miércoles, 18 de mayo de 2016

Acostándome con mi suegra

Desde que mi suegra se separó, vive en las casa de sus hijas. Pasa un tiempo con nosotros, luego viaja a quedarse un tiempo con su hija del sur, con el único que no se queda es con mi cuñado.

La verdad a mi no me molestaba su presencia, tenemos una pieza de mas y siempre nos coopera, incluso con dinero, con lo quehaceres del hogar, el cuidado de los niños, aparte que es muy agradable, una mujer en extremo sociable, simpática y nuestra relación siempre ha sido perfecta. 

Su nombre es Silvia, es muy extrovertida, sociable, cariñosa, cae bien en todas partes. Siempre me abrazaba, me tomaba del brazo, es muy cariñosa una mujer muy de piel, pero nunca se me paso llegar a algo con ella, jamás. Tiene 64 años, es bonita de rostro, ojos verdes, tes clara, bastante gorda, no muy alta, tiene una prominente barriga, ademas de ser muy culona y con unas tetas enormes. De todas formas reconozco que se me iba la vista hacia esas enormes tetas, sobre todo en verano, en la mañana, cuando con solo su camisa de dormir se paseaba por la casa, luciendo sus generosas tetas ante mi cara. 

La rutina de mi hogar comenzaba muy temprano. Mi mujer se levantaba, prendía el televisor de mi cuarto, luego entraba a ducharse y arreglarse, mientras su madre le hacía desayuno a mi hija. Mi hija en ese intertanto, siempre llegaba a acostarse conmigo unos minutos, hasta que llegaba mi suegra a vestirla a mi cuarto. Mi trabajo era solo despertar a mi hija, no me levantaba por que entraba a trabajar mucho mas tarde que mi mujer. 

Mi suegra entraba a mi cuarto, vestía a mi hija, ( la vestían ahí , porque mi cuarto tiene aire acondicionado) , donde luego se tomaba su leche y esperaba que su madre estuviese lista para llevársela al colegio para luego irse a su trabajo. Era en ese momento, cuando la vestía, donde mi suegra me daba un show de tetas todos los días. Al andar con su bata abierta, su camisa de dormir, cuando se doblaba para vestir a mi hija, sus enormes tetas colgaban sin brasier, dándome una perfecta visión de ellas colgando al costado de mi cama, imaginándome que a cada rato se le escapaba una, dejándome con una tremenda erección. 

Era una rutina de todos los días. Las dos salían muy temprano y yo me quedaba solo con mi suegra, ya que entraba mucho mas tarde a trabajar. 

Una mañana cualquiera, ahora de invierno, hacia mucho frio, estaban dando una noticia muy importante en la televisión, mi suegra se sentó junto a mi hija y se tapo para ver la noticia. Luego mi mujer ya lista, se despide de mí y se va con mi hija. Mi suegra se quedó tapada a mi lado y nos quedamos comentando la noticia. Yo, como siempre, me volvía a dormir, ya que me quedaban al menos una hora más para recién comenzar a levantarme. Ese día mi suegra no se fue a su cuarto, obviamente volver a su cuarto frio, mientras el mío estaba con el aire acondicionado, temperado y ella muy friolenta, se quedó en mi cama. Cuando me levante, mi suegra dormía a mi lado. 

Esto se repitió un par de veces, incluso salieron bromas al respecto que mi suegra se acostaba con su yerno, cuando su hija se iba . Ella argumentó que cuando volvía a su cama esta estaba muy helada ( mi suegra es en extremo friolenta), mientras que la nuestra, se mantenía caliente. 

Y así, se fue transformando en una rutina diaria, mi suegra luego de atender a mi hija, y mi mujer se iba, en vez de irse a su fría cama, se quedaba acostada a mi lado, a ver televisión, mientras yo dormía. 

En un principio lo hacía con su bata de levantarse, algo sentada en la cama, pero ya después, con mas confianza, se sacaba la bata y se acostaba con camisa de dormir, bien tapada. 

