jueves, 28 de abril de 2016

Apaga la luz, y despacito

Jose Ignacio trabajaba en una firma de consultoria internacional, casado con Maria desde hacia 15 años, su vida se resumía en semanas interminables con proyectos por toda Europa y fines de semana aguantando a su mujer y sus hijos. Se había casado con María justo al salir de la universidad, chica de familia bien era de aquellas que nunca habían roto un plato. Una actitud ante la vida que mantenía hoy en la que era señora de Punsset, tenia una animada vida social y su tiempo se dividía entre cuidar de sus hijos, sus obras sociales, sus cafes con las amigas y los actos de caridad; y los domingos a misa con su familia, el momento sin duda de mayor desesperación del cabeza de familia.

La de Jose Ignacio era una familia modelo, y su vida un autentico coñazo. El sexo con Maria era monótono y aburrido, pocas veces la había visto correrse y cualquier cosa que necesitase luz era para ella una vergüenza, en 15 años juntos, tanto como novios como de matrimonio jamas había conseguido que se la chupase, del culo ya ni hablamos. Su hijos eran unos pequeños cabrones consentidos, alumnos de un elitista colegio bilingüe en el centro de Barcelona y los pocos momentos que Jose Ignacio pasaba con ellos durante los fines de semana se habían convertido en una tortura.

Solo uno cosa consolaba a Jose Ignacio de su anodina vida, en su equipo de trabajo contaba con Inma, Inma era una chica de 40 años, divorciada de un niño de papa de familia de constructores que al final de su matrimonio se habia dedicado a más a la coca que a ella. Jose Ignacio vivió el divorcio como alguien cercano, tantas noches fuera de casa los hacían como una familia, del cariño pasaron al roce y del roce a la cama. Jose Ignacio intentaba tener a Inma en todos su proyectos y las noches fuera de casa después de largas horas trabajando se volvían en pequeñas orgías en las que uno recibía lo que en casa no eran capaces de darle y la otra mantenía el horno caliente para sus actividades de fin de semana.

El martes, el equipo de la consultoría tenia previsto viajar a media tarde a Amsterdam, Inma le había prometido que si se "iba" antes de tiempo de casa le haría pasar una noche que no olvidaría.
- Cielo, mañana después de la oficina salgo hacia Amsterdam directamente - dijo Jose Ignacio
- Osea que ya ni los lunes duermes en casa, no se como vamos a educar a nuestros hijos Jose, les falta su padre y yo no doy más de si, entre llevarlos al colegio, la asociación de padres de alumnos, los grupos de la parroquia y el resto de la casa no me da la vida, tendrías que ver como te ocupas más de ellos.
- Mi amor, si dejase mi trabajo y me ocupase más de ellos, te tendrías que olvidar de los APA's, la parroquia y ponerte a trabajar, por que no sé si lo has pensado pero todo esto no lo paga el aire.

Jose Ignacio salió temprano, durante todo el día se fue cruzando a Inma por la oficina, varias reuniones de trabajo, consultas realizadas en su despacho y demás quehaceres del día a día de una empresa. Jose Ignacio aunque nadie lo sospechaba no podía esperar a ver lo que le deparaba esa noche y pasó todo el día como una cuchilla andante.

Cuando acabo la jornada laboral ambos se encaminaron en sus vehículos a la casa de Inma.
- Bueno, ¿y cual va a ser la sorpresa? - dijo Jose Ignacio
- Vas a alucinar, hace dos fines de semana un amigo me llevo a un club de esos de intercambios.
- ¿No habías estado nunca?, pensé que sí.
- Si, si, si he estado, pero este es especial.
- ¿En que? - pregunto Jose Ignacio.
- Bueno, aquí todo el mundo va en pelotas, pero con un antifaz, te puede encontrar a cualquiera y las barbaridades que allí se realizan hacen que la discreción sea fundamental, esto es Barcelona, no NYC, es facil que te cruces con alguien después de autos e imaginate.
- Coño Inma de mi corazón, ¿y no sería mejor ir a estos sitios en Amsterdam?.
- Ya verás, ya.

