lunes, 28 de marzo de 2016

Las vacaciones de Mar (FIN)

Capítulo cuatro
Donde por fin descubren el pastel y montan una orgía

La última noche de vacaciones, Mar estaba deseando irse, volver a ver a sus hijos y dejar atrás toda esa semana de locura y sexo. Habían quedado para comer juntos en un elegante restaurante, se sentaron en una mesa cuadrada y Mar vio que Arturo se había sentado frente a ella, le sonreía, sin duda ya no sería lo mismo con él, ahora era una especie de esclava sexual.

Pidieron y hablaron de cosas intranscendentes, Arturo disimulaba muy bien, y Mar lo agradecía, no quería ser descubierta allí, en aquel restaurante. Mientras comía Mar comenzó a sentir la pierna de Arturo bajo la mesa, ella se había puesto un vestido corto y escotado, quizás había sido una mala idea porque su cuñado la desearía nada más verla. 

Miró con disimulo bajo el mantel, Arturo se había quitado el zapato y frotaba su pantorrilla, movió las piernas intentando librarse, pero temía que Eloy, que hablaba distraído con Julia, les descubriese. A los pocos minutos la pierna subió por las suyas y sintió el pie de Arturo, desnudo, pues llevaba chanclas, en sus muslos. 

Su respiración se aceleró, el saber que podía ser descubierta allí la ponía nerviosa, además, el tacto del hombre contra ella le hizo recordar como la había penetrado por sus agujeros mientras le pedía más, estaba comenzando a excitarse de nuevo a pesar de que creía que estaba satisfecha, sin duda el sexo era para ella como una droga, cuanto más tenía más deseaba. 

Bajó la mano y golpeó la pierna del hombre, este se detuvo. 

Trajeron los postres, continuaron como si nada, pero de nuevo, la pierna de Arturo subió por los muslos de Mar, ella intentó de nuevo detenerle, pero esta vez el hombre estaba decidido a ponerla en un compromiso. Sabía que el momento llegaría, y así fue, sintió el pie de Arturo entre sus piernas, la mesa no era muy ancha por lo que sus dedos tocaron su sexo por encima de sus bragas, Mar dio un respingo, pero disimuló inmediatamente. 

Arturo movía los dedos, que frotaban su clítoris por encima de su ropa interior, , se agarró a la mesa, tenía ganas de gemir de placer, pero si lo hacía sería un ridículo espantoso, corriéndose en medio de aquel restaurante. 

Eloy y Julia continuaron hablando, ignorándoles, Mar no tardó en correrse, miró a Arturo y él adivinó que iba a sentir un humillante orgasmo, movió los dedos más deprisa, Mar estaba a punto de correrse como una zorra. 
--Por favor—le susurró. 

Arturo accedió a parar. 
--Me la debes—dijo avisándola de que más tarde se lo cobraría. 

Minutos después se fueron. 

Subieron a la habitación a tomar unas copas, Mar se olvidó de lo sucedido, estaba un poco achispada, además sabía que mañana tendrían que volver a casa, allí vería pocas veces a Arturo, entre su trabajo y que no pensaba visitarles durante un tiempo para que él no la acosara, se sentía tranquila, seguramente no volvería a tener que entregarse a su cuñado. 

En la habitación de Mar y Arturo había una moqueta blanca, los hombres se pusieron un bañador y se sentaron, Mar y Julia entraron al servicio y se quitaron la ropa, poniéndose unos bikinis, a Mar no le agradaba pasearse así delante de Arturo, pero no quería desentonar y levantar sospechas, 

Después sirvieron unas copas y se sentaron todos en la alfombra. 
--Mar—dijo este de improviso--¿Me acompañas a por hielo? 

Su respuesta fue rotunda. 
--Ni hablar. 

Julia la miró algo extrañada. 
--¿Y eso?—preguntó--¿Es que te pasa algo con mi esposo? 
--Nada. 
--¿Entonces? 
--No me apetece ir a por hielo. 
--No me hagas ese feo—dijo Arturo—Así hablamos tu yo de nuestras cosas. 
--¡Te he dicho que no!—exclamó Mar. 

