viernes, 15 de abril de 2016

Mi prima enbarazada quiere sexo II

Mi prima me llamó tres días después de la orgía que nos montamos en casa de su amiga Marta. Su primera orgía, y la de todos, pero para ella fue estando embarazada de ocho meses.
- Hola primo Carlos. ¿Cómo te han ido estos tres días?
- Verónica, pues por aquí con cosas del trabajo, pero un poco extraño. Estoy cachondo todo el tiempo desde la fiesta del otro día.
- Uff, qué alivio!! Creía que yo era la única. Me paso el día pensando en pollas y sobre todo en la tuya. Te lo digo porque ya sé que tú estás como yo.
- Es verdad, la que me pones cachondo eres tú. Siempre estoy pensando en ti. ¿Por qué no te vienes a mi casa esta tarde y charlamos y si te apetece follamos?.
- ¿Qué si me apetece? Llevo tres días con las bragas pegadas al coño de lo cachonda que estoy. Estaré allí a las cinco o así, ¿Te viene bien?.
- Genial. Luego te veo.

Cuando guardé el móvil me di cuenta de que tenía una erección tremenda, y eran solo las doce del mediodía. Iba a tener una tarde complicada, sin concentrarme en nada, nada más que pensando en lo que me molaba Vero, en como me ponía y en las ganas que tenía de volver a tenerla delante de mí. Con su gran barriga, su precioso culo, sus espectaculares tetas y esa cara tan preciosa que me elevaba a otros mundos.

A las cuatro ya estaba en casa. Ordené todo un poco. Y metí una botella de champan en el congelador para que estuviese a punto cuando llegara Vero. Estaba nervioso, muy excitado y cachondo, pero algo nervioso. Me gustaba esta sensación. A las cinco menos cuarto sonó el timbre. Estaba seguro que a ella también se le había hecho larguísimo el día y por eso llegaba un cuarto de hora antes, porque no podía esperar más. Abrí la puerta y apareció Vero con su pelo casi negro largamente alisado. Estaba preciosa. Llevaba un vestidito de premamá casi hasta la rodilla de un sólo color azul celeste y bastante apretado a su anatomía.
- Hola Carlos. – Me dijo mientras pasaba y me daba un solo beso en los labios.
- ¿Qué hay Vero?. Pasa que te enseño la casa. – La enseñé la casa, que por cierto ella encontró muy a su gusto, y estando en la cocina saqué la botella de champán y un par de copas.
- Umm, qué nivel de visita, con champán y todo. – Dijo Vero.
- Es una tontería, vamos a sentarnos en el salón y te pongo un poco de música de la que estoy escuchando últimamente. Te va a molar. Siempre te ha gustado el mismo tipo de música que a mí.
- Si, es cierto. Si yo creo que hace unos años hablábamos de que éramos muy compatibles con la pena de ser primos. Pero para mí eso ya se ha acabado, me da igual que seas mi primo, quiero pasar tiempo contigo. – decía Vero mientras nos sentábamos en el sofá en forma de L que tenía en el salón. Cerca de la esquina de la L, pero uno a cada lado. Bebiendo unas copas de champán.
- Yo creo que también he cambiado y creo que aunque seas mi prima y aunque estés tan embarazada también quiero pasar tiempo contigo. Estos días han pasado con mi imaginación llena de fantasías contigo y con tu divino cuerpo.
- A mí me ha pasado lo mismo. He querido tener tu polla desde que me desperté el día siguiente de la fiesta. Por cierto, ¿no te habrás masturbado?.
- Me parecía increíble estar tan cachondo como he estado y no haberme hecho una paja simplemente porque quería guardar mi leche para ti como me habías dicho que hiciera.
- En un día me he vuelto una guarra que no hubiese imaginado que podía llegar a ser. Pensando en tu leche, si la tendrías guardada en tus huevos para mí. Pensando en que me follen y me follen para correrme hasta desmayarme. Pensando en que mi vida va a cambiar, sentirme así me gusta.
- A mí también me gustaría seguir teniendo esta vida. Vivámosla – La dije mientras me acercaba a ella y la cogía por la abultada cintura a la vez que ella me abrazaba el cuello para besarnos. Nuestros labios se encontraron en una chispa de lascivia. Nuestros cuerpos reaccionaron. Yo, sintiendo más hinchada la erección con la que llevaba media tarde. Y ella reaccionó cerrando y apretando las piernas, como si algo se agitase en su interior. Su boca era ambrosía de los dioses, húmeda de saliva embriagadora. Mezclamos nuestras lenguas y mordimos nuestros labios más acelerados a cada momento. Empecé a tocar sus tetas por encima del vestido, no llevaba sujetador y pude notar sus pezones duros. Esos pezones que algún día me darán su leche. Como lo deseaba.