Cenaron copiosamente en casa de Inma, no querían encontrarse a nadie en un restaurante pues en teoría Jose Ignacio estaba ya de viaje, Inma no tenia a quien mentirle, o si, pero realmente eso importaba poco, Inma follaba con y como queria y no daba explicaciones fuera del trabajo. A la semana de separarse hizo un trío la primera semana con una pareja que conoció en un bar un jueves. Ella que se había casado virgen, aunque bien es cierto que le había comido la polla a la mitad de su facultad, ahora clasificaba a sus amigos varones por como se la follaban.

A la una de la mañana y con un par de copas encima la pareja salió del garaje de la casa, se dirigieron hacia la zona alta, una zona de chalets muy respetable, el club de intercambio se presentaba como club privado, por la zona, nada barato.

En la entrada el portero saludo a Inma como si no hiciese mucho que se hubiesen ido, desde el hall pasaron un vestuario mixto, allí ambos se desnudaron, Inma tenia su coño sin un solo pelo como de costumbre, su tetas duras, grandes y tersas y un culo un poco caído pero muy apetecible para no haber hecho deporte en su vida. Jose Ignacio se mantenía en forma a base de los gimnasios de hoteles, pero en forma. Ambos se pusieron sus antifaces y salieron al ruedo. Y el ruedo no era más que otra cosa que una inmensa sala llena de utensilios de tortura, para otros llamado amor. En una esquina se veia a una chica atada con cuerdas y colgada de un gancho y un hombre musculoso y con una polla digna de aplaudir dandole con una fusta en la planta de los pies, la mujer gozaba, gemía y se retorcia entre el gusto y el dolor. Otra chica se encontraba con su cuello y muñecas amarradas a un utensilio de madera, no paraba de gritar mientras un negro con otra glorioso polla la sodomizaba con fuerza, en otro lugar un hombre estaba atado a una camilla con una cuerda agarrada a sus testículos mientras una mujer de mediana edad tiraba de la argolla mientras se masturbaba con frenesí. Toda la sala era sexo puro, más que eso, toda la sala era depravación.
- Joder ¿no hay nadie que follé aquí normal?, la verdad es que me imaginaba otra cosa - dijo Jose Ignacio.
- La verdad es que yo también flipe cuando vine por primera vez, vamos a tomar una copa a la barra y veamos que ocurre.
- Flipo que tengan la barra en la misma sala.
- Ya, aquí no se viene ni a hablar ni a conversar, aqui se viene a joder, todo el local es un unico espacio.

Pidieron dos copas y empezaron a mirar, era curioso por que en realidad eran ellos los únicos que en realidad miraban, el resto simplemente o follaban o se masturbaban viendo como los demás follaban. Seguro que era posible reconocer a alguien pero estando todos en pelotas y en acción parecía que nadie prestaba atención a quien era quien.
- Jose, mira a aquella - dijo Inma - así me gustaría estar a mi...
- Pues si le están dando de lo lindo, no te veo yo recibiendo tanta brasa
- ¿Tu que sabrás? - dijo Inma.

En una cruz incrustada en el suelo una rubia totalmente despeinada y fuera de si había sido atada de brazos y piernas quedando tanto su coño como su culo a disposición de sus amantes, de sus pezones le habían colgado dos pinzas con pesas que le estiraban los pezones. Uno de sus amantes la masturbaba con un consolador negro de grandes dimensiones por el culo según se veia desde la barra con una fiereza que parecia que se lo iba a romper y el otro de los hombres que la atendían derramaba cera caliente sobre su pecho y tetas, a la mujer no se la oia gemir pues tenia una bola de muy gran tamaño en la boca.
- Pues la están poniendo fina - dijo Inma.
- A mi me esta haciendo más gracia aquella que esta colgada del techo, la están retorciendo los pezones - dijo Jose Ignacio.
- Nada que ver, nadita, a la de la curz la estan destrozando, te lo digo por experiencia.
- No me jodas,
- Luego, pero de verdad con la caña que le están aplicando al culo esta chica mañana no va a poder ni andar.
- Vamos acerquemonos, veamoslo más de cerca.

La crucificada era castigada en ese momento con unas pinzas en los labios del clítoris, a su vez el del consolador utilizaba las dos manos para mantener el ritmo pues tras tanto tiempo era dificil imaginar como el culo aguantaba, pero desde luego a su amante le estaba constando mantener el ritmo. Media docena de mirones se masturbaba viendo a la mujer que por la cara que se convulsionaba estaba gozando como nunca.
- Joder la mujer esa me resulta familiar, no creo que haya sido de verla por aquí, me acordaría - dijo Inma.
- Ummmm
- ¿Solo dices eso?
- Vamos un momento a la barra que me estoy mareando.
- Joder Jose, no te creia tan blando, estas blanco...