Esta exclamación hizo que Eloy y Julia se sorprendieran, ella incluso se molestó. 
--¿Qué te ocurre con mi marido?—le preguntó--¿Acaso te cae mal? 

Mar sintió la necesidad de confesarlo todo, pero quedaría como una fulana si Arturo le mostraba el video, que seguro lo haría. 
--Nada—dijo—Solamente que no me apetece salir. 

Arturo no decía nada, pero la miraba con enfado, como si fuera una fulana y él el chulo y le hubiera desobedecido. 

Nadie dijo nada más, tras unos minutos Mar se levantó y fue al servicio, cuando salió se topó de bruces con Arturo, miró a su esposo, reía y hablaba junto a Julia. 
--Vas a venirte conmigo ahora—le dijo él—Tengo ganas de follarte de nuevo. 
--Déjame en paz. 
--O te vienes o enseño el video—amenazó él. 

Mar se sintió enfurecida de repente, en ese momento supo que si no hacía algo estaría toda su vida siendo usada por ese cabrón. 
--Se acabó el follarme—dijo—Vete a la mierda. 
--Muy bien—dijo Arturo—He chicos, mirad esto. 

Sacó su móvil, Mar se abalanzó hacia él tratando de quitárselo. 
--Dame eso, no. 

Forcejearon, Julia y Eloy se levantaron curiosos, el móvil escapó de las manos de Arturo y cayó al suelo, fue Eloy quien lo cogió, miró la pantalla y accionó el video. 

Todos callaron, solo se oían los gemidos de Mar, siendo penetrada por muchos hombres. 
--Pero mar—exclamó Eloy--¿Qué has hecho? 

Mar comenzó a llorar, muerta de la vergüenza. 
--Lo siento—dijo—Fue en la disco, es que me rodearon, yo no quería, pero luego… era muchos, y como tú y yo hace tanto tiempo…. 
--No me esperaba esto de ti, hermanita—dijo Julia. 
--¡Quien fue a hablar!—dijo Mar—Te vi en la cueva como te follabas a dos yogurines. 

Arturo miró a su mujer impresionado, pero ella no pareció tener vergüenza. 
--¿Y por qué no me lo habías enseñado antes?—le preguntó Eloy a Arturo. 
--Eso, eso—dijo Mar—Díselo. 

Arturo no respondió, pero Mar le sacó de dudas. 
--Me extorsionaba con sexo—dijo—El muy cerdo. 

El rostro de Eloy se tornó n enfado. 
--¿Y ahora qué hacemos?—preguntó--¿Te parto la cara? 
--No es necesario eso—dijo Arturo—Lo siento, no debí hacerlo, pero mira a tu esposa, esta como un queso, no puede evitarlo. 
--Ya—dijo Eloy—Pues no quiero que vuelvas a acercarte a ella. 
--¿Ya está?—preguntó Mar--¿No vas a hacer nada? 
--¿Y que gano peleándome con él? 
--Por mi vale—sonrió Arturo, que sentía se había librado y, encima, follado gratis. 
--Pues mira—dijo Eloy. 

Y, sin previo aviso, tocó un pecho a Julia, pellizcándolo despacio, sin duda explayándose en su taco y su blandura, Julia lanzó un Ay y le hizo soltar la teta. 
--¿Qué te parece?—preguntó enfadado--¿A que no te gusta? 
--A decir verdad—dijo Arturo—Me pone, me gustaría ver como se follan a mi esposa. 

Julia no dijo nada, pero se notaba que el pecho que había apretado Eloy se había puesto erecto, saliendo el pezón por encima de la camiseta. 
--Puto salido—dijo Mar. 
--Quien fue a hablar—dijo él. 
--Será mejor que dejemos el tema—dijo Julia—O acabaremos discutiendo. 
--Pero tu marido se ha aprovechado de mí—dijo Mar--¿No piensas hacer nada? 

