martes, 17 de mayo de 2016

Acampando con mi hermana

En ese tiempo yo tenía 17 años, en la flor de mi juventud. En mi barrio éramos varios amigos y amigas más menos de la misma edad con los que salíamos frecuentemente. Fue un verano como cualquier otro, donde organizamos una casual salida de campamento al bosque. En total éramos 11 los que íbamos, 6 hombres y 5 mujeres, entre ellas también iba mi hermana, Katy, menor que yo por dos años.

Recuerdo que salimos muy temprano, en dos autos obviamente de nuestros padres, todos muy animados, bromeando y riendo, con una buena provisión de alcohol. 

Ya en el auto nos tomamos unas cuantas cervezas en el camino, luego que llegamos, armamos 3 carpas y nos bañamos en un pequeño estero. Nosotros con trajes de baño, las chicas solo con short y polera. De todas formas se veían ricas mojadas, en especial Maritza que era la chica que me gustaba, la más tetona de todas, claro que de todas, de cola , mi hermana era la mejor, la que mejor cola la tenía, pero obviamente no me llamaba la atención. 

Todo bien y obviamente las cervezas no pararon de circular durante todo el día. Ya en la tarde, habíamos bajado una buena cantidad de cervezas y habían salido unas botellas de licor que llevábamos para la noche. Las hormonas revolucionadas, el exceso de alcohol, sentirse libres, la cosa se anduvo saliendo un poco de control. Casi todos ebrios, incluida mi hermana, hasta que dos amigos tuvieron una diferencia de opinión, que llevó a una acalorada discusión y finalmente terminaron en unos breves golpes, cosas de curado. 

Los separamos, pero ya de ahí ya el ambiente estaba tenso. Uno de nuestros amigos, hace rato que molestaba a mi hermana, y ella, a pesar de ser muy coqueta, no quería nada con él, pero este la seguía molestando. Dentro de lo ebrio que estaba la saque de su lado, teniendo una pequeña discusión con él y viendo que el ambiente se estaba poniendo feo, decidimos irnos acostar. 

Actuando como hermano mayor, por seguridad le dije a mi hermana, que también estaba muy ebria, que durmiera conmigo. Mi amigo estaba bastante ebrio y no podía perderla de vista, menos en el estado en que estábamos. En una de las carpas, nos quedaríamos mi hermana, su mejor amiga, yo, más Juan y su novia. Pero la amiga de mi hermana iba a dormir también con nosotros, se quedo despierta tocando guitarra al lado de la fogata con los que quedaban. 

A pesar de la bulla de afuera, estábamos muy pasados de alcohol, cansados por lo que al rato dormíamos. Se alumbraba un poco la carpa con el fuego de la fogata. Hacia frio y mi hermana muy friolenta, se metió conmigo a mi saco, que estaba al fondo de la carpa. Yo me había acostado con el pantalón de buzo, igual que ella, por el frio, pero con mi hermana metida a mi lado, al rato me dio calor y me los saqué, total era mi hermana. Pasó un buen rato, dormía a saltos, pero la bulla afuera no cesaba. Mi hermana me daba la espalda, mirando hacia donde estaban Juan y su novia, yo de espalda a ella, pero en un momento, me di vuelta quedando pegado a su espalda de mi hermana, cuando me doy cuenta que algo estaba pasando con la pareja del lado. Juan y su novia, ebrios y calientes, pensando seguramente que nosotros dormíamos se había entregado a la pasión, y a pesar de estar dentro del saco, se notaba perfectamente lo que hacían. La respiración agitada de ambos, el movimiento dentro de su saco de dormir, uno que otro gemido que se escapaba me calentaron de inmediato y más encima con el culo de mi hermana sobre mi erecta verga, comencé instintivamente a aprovechar ese culo para sentir más placer. Le apegue bien la verga al culo, aprisionándola contra este. Mi hermana dormía profundamente sin percatarse de lo que pasaba. La pareja del lado cada vez era menos disimulada, igual que los movimientos de mi verga contra el culo de mi hermana. Estaba gozando viéndolos y frotándome con ella, incluso ya sobándole el culo a mi borracha hermana, que se sentía tan rico. Envalentonado por el alcohol y el estado de mi hermana, me saque la verga y seguí disimuladamente frotándome contra ella. En un movimiento de placer que hice se me escapó un pequeño gemido. Mi hermana gira un poco la cabeza y con un tono muy mimoso, muy despacio me dice – hazlo más disimulado -. 

No lo podía creer, ella estaba despierta sintiendo como su hermanó mayor la tocaba y más aun, dándome autorización para seguir haciéndolo. Más caliente aun, me apegue mas a ella y lo único disimulado eran mis gemidos, porque mi verga luego de eso, se movía mucho mas, consciente de que ella lo sabía y que estaba disfrutándolo. Katy , al igual que yo también se había calentado , seguramente por el alcohol y viendo a nuestros amigos follar, comenzó a participar en el roce, moviéndose y echando el culo más atrás. Se movía muy lentamente y cuando a mí se me pasaba la mano, se quedaba quieta para disimular. En un momento, ella lleva su mano atrás y tomándome de la espalda me pega mas a ella, sabiendo que estaba excitada y que quería mas, no sé de dónde tome valor y le traté de bajar un poco el pantalón de buzo. De inmediato ella lleva su mano entre nosotros, separándose unos instantes, donde pensé que se me había pasado la mano y que se había vuelto a subir el buzo para evitar que yo llegara a mas, pero al volver al ataque, me encuentro que al contrario de lo que yo pensaba, se lo había bajado aun más, incluso sus calzones, dejándome el camino despejado para mi perversión. 