Se dirigieron hacia la barra y Jose Ignacio se apoyo en la misma.
- Joder estas blanco de verdad, parece que has visto a un fantasma.
- Un segundo porfa - dijo Jose Ignacio.
- Vale, tomate tu tiempo.
- Dame un segundo ahora te cuento.

En la sala nadie era consciente del mareo de Jose Ignacio, allí todo seguía entre sudor, latigazos, gemidos y cuerdas.
- Perdone, ¿ve usted a esa mujer? - le pregunto Jose Ignacio al camarero cuando pudo volver en si - ¿es cliente habitual?.
- ¿Estela?, si, es una cliente habitual, suele venir los martes, algún lunes, pero no folla con cualquiera - dijo el camarero.
- ¿La conoce usted? - le dijo dejando un billete de 50 euros en la mesa
- Desde luego, aunque como usted comprenderá uno viene aquí a poner copas, no intervengo en esas cosas, pero evidentemente aquí la gente ademas de follar, bebe, y Estela no se pude decir que sea abstemia, tampoco bebe mucho, pero bebe.
- Jose Ignacio deja en paz a este hombre - dijo Inma
- Calla joder, y digame, ¿con quien folla?
- Pues el señor lo tiene dificil, solo hace se sumisa con los más sádicos, los que más caña le dan, los que más duro le dan, ahora esta siendo castigada con Hercules y Edipo, no son sus nombres reales, el de Estela tampoco lo es obviamente, pero son de los más duros de los clientes habituales. Ya les ve, son las 2 y llevan ahi desde las 21:30 y aun les quedan y cuando se hayan cansado de ella la arrastraran hasta aquella zona y se la follarán entre los dos antes de irse, a lo mejor ahí puede entrar usted, a veces se la mete el que pasa por delante, pero ya muy al final.
- ¿Y viene mucho?
- Lleva unos años viniendo, como le dije los martes principalmente.
- Muchas gracias - dijo Jose Ignacio.
- ¿Se puede saber a que viene ese interrogatorio? - pregunto Inma
- Esa de ahí es Maria.
- ¿Maria?, ¿que Maria?
- Mi Maria.
- ¿Tu que?, ja ja ja ja ja ja ja, ¿tu que?
- Mi mujer
- ja ja ja ja, no seas gilipollas, esa no puede ser María, Maria no sabría ni como llegar aquí, ni te cuento iba a estar la catequista ahí recibiendo placer de esos dos tipos... !no digas tonterías!!!
- Esa es mi mujer coño.
- No, Jose, esa es una que tiene un aire con Maria pero mientras una vive en la parroquia esa debe de vivir aquí.
- Si, y resulta que esa se parece tanto a Maria que tiene la misma mancha de nacimiento debajo de la teta izquierda como Maria.
- Maria - dijo Inma con los ojos como platos - Maria - repitió.

A Maria en ese momento era desatada de la cruz y conducida a una maquina con un asiento, un respaldo alto y en ese respaldo una cruz, fue sentada en el asiento a la vez que le ponían unas tobilleras, a esas tobilleras aplicaron una cuerdas y esas cuerda metidas cada una por un agujero en el ala de la cruza, cada una en su lado, cuando Adonis tiro de las cuerdas, María que abierta de piernas con las misma levantadas dejando ano y coño a disposición de quien pasase por delante, Hercules volvió a ponerle las pinzas en los pezones, pero esta vez con un peso mayor, Adonis le retiro la bola de la boca.
- Sois dos maricones, tenéis a vuestra disposición a una hembra con hambre como yo y no soy capaces de arrancarme un orgasmo - dijo María
- Hay que ser muy puta, no te has corrido tantas veces en tu vida.

Adonis volvió a coger las muñecas atandoselas a la espalda. Con las piernas abiertas, les fue a sus amantes facil ponerle una polla de plástico con un percutor automatico apuntado a su coño, Hercules le dio al play, la maquina empezo a moverse con violencia y a violar el coño de Maria - Estela
- Joder Jose, estoy de piedra, si joder ni se mueve igual, es tan tan tan cursi que no lo entiendo. ¿no me habías dicho que era muy sosa en la cama?
- ¿Muy sosa?, la muy puta solo misionero y con la luz apagada, si casi no la veo desnuda.
- Pues chico, quien lo diria.