Julia se mostró pensativa, y Eloy también, al final él habló, estaba claro que el tocar una teta de su cuñada le había puesto cachondo, y pensaba sacar partido de esa situación. 
--Lo justo, hablando en plata—dijo—Sería que yo me follase a Julia. 
--Ni hablar—dijo Mar. 
--Entonces yo tendría que follarme a Mar—dijo Arturo. 
--¡Pero bueno!—dijo Julia--¿Es que no tenemos opinión? 
--No me digas que no tengo razón—dijo Eloy. 

Julia le miró, allí, sin camiseta y con su pene inevitablemente erecto, queriendo escapar de su bañador, sin duda ese hombre siempre le había resultado atractivo. 
--Yo…--dijo pensativa—Haré lo que diga Mar, que es la más afectada. 

Mar miró a su hermana, sin duda, lo justo sería denunciar a Arturo, pero entonces se sabría que había follado con diez hombres, se imaginó la cara de sus suegros, de sus padres, e incluso su jefe. 
--Sería lo justo—dijo. 

Eloy la miró y después se acercó a Julia, estaba excitado, y Julia, al ver como caminaba hacia ella, mirándola excitado, también se puso algo cachonda, no podía negar que follar con otros hombres era una de sus fantasías ocultas. 

Ambos se sentaron en la alfombra, Mar hizo lo mismo y Eloy se arrodilló a su lado. 

Eloy se mostraba ahora nervioso, dubitativo, pero Julia cogió su mano y la llevó hasta su pecho izquierdo, el hombre lo apretó, Mar miraba callada, sin poder creer lo que veía, y sin duda estaba algo cachondita al verlo. 

Julia y Eloy se besaron profundamente, juntando sus lenguas mojadas, él perdió la vergüenza y llevó su mano hasta sus muslos, los acarició, ella abrió las piernas y él palpó su sexo por encima de su bañador. 

Arturo se acercó a Mar. 
--Podemos aprovechar—dijo. 
--Ya te he dado demasiado—le dijo ella. 

Pero él comenzó a acariciar sus piernas, Julia despegó el beso y gimió de placer. 
--Guau—dijo--Que cachondo estás, cabrón. 

Eloy le introdujo una mano bajo su bikini, tocando teta izquierda, Julia decidió quitárselo, dejando sus tetas al descubierto, estas eran bastantes más grandes que las de Mar y salieron bamboleándose, el hombre las apretó con fuerza, eran blandas y suaves. 
--¡Que tetas!—exclamó Eloy. 

Julia se dejó hacer, le gustaba como le apretaba, acariciaba y pellizcaba los pezones, excitada, llevó la mano hacia el pene erecto que asomaba por debajo del pantalón. 
--Menudo nardo—dijo—Como tiene que disfrutar mi hermana. 

Mar sentía la mano de Arturo tocando todo su cuerpo, estaba excitada de nuevo. Eloy no aguantó más y se abalanzó contra Julia, la cual le aceptó, abriendo sus piernas para él, se besaron mientras se acariciaban. 
--No aguanto más—dijo Arturo—A follar se ha dicho, joder, vamos. 

Y agarró el bikini de Mar, ella no hizo nada y dejó que se lo quitara, dejando sus tetas al descubierto, después llevó la mano hacia la parte de abajo y la metió dentro, Mar gimió al sentir los dedos de aquel hombre masturbando su coño, Eloy se levantó y se separó de Julia, la mujer se terminó de desnudar, y Mar la imitó, el cuerpo de su hermana era más gordo que el suyo, pero estaba igual de buena que ella, su coño rubio también estaba depilado, abierto y ya goteante deseando ser usado, se tumbó a su lado y ambas abrieron las piernas, mientras los hombres se desnudaban, se miraron mutuamente, no podían negar que aquello les gustaba. 

Eloy se colocó encima de Julia y apretó sus tetas con vicio, Mar sintió la polla de Arturo de nuevo erecta contra su sexo, palpitaba por ella, ambas atrajeron a aquellos hombres hacia ellas y fueron penetradas casi al mismo tiempo. 
--Ah—gimió Mar—Si, fóllame. 
--Oh—gimió Julia—Si, que polla más gorda. 