Las mañanas amanecían cada vez mas heladas, hasta que una de estas llego la temperatura a bajo cero. Un frio polar, los vidrios del auto con hielo, y luego de la rutina del día, mi suegra que había estado levantada, harto rato, pasándole la mochila y colación a mi hija, llegó a mi cama, se acostó a mi lado y se replegó a mi espalda, en busca de calor. Estaba muy helada, me dijo que tenía mucho frio. Me quede dándole la espalda a mi suegra, sintiendo como el frio cuerpo de ella se apegaba con el mío, en busca de calor 

Sentí sus grandes tetas en mi espalda y como apegaba su cuerpo hacia mí, abrazándome por detrás. Yo soy muy acalorado para dormir y como no me había levantado en ningún momento estaba muy calientito mi lado. 

A pesar de ser mi suegra, su edad y su gordura, era una mujer distinta en mi cama, mas el espectáculo de tetas que me daba todos los días, comencé a desear tener algo con ella. Ya al otro día estaba esperando que mi suegra se metiera a mi cama y que me rozara su cuerpo, me excitaba sentir su cuerpo rozarse con el mío, pero esta vez yo estaba de espalda. Mi suegra se mete a mi cama y de inmediato se apega a mi cuerpo en busca de calor, incluso pasa una de sus gruesas piernas por sobre las mías diciéndome lo helada que estaba. Yo, ya aprovechando que era ella la que actuaba como si fuera lo más natural del mundo, le tome la pierna con mi mano caliente, como para darle calor. Ella hizo el comentario de lo caliente que estaba mi mano y lo fría que estaba su pierna, no molestándose para nada con mi actuar, pidiéndome que se la colocara en la rodilla. Teníamos la confianza de tocarnos habitualmente, por lo que no le pareció nada raro. Pero pasó lo que tenía que pasar. Mi suegra con su pierna sobre mí y mi verga con la presión y calentura, se fue despertando cada vez más. 

De todas formas estaba algo nervioso, si o si era la madre de mi mujer, pero no hice nada para evitar el contacto. Pensé que ella al darse cuenta de lo que estaba pasando la sacaría, pero no lo hizo, la dejo sobre esta. Nos quedamos así sin movernos hasta que sonó mi despertador y me tuve que levantar. Claro está que en la ducha no me quedo otra opción que masturbarme como un mono pensando en mi suegra. 

Ya me tenía completamente caliente mi suegra, como era posible que ella no se diera cuenta lo que me estaba haciendo. Pensé quizás hasta el gustaba provocarme de esa manera y decidí jugármela un poco mas y ver hasta donde llegaría ella. 

Al otro día pasó lo mismo. Mi mujer estaba saliendo de la casa, sabía que mi suegra llegaría a mi lado. Se mete a mi cama a ver televisión y apegarse a mí, yo de espalda y su pierna sobre mi verga. Al poco rato ya me la había levantado y ella actuaba como si nada. Me levanté al baño, pasando delante de la televisión, para que viera a su yerno con su verga semi erecta. Fui al baño y luego a la cocina a buscar un vaso de jugo. La idea era enfriarme lo suficiente y llegar yo ahora en busca del calor de mi suegra. Entre a mi cuarto, mi suegra en la cama mirando la televisión. Entre hablando del frio monstruoso que hacia afuera, con el cuerpo completamente helado. Me metí a la cama y le dije que ahora ella me diera calor a mí. 
- Deme la espalda suegrita que vengo congelado 
- Ufff mijito, mire que viene helado , métase acá 
- Ohhh que manera de hacer frio hoy 
- Si .. cada vez amanecen mas heladas las mañanas .. ufff que viene helado, como no se puso bata 
- Es que no pensé que hacia tanto frio, pero luego entro en calor 

Con mi cuerpo helado, me apegue a la espalda de mi suegra en busca de calor abrazándola por la cintura y apoyándole la verga en el culo, moviéndome como si buscara su calor, pero apegándole bien la verga contra el culo. A los 10 minutos, de estar apegado al tremendo culo de mis suegra, mi verga se había despertado, ya había entrado en calor, pero de todas formas no la soltaba y cada cierto ratos me acomodaba, apegándole más la verga al generoso culo de mis suegra, que mas que seguro ya se debe haber dado cuenta que era lo que sentía apegado a su enorme culo. Esa mañana no pasó nada más, y nuevamente me tuve que levantar y masturbarme en la ducha recordando el culo de mi suegra. Era imposible que ella no se hubiese dado cuenta que le había rozado la verga en su culo. 

