miércoles, 20 de abril de 2016

Cosas de la juventud de una anorgasmica

En realidad siempre fui una pobre chica. Muy mona, bastante simpatica, con un cuerpazo de esos que quita el hipo. Mi gran problema en la adolescencia era mi inseguridad, yo no era aquella que llebaba la voz cantante entre mi grupo de amigas, yo era más de esas que siguen a la lider. Ya ne la universidad volvio a pasar tres cuartos de los mismo. Yo seguia a pesar de mis obvios encantos sin llevar la voz cantante. Digamos que tenia poca personalidad. HAcia lo que mis amigas hacian o esparaban que hiciese. Con los años me dí cuenta de un segundo problema. Mi anorgasmia, no sentia nada cuando me tocaba o me tocaban, en realidad el sexo para mi era algo monótono, aburrido y de el que no sacaba gran placer.

Cuando mis amigas empezaron a morrearse con chicos pocas semanas después era yo la que estaba haciendolo sin encontrarle gracia al asunto, era lo que tocaba. Cuando mis amigas llegaron haciendose las interesantes por que les habían tocado las tetas, allí fui yo. Cuando mis amigas se la habían chupado a algún chico de la universidad en pocos días se la había chupado yo al que me toco en gracia ese fin de semana. Cuando mis amigas perdieron la virginidad, yo me di cuenta que me tocaba, pues era lo que tocaba. Con los años cuando las cosas fueron a mayores, también yo fui a mayores, que remedio, tenia que ser aceptada.

Mi amiga Juana era lo que se llama un putón. Ella fue la primera de mis amigas a la que besaron, fue la primera que dejo que le tocasen los senos, la primera que acabo desnuda con un novio, la primera que le hijo una paja y después una mamada, la primera que folló con un novio, incluso la primera que tuvo sexo aséptico con un no novio. Juana fue la primera que puso el culo y a la primera que se lo rompieron y con los años la primera que hizo un trío y la primera que practico el sexo en grupo. Como era de esperar yo intentaba imitarla con todas mis fuerzas, me rompieron el culo pronto y estaba como loca por poder contar a mis amigas que yo tambien era una chica moderna y follaba en grupo si hacia falta..

La primera vez que salí de una discoteca del brazo de un recién conocido al lado de Juana y su respectivo recién conocido y Juana me susurro un - hoy creo que vamos a follar juntas - en vez de ponerme con una moto me asuste para poder dar la talla. No solo iba a tener un tener que aguantar a este chico sobre mi un buen rato sino que Juana iba a supervisarlo todo. La cosa se estaba yendo de mis manos

Llegamos al estudio de uno de ellos, el chico por lo visto era fotógrafo y su casa era su estudio, por lo que podéis imaginar como estaba aquello de ordenado. Ni se molestaron en ponernos una copa, copas que por cierto siempre bebía sin ninguna gana. El chico de Juana la puso contra la pared y empezó a chuparle el cuello mientras le tocaba las tetas como podía pues estaban pegadas a la pared. Juana respondía al envite cogiendole su ya marcada polla por encima del pantalón. El mío, el fotógrafo, no se corto un pelo y metió la mano por debajo de mi minifalda, aparto mi tanga y empezó a tocarme mi sexo. Lo que es la madre naturaleza, el chumino no me daba ningún placer pero estaba mojado que parecía que me habia corrido hacia dos minutos. El chico, Juan se llamaba, me recostó sobre el respaldo de un sofá y mientras me bajaba el tanga subía mi falda. Juan me abrió las piernas y se bajo al pilón. Al otro lado de la habitación Juana ya estaba sin los pantalones, y con la camisa y sujetador abiertas, estaba de cuclillas lamiendole el cipote a su afortunado amigo que le agarraba de la nuca como dandole un masaje mientras mi Juana se la comía. En nuestra esquina Juan se esforzaba por darme placer, un placer que yo no sentía, pero que fingía con largos suspiros. Juan me levantaba la pierna, metía uno, dos, tres dedos en mi vulva, pasaba un dedo por mi ojete, me mordisqueaba el clítoris, me lo chupaba, lo absorbía. Yo gemía por compromiso. Mientras le chupaba la polla al suyo Juana me miraba. Estaba a mil, con una mano le pajeaba la polla acompasando sus lamidas y con la otra se pellizcaba un pezón. 