Entonces comenzó la orgía, ambas eran penetradas salvajemente, gemían, se miraba para verse siendo folladas, incluso Julia extendió una mano y apretó un pecho a su hermana, Mar quiso hacer lo mismo, ¿Por qué? Ella no era lesbiana, pero daba igual, apretó la teta de su hermana y la sintió blanda y suave. 

Los hombres gemían con cada pollazo que les daban, tan fuertes que las movían sobre la moqueta, Julia fue la primera que se corrió lanzando un grito de placer. 
--Si, ah. 
--Si, toma, cuñadita—gimió Eloy—Voy a rellenarte entera. 

Mar estiró las piernas al sentir como tenía un orgasmo que casi la deja sin sentido, después Arturo continuó follándola durante varios minutos, haciéndola sentir todavía placer, hasta que se separó de ella. 
--Vamos con el anal—dijo. 

Eloy copió la idea, se separó de Julia, cuyo coño dejaba escapar su femenina corrida. 
--Si, vamos—dijo. 

Ambas mujeres se miraron, sonrieron y se pusieron a cuatro patas, con sus cuerpos apoyados en la cama, las piernas fuera, y los culos preparados para ser embestidos. 
--Necesito algo de lubricación—dijo Eloy. 

Fue hacia Mar, ella se preguntó que tramaba, pero pronto entendió, cogió el nardo y se lo tragó, este estaba mojado por los fluido de su hermana, pero ni siquiera lo pensó, eso sí, el sabor le encantó, un sabor nuevo y excitante. 

Julia comió con ansia la verga de su esposo, mojándola mucho, la saliva caía a gotones de ambas mamadas. 
--Hmmmm—gemía Mar. 

Julia la miró, moviendo tan solo los ojos, y Mar a ella también, se excitaron el verse con sus atractivas bocas sellando un manubrio. 
--Mhmm—gimieron. 

Cuando los nardos ya estaba mojados y bien mojados, se pusieron de nuevo de nuevo a cuatro patas, una al lado de la otra, se miraron de nuevo, Julia agarró su mano nerviosa, cuando fueron abiertas de ano no dejaron de mirarse. 
--Ohoo—gimió Mar—La polla de tu esposo, que rica. 
--Siiii—gimió Julia—Tu marido me rompe el culo. 

Los penes entraron decididos, les dolió el forzamiento, pero pronto se olvidaron de eso y recibieron dignamente aquellos tubos de carne. Eran empujadas contra la cama mientras gritaban de placer, las cuatro tetas bailaban armoniosamente, con sus pezones salidos. Mar gemía como una cerda sintiendo el pollón avanzar dentro de ella, pesó que su hermana estaba sintiendo lo mismo, sexo anal, gratuito y delicioso, su coño comenzó a gotear de nuevo, pronto de correría otra vez, y otra, y otra, y lo deseaba. 
--Me folla hasta el fondo—gritó—No pares, rómpeme mi culo. 

Miró a su hermana, cuyo rostro era la absoluta expresión de placer, sudada, con el pelo enmarañado y una expresión de absoluto goce, sin previo aviso vio como se inclinaba hacia ella y besaba su boca. 
--Siii—gritó Eloy—Estas sí que saben. 
--Ya te digo—dijo Arturo—Incesto lésbico. 

Mar se quedó paralizada, ¿A qué venía eso? Ahora poco importaba, el placer que la dominaba y la excitación la paralizaron, al principio tan solo sintió los, todo hay que decirlo, suaves y caliente, sabrosos, labios de su propia hermana, después la lengua de esta abrió su boca y se juntó con la suya. 

No podía creer lo bien que su hermana la besaba, pareciera que supiese donde lamer, donde juguetear, no pudo más y la abrazó, medio incorporadas y sin dejar de ser folladas analmente, comenzaron a abrazarse, a acariciarse, Mar tocó sus tetas y comprendió que estaba gustándole enrollarse con su hermana, con una mujer, los hombres pararon y sacoaron sus miembros de sus doloridos culos, ellas se tumbaron en la cama, ambos querían ver aquello, ignorando a los nabos, comenzaron a masturbarse mutuamente, Mar tocó su sexo, le resultaba divertido, la mano de su hermana comenzó a masturbarla deprisa, se miraron mientras gemían. 
--Ahaaa--gimió Mar—Julia, no puedo creer que tu…. Ohooo. 
--Córrete conmigo, hermanita—dijo Julia—Vamos a demostrarle a estos cabrones que no les necesitamos. 