Luego llego el fin de semana, obviamente no paso nada, mi mujer no trabajaba, no había colegio. No noté ningún cambio en mi suegra, actuaba como si nada hubiese pasado, mientras yo esperaba con ansias la mañana del día lunes, hasta que llegó. La misma rutina, mi mujer se va y mi suegra se mete a mi cama, yo esperándola con la erección que nos caracteriza en las mañanas. Nuevamente venia helada, se sacó la bata, se metió a mi cama y restregó su cuerpo contra mi espalda en busca de calor. Sentí sus grandes tetas apoyadas en mi espalda y su mano fría en mi estómago. 

Más dura se me puso sintiendo esas manos tan cerca de mi sexo. Pero luego de unos minutos, sorpresivamente se da vuelta y me pide que la abrace por detrás para darle calor en la espalda. Como estaba, era imposible que mi suegra no me sintiera la verga en su culo, pero no tenía excusa para no hacerlo. 

Me moría de ganas de colocárselo en el culo, aunque igual me daba algo de vergüenza que notara mi erección ahora si que levantada y dura, por lo que no tuve más remedio que abrazarla por detrás, pero evitando el contacto de la parte de abajo, sin embargo, ella misma hecha su enorme culo hacia atrás y se encuentra inevitablemente con la tranca de su yerno en su máximo esplendor. 

Con una suave exclamación o sonido, dio un pequeño aviso de que lo había notado, pero no lo retiró, quedándose quieta y actuando como si nada pasara. Yo tampoco me movía, solo me quedé quieto, con mi verga aprisionada contra las generosas nalgas de mi suegra, disfrutando del contacto. Pasaron unos cinco minutos sin que ninguno de los dos se moviera, pero la presión de nuestros cuerpos no hacía otra cosa que ponérmela más dura aun. Sabía muy bien que ella sentía la enorme presión que mi verga estaba haciendo con su culo. De haberse sentido ofendida o incomoda, se hubiese movido, pero no estaba ahí quieta, hasta que se movió un poco acomodándose, momento en que yo también me moví. Ambos presionamos nuestro cuerpo contra el del otro, quedamos más juntos aun. Me costaba respirar para no demostrar lo excitado que estaba, pero aprovechándome de la situación, pase mi mano dejándosela en su vientre. Ella me tomo la mano y vuelve mover su culo, haciendo más presión y yo ya comenzando a sentir que ella estaba dándome la pasada, también me acomode, restregándole fuertemente mi verga contra su culo. Sentí su mano apretar la mía, pero no cambio de posición. En silencio, mi suegra sabía lo que estaba pasando y no hacía nada por detenerlo. Me quede expectante a ver qué hacia mi suegra, si volvía a mover su culo hacia atrás, era señal que lo quería y yo, sin lugar a dudas, se lo daría. 

Un par de minutos y mi suegra no cambiaba de posición, no se movía, ni me decía nada, solo me acariciaba la mano. Expectante a ver su reacción, tímidamente me moví solo un poco hacia atrás separándome solo un poco y ella descaradamente mueve el culo hacia atrás, en busca de lo que hace rato tenia apoyado contra sus nalgas. Enseguida me apoyé contra ella, no una, sino, dos veces seguidas y en respuesta ella lo vuelve a mover, dándome la señal que necesitaba. 

