota, creyese que no la había visto. Que también era posible, porque la vi de casualidad. Pero no me preocupo, me pareció excitante, atrevido.

Mientras seguían dándoles regalos, me fui escabullendo como quien no quiere la cosa, hasta llegar a la entrada, allí estaba el libro, donde lo había visto antes. Lo cogí tranquilamente y me fui al aseo. Me puse a mirar las dedicatorias, que por cierto algunas eran penosas. Hasta que llegue a una, que era un poco cursi, para mi gusto. Pero eso no tenía importancia, lo que, si la tenía, era que la letra era calcada. De todas maneras, termine de revisar todas y era la única, que no es que se pareciera, era exacta, era de… NURIA, la mosquita muerta. 

Ella hizo la primera jugada y se creía que había ganado, pero ahora me tocaba hacer a mí la mía. Tenía que pensar rápido, pero bien, que hacer. También averiguar que sabía su prima Dulce o alguna más.

Regrese con todos. La cosa estaba animada y yo seguí el rollo al resto. Pero sin quitar ojo de Nuria. Iba venia, se movía por varios sitios. Se escapaba con alguna fuera, que se escapaban a fumar, pero nunca sola. Hasta que en un momento vi que decía que iba al servicio. Esta sería mi oportunidad. La pude interceptar, pero la deje que entrara tranquilamente. 

Me puse cerca de la puerta, esperando que se abriese, para que ella me viera nada más abrir. Y así sucedió.
-Uy, qué susto me has dado. (llevándose la mano al pecho, era verdad que se asustó)
-Tenemos que hablar (La empuje suavemente adentro y cerré con el pestillo la puerta)
- ¿Qué haces? ¿Estas… tonto? Mira que grito.
-Tu y yo sabemos que no vas a gritar. Porque si lo haces tendré que enseñar una nota.
- ¿Qué nota? (Ya se había apaciguado, pero estaba blanca, se la notaba muy nerviosa)
-La que me has dejado encima de la cama.
-Tu estas mal. Yo no he entrado en tu habitación y no he dejado ninguna nota. Y ahora déjame salir. Quítate de en medio.
-Bueno. Enseñare la nota. Que ya verás cómo tu tía, tu madre… conocen la escritura, pero si hay alguien con dudas, lo pueden comprobar cotejando tu dedicatoria a tu prima. Ahora vete si quieres. (Me aparté y me senté sobre el wáter)
-Haz lo que quieras, no sé de qué va todo esto. (Hizo el amago de abrir la puerta, pero se quedó de espaldas a mí y no lo hizo)

Trataron de abrir y ella dijo que estaba ocupado, que fueran a otro que tardaría. Lentamente se dio la vuelta, su cara era de preocupación. Estaba muy nerviosa, su mirada baja. Ahora tenía que saber quién lo sabía más. No estaba seguro, pero haría como si supiese que había alguien más que lo sabía.
-Tu tía lo negara. Yo lo negare y lo único que estará claro, es que me has querido chantajear y obligarme a que me haga una paja. ¿Tú que crees que van a decir cuando lo enseñe ahora?
-Por favor, por favor… no digas nada. Por favor. (Su cara era de preocupación)
-Si me respondes con sinceridad a todo lo que te pregunte, me lo pensare. Pero una sola mentira o un solo silencio y saldré de aquí y enseñare esto. (Mostrándole la nota)
-Si lo que tú digas. (Su voz ya no era tan arrogante como al principio)
- ¿Te gusto lo que viste?
-Si (Con la cabeza gacha)
- ¿Qué hiciste mientras nos veías?
-Nada. (hice el amago de levantarme e irme, ella me empujo del hombro) Vale, vale, me oque mientras os veía.
- ¿Por qué cuando te hice señas de que entras no entraste?
-Estuve muy cerca de entrar, pero me dio, miedo, vergüenza. No sé.
- ¿Por qué se lo has contado a Dulce y que le has contado? (Lo dije afirmándolo, como si lo supiera, pero no lo sabía)
-Porque nos contamos todo y como es siempre a ella a la que le pasan cosas, pues esta vez yo… pero no me ha creído del todo y por eso me dijo de poner la nota, para saber si es tan grande tu… cosa.
- ¿Qué cosa? Dilo.
-Tu cipote (Me llamo la atención como lo llamo)
-Así que tu prima fue quien ideo lo de la nota. Bien, bien. ¿Y que son esas cosas que le pasan siempre a tu prima)
-Pues tanto chicos como hombres, siempre están detrás de ella, se le insinúan, la tocan. Se aprovechan, bueno ella se deja, que es muy… 
-Bueno pues las cosas han cambiado ahora. Después de comer tú y tu prima diréis que vais a dar un paseo, pero os subiréis sin que nadie os vea a mi habitación y esperareis allí, a que yo suba.
-Pero es que…
-Ni peros ni leches… (Dije con voz mandona)
-Solo quería decir que yo estaré, pero Dulce…
-Ya te encargaras tú de ello. Ahora te quedas aquí, piensa como hacerlo y cuando hayas hablado con tu querida primita, me dices con la cabeza o si o no. Espérate un rato después de irme yo.

