miércoles, 18 de mayo de 2016

Algo rapido, con la mujer de mi empleado

Estaba algo pillado con la entrega de una obra y les pedí a los soldadores que se quedaran a terminar de soldar una viga que era fundamental para empezar temprano con el resto. Tres se quedaron hasta cerca de las 10 de la noche terminando el trabajo. Obviamente les agradecí y les dije que a fin de mes se vería reflejado ese favor que me había hecho. Como era habitual para ellos, no para mi, me invitaron a tomarme un trago sacando una botella que tenían guardada con una bebida.

Como éramos cuatro en un rato la bajamos y como no tenía nada que hacer y estaba contento por el favor que me habían hecho, mande a comprar otra. Dos no se quedaron por que ya era muy tarde y me quede solo con dos, el bodeguero y Don Juvenal. Ese último, era un hombre ya mayor, 65 años, delgado, pelo cano, muy servicial, pero que tenía serios problemas con el trago. Ya me había fallado en algunas oportunidades al no presentarse, pero como era tan buen soldador, no lo cortaba. Esa noche bebió solo un poco más que nosotros y quedó completamente borrado.

El bodeguero me dijo que no me preocupara, que él lo iba a dejar, ya que en bicicleta no se podría ir. Como yo andaba en vehículo, le dije que me indicara donde vivía y que yo lo iría a dejar. Me dio las indicaciones, era muy fácil dar con la casa, solo me hizo el comentario que tuviese cuidado con su mujer que era muy gruñona, mas cuando llegaba en ese estado.

Me estacioné afuera de la casa, estaba dudando si tocar o no, si era la casa o no, ya que era muy tarde, cuando se enciende una luz, y aparece una mujer ya mayor, con cara de enojada. Le pregunto si hay vivía don Juvenal y me dice que si. Sale enojada a buscarlo, pensando que era un radio taxi, cuando me presento como su jefe , cambio algo su rostro y fue mas amable. De todas formas estaba enojada con el.

Don Juvenal no se podía ni el culo, y su mujer lo abraza y trata de llevar adentro. Como caballero que soy le ayudé a entrarlo, llegando hasta el pasillo. Su mujer sale del cuarto y me da las gracias por haber traído a su marido, reclamando que siempre pasaba lo mismo, que este hombre no sabe tomar, que siempre llegaba en ese estado.

A todo esto, yo también venia con mis tragos encima, claro que mucho menos que el viejito. Pero como siempre me pasa cuando bebo más de la cuenta, me caliento y cualquier cosa me sirve. Comencé a mirar a la vieja de Don Juvenal y a pesar de ser vieja, fea, chica y gorda, se gastaba un culo enorme, al igual que sus tetas. Aparte que estaba con una camisa de dormir, para nada sensual, incluso algo vieja y gastada, se notaba que andaba sin sostenes, viéndose más grandes sus tetazas.

Mientras la escuchaba, fantaseaba con pegarle unos puntazos a la vieja, que a pesar de saber que era el jefe de su marido, se comportaba con mucha confianza. Pensaba para mí, que al lado de su delgado, viejo y alcohólico marido, yo con 1.80 de estatura, buena facha y 38 años de edad, era un manjar para la viejita. Ya la note más calmada y seguía hablando, quizás dándose cuenta como descaradamente le miraba las tetas. Con todos esos pensamientos, la verga ya se me paro, y mientras conversaba con ella de pie en el pasillo de su casa, con esa única luz encendida, me la acomodé delante de ella. Al parecer no lo hice muy disimulado, porque la vieja me hecho una buena mirada a mi verga luego de hacer el movimiento. Note una leve sonrisa y algo que me decía que yo el gustaba a la vieja, a si que envalentonado por el alcohol, le tire una primera indirecta.
- Pero no lo rete mucho, aproveche mejor con el viejo, que con el trago nos ponemos mas cariñosos
- Ja ja … ¡que se va a aponer cariñoso este viejo! , si de acá no despierta hasta mañana y peleando con el
- ¿ tiene el sueño pesado Don Juve?
- Uffff… no lo despierta nada , me podrían hasta violar a su lado y no escucharía nada
- ¿Ud cree?
- Seguro que no se despierta ( mirándome con cara de invitación)
- Mmm no se …. Yo creo que abría que hacer la prueba
- A mí me encantaría hacer la prueba
- ¿Esta es la cocina?
- Si, ¿quiere que se la muestre?
- Si , muéstremela …