Comencé a moverme muy lentamente, casi imperceptiblemente, apoyándome suavemente contra las nalgas de mi suegra y ella también siguió el juego, moviéndose suavemente hacia atrás, casi imperceptiblemente, sin embargo al rato, su respiración comenzó a traicionarla, dando muestras de que estaba excitada. Ya eran más que evidentes mi empujones contra el culo de mi suegra y ella su movimiento de culo hacia atrás, hasta que luego de un rato, ya no había nada que ocultar, mi suegra estaba disfrutando las caricias que la verga de su yerno le hacía contra su culo. Descaradamente me estaba punteando a mi suegra y ella se movía como si estuviésemos follando muy suavemente. Solté la mano que me tenía tomada, y se la coloqué en el culo, sin embargo ella me la volvió a tomar y al coloco en su vientre apretándomela fuertemente. Varias veces más intente zafarme, pero ella no me lo permitía. Quise llevar la mano a una de sus tetas y tampoco me dejo. Cada vez mis empujones eran más fuerte y la respiración de mi suegra, más agitada, estaba excitada, pero me tenía la mano fuertemente apretada, sin soltármela, aunque ya estaba entregada al placer de sentir como su yerno se frotaba fuertemente contra sus grandes nalgas 

Mi despertador sonaba una y otra vez y ni siquiera lo paraba para no soltar a mi suegra. Entre suaves gemidos ella me decía que parara y que me fuera a trabajar, pero yo continuaba frotándome contra ella, hasta que sorpresivamente me dice - Acaba y vete a trabajar -. 

No podía dar crédito a lo que había escuchado. Caliente como estaba , mas ahora con su permiso, con más fuerza aun la abracé y apreté fuertemente mi verga contra sus grandes nalgas descaradamente, dándole fuertes empujones como si realmente me la estuviese follando, hasta que no quise aguantarme más y comencé a soltar mi semen, gimiendo ambos calladamente disfrutando ambos del climax del encuentro. Recién ahí, luego de un rato nos soltamos, no dijimos nada, mi suegra dándome la espalda nunca me miró. Me levanté y al salí de la cama, pude ver el culo manchado con semen, que aun estando dentro de mi pijama, había traspasado la tela y le había mojado su camisa de dormir. 

Salí de la ducha, me vestí y me fui, sin intercambiar ninguna palabra con ella, que simulaba dormir en mi cama. 

Al llegar en la tarde, su trato conmigo fue como siempre, nada extraño, como si nada hubiese pasado. Esperaba con ansias que fuera la mañana del otro día, la rutina diaria y si mi suegra se volvía a meter a mi cama, al fin gozaría con sus deliciosas carnes. 

Amaneció, comenzó la rutina diaria, mi suegra vistiendo a mi niña en mi cama, mientras sus enormes tetas colgaban ante mis ojos, deseando ya saborearlas de una buena vez. Mi ingenua mujer se despide, sale de la casa y me quedo solo en mi cuarto, esperando a mi suegra. Desconecté el despertador para que no me interrumpiera en caso de tener suerte y esperé a mi suegra ya con la verga parada. 

Me hice el dormido para que no le diera vergüenza y unos después de minutos que mi mujer se va, siento como mi suegra se mete a mi cama, dándome la espalda sabiendo perfectamente lo que pasaría. De no haberlo querido no se hubiese metido , era obvio. Me doy vuelta, la abrazo por detrás y ahora me voy con todo. Le agarró las tetas y aunque trata de sacarme las manos, me aferre a ellas y no le quedo más opción que dejarme que se las tocara a mi antojo. De inmediato comenzamos a movernos como si me la estuviese cogiendo por detrás, ambos calientes ya sin nada que ocultar. 

Al fin tenia esas enormes tetas entre mis manos, se las apretaba fuertemente por sobre la tela de su camisa de dormir, eran exquisitas, tremendas tetas se gastaba mi suegra que al fin eran mías. En un morboso magreo al cuerpo de mi suegra, me baje los pantalones de mi pijama y me dedique a agarrarle el culo, carnoso, enorme, deseando ya estar dentro de ella. 