Estábamos todos más o menos juntos, jóvenes y mayores, cada cual hablando de distintas cosas. Yo por ejemplo estaba hablando con un familiar del pueblo, que alguien le dijo que sabía de ordenadores y el hombre se enrollo conmigo. Me venía bien, porque le dejaba hablar a él, que por lo que pude ver le encantaba hacerlo, de esa manera podía observar todo mejor.

Vi que Nuria era reclamada por su prima, le debió extrañar la cara de Nuria, porque se acercó como preguntándola que le pasaba. Ella cogió por el brazo a Dulce y se fueron junto a las escaleras. Nos las podía oír, solo veía a Nuria hablar, de vez en cuando acercaba su boca al oído de ella y le decía algo. Así estuvieron buen rato, pero se movieron y desaparecieron de mi vista. Apareció un hombre que no sabía quién era, diciéndonos que, para afuera, que íbamos a hacer una foto de grupo. Como yo pensaba que era solo la familia me quede quieto, pero era una foto de todos los que estábamos allí.

En ese momento mientras la gente empezaba a colocarse vi a las dos primas, muy seria Nuria y Dulce con una media sonrisa, Nuria movió la cabeza afirmativamente. Nos indicaron una zona donde había tres escalones, para que nos colocáramos a distintas alturas. Nuria y Dulce se colocaron arriba del todo y para allí que me fui yo. Me puse junto a ellas y me hice paso en medio de las dos, sin mirarlas y cuando menos se lo esperaron, mientras nos colocábamos, les toqué el culo a las dos. Nuria se puso colorada y Dulce sonrió simplemente.

Pude comprobar que era verdad lo que me conto Nuria, Dulce era la que llevaba la voz cantante, la que dominaba. Estaría entretenida la cosa. La situación sabía que era peligrosa, pero que mejor sexo que con peligro, que te puedan pillar, lo prohibido… Estaba absorto en estos pensamientos cuando note que alguien me tocaba el culo descaradamente, me gire y era una Carmen con una sonrisa grandísima, que descarada.

La comida fue de lo más normal, ya que todo estaba preparado para la noche. La tarta, las velas, la fiesta en general. Pero bastantes personas de las que había parecían que habían decidido empezar ya. Yo veía que Roció animaba al marido y cuando no lo hacia ella, lo hacia su cuñada Carmen, menudas dos lobas. A ese paso no llegaría en pie a la fiesta de la noche.

Los más jóvenes se fueron levantando poco a poco, cosa que no me extrañaba porque la conversación principal era de política y por lo que vi no todos eran de la misma opinión. Vi que las primas ya se habían marchado. Hice un poco más de tiempo y me disculpé diciendo que iba a ver los alrededores. Menos mal que nadie se ofreció a ir conmigo.