Los dedos de Julia entraban y salían en Mar, frotando su coño, y los de ella en el de Julia, sus lenguas se atornillaban una con la otra, sus piernas se entrelazaban, pronto ambas sintieron como se corrían la una con la otra. 
--Siii—gritó Mar—Me corro contigo, ahaaaa. 
---Ohoooo, Mar—gimió Julia mientras sentía casi convulsiones de placer—Me corrooo, me corooooo. 

Ambas mujeres se corrieron, Mar sintió como si coño casi lloraba y mojaba los dedos y los muslos de su hermana, y Julia también, después se miraron y sonrieron algo avergonzadas, se besaron, Julia le introdujo sus dedos corridos en la boca a su hermana, Mar los saboreó mientras todavía sentía pequeños orgasmos, hizo lo mismo, dando de beber a su hermana su propia eyaculación. 

Los hombres no pudieron más y tiraron de ellas, volvieron a ponerlas con el culo en pompa, listas para ser penetradas analmente, Mar esperó el rabo de Arturo con ansia, su coño palpitaba mojado, cuando el hombre abrió sus nalgas con las manos ella buscó el pene con la suya, lo colocó a la entrada de su ano, Arturo empujó y Mar gritó de dolor y placer. 
--Ah, mi culo. 

Se aferró a las sábanas mientras el nardo caliente entraba de nuevo en ella, Julia dio un grito cuando Eloy la forzó, sintiendo también como su culo se abría ante tal badajo. 
--Dios mío—exclamó—Me abren el culo. 

Los hombres empezaron a follarlas, los penes avanzaban dentro de los femeninos y atractivos culos, abriéndolos, las dos mujeres gemían de placer, Arturo prácticamente violaba a Mar, la follaba a golpes, sacudiéndola sobre la cama con a una usada puta, ella miró a su hermana, la cual gemía con los ojos en blanco, jamás pensó que aquella imagen la excitaría, pero así era, su coño comenzó a gotear de nuevo, pronto sentiría otro orgasmo. 
--Ah—gemía—Ah, Oh, sí, no pares, fóllame. 

Julia comenzó a gritar de placer, Eloy la cogió y la incorporó, apretó sus tetas mientras no dejaba de abrirle el culo, con sus cuerpos golpeando en la follada. Chas, chas, el sonido excitaba a todos, estrujaba sus blandos pechos, sintiendo los pezones erectos, rosados. 
--Me corro—dijo Julia—Mi coño va a correrse. 

Eloy aceleró, si es que podía ir más rápido, la penetración, Julia se convulsionó y su coño escupió líquido como si mease, manchando las sábanas. 
--Ah—gritó Julia—Si, si mas, Oh. 

Mar no pudo evitar sentir como venía otro orgasmo, Eloy gimió de placer, sin duda estaba llenando el culo de su hermana de semen, después estuvo por lo menos un minuto más follándola, Julia estaba casi desmayada en la cama, cuando se apartó gimió y se revolvió, sintiendo como el semen de dentro de su ano dolorido salía. 
--Uhg. 

La corrida, blanca y gelatinosa, salió del culo de Julia y bajó goteando por su sexo y sus muslos, Mar no pudo más y se corrió al ver aquello, al ver como el semen que tanto había tragado en su vida, que tanto la había rellenado, siendo el alimento del ano de su hermana, como goteaba de su culo blando y suave. 
--Si—dijo—Me corro, me corro, ah, ah, ah. 

Y sintió como se corría al ritmo de cada embestida, como su sexo escupía violentos chorros de flujo. Cuando ya no le quedó más placer en su cuerpo, se tumbó sobre la cama, con el culo todavía siendo follado por Arturo, esperaba que se corriera y la llenase, que quedase satisfecho. 