Ya sin nada que ocultar, el deseo de ambos era evidente, metí mi verga dura ahora entre sus nalgas desnudas apretándola aun más. Ella estaba quieta, solo con su mano en mi espalda, dejando que yo hiciera todo el trabajo. Era una orgia en secreto, mi amigo follándose a su novia, mientras los dos hermanos disfrutaban también ocultos dentro del saco de dormir. Embelesado con el culo de mi hermana, manoseándoselo ya descaradamente, le agarraba las nalgas separándoselas, para metérsela y soltárselas para que quedara aprisionada mi verga. No quería follármela, mejor dicho no quería dejarla embarazada, por lo que no me animé a follármela , pero en cambio me animé a meterle la mano por delante , tocándole sus pelos y la conchita mojada, metiéndole hasta un dedo, haciéndola estremecer. Ella en la calentura, también llevó la mano hacia atrás, buscó mi verga, agarrándola y con ella en la mano se la restregó por el culo. 

Masturbándonos mutuamente en silencio, no pasaron más allá de unos cuantos minutos cuando el placer era tanto al sentir como mi hermana se pasaba mi verga por el culo, que no pude aguantarme más y comencé a echarle mis mocos entre sus cachetes, momento en que ella me apretó mi verga mucho más fuerte y la restregó por todo su culo de arriba abajo, dejándoselo todo moqueado. Yo en mi orgasmo, en ningún momento deje de tocarle su conchita, que estaba más que mojada, por lo que estimo debe haber acabado conmigo. Nos quedamos abrazados con su culo y mi verga al descubierto unidos, restregándosela por su culo mojado, disfrutando al máximo el momento hasta que nos quedamos dormidos. 

Dormí profundamente y solo desperté cuando el calor dentro de la carpa era insoportable. Mi hermana no estaba, se había levantado. Juan aun dormía junto a su novia. Me puse el pantalón de buzo y salí de la carpa. Algunos de mis amigos ya estaba despiertos, pero mi hermana no estaba. Al poco rato llega con otra amiga desde el estero donde se habían ido a bañar. Me saludo indiferente, casi sin mirarme. No tuvimos oportunidad de estar solos como para decirnos algo, siempre en grupo. A ratos se me iba la vista a su culo, hermoso, el mejor de todos, ese mismo culo que había tenido anoche en mis manos y donde había descargado toda mi calentura. 

Esa tarde volvimos a nuestra casa y no tocamos el tema ninguno de los dos. Actuábamos como si nada hubiese pasado, aunque me moría de ganas de repetirlo. Su culo fue un imán para mis miradas, fantaseaba despierto con volver a tenerlo entre mis manos, pero me daba vergüenza intentar algo , ya que ella actuaba como si nada hubiese pasado y llegue a pensar que de lo ebria que estaba , no se acordaba de nada. 

Mi madre estaba sin trabajo y pasaba todo el día en casa , por lo que tampoco nunca se presento una oportunidad de estar solo con ella, hasta que una tarde, luego de almorzar, mi hermana aficionada a los acuarios, me pide si la puedo acompañar a buscar un tronco para su acuario. 

Era una buena oportunidad de estar solo con ella. Le pedimos el auto a mi madre y manejamos por el costado del rio, lejos de la ciudad. Hacía un calor infernal, ambos con pantalones cortos, pasamos a comprar un pack de cervezas, las que de inmediato abrimos unas y conduje un buen tramo, buscando un lugar muy desolado. Como a 20 km , estacione el auto en un desplaye a orillas de la carretera, pero había que bajar por una ladera del cerro, entre arbustos y espinos hasta llegar al agua. Una vez abajo, comenzamos a caminar por el costado rio arriba, conversando de cualquier cosa, tomando cerveza, hasta que mas allá, había unas rocas enormes, donde se formaba un poco de sombra. Bajo estas nos sentamos en la arena 

De mojigata mi hermana no tenía nada, tenía un bonito cuerpo, con una personalidad extrovertida y sabía sacarse provecho. Había andado con 2 amigos del barrio y conociéndolos como son, seguro se había acostado con ellos. Mirándole las piernas y su hermosa cola, mi mente divagaba pensando que quizás ella también deseaba tener algo conmigo. Modestia aparte, físicamente yo era mucho mejor que esos dos y las mujeres nunca me faltaron, buen amante y eso de seguro lo sabía, por que las mujeres hablan de todo y hace varios meses me comí a una de sus amigas, a la que le hice de todo y quedó enamorada de mí, me buscaba a pesar de ser muy cortante con ella, sin embargo me pillaba caliente y se lo hacía con furia, dándole el mejor sexo de su vida, según lo que ella me había confesado. 