Vero comenzó a morderme el cuello y a desabrocharme la camisa con una mano, mientras con la otra tocaba mi paquete que palpitaba debajo de los vaqueros. Nos besamos, nos mordimos, nos chupamos y nos empezamos a poner extremadamente cachondos. Me quité la camisa, mientras ella me desabrochaba los pantalones. Los bajó con mi ayuda y me los quité golpeando la barriga de Vero con mi pene en gran erección. – Dame esa polla Carlos, la quiero ya. - La ayudé a quitarse el vestido, bajando una cremallera y sacándolo por su cabeza. No sólo no llevaba sujetador, sino que tampoco llevaba bragas y pude ver su afeitado coño el cual me había follado hace tres días.
- Carlos, ¿vas a darme todo lo que te diga que me des hasta que me des esa leche que llevas guardando para mí?
- Si Vero te voy a dar eso y mucho más. - Pues empieza metiéndome esta polla en mi chocho que ya está chorreante y listo para que me folles. – me decía mientras me pajeaba despacio pero intensamente. La tumbé y abrí sus piernas colocándome entre ellas y dirigiendo mi rabo directamente hacia la entrada de su coño. Mi polla entró como un papel agitado al viento, con poca resistencia. Y sin darme casi cuenta tenía toda mi verga entera metida en lo más profundo de mi prima.
- Venga Carlos fóllame así un rato. – Me decía tocándose los pezones como si quisiese arrancárselos. Tiré un poco de ella para su culo saliese del sofá, su espalda se arquease hacía atrás, y su coño se llenase un poco más todavía al levantarla las piernas y abrírselas sujetándolas con mis brazos. Mi polla empezó a salir casi en su totalidad para luego volver a arremeter hasta el fondo. Mientras mi prima acompañaba las embestidas con el movimiento de sus caderas. Cada vez más rápido. Cada vez más fuerte. Vero se corrió de manera salvaje, tocándose la tripa, agitándose y llenándome el rabo con su líquida corrida. Seguí follándomela con más fuerza aún hasta que Vero se difundió en el estallido de un orgasmo.
- Joder, que maravilla!!. Carlos dame esa polla que me la quiero comer chorreando de mis flujos. Eso es lo que haría una buena zorra, ¿no? – Saqué mi pene y la ayudé a sentarse en el sillón quedándome yo de pie con mi polla a altura de su cara.
- Cómemela Vero, demuéstrame que también eres una buena guarra chupapollas. – Cogió mi duro rabo con una mano, la levanto hacia arriba y empezó a chuparme los huevos hasta el final del escroto. Después de hacer eso durante un buen rato empezó a chuparme la polla despacio, saboreándola, acompañando la mamada con una mano agarrada fuertemente a la tranca. Levantaba su mirada para mirarme a los ojos mientras me comía la polla. Ya había limpiado casi toda la polla de sus propios flujos y se llevó una mano a su coño para masajearse el clítoris mientras se metía más y más mi rabo en la boca. Me estaba follando ella a mí en lugar de yo a ella. Se la sacó de la boca, la escupió un salivazo y me dijo. – Ya tengo de ganas de que me folles la boca, me encanta tu polla, y quiero tenerla metida en la garganta, en lo más profundo. Quiero ahogarme con tu polla metida en mi laringe. – La eché el pelo hacia atrás y cogí con mis dos manos su nuca.
– Abre bien la boca que te la voy a meter enterita. – le dije.
- Vamos, pero no te corras todavía que quiero que me folles de nuevo.
- Me corro ahora en tu boca porque tengo la polla que me va a estallar y luego seguiremos follando, no me pienso quedarme con las ganas de tener todo mi rabo metido en tu culo.
- Ahora mismo necesitaría otra polla más para mi chocho que se va a derretir cuando me la metas en la boca con fuerza. Es la primera vez que me lo van a hacer, aunque ya vi como se lo pasó Marta el otro día cuando le taladraron la garganta casi todas. Carlos, cabrón, fóllame hasta que veas que me ahogo, y aún así no pares.