Arturo sacó su nabo de su culo, todavía estaba erecto. 
--Date la vuelta—le dijo. 

Mar obedeció, Julia salió de la cama y se sentó sobre la moqueta, junto a Eloy. 
--Estos tienen para toda la noche—dijo él. 
--Arturo aguanta mucho, que me lo digan a mí—dijo Julia. 

Mar obedeció, sabía que era una tontería negarse, se tumbó boca arriba, con las piernas fuera de la cama, las abrió todo lo que pudo entregándole su sexo mojado. 

Arturo se tumbó sobre ella y la penetró sin pensárselo, Mar gimió al sentirse abierta, se abrazó a aquel hombre, a su cuñado, que ahora era el que la usaba sin piedad, y le gustaba. 

Arturo comenzó de nuevo a penetrarla, ambos gemían, Mar acariciaba su espalda, con las piernas apuntando al cielo, Arturo usaba las suyas para apoyarse en el suelo y empujar, lo que le hacía sentir a ambos un tremendo placer. 
--Ah, Arturo—gimió Mar—No pares, por favor. 

Julia comenzó a acariciarse sus pechos, Eloy la ayudó, sin duda todavía quedaba mucha noche e iban a aprovecharla, la mujer agarró el nardo de su cuñado y comenzó a masturbarlo, se miraron, excitados y salvajes, se besaron apasionadamente, sintiendo cado uno la lengua del otro, la mano de Eloy fue hacia el coño de su cuñada. 
--Dámelo todo—gritó Mar. 

Iba a correrse de nuevo, Arturo la besó, ella aceptó el beso cuando su lengua jugaba con la suya un pequeño orgasmo la sorprendió, el pene creció de tamaño y adivinó que iba a rellenarla con su esperma caliente. 
--No te corras dentro—le dijo. 

Pero Arturo parecía no oírla, comenzó a empujar con más fuerza y gritó de placer. 
--Tómalo, puta. 

Mar sintió el chorro de lefa dentro de ella, invadiendo su útero, se mordió los labios, sacudiéndose mientras sentía una avalancha de goce. 
--Me corro otra vez, ah. 

Se retorció de gusto, sus piernas se sacudieron y Arturo la empujó con tanta violencia que movió la cama. Después se quedaron quietos, besándose y acariciándose, la polla soltaba los últimos lefazos dentro de ella, estaba sudada y guarra, le gustaba sentirse así. Cuando se apartó de ella, se sentó en el suelo, exhausta, de su coño salió, goteando, el semen ajeno y su corrida, todo mezclado. 

Julia y Eloy se masturbaban mutuamente mientras se besaban, se miraban y sonreían, el hombre apretó uno de sus pechos, resaltando su rosado pezón, Julia gimió, masturbaba el pene con maestría, estaba claro que no era el primero ni el último que manejaba, sintiendo su dureza y sus venas en su mano. 
--Menudo nardo gastas—dijo—La verdad es que no me lo imaginaba tan grandes. 
--No me digas que tenías fantasías con mi marido—sonrió Mar. 

Esperaba que Julia se pusiera roja, pero no lo hizo, estaba claro que su hermana era mucho más puta que ella. 
--Claro que si—dijo—Y ahora por fin lo he probado. 
--Todos hemos pensado en esto alguna vez—dijo Arturo—Es tontería negarlo. 

Mar pensó y si, tenía razón, antes de aquellas vacaciones había pensado más de una vez en algo así, no tan real ni exagerado, pero sin duda se había preguntado cómo sería follar con Arturo. 
--Deja de tocar mi rabo y fóllatelo—dijo Eloy de pronto—No puedo más. 
--Yo tampoco aguanto—dijo Julia. 

De buenas a primeras se sentó sobre Eloy, el hombre agarró su culo y la atrajo hacia él. 
--Métemela hasta el fondo—pidió ella. 

Fue ella misma la que agarró el rabo y se lo metió en su coño rubio. 
--Si—gimió—Es gorda. 