Con mi pantalón en mis rodillas, le levanté la camisa de dormir y por sobre sus enormes calzones se la restregué un rato. Pero cuando intentaba tocarle el coño o bajarle los calzones, se espantaba y me pedía con tono autoritario que no lo hiciera. Fue bastante autoritaria al decirme que solo era un faje para sacarnos las ganas, pero que de ninguna forma pensara que le sería infiel a su hija dejándose follar. A las finales no conseguí follármela, tampoco que me tocara o que se dejara chupar las tetas, solo me dejo manosearla por sobre la ropa e igual que el día anterior, tuve que acabar en sus calzones, dejándoselos todos moqueados, fue muy rico, pero de follarla o chuparle las tetas, ningún avance 

Así pasó la semana, todas las mañanas mi suegra se metía a mi cama, me dejaba agárrale el culo y las tetas y rozarme con ella, ambos disfrutábamos, pero cada vez que intentaba algo nuevo, me detenía bruscamente, al punto de enojarse. Disfrutaba manosear a la vieja y dejarle todo el culo y las piernas moqueadas, pero me estuvo molestando la situación que no se dejara follar ni chupar, incluso el jueves, al ponerme tan insistente y no hacerle caso, tratando de bajarle los calzones, se levanto enojada y se fue a su cuarto, dejándome caliente y también molesto. 

Fue el día viernes donde logre un gran avance. La misma rutina de todos los días, hasta que quedamos solos. Haciéndome el dormido, mirando hacia la ventana, siento cuando ella se mete a la cama. Al ver que no me colocaba detrás de ella, se da vuelta y me abraza ella, preguntándome si estaba enojado. Le dije que sí, que me molestaba la situación que me dejaba caliente al no dejar avanzar. Me dice que no podía hacerle eso a su hija, que ya lo que hacíamos era inconcebible, pero que de todas formas , le gustaban mucho nuestros encuentros. Me dijo que hace años no sentía esa excitación, que lo disfrutaba, pero que no podía dejarse follar por el esposo de su hija. Yo me mostraba indiferente, hasta que sentí como su mano bajaba de mi vientre hasta llegar a mi entre pierna. Ya con solo sentir su mano bajando lentamente, acariciarme los pelos mi verga despertó inmediatamente hasta que por primera vez, mi suegra me agarra la pija por sobre la tela , con una de sus manos y me comienza a masturbar lentamente. Era delicioso sentir su gorda y pequeña mano acariciarme con suavidad mi verga, sintiendo como ella también disfrutaba de ese nuevo contacto. Me quede dándole la espalda disfrutando de la suave masturbación que ella me regalaba, hasta que me di vuelta y me fui contra sus tetas. Primero se las chupe por sobre la tela, sintiendo su duro pezón en mi boca, hasta que le baje los tirantes de su camisa de dormir y conseguí sacarlas afuera, devorándomelas al fin. Me moría de ganas de comerle las tetas a la vieja y al fin las tenia ahí todas para mi, grandes, enormes, deliciosas. Como un animal se las chupe fuertemente, apretándoselas, restregando mi cara contra ellas. Mi suegra de espaldas no puso reparo en eso, al contrario, se quedo con sus enormes tetas al aire, disfrutando de ver a su yerno devorárselas con tantas ganas. 

Me harte de chuparle las tetas a mi suegra, las tenía tan ricas, su olor, su sabor, que pedazos de carne más rico tenía en mi boca, muy blancas de aureolas rosadas y pezones muy marcados. Se las apretaba con ambas manos, restregaba mi cara contra ellas, le chupaba fuertemente los pezones, mientras mi suegra acariciaba mis cabellos, excitada disfrutando de las chupadas. Semi acostado sobre ella, baje una mano hasta sus piernas, y se la metí dentro de su camisa de dormir llegando hasta su sexo. Nuevamente su mano me retuvo la mía, pero luego de un rato ya fue cediendo y mi mano llego hasta su calzón, encontrando a través de los pliegues de su calzón, sus abultados labios vaginales, con una humedad que traspasaban la tela. 

