lunes, 27 de junio de 2016

Ayudando a mi hermana a vengarse de su exnovio

Soy un chico normalito. Mido 180 centímetros peso 85 kilos, soy simpático, cariñoso y muy divertido.

Tengo una hermana que se llama Irene tiene 20 años, es una chica que siempre ha sido normal, es guapa de cara, rubia pelo largo, carita muy dulce. Siempre ha sido una chica muy responsable y modosita.

La relación entre nosotros dos siempre ha sido muy buena, siempre hemos sido muy amigos y nos hemos contado nuestros ligues y algunas veces algunas experiencias sexuales, nos hemos criado en un ambiente familiar muy abierto de mente. Desde pequeños íbamos con nuestros padres a sitios nudistas, hemos estado muchas veces en casa desnudos e incluso de más mayores en más de una ocasión hemos ido Irene y yo juntos a playas nudistas.

En este relato voy a narrar lo que sucedió hace dos años. Fue un domingo de julio, Irene y yo íbamos a ir una vez más a una playa nudista como solíamos hacer bastantes veces. Cuando llevábamos una hora en la playa, Irene se fue a saludar a Antonio y Pedro. Antonio era un chico que había ido a su clase. Pedro había sido su pareja. Alguna vez Pedro le propuso hacer un trío con Antonio, pero a ella Antonio no le gustaba nada y no quería y Pedro desde entonces le decía que era una niña que decía mucho y que luego no se atrevía.

Por esas discusiones lo dejaron y a ella siempre le había dado rabia que pensara así de ella. Él siempre la menospreciaba, le decía que era una niñata y que en el sexo no se atrevía a muchas cosas. Ella se consideraba una chica muy abierta de mente y atrevida. Le dijo a Pedro que yo era su novio. Y él le dijo que habían quedado ellos dos con Marta, era una excompañera de clase, que siempre iba de calienta-pollas, y que aunque Pedro estaba con Irene siempre iba detrás de él. Pedro dijo que tenían pensado cuando viniera Marta hacer un trío.

Al volver Irene donde yo estaba vino super cabreada y alterada. Me contó lo que pasaba, no se creía que fuera de verdad lo del trío, pero le daba mucha rabia que estuviera así. Me dijo ¿te puedo pedir una cosa? Hoy trátame como si fuera tu novia. Yo no sabía que responder, no sabía que decir. Ella antes de que le respondiera me dio un beso, se me acerco y junto los labios con los míos, su lengua se juntó con la mía y me cogió la mano y la situó en su culito. Lo tenía durito y bien puesto. Cuando acabo el beso miré y Antonio y Pedro miraban con cara de envidia.

Irene añadió ayudame hoy, quiero que se arrepienta de lo que pasó, de no haber conseguido que lo nuestro fuera a más. Quiero que se arrepienta. Para mi Irene siempre había sido una persona muy importante y por ayudarle lo que hiciera falta, además que el día prometía así que le dije que si. Y esta vez fui yo quien se lanzó a por ella. Se quedo tumbada en la toalla y yo encima de ella comiéndole la boca, mi mano se situó en su tripita y muy suave mientras mi lengua y la mía se unían, subiendo mi mano hasta acariciar sus tetas. Fue un momento porque aunque no estaba muy concurrida la playa había gente.

Ella me dijo vente al agua, vamos a hacer que se piensen que pegamos un polvo. Yo no sabía que quería hacer, no sabía si quería que me la follara o que, por lo que no sabía si ir o que hacer, ella me estiro de la mano y acabe yendo por inercia. Ella se fue lanzada y yo detrás, Antonio y Pedro no nos quitaban la mirada de encima. Ella se puso en un sitio que el agua le cubrían hasta casi las tetas me dijo ven y me abrazo, me dio un beso. Me susurro y me dijo dame un beso de estos con pasión. Y eso hice.

