miércoles, 20 de abril de 2016

La enfermera de noche

Mi novio Fran era medico y trabaja en una ONG y se pasaba media vida fuera de Madrid en viajes de ayuda que solían durar entre tres y cuatro meses. Nos conocimos mientras el hacia la especialidad y yo era enfermera en el Hospital de la Paz. Como sabéis el mundo de la sanidad esta fatal para eso de ligar. Como es lógico todas las enfermeras somos chicas y los médicos cada día son menos, hay muchas más licenciadas en medicina que licenciados. En esa época ademas de los viejos médicos carcamales el único que purrulaba por allí era Fran.

Lo conocí en una guardia y durante meses fuimos coincidiendo e intimando. A los pocos meses de conocernos ya solíamos cenar juntos en la cafetería todas las noches de guardia y poco a poco contandonos nuestra intimidades. Como es lógico en estos casos siempre acabamos hablando de sexo. Al principio de una manera muy moderada con el tiempo pasamos a conversaciones más intimas. El me contaba sus ligues y yo le contaba los míos, a veces las conversaciones se desarrollaban con mucho detalle.
- Te encuentro cansada hoy.
- Chico ayer salí con una amigas y acabe tarde.
- !Que harías!
- Pues nada conocí a un chico y me acompaño a casa.
- Hasta la puerta me imagino.
- Bueno subió un rato.
- ¿Un rato?
- Hasta las ocho de la mañana
- Así traes la cara que traes.
- Calla que no me puedo ni sentar.
- ¿Hubo jarana?
- Me dio hasta en el carnet de identidad, el tampoco andaba muy derecho cuando salió de casa.
- ja ja ja ja. Así aprenderás que entre semana no se puede ligar.
- Bueno, valió la pena. Nos sabes el aguante del chico.
- Por lo menos te correrías como una señora.
- Por todos los agujero.
- Ja ja ja, que bruta eres.

La verdad es que se me mojaban las bragas de recordar mis polvos, pero más de contarselos. Fran disfrutaba de mis relatos y a mi me ponía hacerlo.

Cuando Fran acababa su periodo de especialidad y dejaba el hospital hizo una fiesta en su casa. Me presente con curiosidad, nunca había estado allí y me apetecía ver como vivía. La casa era preciosa, se veia claramente que era de familia de pasta. La fiesta estaba hasta arriba de gente cuando llegue, mucha gente del hospital, pero sobre todo amigos y amigas suyos. Me pregunté cual sería a la puerca que se estaría follado. La fiesta estaba realmente animada, bebimos como descosidos y poco a poco la gente se iba yendo. A mi me entraron un par de amigos de Fran, pero no por falta de ganas de ser empalada aquella noche rehuse por que quería quedarme hasta el final. Fran vino a hablar conmigo y entre risas y risas la gente se fue yendo hasta que quedamos dos amigos de Fran, una de sus amigas que yo creo que quería tema y yo. La chica no debió de ver el tema claro y ante los tejos de uno de los chicos que allí se encontraba decidió irse con la pareja cuando ellos se fueron. Allí estábamos Fran y yo.
- ¿Una última copa Rosa?
- Venga, una última y me voy.

Puso dos copas, hasta que lo probé no sabia lo que me ponía, la gente se había tomado hasta el agua de los floreros. Entre risa nos tomamos la copa y cuando estaba en ese momento de o me quedo o me voy y esperaba un movimiento por su parte me dijo:
- Rosita, es muy tarde y vas fatal. Quedate a dormir aquí.

Se me mojaron las bragas.
- Te dejo una camiseta y puedes dormir en el cuarto de invitados

Me quede de piedra, el maricón me iba a dejar dormir sola. Fue a su habitación y volvió con una camiseta en la mano y una toalla en la otra, me acompañó hasta la habitación y cerró la puerta al salir. Allí me encontraba yo, con una borrachera del 15 y con ganas de follar. Me desnude esperando que Fran entrase, cuando oi que cerraba su puerta me puse la camiseta y me metí en la cama.