Comencé a frotárselo muy fuertemente, masturbándola ahora yo a ella. Ahí mi suegra cambió rotundamente, comenzó a moverse y a gemir mas fuerte tratando de sacarme la mano, pero con fuerza me mantuve ahí, metiéndole incluso un dedo en esa parte que cada vez estaba más mojada. Comenzó a jadear más y más fuerte, hasta que gimiendo muy fuertemente, dejó de luchar y comenzó a acabar, cerrando las piernas , dejando mi mano apretadas entre ellas, moviéndose de lado a lado, con sus tetas al aire, mientras su yerno no dejaba de frotarle su sexo. MI suegra alcanzo un gran orgasmo pero a pesar de estar ambos muy caliente, tampoco me dejo follarmela, solo se quedo ahí con sus tetas al aire, dejándome chupárselas y manosearla por todos lados , solo restregándome contra ella, tuve que acabar. Ya más calmada, me pidió disculpas por no dejarse follar, que la comprendiera que era una mujer muy abandonada en ese aspecto hace años, que lo necesitaba y que le encantaría poder llegar mas allá , pero que no podía dejarse follar, solo por su hija que si no la cosa sería muy distinta. 

Llegó el fin de semana y obviamente nada pasó. Entré a la cocina, mi suegra lavaba los platos, mi mujer había ido a comprar y colocándome atrás de su enorme culo, le agarré las tetas y me la punteó por detrás Mi suegra se enfadó muchísimo, me dijo que por ningún motivo lo volviera hacer, que eso estaba completamente prohibido, porque en cualquier descuido, su hija nos pillaría. La entendí. 

Llegó el anhelado lunes. Estaba más que caliente que nunca esperando a mi suegra en la cama. Mientras mi mujer se duchaba y ella vestía a mi hija, mis ojos estaban pegados en las tetas de mi suegra que se reía y se trataba de cubrir. Ansioso esperaba tener nuevamente esas tetas en mi boca hasta que al fin, mi mujer se despide y se marcha. Acostado con la verga parada, espero ansioso la llegada de mi suegra a mi cama. Al fin aparece en el cuarto, se saca la bata, mostrando su voluminoso cuerpo dentro de su camisa de dormir y antes de acostarse a mi lado, me dice que me porte bien, riéndose. Pero apenas la tuve ahí, de inmediato la abracé y como un pulpo mis manos se fueron contra su cuerpo, agarrándole las tetas y el culo a mi antojo. Al poco rato la camisa de dormir de mi suegra estaba toda levantada y mientras con una mano le acariciaba la concha, con la otra le tocaba las tetas chupándoselas fuertemente. 

Mi suegra con los ojos cerrados, disfrutaba del faje que le hacia su yerno, hasta que intentando algo nuevo me saque todo y arrodillándome al lado de su cara, le trato de poner la verga en la cara. Ella se rió, permaneció con los labios cerrados mientras yo se la pasaba por estos, hasta que abrió la boca y comencé a metérsela por ahí. Al principio lo hacía mal, se reía pero luego la risa se fue y la vieja comenzó hacerlo mejor y a disfrutar al hacerme una mamada exquisita, mientras yo le amasaba las tetas. 

Se volvió habitual esa práctica, aparte que le encantaba hacerlo. Todas las mañanas mi suegra me hacia un fabuloso sexo oral, nos masturbábamos uno al otro, me permitió sacarle la camisa de dormir, pero no los calzones, Me montaba sobre ella metiéndosela a la boca y acababa sobre sus grandes tetas dejándoselas todas moqueadas, algo que a ella le encantaba, pero de penetración, nada. Hasta que un día, mientras estaba montado sobre ella chupándole las tetas, ella con sus piernas abiertas, baje y me fui de una a su sexo, restregándole la cara por sobre la tela mojada. En un principio quiso sacarme, pero al no poder hacerlo, aun algo nerviosa, se dejo. Le corrí ese calzón de vieja hacia un lado y por primera vez vi se concha peluda que solo había tocado, de pelos largos de color claro, de labios largos y arrugados, los que devoré con pasión. Mi suegra se entregó al placer y gemía deliciosamente sintiendo al lengua de su yerno invadir su intimidad. Le tomé los calzones y se los bajé. A medio camino se los agarró impidiéndome bajárselos, le mentí diciendo que era para chupársela mejor, me dijo que si, pero que no era para follar, obviamente mentí y le dije no me la follaría. 