Escapando un poco del calor, mi hermana se metió al agua con la idea de mojarse las piernas, sin embargo resbalo y se mojo entera, riéndonos del resbalón que se había dado. Yo también me metí al agua, claro que me saque la remera y me di un buen chapuzón. Ambos mojados volvimos salimos y nos sentamos en una roca, fumándonos un cigarro. La verdad lo estábamos pasando muy bien, aunque directamente yo ya miraba a mi hermana con otros ojos. Se veía muy sexy mojada, sus pezones se habían puesto duros con el contacto del agua, con esos pantalones cortos, su culo mojado, se le veía delicioso. Yo estaba sentado y ella de pie a mi lado, conversábamos de lo bonito del lugar y lo alejado de todo. La notaba mimosa, hasta podría decir que me estaba coqueteando, por lo mismo me anime a coquetear también con ella, decirle que estaba muy bien físicamente. Una cosa llevo a la otra, me bajé de la roca, igual nervioso y le hice el comentario de lo bien que lo había pasado en el campamento. Ella me dijo que también lo había pasado muy bien, mirándome directo a los ojos, sonriendo sensualmente. 

Fue justamente esa maliciosa sonrisa con lo que me dijo todo, ella deseaba que algo pasara. Me acerque más a ella, me desvió la mirada, y pasando por detrás de ella, le apreté una de sus nalgas, diciéndole que lejos tenía el mejor culo de todas en el barrio. No se sorprendió que lo hiciera, se dejó y me dijo que debe ser así, según me había como me había comportado el otro día en el campamento. 

Se dio vuelta sonriendo coqueta y apenas se da vuelta, la tomo de la cintura y la beso. No teníamos nada más que decir, ella al igual que yo lo deseaba y abrazándome nos fundimos en un beso apasionado, donde al poco rato mis manos recorrían esas ricas nalgas. Mi hermanita besaba exquisito, su lengua se metía por completo a mi boca y gemía suavemente disfrutando las caricias que le daba su hermano, apoyada contra la roca, sintiendo como su hermano se frotaba contra ella. 

Cuando mis manos le tocaron las tetas, en ningún momento me detuvo, estaba entregada por completo al placer. Dos hermanos al aire libre, dejándose llevar por sus deseos carnales. Le levanté la ropa y deje al aire sus tetas chupándoselas con devoción, mientras ella desabrochaba rápidamente mi pantalón, metiendo la mano en estos en busca de mi verga. 

Estaba tan caliente, con la verga dura con las caricias que mi hermana me daba , ya no aguantaba más , quería solo ya sacarle los pantalones y metérsela una y otra vez. Desabroche sus pantalones y conseguí meter mis manos dentro de este , agarrándole directamente las nalgas, apretándoselas fuertemente, mas , cuando quise bajárselos, recién ahí me detuvo , diciéndome que no podíamos hacerlo, porque no se estaba cuidando. 

Un gran detalle que no podíamos pasar por alto, sin embargo, calientes como estábamos, nos masturbamos mutuamente sin dejar de besarnos. Yo le decía las ganas que tenia de metérselo y ella me respondía que igual, que en la carpa estuvo a punto de meterse ella misma mi verga, y que desde ese día me deseaba con locura, que se moría de ganas de follar conmigo. 

Seguí insistiendo que me dejara metérsela aunque fuera solo un poco, pero no quiso, a cambio me propuso darme una mamada para sacarnos el gusto. Increíble de creer, mi hermana baja, encontrándose con mi verga ya afuera de mis pantalones, para metérsela a la boca y comenzar a chupármela con todas sus ganas. 

A orillas de ese rio, perdidos en la vegetación del lugar, mi hermana me chupaba como desesperada la verga, metiéndosela bien adentro, pasándosela por la cara, acariciándome los huevos de una manera fantástica. Nos moríamos de la calentura, a pesar de estar tan rica la chupada, la volví a subir y luego de darle unos besos con sabor a verga, le comí las tetas, mientras ella me pajeaba sin cesar. De todas formas le bajé los pantalones y le restregué la verga entre sus piernas, mientras ella me decía que no lo hiciera, pero no hacía mucho esfuerzo en detenerme. Sentía sus pelos rozando mi punta, hasta bajarla un poco y pasársela directamente por fuera de la concha. No sé cómo pude aguantarme en no metérsela, pero en cambio la di vuelta, quedando yo apoyado contra la roca y mí hermana dándome la espalda, apoyando su culo desnudo contra mí, mirando hacia el rio, donde me harte de tocarla por todos lados y mastúrbala. 

En esta posé, con mi hermana con los pantalones abajo, con todo su culo y sexo al aire, con una de mis manos en su sexo, con mi mano libre me agarré la verga y se la comencé a restregar fuertemente por el culo, donde los quejidos de ambos llenaron el ambiente y ya sin poder aguantarnos, mi hermana alcanzó su orgasmo, mientras yo me descargaba deliciosamente entre sus nalgas dejándoselas todas mojadas. 

Ese mismo día, al volver pasamos por la farmacia a comprar anticonceptivos, dispuestos a llegar a todo.

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