A las 8 de la mañana me desperté por la luz que entraba por la ventana, creía que era una buena hora para irme, aunque la resaca era de traca. Cuando me dí cuenta que la toalla era pequeña y necesitaba otra me acerque a su habitación. Abrí la puerta sin hacer ruido y entre penumbras le vi durmiendo desnudo. Fran abrió el ojo y me miró sin gota de vergüenza y sin taparse.
- Perdona Fran, siento despertarte, me voy a ir. ¿Tienes una toalla más grande?.
- Quedate un rato y luego comemos - me dijo entre sueños y sin saber que hora era - la toalla esta en el armario de la entrada, creo - y volvió a cerrar los ojos.

Yo salí al pasillo, me lo pensé dos veces, me quite la camiseta y me volví a meter en su habitación.
- Vale me quedó, hazme un sitio.

Fran me paso entre sueños el brazo por el cuello y siguió medio adormecido. Yo le hacia cariñitos por la espalda, poco a poco le baje la mano hasta sus nalgas y seguí con los cariñitos por allí. Fran no parecía molestarse y bajo sus manos y empezó a hacer cariñitos por mi barriga, cuando pasaba el brazo me tocaba los pechos con su antebrazo. Fran se díó la vuelta y fui yo la que empezó a acariciarle dulcemente su trabajado pecho, bajando poco a poco hacia su barriga y por ultimo rozandole descuidadamente su expendida polla. Poco a poco se le fue levantando hasta ponerse completamente empalmado.
- Rosita, Rosita - me dijo entre sueños.

Yo empece a besarle su pecho con mucho cuidado y dulzura. Fran me tocaba dulcemente la nuca aun si abrir los ojos. Poco a poco baje la cabeza y empece a besar dulcemente el tronco de su polla.
- Rosita , Rosita, que aun tengo que ir hasta el martes al hospital.

Fue oir eso y meterme la polla en la boca. Estaba deseanlo, Fran no solo me habia puesto a cien estos últimos meses sino que teniendome claramente a huevo no me había follado. Empece a chupar con ganas, Fran abrio los ojos y empezó a tocar mi espalda, me dejo hacer durante unos minutos. Me agarró del pelo, me subio y me beso apasionadamente, yo respondí con ganas. Fran se puso encima de mí y me penetró sin haberme siquiera tocado mi chorreante coño antes. Fue el placer de los placeres, sentí como su polla traspasaba mi apertura abriendo las paredes des mi mojado parrus. Empezó a bombear poco a poco mientras me miraba a la cara.
- ¿Tenias ganas?
- ¿Y tu?
- Rosita, he preguntado yo antes.
- Llevaba meses con ganas Fran, no te has enterado.
- Claro que me he enterado, pero estaba esperando a acabar en La Paz para invitarte a cenar.
- Ahora me dirás que me querías para algo más que un polvo.
- Te quiero para algo más que un polvo.

Fran dio un brusco golpe de cadera y me la metió hasta el fondo, yo abrí mis ojos y boca y di un fuerte suspiro.

Estuvimos follando lentamente hasta que ambos nos corrimos juntos mientras me preguntaba si podía correrse dentro, no era muy habitual que mis orgasmos llegasen a la vez que los de mis amantes, pero con Fran era como si lo estuviésemos haciendo toda la vida.

Dormimos el resto de la mañana. Cuando desperté Fran no estaba, de la cocina venia un agradable olor a pescado al horno. Me quede piedra cuando vi que había bajado a la pescadería y había comprado una lubina, además había preparado la mesa del salón entre el caos de la noche anterior. Me hizo volver a la habitación ponerme una camiseta, no hizo falta estaba en el pasillo aun tirada.

Ese fin de semana lo pasamos juntos. Follamos lentamente varias veces, salimos a cenar, le ayude a recoger, fuimos al cine y el domingo por la noche me acompañó a mi casa, donde en vez de quedarme cogí mi uniforme y un juego de bragas y suti. Esa noche volvimos a hacer el amor y al día siguiente fuimos juntos a trabajar a modo de pareja estable.

Pasaron los meses y yo me mude a su casa. Fran empezó a trabajar en una clínica privada pero en pocos meses empezó a colaborar con una ONG, con los meses dejo la clínica y empezó a trabajar full time con ellos. El sueldo no era bueno, pero Fran tenia pasta de familia por lo que eso no era un problema.