Subí a mi habitación, cuando quise abrir la puerta, vi que estaba cerrada con pestillo, llamé suavemente y oí como lo quitaban. Abrí la puerta y allí estaban las dos. Nada más entrar puse el pestillo. Ellas estaban de pie mirándome. Yo me senté en un sillón de mimbre y les dije que se sentaran, lo hicieron en el borde de la cama.

No había tiempo que perder, por lo que tome rápidamente la iniciativa. Así que querías ver cómo me ha dicho Nuria mi cipote. Pues como me imagino que lo querréis ver en su mejor estado. Lo que vais a hacer es desnudaros y yo también, así estaremos todos iguales. Yo me levante y Dulce no se lo pensó también hizo lo mismo. Agarrando a Nuria para que se levantase e hiciera lo mismo. 

Dulce se ve que estaba acostumbrada porque lo hizo sin ningún reparo. Es más cuando se quitó el pantalón, se dio la vuelta, para que viera mejor su culo y no me equivocaba, menudo culo. Ya estábamos desnudos los tres, ellas miraban detenidamente mi polla, que estaba a medias. Las dos iban sin depilar, el vello era cortito. 

Les dije que ahora se tumbaran en la cama y así lo hicieron. que lo que querían era verme haciéndome una paja, pues yo también quería verlas a ellas. Empezaron tímidamente y sin abrir para nada las piernas. Nuria no se atrevía a mirar directamente, lo hacía de reojillo, pero Dulce miraba con descaro, con intensidad. Yo me tocaba poco a poco, no quería precipitarme. Me subí a la cama y me puse entre medias de las dos, a los pies de ellas.

Dulce era la que más se iba animando. Mi polla iba creciendo sin necesidad de tocarme. Toqué las piernas de ellas con cada mano y fui acariciándolas poco a poco. Notaba como Dulce si abría las piernas, estaba claro que quería que llegara pronto a su coñito.

Pero Nuria estaba nerviosa y dudosa. Por eso decidí centrarme en Dulce, seguro que cuando nos viera se animaría. Llegué con mis dedos a su coñito, dulce quito su mano y se la puse de nuevo. Yo rozaba sus labios vaginales, que brillaban ya de lo mojada que estaba. Me miraba con avidez. Mientras veía como se masturbaba metí uno de mis dedos suavemente y luego metí dos. Estaba claro que esa chica no era virgen. Me dio la impresión de que estaba cerca de correrse, le quite la mano, tenía un buen clítoris, se veía muy gordito.

Me agaché y le di un par de lengüetazos en él, eso la hizo moverse y suspirar. Se tocaba una teta y pellizcaba el pezón. Ahora Nuria si tenía bien abiertas las piernas, ya se tocaba sin ningún pudor. Me levanté un momento y fui a por condones. Ella al verlo sonrió, se lo di. No hizo falta decir más, lo abrió, pero antes de ponérmelo, se acercó y me la mamo un rato. Cuando me lo coloco se giró y se puso directamente como una perrita.

Se lo fui metiendo sin ningún tipo de problema. Nuria nos miraba atónita y cachonda perdida. Mientras la follaba, quise tantear su culito y dos de mis dedos entraron con dificultad, pero mucho menos de lo que yo me esperaba. Con cada embestida que la daba, sus tetas se bamboleaban. 

Cuando se empezó a correr se dejó caer en la tripa de su prima, apoyando la boca para amortiguar su corrida, que fue desmedida. Se dejó caer y yo seguía con mi polla dentro. No me pare, eso sí suavice la follada. También aproveche para meter mano a Nuria, que ahora si se dejaba. estaba muy mojada también.