De nuevo, comenzaron a follar, Mar y Arturo miraban callados, disfrutando del espectáculo, Julia botaba sobre Eloy gimiendo con cada penetración. 
--Ah, Ah, no pares. 

Eloy comenzó a comerle las tetas con ansia, apretándolas y lamiendo los pezones erectos, Julia gemía, ella era la que mandaba, la que se movía sobre aquel badajo que la forzaba, apartó la cabeza de Eloy y le obligó a tumbarse en el suelo. 
--Voy a follarte hasta que me rellenes—dijo entrecortada por el placer. 

Arturo comenzó a masturbarse, y Mar también, aquella escena era lo mejor para volver a sentirse excitados, Mar esperaba ser cogida de nuevo por Arturo, usada como la puta que ya era, pero vio que se acercaba a Julia por detrás. 
--Voy a romper este culo—dijo. 

Julia le miró con el rostro desencajado de placer, toda sudada y el pelo rubio enmarañado, no hizo más que tumbarse sobre Eloy, con las piernas dobladas, para ofrecer su orto, Arturo la penetró de una, haciendo que ella lanzara un grito de placer. 
--Ah, sí, mis dos agujeros. 

Comenzaron a follarla acompasadamente, Mar no dejaba de masturbarse violentamente mientras veía como su propia hermana era víctima de una doble penetración. 
--Si—gemía—Folladla como la puta que es. 

Se metía los dedos con violencia dentro de su coño, gemía de gozo, todos lo hacían, formando un coro de orgiástico placer, con las piernas extendidas, tuvo un orgasmo, haciendo que su corrida saliera disparada por el suelo, Julia botaba descaradamente entre los dos hombres, sus tetas bailaban, blandas y jugosas. 
--Ah—gritó—Me corro otra vez, si, aquí llega…. 

Dio un gran grito de placer mientras un tremendo orgasmo la sacudía, en ese tiempo no dejó de ser empitonada por aquellas dos pollas tiesas. 

Después, los hombres pararon, Mar creía que se habían corrido, pero cuando dejaron a Julia, casi desmayada en el suelo, sus nardos continuaban erectos. 
--Ahora te toca a ti—le dijo su esposo. 

Mar sonrió, no esperaba una doble penetración, pero al saber que iban a abrirla por sus dos agujeros lo deseó con toda su alma. 

Se puso sobre Arturo, cogió su polla y ella misma se la metió en su coño de una vez. 
--Oh—gimió. 

Sentía el sexo dolorido, pero no iba a detenerse hasta correrse todas las veces que pudiera. 

Se tumbó sobre Arturo, el cual comenzó a comerle sus pechos, ofreciéndole el culo a Eloy, se abrió ella misma los glúteos, mostrándole su ano ya abierto. 
--Rómpemelo—pidió mientras la polla de su esposo latía dentro de ella—Vamos, no tengáis cuidado, folladme como a una puta. 

Arturo la embistió de una, haciéndola gritar, después la obedecieron y comenzaron a follarla como si fuera una extraña a la que violasen. 

Mar se retorcía de dolor, pero pronto vino el placer, gemía mientras todo su interior era invadido y lamía sus pezones erectos, casi babeaba de gusto, Julia miraba la escena mientras fumaba, ya satisfecha, con las piernas abiertas, su coño se veía perfectamente, sus tetas estaban llenas de saliva de hombre, era una zorra recién follada. 

Mar sentía que iba a desmayarse de tanto placer, gritaba y les pedía más intentaba no perder el conocimiento ante tal polvazo, los dos penes entraban sin detenerse, rápidamente, dentro de ella, sentía un placer indescriptible, cuando por fin sintió que iba a correrse vio que su hermana se masturbaba mientras la veía taladrada. 
--Si—gritó—Me corro, vamos, dadme más fuerte y me correré. 

Y, tras unos maravillosos segundos, se corrió como nunca se había corrido. 
--Si, ah. 