Yo le dejaba hacer, no sabía hasta donde quería llegar, no sabía que quería hacer. Entonces ella se puso cara a la arena mirando a Antonio y Pedro que nos miraban me apretó a ella, mi polla rozaba su culo. Cogió mi mano y la situó en su coñito. Me dijo hazme tener placer, así pensarán que estamos follando. Entonces no lo dude, mi mano acariciaba su coño, le apretaba el clítoris mientras mi otra mano le tocaba las tetas y con mi boca le daba mordisquitos por el cuello. Ella situó su mano en mi polla y empezó a moverla. A hacerme una paja.

La situación era brutal, en la playa. Dentro del agua, con Antonio y Pedro mirando, alucinando. Yo le estaba follando a mi hermana con dos dedos mientras le sobaba las tetas y le besaba el cuello y los hombros. Ella movía su mano me hacía una paja. Era una situación brutal, los dos pese a lo extraño de la situación y ser algo que nunca habíamos imaginado estábamos muy excitados y no tardamos mucho en acabar.

Volvimos a las toallas y estuvimos una hora con calma, sin hacer nada, tomando el sol. A la hora ya prácticamente estábamos solos en la playa Irene y yo, en su sitio Pedro y Antonio de por medio una pareja con su hijo. Y en esos momentos coincidió la llegada de Marta con la marcha de la pareja. Marta llegó y no se desnudo se quedo en ropa interior. Irene dijo si mucho calentar pero luego es más cobarde que yo. Van a flipar, se van a morir de envidia.

No sabía que iba a hacer y se arrodillo y me cogió la polla con una mano, en la arena yo estaba tumbado y me empezó a pajear, la mirada de Marta, Antonio y Pedro se dirigió a nosotros. Ella se abalanzó sobre mi polla y se la introdujo en su boca. Lamía la base e iba subiendo en ese momento paraba un segundo rozando con la punta de mi polla su lengua y se la introducía y se follaba mi polla con su boca.

Entonces Antonio le cogió la mano a Marta y la dirigió a su polla para que Marta le hiciera una paja. Movía la mano mientras no dejaba de mirar como Irene se metía mi polla en su boca era una muy buena mamadora, me estaba muriendo de placer. Pedro intentaba que Marta le pajeara a él también a lo que Marta se negaba.

Irene seguía chupándomela, alguna vez lo hacía mientras miraba a Pedro. Tras ver la negativa de Marta a darle placer y que Marta tan sólo se centraba en Antonio. Irene se levantó sacando mi polla de su boca. Se puso de pie para poco a poco ir bajando, de espaldas a mi, cara a ellos. Se fue introduciendo mi polla en su conejo. Una vez la tenía entera dentro para un momento, antes de seguir.

Marta empezaba a comerle la polla a Antonio. Irene miró a Pedro y le dijo ¿no quieres que te la coma? Entonces se levanto y se acerco a nosotros. Él de pie y ella con mi polla dentro suya se la empezó a chupar al mismo tiempo que me empezaba a cabalgar.

Antonio colocó a Marta a cuatro patas, tenía un muy buen culito ella y se la follaba en plan salvaje. En cambio Irene se movía muy suave, con mucha delicadeza, acompasando sus movimientos en la entrepierna con los de su boca.

Ella se esmeraba en la mamada mientras me follaba quería que viera Pedro lo que se había perdido que ella era una chica que la comía muy bien, se la comía con mucha suavidad, con un movimiento suave de mano acompasado con el vaivén de su boca follandose su polla.

Él estaba muy caliente, ella acelero el ritmo. Cuando vió que él estaba cerca paro y le dijo. Es la última vez que te hago algo, esta es mi venganza no te voy a hacer acabar mira lo que te has perdido. En ese momento solto la polla de Pedro se giro y se tumbo encima de mí follándome muy salvaje.

Lo había dejado a medias, se estaba entregando al placer con mi cuerpo, se movía muy salvaje. Lo mismo sucedía con Marta y Antonio. Aunque ellos no paraban de mirarnos. Yo les miraba de reojo pero Irene es mucha mujer. Nuestras lenguas se unían mientras cada vez follábamos más duro, cada vez costaba más unir nuestras lenguas. Aumentamos el ritmo hasta que llegamos los dos al mismo tiempo a un sabroso orgasmo.

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