Ambos sabíamos a lo que íbamos, no quedaba ninguna duda. La vieja sorprendida, pero a la vez excitada apaga la luz del pasillo y apenas entró, sin prender la luz, la apoye contra el mueble de cocina manoseándole las tetas descaradamente.
- Ahhh parece que tiene ganas mijito ( murmurando)
- Uffff ¡ es que con estas tetas ! …
- Dele no mas , que el viejo no se despierta … ahhhh que rico … ahhh

Se las manosee descaradamente y ella misma se sacó una para que se la chupara. Estaba caliente, de pie en la cocina, prácticamente un desconocido abusaba de su viejo y gordo cuerpo. Chupándole una teta y con la otra mano metida en su camisa de dormir, manoseándole fuertemente la concha a través del calzón. No pasaron más de dos minutos y la vieja se encuclilla quedando a la altura de mi verga, mientras yo sabiendo lo que quería, me saque la verga y se la metí de una a la boca. La vieja de inmediato se la engullo por completa chupando con ahincó una y otra vez. Me mantuve ahí disfrutando la mamada que me daba la veterana, apoyado en el refrigerador, moviéndome follándole la boca.

Era excitante estar con esta vieja, con su marido ebrio un cuarto mas allá, mientras su mujer le chupaba la verga a su jefe. La levanté rápidamente y la apoyé contra el mueble de cocina. Le levanté la camisa por sobre su espalda, le baje los calzones, que quedaron botados en el piso, dedicándome un minuto a chuparle la concha y el culo, para luego incorporarme y metérsela fuertemente en el viejo coño, sacándole gemidos acallados de placer. En 90º , la veterana me ofrecía el culo sin ningún problema . Una y otra vez mi verga se perdió en el viejo cuerpo, manoseándole a mi antojo esas carnosas y blandas nalgas, con un coño que estilaba de gusto.

En la oscuridad y silencio de la casa, solo se escuchaba el golpe de mi cuerpo contra las gordas nalgas de la señora. Le saque la verga y con mi mano fui al ataque de su concha, restregándosela fuertemente, metiéndole 4 dedos sin ningún problema. Estaba muy mojada, estilaba. Se escuchaba el chapoteo de mi mano en su coño, mientras ella acallaba sus gemidos de placer. Caliente como soy baje nuevamente y me deleité con sus jugos, saboreándolos frenéticamente. Termine con mi cara toda mojada de tanto chuparle la concha a la vieja, mientras ella se dejaba de hacer de todo.

Volví a subir y afirmado a sus anchas caderas , a darle con todo , haciéndole sonar los cachetes con cada una de mis fuertes embestidas, hasta que no me aguanté mas comencé a echarle todos mis mocos a la viejita que casi lloraba de placer.

Ya cuando no me salió mas, se la metí unas cuantas veces más y me salí. Ella se acomoda su camisa de dormir, metiéndose las tetas adentro y recogiendo su calzón del piso, con la respiración toda agitada, riéndose en silencio por la locura que había hecho. Me despedí de ella agarrándole las tetas por última vez, diciéndole que había estado muy rico. Salí en silencio por el pasillo, sin encender la luz. De su parte, antes de salir, me dio un fuerte agarrón en la verga y me dio me dijo que cuando quisiera podía pasar a visitarla.

En mi auto , manejando a mi casa , me olorosaba la mano hedionda a los jugos de la veterana , algo ebrio aun , disfrutando de un buen cigarro, luego de esa fortuita y extraña aventura con la mujer de mi empleado.

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