Maria pasaba de un orgasmo a otro y ya libre de la boca respondía a gritos el placer que recibía, - me encanta cabrones, quiero una maquina de estas en casa

Cuando llevaban hora y media entre copas y sin poder cerrar la boca de asombro y ciertamente excitados, Inma estaba con ganas de ser ella la follada
- Jose, ¿por que no me follas tu a mi?
- Joder prefiero que esta hija de puta no me vea.
- No creo que esa este muy para poder fijarse, ademas tu no tienes marcas de nacimiento, no?
- ¿Y que quieres hacer?
- Quiero que me ates ahí y me follés.
- ¿En esa especie de potro en forma redondeada?
- Exactamente
- ¿Y no hay nada más cerca de mi mujer?
- Quiero mirar

Jose Ignacio e Inma se dirigieron hacia el potro, el potro permitía que el coño de Inma quedase a la altura de la polla y su cabeza colgaba del otro lado a no más de metro y medio de donde ahora a la maquina le habían aplicado una segunda cabeza y taladraba el coño y culo de Maria mientras uno de sus admiradores le follaban la boca y su amigo le retorcía los pezones.

Jose Ignacio follaba con dureza, no recordaba haber tenido la polla tan dura en años y desde luego no por culpa de su mujer como en esta ocasión, Inma, no paraba de correrse, gemía como loca, en ningún momento subió la cabeza para ver a quien se la clavaba, sus ojos no podían quitarse del cuerpo de Maria, era curioso, desde que Jose Ignacio la descubrió cada vez le era más claro reconocerla.

Eran las 4 de la mañana cuando Maria fue desatada y puesta a cuatro patas en medio de la sala, sala ya prácticamente vacía y donde solo aguantaban Hercules, Adonis, María, Jose Ignacio e Inma, que evidenemente no eran reconocidos por María; y por otro lado un par de parejas o grupos, nada que ver con la mucha gente que había cuando llegaron.

MAria se encontraba a cuatro patas y Hercules la destrozaba a pollazos, Maria aullaba y aullaba, Hercules y Adonis se iban turnando, en alguna ocasión les sustituía alguno que pasaba por allí, en todo momento había alguien dandole a Maria, en un momento Jose Ignacio vio su oportunidad y dejando a Inma atada y con el coño ardiendo se dirigió al grupo, pidió permiso con la mirada y poniendose detras de su mujer le perforo el ano, a Jose Ignacio le hubiese gustado decir que reventó a su mujer, pero para esas horas el culo de la catequista ya era el Eurotunel y literalmente le bailaba dentro. Cuando se corrió, volvió al potro de Inma, le comió el coño y el momento que pago con un orgasmo la paciencia de su asistente laboral la desato y salieron intentando no cruzarse con su mujer.

La semana en Amsterdam paso con mucho trabajo y muchisimo sexo recordando lo vivido en la zona alta de Barcelona. Jamas en los años de amantes Inma había estado más caliente ni Jose Ignacio habia tenido tantas ganas de follar. Follaron día y noche, por la mañana, a la hora de comer y a la hora de irse a la cama. Da gusto follar cuando se esta caliente.

El equipo de consultoría llego al Prat el viernes por la tarde, Jose Ignacio se despidió de su equipo y se dirigió a su casa, allí María estaba acostando a sus hijos, cuando acabo preparó la cena y después de ver un poco la tela se dirigieron a la cama, María apago la luz y Jose Ignacio empezo a tocarle el culo por encima del pijama y las bragas.
- Jose, ¿que haces?
- ¿Que voy a hacer?
- ¿No estas cansado?
- no, llevo toda la semana con ganas de hacerte mía.
- No seas tan soez, mañana lo hacemos que yo he tenido una semana muy mala.
- ¿No me has echado de menos?.
- Mucho cielo, ¿que voy a hacer yo sin ti? no sabes lo que me aburro sin ti.
- Venga María, desnudate que te quiero hacer el amor.
- Vale, apaga la luz y despacito que hace mucho que no lo hacemos y me va a doler cuando la metas.

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