Dulce dijo a Nuria, que ahora era buen momento para perder la virginidad, pero Nuria no decía nada. Hasta que dijo que no con la cabeza, pero si me dejaba que la tocara. La saque y me quite el condón, le dije que se acercara y Nuria lo hizo tímidamente. Se la puse a la altura de su boca. Pero se la veía muy verde, muy torpe. Su prima me la agarro y le explicaba cómo hacerlo. Buena maestra tenia. Mientras lo hacían, yo seguía con el culo de dulce, que se colocaba bien para que siguiera.

No se podía perder más el tiempo, quería hacer una de las cosas que más me gustan, follarme ese culo. Dulce no puso ninguna pega, lo único que me aviso que tuviera cuidado, que por ahí nunca entro nada igual. Lo hice tiernamente y fue entrando sin más, muy apretado, pero las ganas de ella y su colaboración hicieron el resto. Una vez noto que mi pelvis tocaba su culo, me dijo que esperara un segundo. Dijo… “Prima ponte debajo y haz eso que sabes tan bien hacer” Nuria se azoro un poco, pero se colocó debajo y Dulce se dejó caer poco a poco, hasta hacer un 69.

Se pusieron a comerse las dos con ganas, no era tampoco su primera vez. La única diferencia era que yo me follaba el culo de su prima. La primera que se corrió fue Nuria y se la oyó bien. Luego nos corrimos Dulce y yo. Que seguimos enganchados un rato. Cuando se la saque, se colocó un kleenex y dijo como te corres.

Les dije que se vistieran y se fueran, Dulce quería quedarse, pero no podía ser, se tenían que ir. Lo hizo a regañadientes. Pero antes de irse me dijo que en Alicante nos podíamos ver otra vez, mi contestación fue, quien sabe.

Me quede a descansar para estar en disposición esa noche. Que por como vi que Rocío llenaba la copa de su marido no haría ninguna falta, ponerle ninguna pastilla. A las ocho de la tarde baje, radiante, fresco. Me acerque y madre mía, vaya panorama. Los llamados “adultos” me refiero a los hombres estaban pasados, pasados. Incluso mi amigo. Vaya curda que tenían.

Cuando Rocío me vio llegar, se acercó a mí con una sonrisa y me dijo disimuladamente… “Espero que descansaras bien, porque como ves esta noche tienes muuuuuucho trabajo”

La cena se celebró con altibajos, porque la gente estaba como he dicho pasadita. Hasta que aparecieron con la tarta y 18 velas. Todos nos pusimos a cantar el cumpleaños feliz. Rociíto apago las velas, aplausos y el resto de regalos. Una vez comida la tarta, nos pasamos a otra parte, que era un salón que habían apartado casi todos los muebles y para bailar. Habían alquilado hasta un equipo de luz y sonido.

Principalmente estábamos la gente joven, acompañados de las mujeres mayores. El resto se quedó donde la cena. Nos pusimos todos a bailar, pero cuando llevábamos un rato, Carmen puso música lenta, ante la protesta de la inmensa mayoría, pero no les hizo ni caso. La muy lista se vino para mí, para que bailara con ella, que manera de pegarse, joder con la tía. Como la gente empezó con el cachondeito, ella se puso hacer gracias y eso le valió para pegarse más a mí.

Cuando pude me zafe de ella y fui en busca de Chus, que me llamó la atención desde que la vi y después de lo que me dijo Rocío, aunque sabía que ya no podría hacer nada con ella, quise tantearla. Le invite a bailar, ella lo dudo un poco, de forma fría me dijo que sí. Nos pusimos a bailar y la notaba, rígida, tratándome como si fuera inferior a ella. Pero eso me ponía más cachondo, ese tipo de mujeres, me apreté a ella y agarrándola fuerte no permití que se separara, eso sí, yo con una sonrisa como si no pasara nada. Dudaba de que ella montara el follón allí en medio. Me apreté bien a ella y sabía que notaba mi polla en plena erección.