Terminé de sacar esa última prenda, dejando a la gorda tetona y culona de mi suegra completamente desnuda, con sus piernas abiertas, mostrando toda su concha ante mis ojos. Me sumergí de nuevo entre sus piernas y ahora si que se la comí con ganas , abriéndole los labios, metiendo mi lengua lo más adentro posible, apretándole el pliegue de sus nalgas, sintiendo mi barba mojada con sus jugos y mi saliva, hasta que volví a sus tetas. Ella trató de cerrar las piernas pero no la deje, con las mías se las abría. Ella me pedía desesperada que no se la fuera a meter, y yo le decía que no, pero acomodándome buscaba la mejor posición, hasta que mi verga roza su sexo, y comienzo a moverme tratando de penetrarla. Me decía - ¡no! , ¡no! , ¡Carlos, por favor no me la vayas a meter!- , - Solo por fuera suegrita - , - ahhh no lo hagas - , pero ya era tarde. Apenas sentí que estaba en una buena posición, presioné un poco y la cabeza de mi verga entró inevitablemente en la mojada y abierta vagina de mi suegra. – ¡Esta entrando!, ¡sácala! - , pero escuché métela y sabiendo que estaba entrando en el lugar correcto, la agarré del culo , deje caer todo mi peso y mi verga se sumergió en el interior de su cuerpo. - ¡Dios mio, Carlos que hiciste! , como si no supiera que terminaríamos así , - Ya no hay nada que hacer suegrita, ya es mia – 

Mi suegra no tuvo más remedio que entregarse a las perversiones de su yerno. Ya mi verga estaba por completo metida en su olvidado coño y le encantaba. Gemía como si le fuera a dar un infarto, quejándose de placer, con sus gruesas piernas abiertas a más no poder, desparramada en la cama, sus enormes tetas cayendo hacia los lados y yo afirmándome de su culo y metiéndosela una y otra vez. La coloqué de lado, le levanté la pierna y continué perforándola pro detrás, claro que ahora tenía acceso a una de sus tetas – Que ganas tenia de estar asi contigo - , - ahhhhh ahhh, que rico, no se cuantos años que no me cogían - , - ahora recuperaremos el tiempo perdido - , -ahhh mmm que rico se siente - . 

Me coloque de espaldas y le pedí que se subiera. No era muy ágil en sus movimientos. Su gordura y sus años se notaban, hasta que se montó sobre mí, con sus enormes tetas colgando, bamboleándose de lado a lado, riéndose de verse tan expuesta ante su yerno. Me las colocó en la cara y mientras se las chupaba, le agarraba su enorme culo saciando mis más morbosos deseos de tener a la madre de mi esposa completamente para mí. Permaneció arrodillada sobre mí, dejándome tocarla por todos lados. Su barriga suelta también colgaba, pero el morbo de estar con ella me hacía verla como una atractiva hembra. Apenas me daban los brazos para abarcar semejante culo. Me imaginaba como se vería por detrás, cuando se lo apretaba y se le abrían las nalgas. Se acomodo sobre mi verga y se la comencé a meter afanosamente, mientras sus tetas chocaban contra mi cara. Luego la hice sentarse, donde mi verga se perdió entre sus carnes. Por su gran peso, poco podía moverme, por lo que ella comenzó a moverse de adelante hacia atrás, siempre con sus ojos cerrados y rostro arrugado, sintiendo placer a más no poder. La verdad es que mi suegra tenia la concha muy abierta y muy jugosa, y mi verga le entraba sin ningún problema, por lo que poco sentía, era más el morbo de verla así, pero quería mas y luego de un rato le pedí que cambiáramos. 
- Ven , colócate así - , - ¿Cómo?- ,- así , en cuatro patas- , -no así no, me da vergüenza- , -ven quiero tenerte así- , -bueno, que locura ja ja .. 