LLevabamos un par de años viviendo juntos, nuestra relación iba de bien en mejor. MIs amigos le habian aceptado, los suyos me habían aceptado a mi. Nuestras familias estaban encantados y a nivel sexual no podía pedir más. Follabamos todos los días. Pasamos del sexo dulce de la primera mañana a un sexo salvaje. Haciamos de todo y en el trabajo pensaba orgullosa cuando me dolia el culo por sus azotes o penetraciones como le pondría a Fran le que hubiese contado como estaba, y se me erizaban los pezones cuando se me corría la manga de mi chaqueta y veía las marcas de las ataduras de la noche anterior. Esposas, vibradores, cuerdas, antifaces, mordazas. Todo era valido para darnos placer.

Fran empezó a viajar y poco a poco fue ganado responsabilidades en la ONG, sus viajes empezaron a pasar de una semana a un mes, después de un mes a dos y más tarde de dos a tres meses. 

Al principio me consolaba de las ausencias con más guardias y mucho dedo. Cada vez que le echaba de menos me masturbaba con fiereza y disfrutaba pero necesitaba una polla. Cuando Fran volvía a casa rompíamos los muelles de las camas de tanto follar, pero para mi las ausencias era imposibles. Según iban pasando los meses empece a salir con amiga sde vez en cuando, tenia muchos moscones por la noche pero rehusaba hacer nada. Un día cuando me dí cuenta me encontraba de rodillas en una casa desconocida chupandole la polla a un desconocido, llevaba una borrachera increíble y aunque pueda parecer increíble estaba chupandosela a alguien. No dije ni mu cuando el desconocido me levanto y me penetró. Me corrí como nunca.

Esa semana estuve pensando sobre lo ocurrido. Le había sido infiel a Fran, el nunca lo sabría, yo necesitaba a mi hombre y a falta de él que parecía que le importaban más los negritos que su Rosita bien podía buscar suplentes.

Pasaron los años en los que Fran iba y venia, los meses en los que estaba en Madrid yo vivia en la gloria. Fran me sacaba, me amaba, me follaba, me besaba me adoba. Cuando Fran no estaba mis sentimientos eran los mismos pero me follaba a otros, total era solo sexo y yo a Fran le amaba igual.

Un día paseando por el campo Fran me pidió matrimonio. Era el mejor día de mi vida, el único hombre que había amado en mi vida me pedía matrimonio y yo le decía que si. Fran me prometio que cuando nos casemos se acabarían los viajes y haria su labor desde Madrid. Programamos la boda para nueve meses después, por lo que Fran se volvería a ir dos veces más y volvería una semana antes de la boda.

Me hice el alto proposito de ser en exclusiva de Fran en cuanto nos casemos, en realidad ya lo éramos. Nunca me había acostado con nadíe estando Fran en España, ¿por que eso iba a cambiar?.

Durante el penultimo viaje de Fran la cosa no cambio, bueno, a mi trabajo en La Paz, mis guardia y mis folladas con mis follaamigos se unió el organziar una boda. Elegí el vestido, busque el restaurante, la iglesia, mande invitaciones, negocie con mi suegra y mi madre el vestido de los pajes, preparé el viaje de novios, en fin una etapa agotadora. cuando Fran volvió superviso un poco por compromiso todo lo que yo había hecho, pero dejo todo en mis manos y parecía que todo le había gustado, sino al menos no dijo nada.

La noche que Fran se fue por última vez quede con Juan, un follamigo de mi época de soltera. Habíamos follado muchas veces últimamente. Al principio íbamos a tomar algo y acababamos en la cama, últimamente simplemente va o yo a su casa o él a la mía y me ponía mirando a Toledo. Juan era una maquina follando, me daba por el culo con dureza, me pellizcaba los pezones, me comí el coño y yo le chupaba la polla. No recuerdo una sola vez en la que no saliese satisfecha. Esa noche le explique que me casaba y que quizás volveriamos a follar una última vez, cosa que por cierto hicimos dos veces. Me pase los tres meses entre polvo y polvo, me fui despidiendo uno a uno de mis amante. En mi vida habia tenia sexo tan frenético ni tantos orgasmos por semana. Había muchos y a todos tenia que explicarles el por que de mi adiós. El último que se corrió en mi boca solo me dio tiempo a llegar a casa llamar a Fran por skype y desearle buen viaje.