Julia también eyaculó, todos la acompañaron en sus letanías de placer, después la manosearon unos minutos y la dejaron, pero allí estaban los nardos erectos. 
--Poneos la uno junto a la otra—dijo Arturo. 

Las dos hermanas se miraron y adivinaron lo que venía, se colocaron sentadas en el suelo manchado de corridas suyas, se miraron y se besaron, fue de improviso, como si las dos pensasen lo mismo, Mar sintió de nuevo la lengua de su hermana jugando con la suya y como la tocaba, ella tocó su grandes tetas, los hombres se pusieron de pie y comenzaron a masturbarse, ellas continuaron besándose, gimiendo, incluso mar introdujo sus dedos en el coño de su hermana, cosa que su hermana también hizo. 
--Me corro—dijo Eloy. 
--Y yo—dijo Arturo. 

Ambos hombres eyacularon sobre las mujeres, las cuales recibieron aquel esperma con la boca abierta, después se miraron mutuamente, mojadas, con boceras de lefa blancuzca, se besaron de nuevo y Mar comenzó a lamer la cara de su hermana, quitando toda la lefada, se sentía puta y estaba excitada de nuevo, y le gustaba. 

Mutuamente se limpiaron l semen, después, Mar creyó que todo había acabado, pero su hermana la empujó hasta tumbarla y se tumbó sobre ella, comenzaron a besarse de nuevo ante la mirada de sus esposos. 
--Voy a follarte—le dijo. 

Mar se puso cachonda al oír aquello, comenzaron a masturbarse mutuamente, gimiendo como puta. 
--Si, Julia, fóllame, vamos. 

Mientras se besaban, incluso una babeaba sobre la otra, las dos estaban mojadas, sudadas y salivadas, y lo compartieron todo. 
--Voy a correrme—avisó Mar. 

Al oír esto, Julia se incorporó y se colocó en una posición que, si Mar no la había usado nunca, la conocía, era la tijera, sintió el coño de su hermana tocar el suyo, estaban mojados y pegajosos. 
--Julia—dijo impresionada—Nunca he hecho esto. 

Julia le sonrió, tenías su pierna estirada sobre su torso, comenzó a moverse, al principio despacio, Mar, mirándola desde abajo, gimió de gusto. ¡Qué placer le daba aquello! Sin duda no entendía por qué jamás se había follado a una mujer, pues estaba claro que le gustaba. 

Los coños chocaba, produciendo un extraño ruido, chop, chop, Eloy y Arturo sacaron sus teléfonos y comenzaron a grabar tal follada lésbica incestuosa, Mar se retorcía mientras acariciaba el cuerpo de su hermana hasta donde sus manos llegaban. 
--Si, Mar—gimió Julia—Me correré contigo. 

Amabas rompieron a gritar de placer. 
--Ah, ah, Oh, más, más. 

Cuando el orgasmo las sorprendió, se movieron deprisa, tanto que sus coños se frotaban sin parar, la eyaculación las mojó a las dos. 
--Ah, siiiii. 

Después, continuaron moviéndose hasta que por fin no les quedó más placer en el cuerpo, Julia se tumbó al lado de Mar y durante algunos minutos se besaron y acariciaron sonrientes. 

Después ambas se ducharon, limpiándose mutuamente, ninguna se sentía culpable. ¿Qué había de malo en eso? Cuando salieron fue Julia la que habló primero. 
--Pues ya se acabó—dijo—Espero que hayáis disfrutado, porque no hay más. 
--Os propongo una cosa—dijo Arturo—No hablaremos de esto, y por supuesto no se lo contaremos a nadie, el año que viene, cuando vayamos otra vez de vacaciones, repetimos. 

A todos le pareció una locura al principio, pero después pensaron que no estaba mal, una vez al año, olvidarse de morales y éticas, así que quedaron en eso. Cuando volvió a Casa, Mar era una persona diferente, la llama con su marido se avivó, sobre todo cuando ponían el video de su gang-bang para excitarse las noches que estaban solos. 

Tal y como acordaron, cuando se veía ninguna hablaba de aquello, pero todos esperaban en secreto que llegase el verano y las vacaciones. 

FIN

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