Juana fue trasladada por su amante al lado de donde Juan me comía la almeja, yo no dejaba de pretender que los orgasmos iban y venían, le soltaba frases como "sigue campeón", "chupame el clitoris" y cosas así que hace un tiempo jamas se me hubiese ocurrido decir. Juan hacia lo que podía. Juana fue puesta a cuatro patas al lado nuestro y su amante la ensartó metiendosela desde atrás. Juana soltó un gemido de placer, gemidos que se acrecentaron mientras era fustigada por el no pequeño aparato de su nuevo amigo. Juan dejó mi coño, se levanto y me beso dulcemente, a nuestro lado la cosa estaba a mil y Juana estaba en la gloria mirandonos en los momentos que no tenia los ojos en blanco. Juan, me ayudo a quitarme la blusa y el sujetador que yo no había ni tocado y me dio la vuelta apoyando mi manos sobre el respaldo del sofa donde habia estado sentada hacia un segundo. Me abrió las piernas y de un solo golpe me la metió sin piedad. Tengo que confesar que doler no me dolió, pero seguíamos en las mismas, tengo un coño, un culo y unos pezones que no responden a la estimulación. Hay estaba yo siendo penetrada por un chico voluntarioso que gozaba como un campeón pero sin sentir nada, eso sí yo por gemir que no fuese. Por tocarme las tetas tampoco, por soltar frases subidas de tono ni os cuento. Juan me agarró de la coleta para que arquease mi cuerpo, la verdad es que me hizo poca gracia pero evidentemente no dije ni mu. A Juana le estaban haciendo lo mismo, y a ella le gustaba.

Juan agarrandome por la coleta me pusó al lado de Juana, saco su polla de mi coño y de un golpe me la ensarto en el culo. De nuevo la madre naturaleza actuó, por que me dolió que me cago en su puta madre, eso no esta hecho para eso, pensé. Juan no tuvo miramientos empezó a martillear mi precioso culo sin miedo a los daños colaterales. Como es lógico en vez de gritar y llamarle de todo me tuve que contener y volver a gemir. Juana gozaba de lo lindo, su amante le daba de cuidado. Yo la imitaba, si Juana se tocaba una teta, yo me tocaba una teta. Si Juana suspiraba, yo suspiraba al poco rato. Si Juana me besaba... Juana me beso, Juana estaba fuera de si, Juana me beso, me toco las tetas, me chupó la cara, me pellizco los pezones y yo estaba perpleja. Estaba a un pasó de superar lo insuperable, pero ¿que iba a pensar sino?. Le beso en los labios, le cogí las tetas, le pellizque un pezón. Jauna estaba fuera de si, yo complicandome la vida aguantando el dolor anal, tocandole las tetas a la guarra esta y gimiendo a la vez, y todo forzado. El amante de Juana sacó su polla y empezó a correse copiosamente y con la fuerza que da la juventud, el primer chollo le dío en toda la nuca, pero el segundo lleno mi cara de lefa. De repente se abrió la puerta del estudio y se encendió la luz, una camara de televisión entro con su foco y detras de ella un periodista y dos histéricas llamandonos de todo.

El estudio no era de Juan, era de un amigo suyo, Juan no se llamaba Juan, se llamaba Alberto y era un político de un partido de derecha, la estrella en cierne de resurgir del mismo despues de la crisis. Un hombre amante de la familia, religioso y neoliberal. El que montaba a Juana era otro de la misma camarilla. Las que entrarón por la puerta, sus mujeres, y los de la cámara unos periodista de Tele56 a los que habian avisado las cornudas para hundir las carreras políticas de los dos llamados a ser alguien. Las mujeres llevaban meses detras de los dos cabranes para pillarles con las supuestas amantes. Ese sabado las amantes no estaban pero estabamos nosotras. Las mujeres nos sacaron de los pelos desnudas del estudio, la cámara los grabo todo. Durante semanas fuimos noticia en todos los programas de cotilleo del pais, el video completo se expandió por internet. La sociedad hizo leña de mi, sería por que estaba siendo perculizada por el candidato y que en las imagenes de internet se veia su polla entrar en mi recto, o por que en las mismas imagenes se me oia gemir como si el mundo fuese a acabar, o por que en el primer plano que salía de mi se veía una chorretón de lefa cayendo de mi frente, O todo unido.

Mi familia dejó de hablarme. A Juana la prohibieron ver a la mala influencia que yo era, no entendían como un ángel como el suyo se había dejado influenciar por un demonio como yo. Mis amigas dejaron de llamarme. Había en la tele programas debate sobre la podredumbre de la sociedad que abrían con mi cara enlefada. No pude salir de casa en meses, mi vida no tenia sentido.

Ahora en este convento mi vida es mucho más plácida, no tengo que preocuparme en el que dirán ni aparentar para que las gentes piensen de mi lo que esperó. Ahora solo me concentro en la oración y en mis pastas. He descubierto a Dios a través del sexo.

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