Recibí a Fran en Barajas. Me lo comí a besos, estaba como loca. En 5 días seriamos un matrimonio y Fran no volvería a apartarse de mi.
- Esta muy guapa Rosita.
- Tu si que estas guapo.
- ¿A casa o a tomar algo?
- Vamos a casa, llevo mucho sin follar y vengo con ganas desde hacer tiempo.
- No sabes como me tienes. Tocame.

Fran me metió la mano en la entrepierna, aparto mi braga y paso un dedo por mi raja. Yo me estremecí.

Entramos en casa. Fran metió sus bolsas y en pocos segundos ya me tenia aprisionada contra la pared mientras con la mano me tocaba el coño con firmeza. Yo estaba en la gloria. Deseaba el cuerpo de mi marido y lo iba a tener.
- Follame Fran.
- Uy tranquila, te follaré pero aun falta para eso.

Me puso la mano en la parte alta de la cabeza y me la bajo, yo sabia lo que quería. Me puse de rodilla abrí su brageta y empece a mamar. Sabia salada pero estaba riquisima. Chupe, chupe y chupe hasta que Fran me levantó. Me llevo hasta la habitación y me pidío que me desnudase. Sin dejar de mirarle a los ojos lo hice.
- Tumbate en la cama abres las piernas y masturbate.
- Prefiero que me lo hagas tu.
- Rositaaaa. Hazlo.

Me tumbe, abrir mis piernas y empece a acariciar mi clítoris. Fran me miraba, su polla se marcaba hinchada en su pantalón, yo me agitaba, me tocaba las tetas y sobaba mi clítoris sin parar. Fran no paraba de mirarme y yo de disfrutar. Me corrí como una posesa. Caí rendida pero pidiendo más amor. Y vive dios que Fran me lo dio. me hizo ponerme a cuatro patas. Agarró mis dos muñecas me las piso en la espalda y mientras mi cara chocaba con las sabanas el click de las esposas al cerrarse me hizo estremecerme.

Me encontraba con el culo en bomba con todo mi ano mi mi coño a su disposición. Solo faltaba que me la metiese, me derretía por sentirla dentro.

Fran saco su polla de su pantalón, ni siquiera se bajo los pantalones, puso las manos en mis nalgas y de un solo golpe me perforó el culo. Yo di un grito de dolor y Fran suspiro de placer.
- Mi amor, dame en el coño por favor.

Fran no dijo ni mu, empezó a darme con ganas, su polla se iba adaptado a mi culo y el dolor iba pasando a placer poco a poco. En 5 minutos el placer subía por mi espalda con un orgasmo ya cerca.
- Dame mi amor, dame, no sabes lo que te he echado de menos. Dame.

Fran me dio, bien que me dio, mis manos me dolian por lo cerrado de las esposas, pero llevaba tres meses suspirando por esa polla y me estaba dando la del pulpo. Fran era todo gemidos, no paraba de gozar de mi cuerpo y yo de que él lo hiciese. Me la sacó de golpe, me agarró del pelo me volteo y mientras se masturbaba la polla apuntando a mi cara. Por primera vez en mi vida alguien se corria en mi cara, intente coger los lanzamientos de lefa que salían de su polla con mi boca, pero el parecía apuntar hacia mi cara y ojos.

Cuando me recuperé vi a Fran con su polla en la mano recostado sobre la pared de la habitación.
- Te amo Fran - le dije aun esposada.
- Deberías apagar el skype después de hablar conmigo y antes de recibir a tu amantes.
-¿Como? - dije horrorizada.
- Que si Rosa, que si, que eres muy torpe con la informática y nunca cuelgas el skype, a mi me hacia gracia oirte sin que lo supieses para luego colgar hasta que poco después de comprometernos te oi que acabas de hablar conmigo, abrías la puerta a alguien y en minutos te lo follabas. Te llevo oyendo tus polvos desde hacer meses. Te he oído follar, chupar, despedirte, volver a despedirte. Me voy a ir, cuando vuelva quiero que te haya ido de mi casa.

Allí me dejó esposada con los brazos a la espalda, en pelotas y en un mar de lagrimas.

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