Se acabó la canción que sonaba, pero no la deje marchar y rápidamente empezó otra, me fui colocando de tal manera, que nadie pudiera ver la espalda de ella y en ese momento dejé de tener mis manos en sus caderas, para agarrar directamente sus nalgas, estaban durísimas. Ella entonces puso suavemente sus manos sobre mi pecho y me clavo las uñas, su mirada era de querer expresar enfado, pero estaba convencido de que no era tanto. Cuando termino la canción, la deje que se fuera y así lo hizo, se fue hacia el servicio, quiso entrar, pero había alguien y se fue a uno que había en el fondo, donde su hija y sobrina querían que me pusiera yo esa tarde. No se dio cuenta de mi presencia iba muy rápido, abrió la puerta y cuando quiso cerrar empuje y me metí con ella.

Expreso su enfado, dándome una torta, mi respuesta fue besarla, ella se “resistía”, incluso volvió a clavarme las uñas, apartaba su cara, hasta que se la cogí y volví a besarla, con mi otra mano se la metí por debajo de la falda, ella se trataba de escabullir, pero llegué con mis dedos y… sorpresa, estaba muy húmeda. Su resistencia fue apaciguándose, hasta que noté como abrió su boca para que mi lengua entrara, una vez que lo hice se entrecruzaron nuestras lenguas. Abría bien las piernas, para que pudiera tocarla bien. Llevo una de sus manos a mi pantalón y por encima de él, recorrió toda mi polla.

No la dije nada, pero la hice agacharse y ella sin más, desabrocho mi pantalón, vio mi polla y no lo pensó, la lamio y luego se la metió en la boca. Le dejé poco tiempo, la levante, la di la vuelta y empecé a bajar sus bragas, ella no quiso esperar, quitándoselas rápidamente, se apoyó en la cisterna, quedando su culo totalmente en pompa. Levante su falda, puse mi polla por toda su raja, ella me decía que no me esperase, que la metiera ya. Me guarde la polla y la dije… “Que, si la quería, ya me localizaría” la di una buena palmada en ese culo altanero y me fui. Una mujer muy soberbia, pero muy buena. Ya sabía a quién había salido la hija. Solo el tiempo dirá si nos volveremos a ver.

Ya era muy tarde, casi todo el mundo se iba a dormir. Como había muchos chavales que habían venido y no había sitio para todos, habían preparado en una pequeña edificación anexa, sacos de dormir y lo necesario. Yo pensé que Roció vendría a mi habitación. Empezó a dar palmadas y fue mandandoa todo el mundo a dormir. Cuando llego a mí, me dijo que, en el mismo sitio, por lo que se ve no le dio esa habitación a nadie.

Yo me fui a mi habitación y ella subió conmigo, dijo que se daría una duchita y que estaría rápido abajo. Yo hice lo mismo, me bajé vestido con un pantalón corto y una camiseta. Estaba en la habitación esperando cuando aparecieron Carmen y Rocío. Me quede un poco descolocado, pero Rocío se volvió hacia a Carmen y la dijo… “Vigila”

Carmen venía con una bata larga, nada erótica, todo lo contrario, era una bata rompe morbo. Pero cuando se la quitó mis ojos se abrieron de una forma espectacular, estaba totalmente desnuda y con toda la luz que había, pude verla bien, estaba de “traca” que bien que estaba. Me miro a los ojos y me dijo… “Estas muy vestido”

Una vez desnudo los dos nos abrazamos, mi polla estaba aprisionada entre nuestros dos cuerpos, eran besos de ansia, casi nos hacíamos daño. Nos movíamos sin dejar de besarnos, hasta que caímos en la cama. Me fui a sus pies, le lamí el empeine y acariciaba sus dedos, para ir subiendo poco a poco, recorriendo con mi lengua sus piernas, ella estaba con los ojos cerrados, veía como sus labios se abrían, se cerraban, los mordía. 