Abrió la boca y le clavé la tranca en la boca a mi prima, toda entera con los huevos tan cargados dándole en la barbilla, sujetando su nuca con mis manos, mientras ella me agarraba de los glúteos para metérsela más dentro. – Toma polla, ¿como disfrutas? que guarra que te has vuelto y que guarro me estás volviendo a mí. Eres una tragona como nunca había visto. – Saqué mi polla, la volví a meter con fuerza y la mantuve dentro. Hice esto unas cuantas veces cada vez más fuerte, y Vero estaba disfrutando la muy cerda, el coño le chorreaba y de su boca salían litros de saliva y babas que caían sobre su barriga. Mi polla estaba a reventar y mis huevos iban a explotar como una bomba hidráulica. Me follé su boca cada vez más rápido intentando ahogarla, pero la zorra disfrutaba todavía más. Me iba a correr dentro de la boca de mi prima después de tres días soñando con ella y guardando mi leche para que se la bebiera ella.
- Me corro Vero, cubre con tus labios mi capullo y te la doy en la boca para que puedas saborearla mejor. – Tras una última embestida saqué la verga hasta que mi capullo fue recibido por sus labios y con una contracción de todo el cuerpo, mis huevos soltaron el muelle que sujetaba mi leche y empecé a enviar chorro tras chorro al interior de la boca de mi guapa y preñada prima. Me pajeo y succionó sin sacársela de la boca. Me estaba secando los testículos. Vaya descarga más bestial.

Saqué la polla y de la boca de Vero surgió un rio de semen que no podía contener dentro de la boca y lo recogió con las manos antes de que se cayese sobre su tripón. Tragó lo que tenía en la boca con ansiedad y luego se metió de nuevo en la boca todo el semen que había caído en sus manos. Chupó y se lamió las manos, se pensaba beber todo.
- Me encanta tu semen Carlos, no quiero dejar nada de mi ración de hoy. Ya que vamos a seguir con esta vida, me tienes que dar todos los días una corrida para que me la trague. Luego si quieres correrte más veces puedes hacer lo que quieras conmigo. Pero hazme sentirme guarra.
- Me pasaría el día llenándote de leche hasta reventarte, pero no soy una máquina. Y creo que voy a hacer sentirte una verdadera guarra.
Se restregó toda la saliva que tenía en la tripa con las dos manos, gimiendo mientras lo hacía y dejaba su tripón brillante.
- Creo que voy a tener que ir al servicio. – Dijo cuando se había magreado suficiente.
- ¿Te acompaño?
- Claro, no me da vergüenza hacer lo que sea delante de ti. Así que una meadita, es poca cosa.