Mi suegra adopto la pose que le pedía, gateando sobre la cama, con sus tetas colgando, poniéndose en cuatro patas sobre la cama , mientras yo de pie , miraba como su enorme culo iba quedando delante mío , listo para recibir mis embestidas. Teniendo casi un metro de culo delante de mí, de lado a lado, le abrí sus grandes nalgas y previo un buen toqueteo con mis manos y dedos por todos lados, se la volví a meter sin compasión. La abierta concha de mi suegra recibió toda mi furia, le di con fuerza, golpeando sus enormes nalgas que se movían como gelatinas con cada una de mis embestidas. Al poco rato mi suegra gemía como si le estuviese dando un ataque y yo no paraba de darle verga por detrás admirando su enorme culo moverse. No duro mucho ni tuvo que decirme que estaba alcanzando el orgasmo, porque sus alaridos se transformaron en gritos de placer, viendo sus manos arrugando la sabana moviendo el culo con fuerza hacia atrás. Pero no me detuve , continué disfrutando del culo de mi suegra por un buen rato, dejándosela metida hasta el fondo , agarrándole las tetas por debajo , sacándosela y volviéndose la a meter con más fuerza aun , hasta que me dice quejándose – ya no puedo más, ya no mas , acaba por favor - . 

Me sentía como un toro, estaba completamente excitado, con la verga dura como una roca, hubiese podido durar un buen rato mas, pero le daría en el gusto, claro que si quería que acabara, debía ayudarme hacerlo. Le dije que se abriera las nalgas para echarle mis mocos en el culo. – no , estas loco, así no mas, dale acaba , que ya me duele - , - ya pues suegrita , abrase las nalgas para echárselo en el culito - , -no porque me la vas a querer meter por ahí- , - no, le prometo que no , solo correrme una paja con su culo que me encanta - , - bueno, pero sin meterla- 

Mi suegra complaciéndome, con la cara apoyada sobra la cama, se lleva las manos hacia atrás y se abre las nalgas, dejando completamente expuesto su ano. Me masturbe rozándoselo, diciéndole que tenía un culo muy rico, pasándole la verga por todos lados. Al abrirse las nalgas mi suegra, se notaba la entrada de su ano mucho más dilatado que el ano de mi mujer. Ella nunca me había dejado metérselo por ahí, por tenerlo muy estrecho, en cambio el ano de mi suegra, se veía muy fácil de penetrar, ya otro día trabajaríamos ahí. 

Continué cascándomela mirándole el culo a mi suegra, rozándole el ano, hasta que no aguanté más. Entre bramidos le dije que estaba por acabar y colocándosela en la entrada de su orificio anal, comencé a acabar, gimiendo para que ella se excitara al escucharme. Mis chorros de leche salían mojando la entrada de su culo y continuaron saliendo en una espectacular paja. Pero no me puede aguantar, teniendo mi verga ahí casi entrando en su ano, lleno de mi leche, que en uno de mis movimientos, empujé solo un poco y entró tan solo un poquito la punta de mi verga, pensando que mi suegra se correría, pero no dijo nada. De todas formas cumplí mi palabra y no se la metí. Me restregué contra ella y se la volví a meter en la concha jugando unos pocos minutos con esta, hasta que deje libre a mi suegra. 

Cayó rendida, de boca a la cama, quejándose y riéndose, diciéndome que estaba muerta, que habíamos hecho una locura y que la había dejado toda mojada. Ya no le importaba que viera su gordo cuerpo desnudo, había perdido toda la vergüenza. 

Continué teniendo sexo con mi suegra, cada vez mas largos y fogosos. A los pocos días, el culo de mi suegra estaba a punto de ser entregado. En uno de mis encuentros, la acosté boca abajo y literalmente perdí mi cara entre sus nalgas , le metí la lengua en el culo y le gustó mucho. Luego me aguantó que le metiera un dedo en el culo mientras me la follaba y cuando estaba lista para entregármelo, me cambiaron el turno en mi trabajo y entraba a la misma hora que mi mujer, por lo que nuestros encuentros se acabaron, pero solo momentáneamente.

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