Cuando empecé por el interior de sus mulos, los gemidos se iban haciendo más audibles, la respiración se le aceleraba, notaba como se iba moviendo cada vez más. Mi lengua llego al tesoro deseado. No paraba de lamer sus labios, la entrada de su coñito, alrededor de su clítoris, provocando que todo su cuerpo se acelerara, de tal manera que era como si sus tetas hubieran cobrado vida propis de lo que subían y bajaban con su respiración.

Por fin llegue donde ella tanto quería, su clítoris estaba más que hinchado, pase la punta de mi lengua lenta y suavemente, su cuero lo agradeció, con un movimiento espontaneo, levantando su pelvis. Ahora ya pasaba la lengua por completo, atrapaba su clítoris con mis labios, mientras tenía varios dedos metidos dentro de su coño. Ella tiraba de mí, como desesperada, hasta que me coloque como ella quería e iniciamos un 69. Nuestra sincronización era más que perfecta y en esta postura además de comerme tan esplendido coño, podía follar también su culito.

Dejo de comerme mi polla y por sus gemidos supe que estaba al borde de correrse, pegué bien mi boca en su clítoris y mi lengua hizo el resto, se corrió bárbaramente. Sus espasmos la hicieron moverse de manera exagerada. Dio unos cuantos resoplidos y nuevamente se llevó mi polla a la boca. La comía con muchas ganas. Lo que hacía que a mí me pusiese cachondo. De pronto vi a Carmen que estaba mirándonos, sin decir nada. Nuestras miradas se cruzaron y siguió mirando lo que hacía su cuñada. Le indique que se acercara, pero no se movió.

Cuando cambie de posición, Rocío también la vio, no dijo nada. Siguió a lo suyo. Le dije al oído que le dijera que se acercara, pero me respondió que estaba “indispuesta”. Y mirando a su cuñada, cogió mi polla brillante de su saliva y dijo… “Ves como no te engañaba…” vi una sonrisa fogosa en su cara.

Me tumbe en la cama e hice que Rocío se sentara encima de mi polla. Lo hizo, pero mirando a su cuñada, lentamente hasta que estuvo toda dentro. Acariciaba sus tetas mientras lo hacía, hasta que agarre sus pezones y además de acariciarlos, los iba apretando lentamente, hasta saber cuánto aguantaría, pero la tía aguantaba mucho y ahora me miraba provocadora. Movía su culo y sus caderas suavemente, sin quitarme la mirada. Me incorpore lo suficiente para moverme uno de sus pezones, ella al notar mi lengua, aumento un poco el movimiento. Hice como con los dedos, lo atrapé fuertemente con mis labios. Y con la punta de mi lengua lo acariciaba a ratos.

Ahora me agarro la cabeza con sus dos manos, acelero su movimiento y se volvió a correr. Tuve que hacerla daño, sin querer, pero no protesto en absoluto. Cuando se calmó un poco de la corrida, me beso apasionadamente, hasta que Carmen, corto el rollo para decir… “Vamos Rocío, ya está bien, no tentemos a la suerte” y Rocío la respondió… “Necesito otro, espera un poco, otro y nos vamos” 

Le dije que el próximo en su culito y se lo llenaría de leche. Ella decía que todavía le dolía de ayer, que no. Pero mientras lo estaba diciendo, yo ya la había colocado a cuatro patas, en el borde de la cama, que en esa `posición y yo de pies, se lo follaría de una forma espectacular. Pero ella no estaba nada convencida, creía que no sería posible, tal como se estaba poniendo. Pero Carmen se acercó, se sentó al lado de ella y dijo… “Cállate de una puta vez y tu fóllale el culo ya”

Rocío se quedó como callada, yo aproveché y se la metí en su coño, mojándose totalmente mi polla, para luego sacarla y empezar a follar su culito. Nada más notar entrar mi polla se empezó a quejar, nuevamente me sorprendió Carmen que le agarro del pelo y dándola un buen tirón, le dijo que ni chistara.