Llegamos al baño dándonos besos y tonteando. Entró en el baño, se fue derecha al inodoro y descargó su vejiga abriendo bien las piernas para que yo lo pudiese ver. Término y no se limpió, se levantó yéndose hacia el lavabo para apoyar las manos en el mueble. Sacó el culo hacia atrás dejando caer la barriga y mirándose al espejo me dijo. - No te quedes ahí plantado y cómeme el coño y el culo. Sé que lo estás deseando y yo quiero correrme en tu boca. – me dijo. Me dirigí hacia su culo y me agache a comerme ese coño un poco sucio. Con mis manos abrí los labios y puse mi boca en su raja, lamiendo muy despacio pero con gran recorrido, estaba mojada de verdad, no me imagino como se lo había pasado con mi polla en su garganta y bebiéndose mi leche. Seguí chupando sus labios y tragando todos los jugos que me encontraba a mi paso. Su clítoris estaba duro y lo chupe como si fuera una polla pequeña. Mi prima se estaba corriendo porque después de pasar por su clítoris su coño estaba más mojado y chorreante que antes. Me tragué la mayor parte, dejando en mi boca lo suficiente como para escupírselo en el culo y empezar a comerme su culo mientras mis dedos juegan con intensidad en su clítoris. Chupo su agujero con mi lengua y sigo subiendo por su espalda hasta que mi polla se queda a la altura de su culo, de hecho está apretada entre mi pelvis y uno de sus cachetes. Me miré en el espejo y vi la cara de mi prima que quería mirarse en el espejo mientras me la follaba. Sin dejar de mirarla, coloque mi capullo en la entrada del culo de Vero, empujé despacio pero con decisión y mi polla empezó a entrar en su culo, seguí mirándola mientras le metía el resto de mi polla hasta el fondo de su culo que tomaba la forma de mi polla y me apretaba desde dentro. Un gemido eterna de Vero acompañó a toda esta operación como banda sonora. La estuve dando por el culo durante una eternidad. Despacio y profundo. Sacándola entera para luego volverla a meter. Y rápido y profundo cuando mi polla estaba a punto de estallar, que caña le estaba dando a ese agujero desde su entrada hasta sus profundidades. Mi prima gemía como loca. – Quiero tu polla en mi boca, dentro de mi culo y en mi coño al mismo tiempo. Vas a tener que clonarte para que tenga tus tres pollas dentro. – Saqué mi rabo de su culo a punto de correrme para metérselo en su chocho hasta el fondo unas cuantas veces y rellenárselo con mi semen. Dejé la polla bien dentro de ella y empecé a tocarla la barriga. – No me saques la polla todavía deja que tu semen se agarre dentro de mí porque no pienso quitarlo de ahí, te voy a llevar conmigo un tiempo cada vez que te corras en mi coño.
- Vero, te estás volviendo cada vez más puta y me encanta. No voy a dejar de llenarte de semen ni un sólo día.
- Espero que algún día tenga más pollas parar que me llenen y tú más culos que romper.
- Ya lo iremos planeando, tendría ganas de ver cómo te las apañas con cinco o seis pollas tú solita y con ese tripón. Te voy a conseguir muchas pollas para que te sientas muy guarra. Pero tú también puedes buscártelas tú donde quieras.
- Me pone lo de la barriga, me he visto muy atractiva mientras me follabas el culo. A ver si podemos conocer a alguna embarazada tan guarra como yo para que te vea follártela y que el primer chocho que me coma sea de una preñada como yo.
- Si, yo también te he visto preciosa hasta siendo taladrada en el culo. No me imagino encular a dos preñadas aunque será imposible que esté tan buena como tú.

Ese día y antes de abandonarnos al descanso, ya que se quedaba a dormir conmigo, y con esa excusa todavía volví a encular a mi prima en la cama tumbada de lado y yo metiéndole todo mi rabo desde atrás. Vero flipaba y yo me corrí dentro de su culo dejando los huevos vacíos por hoy. Ella se quedó dormida a los minutos de recibir un gran orgasmo de todo el calor de mi leche en su recto, con mi semen dentro de su estómago, de su coño y ahora de su culo. Se volvía más guarra por minutos y eso me ponía muy cachondo. Por la mañana me iba a follar su boca al despertar para darle su desayuno enriquecido.

Y así decidimos empezar a vivir todas las experiencias sexuales que se nos ocurriesen y nos gustasen.

PARTE II

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