Carmen me estaba dejando flipado, con lo dulce que parecía. Pero luego acariciaba la cara de su amiga. En ningún momento le toco nada más. Se levantó y yo prácticamente le tenía toda la polla metida dentro. Lo hacía más suave que nunca. Hasta que note que ya cooperaba, movía tímidamente su culo. En ese momento justo, Carmen se acercó a mí y me plantifico un morreo de mucho cuidado y con una mano, me tocaba los huevos por detrás. Los acariciaba suavemente. Besaba muy bien. Yo tocaba sus tetas y ella rápido se desabrocho los botones de su camisola y estaban los pezones duros como piedras.

Cuando quise meterle mano por debajo, de una manera rápida, me cogió la mano y me dijo que por ahí NO. Yo ya me follaba con ganas el culo de Rocío, que paso de protestar, de lamentarse, a decir que no me parar, que siguiera, que la llenara. Baje un poco el ritmo y note como Carmen se colocaba detrás de mí y se agachaba, para separar mis nalgas y comerme mi culo. En un principio me quede un poco cortado, pero ante una lengua como la de Carmen, me deje hacer.

Yo veía que Rocío estaba otra vez a puntito, por lo que baje más el ritmo, quería llegar a correrme con ella. Carmen se levantó y sin esperármelo me empezó a meter un dedo en mi culo, mordiéndome mi espalda y luego besándome. Aumente nuevamente las embestidas y Rocío ya avisaba de que se corría, pedía que la llenase. Empezó a correrse y casi cuando ella estaba terminando, empecé yo a correrme embistiéndola furiosamente. 

Cuando se iban, Carmen se dio la vuelta y dijo… “Esto hay que repetirlo y cuando yo esté en condiciones… A-VI-SO” Se fueron, yo me aseé en ese baño y me subí a la habitación. Al día siguiente me levante a mitad de la mañana, aunque sabía que había comida, decidí marcharme antes. Una vez abajo y rechazando cortésmente la insistencia de que me fuera después de comer, me fui despidiendo de todo el mundo.

Nuria con una sonrisita nerviosa se despidió de mí y Dulce me quiso dar su número de teléfono. Le dije que no me lo diera, que si quería algo, tendría que ir con su prima y estar las dos dispuestas a todo, que si no, no se molestara. Su mirada era de incredulidad, me imagino porque siempre había conseguido de los hombres lo que quería. Y la misma cara tenia Nuria al escucharme lo que le dije a su prima. Ella me pidió mi número y la dije que lo adivinara, marchándome con una sonrisa triunfadora.

Luego llego el momento de despedirme de Carmen y Rocío, fue una despedida muy cómplice y les di en un papel mi número de móvil, que Rocío se guardó muy discretamente. Me quedaba todavía despedirme de la estirada Chus. Cuando la vi estaba con su marido, era una faena, lo que había pensado no podría hacerlo. Me despedí de los dos y cuando llegaba a mi coche, oí como me llamaba Chus. Me pare y espere.
-Por lo menos intercambiemos números de móvil, por si algún día nos hiciera falta algo. (Lo dijo de una manera cordial y como si fuera algo inocente)
-Mira Chus. Por lo menos yo, para lo único que me harías falta, seria para follarme ese culo desvergonzado que tienes. Y si tú lo que quieres es lo mismo… 
-No sé qué te has creído. Si fue por lo de ayer, fue por motivo del alcohol. Yo no busco nada de eso.
-Pues entonces no hace falta números de móvil. Pero quien quiere algo, algo le cuesta. Tu que dices ser tan inteligente, tan lista, consíguelo…

Se marchó encolerizada, no me dijo no adiós. Me daba igual. Claro que me moría por follármela, pero a ese tipo de gente tan altiva, me gustaba forzar al máximo la situación. Que salía como yo quería bien, que no salía… es que no me tocaba.

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